Para los que en el colegio les pongan a hacer un trabajo del libro Antigona aca se los dejo recompleto pa un 5, agradecimientos a Alexander Lopez jaja.
a.
En Antígona dos concepciones de la justicia entran en colisión. Por un lado, las leyes del Estado, de la ciudad, que persiguen el mantenimiento del orden; por otro, las normas religiosas, las leyes eternas dictadas por los dioses. Creonte y Antígona mantienen una pugna irreconciliable que conduce a la destrucción y al sufrimiento. La obra nos muestra dos personajes enclaustrados en sus posturas, dogmáticos.
Ambos desde su actitud, son incapaces de percibir las limitaciones de su propia concepción de la realidad. Creonte, cegado por el poder absoluto que no le permite ver sus limites; Antígona, incapaz de percibir que en su postura hay excesivo orgullo.
Antígona: Es una persona decidida con las ideas claras que la sirve para revelarse contra su tío, el Rey de Tebas, que tiene todo el poder. Es consciente del peligro que corre, al querer darle a su hermano Polinicles la sepultura que se merece, pues Creonte siempre cumplía su palabra, pero es peor, para ella, pensar que ha fallado a sus antepasados y que ha ido en contra de lo que la sangre que corre por sus venas le dicta.
Creonte: Cree tener la razón cuando determina que Polinices tiene que pudrirse sin haberle dado sepultura pero no piensa en las consecuencias que puede acarrearle la decisión de Antígona y su oposición. Se mantiene firme toda la obra, sin importarle la oposición de su hijo, y la explicación, con fundamentos, de su sobrina Antígona.
Ismene: Al principio Ismene tiene una conducta cobarde, indecisa y temerosa pero al final se arrepiente de su cobardía y rectifica.
Hemón: Se opone a la decisión de su padre y le amenaza con una espada, después se marcha a donde está enterrada Antígona y se quita la vida.
Tiresias: Es al único que verdaderamente escucha porque es quien alerta de todo lo malo que le puede suceder con Antígona y propone a Creonte el entierro de Polinices.
Guardián: En la figura del guardián se ha atenido Sófocles al personaje que relaja la tensión haciendo sonreír al público. Divierte este personaje tan asustado, pero tan listo como para hacer gracia al rey saliendo así bien del lance.
Mensajero: Es el encargado de decirle a Creonte que su hijo Hemón se ha suicidado y también de decirle que su esposa, Eurídice, también lo ha hecho.
Corifeo: Es el presidente del Coro de ancianos de Tebas. Representa la máxima autoridad después del Rey. En todo momento sabe lo que ocurre y es consciente de la situación de Creonte. Intenta convencerle que la sepultura del cadáver de Polinices es obra divina así el problema quedaría zanjado, pero su intento es inútil.
Coro: El coro representa la voz de los que adulan al rey, y lo que hace es dar la opinión de éste, aunque puede deducir o imaginarse lo que puede pasar. Analiza lo que hace Creonte y las situaciones que genera. Al principio de la obra siente angustia, pero no ante la desmesura de Creonte, secundaria hasta ahora, sino ante el atrevimiento del que ha desobedecido sus órdenes.
b.
El deber: Polinices cumplio su deber moral de defender el reino como hijo del rey edipo
El honor: Antigona siente que debe ser su hermano Polinices enterrado para que su familia y el no pierdan el honor, y que su cuerpo no se pudra y sea comido por los buitres a la intemperie
La justicia:el castigo y el encierro que hace Creonte a sus dos sobrinas, por obedecerle sus ordenes de no enterrar a Polinices
El destino: todos los actos de Creonte, por estar enceguecido por el poder, lo lleva a que al finalizar la obra su esposa y su hijo muera para que tomara conciencia de las malas deciciones que habia tomado.
La tragedia comienza en el amanecer del día siguiente del final de la guerra, el día en el que los dos hijos de Edipo, Polinices que ha conducido el ejército de los argivos contra Tebas, y Eteocles que la ha defendido, se han dado muerte mutuamente. Son las dos hijas de Edipo las que están en escena. Antígona pide a su hermana Ismene que la ayude a enterrar a Polinices, contraviniendo el mandato de Creonte, que ha ordenado que, como castigo al traidor, su cadáver quede insepulto. Pero ésta, alegando que de siempre había sido una persona temerosa e indecisa, no le prestó su ayuda y cuando le prometió no decirle nada a nadie, Antígona insistió en que no se lo callara.
La llegada del Coro, formado por ancianos y nobles tebanos, trae el saludo al nuevo día, el día de la victoria y, sobre todo, de la paz tras los horrores de la guerra. Han sido llamados por el nuevo gobernante aunque aún no saben la razón.
