El siglo XIX marcó un verdadero hito para los judíos alemanes.
Tras recibir la emancipación social y política que derivaba del liberalismo, se produjo en el seno de las juderías germánicas un movimiento de asimilación que contaba con escasos antecedentes históricos.
La identidad judía no depende en primer lugar de la aceptación de creencias o del seguimiento de un modelo de vida determinado.
El judaísmo ortodoxo defiende que la Ley judía establece que aquel que ha nacido de madre judía, o ha realizado un proceso de conversión conducido por un rabino, comunidad judía y finalizado ante un beit din (tribunal rabínico) ortodoxos, es judío por definición.
Entre 1800 y 1900 no fueron menos de setenta mil judíos los que se convirtieron al cristianismo en Alemania y Austro-Hungría y todo ello sin incluir a los que se limitaron a abandonar el judaísmo sin abrazar ninguna otra creencia religiosa.
En torno a 1870, la fecha de creación del II Reich, incluso los judíos que seguían profesando el judaísmo eran profundamente nacionalistas.
En 1890, el filólogo Hermann Steinthal llegaba a afirmar que “hoy podemos ser buenos judíos sólo si somos buenos alemanes y buenos alemanes sólo si somos buenos judíos”.
El estallido de la Primera Guerra Mundial provocó también una corriente de entusiasmo patriótico entre los judíos alemanes.
Un porcentaje muy elevado de los heridos en combate y condecorados por acción de guerra eran judios .
Por supuesto, la propaganda nacionalista posterior desarrollaría la tesis de la puñalada por la espalda que había acabado con el II Reich y atribuiría tan ficticia situación a los judíos, pero la realidad histórica es que 30.000 judíos alemanes fueron condecorados durante la guerra y que 19.000 recibieron ascensos.
La catastrofica situacion economica de la Alemania endeudada por los costos de la guerra permitio el ascenso del nazismo entre la poblacion alemana que ansiaba un lider que los sacara de esa situacion miserable.
El avance de un movimiento nacionalista como el nazismo provocó sentimientos muy encontrados entre la población judía de Alemania y Austria.
La inmensa mayoría consideró que se trataba de un fenómeno pasajero frente al que no había que preocuparse en exceso porque la población germánica –la más culta del globo– acabaría repudiándolo.
Un cierto porcentaje –especialmente judíos de ascendencia liberal o izquierdista– lo consideró activamente como un peligro real, pero tampoco faltaron los judíos, especialmente de ascendencia mezclada, que lo abrazaron con entusiasmo.
Muchos judios se aferraban a la conviccion de ser alemanes por encima de todo, si bien el nazismo era antisemita, las deportaciones de judios no comenzaron antes del inicio de la guerra y muchos de ellos creian,o tal vez querian creer– que el antisemitismo nazi se acabaria desasiendo como otros movimientos similares en el pasado.
Mientras esperaban a que esto sucediera,la conducta normal era la de combatir a favor de la patria comun.
Por ejemplo cuando Hitler invadio la URSS en muchas aldeas y ciudades las poblaciones judias salieron a recibir a los alemanes como libertadores enarbolando la bandera del kaiser.
Stalin les habia ocultado lo que sucedia en el Tercer Reich y aquellos judios seguian identificando Alemania con la tierra de la emancipacion ya que muchas familias judias se habian refugiado en Alemania huyendo de las persecusiones en otros paises de Europa.
No menos de 150.000 soldados de origen judio sirvieron a Hitler durante la guerra .
Entre ellos hubieron tambien marinos y aviadores.
Los nazis les llamaban Mischlinge inclusive llegaban a tener alto cargos,en el 1940 habian unos 16.000 soldados judios sirviendo en la Werhmacht pero aproximadamente unos 150.000 pelearon con los nazis en la segunda guerra mundial.
La situación reviste un carácter aún más llamativo si se tiene en cuenta que en virtud de una orden de 8 de abril de 1940 se eximió de servir en el Ejército a todos los medio-judíos y que muchos de ellos se entregaron a un largo proceso para conseguir su readmisión en las unidades de combate.
