InicioCiencia EducacionResumen de la contaminación atmosférica part.1
Las actividades humanas siempre han llevado inherente la contaminación del ambiente pero no fue hasta finales del siglo XX que se le empezó a prestar atención debido al aumento en la frecuencia y gravedad de los incidentes contaminantes en todo el mundo; además, cada día hay más evidencias de sus efectos adversos sobre el ambiente y la salud. La contaminación atmosférica de la siguiente forma “Es el fenómeno de acumulación o de concentración de contaminantes en el aire” La contaminación del aire y los esfuerzos por controlarla no son un fenómeno reciente, las primeras actividades relacionadas con dicho control datan del siglo XIII, cuando el rey Eduardo I de Inglaterra prohibió la quema de ciertos carbones altamente contaminantes en Londres originando las primeras ordenanzas de control de la contaminación Durante el reinado de Ricardo II, entre los años 1377 y 1399, y en el de Enrique V, durante los años 1413 y 1422, en Inglaterra se reglamento y restringió el uso del carbón. Una de las primeras publicaciones de que se tiene conocimiento y que trata de la contaminación del aire es un panfleto publicado en 1661 por orden real de Carlos II: “Fumifugium; o como disipar las inconveniencias del aire y el humo de Londres; junto con algunas soluciones propuestas con toda humildad” escrito por John Evelyn El uso del carbón para generar energía fue un importante factor en la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII, la cual se constituyó en la base de nuestra sociedad tecnológica actual pero, lamentablemente, al mismo tiempo en el punto de partida de la contaminación y degradación del ambiente. Los casos de contaminación se agravaron considerablemente después de la Segunda Guerra mundial cuando en el mundo aumentó el consumo de energía, así como la extracción, producción y el uso de diversas sustancias tanto naturales como artificiales rebasando la capacidad de los ecosistemas para regenerarlas, asimilarlas y/o degradarlas. La consecuencia más importante de la revolución industrial fue el llamado crecimiento económico sostenido, es decir, el crecimiento constante de la riqueza de un país. No obstante, el crecimiento económico ha tenido un precio, la aparición de una nueva relación entre el hombre y la naturaleza, caracterizado por la aparición de recursos a gran escala, la contaminación y la producción de gran cantidad de deshechos, todo ello ha tenido consecuencias negativas para el medio ambiente. Los procesos naturales, entre los que se encuentran los incendios forestales, la descomposición de la materia orgánica, las tormentas de arena y las erupciones volcánicas, siempre han contaminado el aire. Mediante la precipitación, oxidación y absorción en los océanos y el suelo, la atmósfera ha podido limpiarse por sí sola; sin embargo, aun siendo mucho menor la cantidad de los gases y material particulado reconocidos como contaminantes y emitidos por fuentes antropogénicas comparada con la cantidad emitida por fuentes naturales, la tasa a la que el hombre descarga los contaminantes a la atmósfera en regiones densamente pobladas excede a veces la capacidad de limpieza natural de la atmósfera. Por lo anterior, la mayor parte de la contaminación del aire la provoca el hombre. El interés por la contaminación del aire en América Latina y el Caribe se inició en la década de los cincuenta, cuando las universidades y los ministerios de salud efectuaron las primeras mediciones de la contaminación del aire. En 1965, el Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud – OPS -recomendó a su Director establecer programas de investigación sobre contaminación del agua y aire, así como colaborar con los Gobiernos Miembros en el desarrollo de políticas adecuadas de control. Cuando la OPS inició su programa regional, ningún país era consciente de la magnitud de sus problemas de contaminación del aire. A través del Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente, la OPS acordó establecer una red de estaciones de monitoreo de la contaminación del aire, denominada “Red Panamericana de Muestreo Normalizado de la Contaminación del Aire” Para conocer más acerca de la “Red Panamericana de Muestreo Normalizado de la Contaminación del Aire” consulta la siguiente publicación: http://www.eclac.org/publicaciones/xml/5/9835/lcl1548e_1.pdf Episodios graves de contaminación del aire Los tres episodios de contaminación del aire más famosos del siglo XX sucedieron en el Valle del Meuse, Bélgica; Donora, Pensilvania; y, Londres, Inglaterra. Las tres tragedias coincidieron con una condición meteorológica conocida como inversión térmica. Normalmente, el aire caliente de la superficie terrestre asciende y el aire frío de la parte superior de la atmósfera cae con lo cual se crea una circulación natural que dispersa los contaminantes del aire. Una inversión ocurre cuando las capas de aire de la atmósfera inferior son más frías que las superiores, la circulación natural sufre una interrupción y tanto el aire superficial acumulado como los contaminantes del aire se concentran alrededor de sus fuentes. En el episodio del Valle del Meuse, una zona industrial de Bélgica, el cual ocurrió en diciembre de 1930, la atmósfera se cubrió durante 3 días de una espesa niebla, por lo que cientos de personas enfermaron y 60 murieron. Poco después, en 1931, una espesa niebla cubrió el área de Manchester y Salford en Inglaterra durante 9 días lo que conllevo a la muerte de 592 personas. En 1948, en el episodio de Donora, Pennsylvania, un pequeño pueblo en donde había plantas químicas y acererías se cubrió por una niebla durante 4 días y enfermo casa la mitad de sus 14,000 habitantes y murieron 20; diez años después los residentes de Donora que habían estado gravemente enfermos durante el episodio mostraron una tasa más alta de enfermedad y morían antes que el promedio de todos los habitantes En el episodio de Londres, ocurrido en 1952, se evidenció el siniestro potencial de la contaminación del aire; una niebla cubrió la ciudad desde el 5 hasta el 8 de diciembre y 10 días después se supo que el número total de muertes en la región principal de Londres sobrepasaba en 4000 al promedio. Las estadísticas indicaron que casi todos los que habían muerto inesperadamente tenían antecedentes clínicos de bronquitis, enfisema o trastornos cardiacos y que las personas clasificadas en la última categoría eran las más vulnerables Actualmente, la mayoría de ciudades principales ha implementado programas para predecir y detectar los niveles de contaminación y condiciones meteorológicas que podrían combinarse para ocasionar consecuencias trágicas. En esas urbes, se advierte habitualmente a los ciudadanos mediante alertas sobre la calidad del aire y acerca del peligro de condiciones adversas, y se los alienta a permanecer dentro de sus casas el mayor tiempo posible durante los periodos críticos. A pesar de esos programas preventivos, en una fecha tan reciente como 1966, una inversión térmica de cuatro días en la ciudad de Nueva York provocó 168 muertes e innumerables enfermedades. El hombre ha aprendido —aunque lentamente— que no existe contaminante del aire que sea inocuo.
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