Según los medios de ese país, el capricho “más caliente” consiste en vender pequeños llaveros de animales vivos . Las tortugas y los peces pequeños son sellados herméticamente en llaveros de plástico y se venden como baratijas.
¿Cómo sobreviven?
Pues los vendedores encierran a los animales en un recipiente que llenan con agua y nutrientes. Sin embargo los animales llegan a vivir durante unos días.
Desgraciadamente todo el asunto es legal. Las leyes de crueldad animal apenas existen en el país asiático.

Los zoológicos a menudo hacen que los animales realicen trucos inimaginables, mientras se sirve su carne como platos exóticos.