Desde hace ya años atrás, existe una leyenda que ha sido extraída de la Biblia donde narra que existía un cuarto Rey Mago que nunca conoció a Jesús ni a sus discípulos.
Esta historia narra un castillo con sus muros agigantados que tenía 7 pisos el cual era una zona de encuentro de los 4 Reyes Magos. Ayí tambien acudía Artabán (Un hombre importante), con una perla protectora de la Isla de Méroe, un trozo de Jaspe de Chipre, y un precioso rubí de las Sirtes como una extensa ofrenda al Niño Jesus, cuando por su camino topó con un un anciano moribundo y acribillado por bandidos: el rey interrumpió de forma inmediata su viaje, curó cada una de sus profundas heridas y le ofreció como grata ayuda y consideración la perla al pobre anciano. Su larga travesía continuó hasta llegar a Borsippa donde sus compañeros de viaje habían partido.
Artabán decidió emprender un largo viaje en el que, por donde él pasaba, la gente pedía su ayuda, y él, con su noble corazón le ayudaba sin parar a pensar que las piedras preciosas que llevaba, poco a poco se iva reduciendo sin ningún remedio. Caminando, Artabán se preguntaba: ¿Qué puedo hacer si la gente me suplica su ayuda? ¿Cómo puedo negarle ayuda a quien realmente la necesita?
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