No sólo lo consiguieron, sino que obtuvieron numerosas condecoraciones militares por su valentía en el campo de batalla.
Los nazis manejaron con cinismo su política de arianizacion.
Joseph Goebbels ministro del Reich pronuncio en 1940:
"Wer Jude ist bestimme ich"
'Yo decido quién es judío"
De esos 150.000,hubieron unos 30.000 que recibieron condecoraciones en la guerra y otros 19.000 fueron ascendidos de cargos, por ejemplo Hitler llego a expedir certificados de sangre alemana limpia llamado Deutschblüutigkeitserklärung que no solo les permitia combatir sino tambien ser considerados Arios y poder llegar a ser oficiales del ejercito Aleman.
De hecho, la integración de estos judíos en el Ejército llegó a extremos tragicómicos.
Por ejemplo, el medio judío Werner Goldberg, fue presentado en una fotografía de propaganda del III Reich como “El soldado alemán ideal”.
Hans Sander, por ejemplo,que era en 1935 Sturmfuhrer de las SA, asi como miembro del partido nazi y receptor de la medalla de oro del partido.
Teniente Ernst Prager,que era medio-judio.
Coroneles Ernst Bloch y Felix Burkner.
Helmut Wilberg, general de la Luftwaffe.
Paul Ascher, primer oficial de Estado mayor del almirante Lutjen en el famoso acorazado Bismarck.
Anton Mayer,mitad judio.
Los hermanos Johannes y Karl Zukertort,que eran generales.
Pero claro hubieron muchisimos mas oficiales y suboficiales,otros serian el teniente judio Paul-Ludwig Hirschfeld condecorado con la medalla por heridas de guerra y la cruz de servicio militar con espadas, al capitan judio Edgar Jacoby, que recibio tres condecoraciones incluida la medalla por heridas de guerra ; al medio judio Ernst Bloch, con cinco medallas incluida la cruz de hierro de primera clase; al Fedlwebel medio judio Wilhelm von Helmolt, con cuatro condecoraciones.
Tampoco faltaron los casos de judíos a los que se otorgó la plena ciudadanía aria por su cercanía con algún soldado alemán.
Seguramente, el caso más conocido –aunque no el único– fue el del general y defensor de Berlín Gotthard Heinrici, que estaba casado con una medio judía.
Legalmente, debería haberse divorciado pero logró para su esposa e hijos un certificado de sangre alemana limpia firmado por Hitler .
La siguiente pregunta que cabe formularse es cómo pudieron los judíos que lucharon por Hitler pasar por alto el Holocausto.
Una vez más las respuestas son varias.
En algunos casos, consideraron que ese conflicto no les concernía; en otros, durante algún tiempo no se supo nada, pero sobre todo a partir de 1942 su conocimiento era prácticamente general y más teniendo en cuenta que algunos de aquellos soldados fueron deportados como fue el caso del Obershütze medio-judío Rolf Schenk detenido en Buchenwald o el soldado medio-judío Werner Eisner que a pesar de ostentar la medalla por heridas de guerra fue enviado a Auchswitz.
En su mayoría, los soldados judíos de Hitler optaron por el silencio convencidos de que las protestas sólo servirían para ser enviados también a un campo de exterminio.
No obstante, también se produjeron excepciones. Por ejemplo, el medio-judío Ernst Prager que fue herido siete veces mientras combatía en el frente del Este mantuvo una entrevista con Eichmann para interceder por sus familiares.
Dotado de un certificado de sangre alemana limpia y apoyado por algunos oficiales arios, Prager logró salvar de la muerte a su padre, que no fue deportado, y a su tío Stephan –un convencido converso al cristianismo además de entusiasta patriota alemán– que pasó la guerra en Theresienstadt y no en un campo de exterminio.
Sin embargo, la suerte de la mayoría de sus familiares no fue tan afortunada.
El nazismo no estaba dispuesto, salvo de manera realmente excepcional, a dejar con vida a un grupo humano al que causó millones de muertos.
Ésa era la amarga realidad que buen número de judíos –y de gentiles– no llegó a percibir durante años con resultados especialmente trágicos.