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Top 5 Peores Genocidas de La Historia

Info•3/20/2012



 
 


5. Francisco Franco(España)

El 17 de marzo de 2006 la Comisión Permanente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (entidad supraestatal que engloba a un total de 47 países europeos 

incluyendo a Turquía) recomendó al Consejo de Ministros del Consejo de Europa adoptar una declaración oficial de condena internacional del régimen franquista y declarar 

el 18 de julio de 2006 como día oficial de condena de dicho régimen. Así mismo, urgió al Gobierno de España a cumplir cuatro recomendaciones (creación de un comité 

nacional que investigue las violaciones de los derechos humanos durante el régimen de Franco que envíe sus informes al Consejo de Europa, facilitar a todos los investigadores 

el acceso a todos los archivos civiles y militares que contengan documentos que puedan establecer la verdad sobre la represión, erigir una exhibición permanente en la 

basílica subterránea del Valle de los Caídos -donde Franco está enterrado- explicando cómo fue construida por prisioneros republicanos y animar a las autoridades locales a 

erigir monumentos como tributo a las víctimas del régimen de Franco en la capital y las principales ciudades de España).

La Asamblea Parlamentaria, en la citada Recomendación 1976, condenó unánimemente las "graves y múltiples violaciones de Derechos Humanos cometidas en España por el 

régimen franquista, entre 1939 y 1975". En cualquier caso, el documento de trabajo para la Comisión Permanente, redactado por Leo Brincat (Malta, Grupo Socialista 

Europeo) sostiene que:

* Durante la guerra, perecieron entre medio y un millón de personas (las cifras se mantienen en disputa). Muchas de las muertes fueron el resultado, no de los combates o 

de operaciones militares, sino de brutales masacres ejecutadas por ambos bandos.
* Los primeros días del golpe sorprendieron a unas 50.000 personas en "el lado equivocado" y fueron asesinadas o ejecutadas en juicios sumarísimos (esta cifra es 

probablemente comparable en ambos bandos).
* La Guerra Civil española fue un primer ejemplo de guerra total presagiando los peores escenarios de lo que posteriormente fue la II Guerra Mundial.
* Fue particularmente grave el comportamiento con las mujeres en nombre del concepto franquista de "redención", con violaciones, confiscación de alimentos o ejecuciones 

por el comportamiento de sus hijos o esposos.
* Tras la guerra, se impuso la ley marcial, y un sistema de justicia militar ejecutó una amplia represión de todos aquellos que simplemente no habían apoyado el golpe y se 

habían mantenido al lado de la legalidad republicana. Se siguió usando la justicia militar hasta 1962. Las condenas eran a muerte o a penas de prisión de 20 ó 30 años (Las 

cifras oficiales franquistas hablan de unos 60.000 a 62.000 solo entre 1940 y 1941).
* Durante los primeros años cuarenta hubo una cantidad enorme de presos políticos. De acuerdo con las cifras oficiales del régimen, en la primera mitad de la década se 

alcanzaron los 300.000 prisioneros de una población de 25,9 millones de habitantes. Como comparación, la totalidad de la población encarcelada en el enero de 1936, antes 

de la guerra civil, ascendía 34.526 reclusos. En 1940 el número de prisioneros por cada 100.000 habitantes fue casi tan alto como su equivalente en la Alemania Nazi (1.158 

y 1.614 respectivamente). En 1944 fuentes del Ministerio de Justicia aseguraron que unos 190.000 prisioneros murieron o fueron ejecutados en prisión desde el inicio de la 

guerra.
* Las condiciones de arresto y encarcelamiento, incluían hambre, hacinamiento masivo y enfermedades epidémicas, constituyendo una violación de los derechos humanos.
* Brutalidad policial y tortura sistemática como norma. Violaciones a mujeres en dependencias policiales, abusos físicos y psicológicos. Las incontables muertes en prisión 

se contabilizaban como suicidios. No era excepcional que las autoridades reaccionaran asesinando a familiares.

Entre las conclusiones del documento de trabajo sometido a discusión en la Comisión Permanente "hay suficientes evidencias para probar que los abusos contra los derechos 

humanos bajo el régimen de Franco fueron extensivos y sistemáticos" y propone a la comisión que cree un comité de expertos con el objetivo de recoger y evaluar toda la 

información posible.

El 3 de mayo de 2006 el Consejo de Ministros del Consejo de Europa, en su 963 reunión respondió a la Asamblea Parlamentaria con tres puntos en los que remarcó su 

condena al régimen de Franco como a todos los regímenes totalitarios por sus violaciones a los derechos humanos y la necesidad de recordar dichos crímenes para evitar 

repetir los errores del pasado. También apuntó que la transición española es un ejemplo para todos los países que siguen el mismo proceso de cambio a un régimen 

democrático. Y en lo que respecta a la recomendación específica de un día internacional de condena al régimen de Franco señaló que todos los regímenes totalitarios merecen 

ese tratamiento, y que singularizar uno en concreto podría crear la impresión equivocada de que unos regímenes totalitarios merecen más la condena que otros.

