El Culo de Amaranta
La ausencia que siempre
tiene forma de certeza
pero que nunca acaba
de aclarar nada.
El deber cumplido es lo de menos
cuando la causa más noble
ha sido traicionada,
no hay comodidad en mi herejía.
Y la usura de los sentimientos
seguirá su curso fatuo,
para que las aves rapaces
se sacien en el perfecto festín.
Sé que pasaran muchos años
hasta que el llanto se haga carne,
para que esas diosas de los sueños
se postren ante el dolor.
Y que lo idolatren,
y lo abracen,
y lo aprieten,
y luego lo asfixien.
Pero quizás un día antes
de que la flor se convierta en semilla
y el portal de los sueños de cierre
puedan sentirse hombres.
Su piedad nos salvaría
si supieran lo fácil que es
destrozar una vida
y partirla en pedazos.
Caerían presos en su sistema
y descubrirían entonces
que sólo un fuego divino
puede encender sus pupilas.
La ausencia que siempre
tiene forma de certeza
pero que nunca acaba
de aclarar nada.
El deber cumplido es lo de menos
cuando la causa más noble
ha sido traicionada,
no hay comodidad en mi herejía.
Y la usura de los sentimientos
seguirá su curso fatuo,
para que las aves rapaces
se sacien en el perfecto festín.
Sé que pasaran muchos años
hasta que el llanto se haga carne,
para que esas diosas de los sueños
se postren ante el dolor.
Y que lo idolatren,
y lo abracen,
y lo aprieten,
y luego lo asfixien.
Pero quizás un día antes
de que la flor se convierta en semilla
y el portal de los sueños de cierre
puedan sentirse hombres.
Su piedad nos salvaría
si supieran lo fácil que es
destrozar una vida
y partirla en pedazos.
Caerían presos en su sistema
y descubrirían entonces
que sólo un fuego divino
puede encender sus pupilas.