Hace su aparición Creonte y, antes de anunciar su primera disposición, expresa su confianza en que esos nobles y ancianos tebanos le sirvan a él con la misma fidelidad que ya mostraron a Layo y Edipo, sus antecesores. Es entonces cuando anuncia su prohibición de que se cumpla con el sagrado deber de enterrar a Polinices, el “hermano traidor” y que, en cambio, a Eteocles le rindan homenaje como defensor de la ciudad. El coro es consciente de la gravedad de esa ley, de lo que supone de atentado contra las leyes religiosas, pero, a fin de cuentas, están sujetos también a esa orden y están convencidos de que nadie sacrificaría su propia vida por contravenirla.
Sin embargo, están equivocados, como muestra la llegada de uno de los soldados encargados de vigilar el cadáver de Polinices para anunciar que alguien ha contravenido la ley y ha realizado ritos funerarios en su honor.
Más tarde los guardias traen detenida a Antígona, porque ha sido ella la que ha violado esas leyes para mantenerse fiel al deber sagrado debido a los muertos. Creonte le preguntó si era ella quien había cubierto el cuerpo de Polinices y afirmó q sí, que había sido ella y nadie más; pero Creonte no la creyó y pensó que Ismere tenía algo que ver, pues la había visto muy inquieta y mandó traerla a su presencia. Ismere había cambiado de idea, y sin haber participado en los hechos le dijo a su tío Creonte que ella había ayudado a Antígona.
Tras mandar a ambas a una celda, aparce Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona. La intransigencia de Creonte se convierte ya en ceguera, porque es incapaz de percibir que su condena a Antígona alcanzaría también a Hemón, lo que el Coro señala como algo que podría afectar al futuro del reino a través de su heredero, ya que son dos ahora las muertes que esa inflexible orden de Creonte puede causar. Pero nada hace cambiar la opinión de el gobernante que decide dejar en libertad a Ismere mientras que a Antígona la iba a dejar abandonada en una cueva con un poco de comida, la iba a enterrar en vida, para que así “su muerte no salpicara a la ciudad”.
La entrada de Antígona, camino de su mortal destino, nos la muestra cambiada. Ha perdido su altivez y la seguridad inicial. Increpada por Creonte y abandonada por todos, incluso por el Coro, su monólogo de despedida no es un canto de triunfo, sino de tristeza, nostalgia y desolación. De abandono frente a un deber con el que ha cargado en soledad y que no emprende ya con la altivez del triunfo.
La llegada del anciano Tiresias anunciando negros presagios llena a Creonte de inquietud. En un principio se niega a aceptar su error, pero su seguridad se desmorona y, atemorizado, intenta evitar que se cumpla la condena de Antígona.
Pero cuando llegó adonde se encontraba ésta, vio como estaba ahorcada y como agarrado a su cintura estaba su hijo Hemón, que había cargado su espada contra él, se la había clavado en el pecho, y en consecuencia había muerto. Volviendo a su palacio, con su hijo en brazos, encuentra que su esposa, Eurídice, no había podido soportar la muerte de Hemón y también ella decidió quitarse la vida.
Éste es el papel que le queda a Creonte. Por haber castigado a su sobrina, pues ésta había dado sepultura a Polinices, después de que éste muriera en combate contra su ciudad natal, Tebas, y de la que es Creonte el máximo representante, su hijo y heredero, Hemón , y su esposa, Eurídice, habían muerto. Tuvieron que morir muchas personas para que al final de la obra y sin remedio, Creonte se diera cuenta de su gran error, de que una persona, por mucho poder político que tenga, siempre está por debajo de los dioses y de las leyes “escritas” por ellos.
Se puede concluir que estamos frente a dos posturas diferentes, por una parte Creonte con su autoridad de rey que no permite modificar las ordenes que da, y por otra parte la de Antígona que no cede ante sus principios aunque la cueste la vida.También creo que había que haber buscado un punto intermedio de encuentro entre las dos posturas.Quizá el autor quiso dejar un mensaje en esta tragedia, lo malo que son las diferencias de opiniones, tanto para los que lo practican como los que lo sufren cuando no se busca el diálogo entre las diferentes posturas.
y aki unos videos son 11 en total del libro de antigona esta en otro idioma pero ke hps uno la parla se la imagina es si no leer el ensayo y los videos entras derechos miren el link
http://www.youtube.com/watch?v=IGT24uYPb2Y&feature=PlayList&p=5321CB5DC1092F31&index=0&playnext=1
a.
