Representación artística del sistema Fomalhaut. Crédito: Amanda Smith.
Ya sabemos que en nuestra galaxia existen miles de sistemas estelares, pero el más famoso sistema planetario de ellos, con permiso de nuestro propio Sistema Solar, es el de Fomalhaut A. Ese pequeño rincón cósmico no sólo es el hogar de un planeta (por ahora), sino que también posee un espectacular anillo de cometas.
Hoy en día, un equipo internacional de astrónomos anunció un nuevo descubrimiento, realizado gracias al Observatorio Espacial Herschel, que ha hecho que este sistema sea aun mucho más intrigante, la estrella menos masiva de las tres presentes en el sistema Fomalhaut, Fomalhaut C, parece tener su propio cinturón de cometas.
Representación de Fomalhaut A, con su exoplaneta y disco de polvo asociados.
Fomalhaut A es una de las más brillantes estrellas del cielo. Situada a 25 años luz de distancia en la constelación de Piscis Austrinus, nos muestra brillantes colores blancos y azules. Aunque la mayor parte del año sólo puede ser observada desde el hemisferio sur, en las noches de otoño puede llegar a apreciarse en el horizonte del hemisferio norte.
Pero Fomalhaut C, también llamada LP 876-10, es todo lo contrario, es una tenue enana roja invisible a nuestros ojos, este pasado octubre se pudo comprobar que en realidad formaba parte del sistema Fomalhaut. Por estar tan cerca del Sol, la distancia aparente entre dichas estrellas se aprecia enorme, lo que hacía pensar que no estaban relacionadas.
Fomalhaut se convirtió así en uno de los objetivos predilectos para observar con el telescopio espacial Hubble, y gracias a él se pudo descubrir la existencia de su cinturón de cometas, un anillo que estaba tallado por la órbita de un planeta, Fomalhaut b, que pudo ser visto de forma directa en 2008.
Una de las primeras imágenes del disco de polvo de Fomalhaut, tomada por el telescopio Herschel.
El nuevo descubrimiento podría ser la clave para algunos de los misterios del sistema Fomalhaut. El autor principal del estudio, Grant Kennedy, astrónomo del Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge, señalo que: “Es muy raro encontrar a dos cinturones de cometas en un sistema, y con las dos estrellas a una distancia de 2,5 años luz este es uno de los sistemas estelares más ampliamente separados que conocemos. Nos hizo preguntarnos por qué tanto Fomalhaut A como C tienen cinturones de cometas, y si los cinturones están relacionados de alguna manera”.
Pero este descubrimiento también podría ayudarnos a resolver uno de los mayores misterios que observamos en el sistema Fomalhaut: las órbitas del anillo de cometas y del planeta alrededor de Fomalhaut A son elípticas. Este tipo de orbitas suelen ser el resultado de un encuentro cósmico con otro objeto masivo capaz de atraer la materia presente en torno a las estrellas. En el caso de Fomalhaut podría tratarse de la presencia de otro gran planeta o, quizás, la interacción entre las estrellas B y C.
Imagen del sistema Fomalhaut, tomada por ALMA.
El descubrimiento del anillo cometario en torno a C es importante porque tales encuentros no sólo pueden hacer provocar que las orbitas se conviertan en elípticas, sino que también pueden hacer que estos cinturones sean mucho más brillantes. Así, el caos cósmico que subyace a la variación de las órbitas puede provocar que los cometas choquen entre sí, liberando grandes cantidades de polvo y hielo (por eso se le dice coloquialmente "la masacre de cometas" a este sistema). En raras ocasiones pensamos que las estrellas pudieran tener este tipo de brillantes cinturones de cometas, por lo que su detección en torno a A y C, sugiere que el brillo de estos anillos es el resultado de un encuentro cercano entre ambas estrellas.
“Pensábamos que el sistema Fomalhaut fue perturbado por un planeta interior. Pero ahora vemos como una pequeña estrella desde el exterior también podría influir en el sistema. Una buena prueba de esta hipótesis es la medición exacta de la órbita de la enana roja durante los próximos años” comento Paul Kalas, de la Universidad de California que descubrió estas órbitas elípticas y que participa en el nuevo trabajo.
El sistema triple de Fomalhaut.
En este escenario, en el cual un objeto existente fuera del sistema solar altera la órbita de los cometas exteriores no es algo tan inusual, el cometa ISON se aventuró en su viaje de millones de años hacia el sistema solar interior cuando un gran objeto se acercó a nuestro rincón cósmico. Del mismo modo, los encuentros propuestos entre las estrellas del sistema Fomalhaut pueden haber arrancado miles de cometas de sus cinturones, lanzándolos hacia las estrellas, o perdiéndose en el espacio. De esta forma es posible imaginar que si en el interior del sistema de Fomalhaut A o C existiesen mundos habitables, estos podrían disfrutar de un autentico espectáculo, salvo que los cometas impacten directamente contra sus mundos.
El Hubble tomó esta imagen de Fomalhaut, e inmediatamente se la denominó "El ojo de Saurón"