Corrían las tres de la tarde de este sábado. Los dos niños, como siempre, habían estado pidiendo monedas en la esquina de General Flores y Guerra.
Uno de ellos, de 14 años, se encontraba en situación de calle y pernoctaba siempre en el mismo lugar.
Otro chico de 12, que vive con su madre y hermanos, había entablado cierta amistad con el adolescente indigente.
En razón de ello pasaba varias horas del día mendigando junto a éste.
Al parecer el mayor tenía cierta supremacía y a diario hostigaba al chico de 12 años.
Según cuenta éste último continuamente lo insultaba y luego de castigarlo le quitaba las monedas.
Ahora bien, el niño de 12 años, harto de tanta prepotencia esperó a que su “amigo” se durmiera.
Cruzó la calle en dirección a una estación de nafta allí ubicada.
Compró un litro de nafta y un encendedor.
El niño volvió a la esquina donde el otro dormía profundamente.
Con parsimonia roció todo su cuerpo con el combustible y le pegó fuego, para luego salir corriendo.
Envuelto en llamas, el muchachito pidió auxilio a los gritos.
Los propios empleados de la estación de servicio corrieron en su auxilio y le tiraron encima varias prendas de vestir para sofocar la tea humana.
Policías de la seccional 16a. y una ambulancia acudieron prontamente al lugar y trasladaron al chico al hospital Pereira Rossell, donde quedó internado con un cuadro de “gran quemado”.
En el citado centro asistencial se informó que sus probabilidades de superviviencia son prácticamente nulas.
El niño incendiario fue detenido por los uniformados de la comisaría de Carreras Nacionales y puesto a disposición del juez de Adolescentes de tercer turno.
El magistrado dispuso que el menor quedara detenido, pero además derivó el caso a la justicia penal en virtud de que entiende de que existen responsabilidades de varias personas mayores