Tema de la obra
En Antígona dos concepciones de la justicia entran en colisión. Por un lado, las leyes del Estado, de la ciudad, que persiguen el mantenimiento del orden; por otro, las normas religiosas, las leyes eternas dictadas por los dioses. Creonte y Antígona mantienen una pugna irreconciliable que conduce a la destrucción y al sufrimiento. La obra nos muestra dos personajes enclaustrados en sus posturas, dogmáticos.
Ambos desde su actitud, son incapaces de percibir las limitaciones de su propia concepción de la realidad. Creonte, cegado por el poder absoluto que no le permite ver sus limites; Antígona, incapaz de percibir que en su postura hay excesivo orgullo.
Rasgos Morales de los Personajes
Antígona: Es una persona decidida con las ideas claras que la sirve para revelarse contra su tío, el Rey de Tebas, que tiene todo el poder. Es consciente del peligro que corre, al querer darle a su hermano Polinicles la sepultura que se merece, pues Creonte siempre cumplía su palabra, pero es peor, para ella, pensar que ha fallado a sus antepasados y que ha ido en contra de lo que la sangre que corre por sus venas le dicta.
Creonte: Cree tener la razón cuando determina que Polinices tiene que pudrirse sin haberle dado sepultura pero no piensa en las consecuencias que puede acarrearle la decisión de Antígona y su oposición. Se mantiene firme toda la obra, sin importarle la oposición de su hijo, y la explicación, con fundamentos, de su sobrina Antígona.
Ismene: Al principio Ismene tiene una conducta cobarde, indecisa y temerosa pero al final se arrepiente de su cobardía y rectifica.
Hemón: Se opone a la decisión de su padre y le amenaza con una espada, después se marcha a donde está enterrada Antígona y se quita la vida.
Tiresias: Es al único que verdaderamente escucha porque es quien alerta de todo lo malo que le puede suceder con Antígona y propone a Creonte el entierro de Polinices.
Guardián: En la figura del guardián se ha atenido Sófocles al personaje que relaja la tensión haciendo sonreír al público. Divierte este personaje tan asustado, pero tan listo como para hacer gracia al rey saliendo así bien del lance.
Mensajero: Es el encargado de decirle a Creonte que su hijo Hemón se ha suicidado y también de decirle que su esposa, Eurídice, también lo ha hecho.
Corifeo: Es el presidente del Coro de ancianos de Tebas. Representa la máxima autoridad después del Rey. En todo momento sabe lo que ocurre y es consciente de la situación de Creonte. Intenta convencerle que la sepultura del cadáver de Polinices es obra divina así el problema quedaría zanjado, pero su intento es inútil.
Coro: El coro representa la voz de los que adulan al rey, y lo que hace es dar la opinión de éste, aunque puede deducir o imaginarse lo que puede pasar. Analiza lo que hace Creonte y las situaciones que genera. Al principio de la obra siente angustia, pero no ante la desmesura de Creonte, secundaria hasta ahora, sino ante el atrevimiento del que ha desobedecido sus órdenes.
b.
relacion entre los personajes frente al deber, el honor, la justicia y el destino
El deber: Polinices cumplio su deber moral de defender el reino como hijo del rey edipo
El honor: Antigona siente que debe ser su hermano Polinices enterrado para que su familia y el no pierdan el honor, y que su cuerpo no se pudra y sea comido por los buitres a la intemperie
La justicia:el castigo y el encierro que hace Creonte a sus dos sobrinas, por obedecerle sus ordenes de no enterrar a Polinices
El destino: todos los actos de Creonte, por estar enceguecido por el poder, lo lleva a que al finalizar la obra su esposa y su hijo muera para que tomara conciencia de las malas deciciones que habia tomado.
Ensayo
La tragedia comienza en el amanecer del día siguiente del final de la guerra, el día en el que los dos hijos de Edipo, Polinices que ha conducido el ejército de los argivos contra Tebas, y Eteocles que la ha defendido, se han dado muerte mutuamente. Son las dos hijas de Edipo las que están en escena. Antígona pide a su hermana Ismene que la ayude a enterrar a Polinices, contraviniendo el mandato de Creonte, que ha ordenado que, como castigo al traidor, su cadáver quede insepulto. Pero ésta, alegando que de siempre había sido una persona temerosa e indecisa, no le prestó su ayuda y cuando le prometió no decirle nada a nadie, Antígona insistió en que no se lo callara.
La llegada del Coro, formado por ancianos y nobles tebanos, trae el saludo al nuevo día, el día de la victoria y, sobre todo, de la paz tras los horrores de la guerra. Han sido llamados por el nuevo gobernante aunque aún no saben la razón.
Hace su aparición Creonte y, antes de anunciar su primera disposición, expresa su confianza en que esos nobles y ancianos tebanos le sirvan a él con la misma fidelidad que ya mostraron a Layo y Edipo, sus antecesores. Es entonces cuando anuncia su prohibición de que se cumpla con el sagrado deber de enterrar a Polinices, el “hermano traidor” y que, en cambio, a Eteocles le rindan homenaje como defensor de la ciudad. El coro es consciente de la gravedad de esa ley, de lo que supone de atentado contra las leyes religiosas, pero, a fin de cuentas, están sujetos también a esa orden y están convencidos de que nadie sacrificaría su propia vida por contravenirla.
Sin embargo, están equivocados, como muestra la llegada de uno de los soldados encargados de vigilar el cadáver de Polinices para anunciar que alguien ha contravenido la ley y ha realizado ritos funerarios en su honor.
Más tarde los guardias traen detenida a Antígona, porque ha sido ella la que ha violado esas leyes para mantenerse fiel al deber sagrado debido a los muertos. Creonte le preguntó si era ella quien había cubierto el cuerpo de Polinices y afirmó q sí, que había sido ella y nadie más; pero Creonte no la creyó y pensó que Ismere tenía algo que ver, pues la había visto muy inquieta y mandó traerla a su presencia. Ismere había cambiado de idea, y sin haber participado en los hechos le dijo a su tío Creonte que ella había ayudado a Antígona.
Tras mandar a ambas a una celda, aparce Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona. La intransigencia de Creonte se convierte ya en ceguera, porque es incapaz de percibir que su condena a Antígona alcanzaría también a Hemón, lo que el Coro señala como algo que podría afectar al futuro del reino a través de su heredero, ya que son dos ahora las muertes que esa inflexible orden de Creonte puede causar. Pero nada hace cambiar la opinión de el gobernante que decide dejar en libertad a Ismere mientras que a Antígona la iba a dejar abandonada en una cueva con un poco de comida, la iba a enterrar en vida, para que así “su muerte no salpicara a la ciudad”.
La entrada de Antígona, camino de su mortal destino, nos la muestra cambiada. Ha perdido su altivez y la seguridad inicial. Increpada por Creonte y abandonada por todos, incluso por el Coro, su monólogo de despedida no es un canto de triunfo, sino de tristeza, nostalgia y desolación. De abandono frente a un deber con el que ha cargado en soledad y que no emprende ya con la altivez del triunfo.
La llegada del anciano Tiresias anunciando negros presagios llena a Creonte de inquietud. En un principio se niega a aceptar su error, pero su seguridad se desmorona y, atemorizado, intenta evitar que se cumpla la condena de Antígona.
Pero cuando llegó adonde se encontraba ésta, vio como estaba ahorcada y como agarrado a su cintura estaba su hijo Hemón, que había cargado su espada contra él, se la había clavado en el pecho, y en consecuencia había muerto. Volviendo a su palacio, con su hijo en brazos, encuentra que su esposa, Eurídice, no había podido soportar la muerte de Hemón y también ella decidió quitarse la vida.
Éste es el papel que le queda a Creonte. Por haber castigado a su sobrina, pues ésta había dado sepultura a Polinices, después de que éste muriera en combate contra su ciudad natal, Tebas, y de la que es Creonte el máximo representante, su hijo y heredero, Hemón , y su esposa, Eurídice, habían muerto. Tuvieron que morir muchas personas para que al final de la obra y sin remedio, Creonte se diera cuenta de su gran error, de que una persona, por mucho poder político que tenga, siempre está por debajo de los dioses y de las leyes “escritas” por ellos.
Se puede concluir que estamos frente a dos posturas diferentes, por una parte Creonte con su autoridad de rey que no permite modificar las ordenes que da, y por otra parte la de Antígona que no cede ante sus principios aunque la cueste la vida.También creo que había que haber buscado un punto intermedio de encuentro entre las dos posturas.Quizá el autor quiso dejar un mensaje en esta tragedia, lo malo que son las diferencias de opiniones, tanto para los que lo practican como los que lo sufren cuando no se busca el diálogo entre las diferentes posturas.
y aki unos videos son 11 en total del libro de antigona esta en otro idioma pero ke hps uno la parla se la imagina es si no leer el ensayo y los videos entras derechos miren el link
http://www.youtube.com/watch?v=IGT24uYPb2Y&feature=PlayList&p=5321CB5DC1092F31&index=0&playnext=1