Para ser benevolentes con Franco hay que compararlo con Stalin o Hitler: “La represión franquista, que fue brutal, no se pueden comparar con las represiones estalinistas”, 

tampoco fue tan brutal como la de Hitler. Cualquier otra comparación sirve para descubrir la desmedida represión que ejerció finalizada la guerra. Las 40.000 o 50.000 

ejecuciones del franquismo no admiten comparación con los centenares de ejecuciones que se produjeron tras la Segunda Guerra Mundial en Francia, Alemania o Italia. En las 

cárceles de Franco en la posguerra llegaron a hacinarse más de 270.000 personas en condiciones infrahumanas y a las ejecuciones habría que sumar las muertes de aquellos 

que murieron en las cárceles por causa de estas condiciones.

La represión se ejerció en muchos ámbitos, no sólo fueron las ejecuciones y largas condenas de cárcel, se creó una sociedad donde los vencidos estaban excluidos de la vida 

política, cultural, intelectual y social. También hay que añadir la represión económica durante la primera etapa del régimen en virtud del favoritismo con que actuaba el 

Estado en favor de los vencedores o penando a los vencidos. En ese sentido puede decirse que este terreno hubo, por así decirlo, un botín de guerra. La corrupción y el 

amiguismo vinieron a empeorar las condiciones de vida de la posguerra y la desnutrición y las enfermedades provocaron al menos 200.000 muertes por encima de la tasa de 

mortalidad anterior a la guerra.
 


4. Mao ZeDong(China)


Lo que se conoce como "Revolución Cultural" ni fue una revolución, ni tuvo nada que ver con la cultura, más bien al contrario. Se trató simplemente de un ajuste de cuentas 

entre bandas rivales, dentro del Partido Comunista, y por supuesto, ganó el más canalla: Mao Zedong.

En aquella extraña "revolución" en la que un guardia rojo dijo "porque somos rebeldes, obedecemos" .. a Mao, más de 700.000 personas fueron asesinadas sin piedad. Los 

alumnos apaleaban a sus profesores, los torturadores eran más tarde torturados ... nadie salvo el vicioso Gran Timonel estaba a salvo. 

En ochenta millones se estima el número de víctimas de la represión llevada a cabo por el Partido Comunista chino. Su historia es la del crimen masivo. De continuo, ha 

buscado grupos de enemigos internos a los que asesinar, con el fin de que cada uno de los miembros del partido comunista fuera un asesino, y lo consiguieron, y acabar con 

todo vestigio de humanidad y de moral en la sociedad china. Para conseguir sus fines han utilizado de continuo la mentira.

De manera harto curiosa el Partido Comunista chino ha evolucionado sin dejar nunca de matar. El asesinato es lo que define por esencia al socialismo extremo que es el 

comunismo. El Partido Comunista chino primero asesinó a cuantos habían luchado contra Japón en las filas del nacionalismo del KMT. Dijo que no lo haría, pero luego mató a 

todos cuantos pudo porque los consideró infectados.

Una vez tomado el poder, lanzó a sus militantes y a las masas contra los propietarios de tierras, con el doble objetivo de seguir llenando China de cadáveres y de acabar con 

la propiedad privada, el dogma más estúpido y más liberticida que se ha inventado en la historia de la Humanidad. Mao dijo que “para matar a los reaccionarios en las zonas 

rurales, debe exterminarse una proporción mayor al 1/1000 del total de la población... En las ciudades, el porcentaje puede ser menor”. Tan caprichosa estadística 

significaba el asesinato de 600.000 personas. Fueron muchas más.

Colectivizado el campo, en lo que Mao calificó como ‘El Gran Salto Adelante’, el Partido Comunista chino consideró que ello mejoraría, sin duda ninguna, no podía ser de otra 

forma, los resultados de las cosechas. Los funcionarios locales del partido empezaron a emitir estadísticas triunfalistas y cuando se fueron a recoger las cosechas y se vio 

que eran exiguas, lejos de reconocer el error, se culpó a los agricultores. Como el partido había considerado que la colectivización produciría por sí misma fenómenos 

milagrosos, se había llevado a muchos agricultores a trabajar en la industria del acero. Se abandonaron de esa forma los cultivos. Cuando no se pudo responder a la demanda 

del partido, se acusó a los campesinos de ocultar sus cosechas, se les requisó cuanto tenían y se les mató cuando ocultaban algo.

Durante los tres años de la Gran Hambruna, entre 1959 y 1961, se tienen documentados casos de familias que se comieron a sus propios hijos. En los textos oficiales, se dice 

que la hambruna, en la que murieron cuarenta millones de personas, fue producida por catástrofes naturales –Desastre Natural de Tres Años, se denomina en la propaganda 

oficial comunista- pero fueron años más bien de clima benigno. Para no romper la consigna del partido, los funcionarios locales rechazaron recibir ayuda afirmando que 

tenían víveres de sobra.

Como no ha habido tesis más ridículas que las del comunismo, éste siempre la ha impuesto por la fuerza y el asesinato. 

Para poder asesinar mejor a los disidentes, recurría de continuo a la mentira. En 1957, lanzó el Movimiento de las Cien Flores, cuyo lema era “dejar que broten cien flores y 

que debatan cien escuelas de pensamiento”. Animaba a las gentes a expresarse críticamente, prometiendo que “no tiraremos de las trenzas, no se golpeará con bates, no se 

colocarán sombreros, ni se buscará revancha”.

Dentro de la secta mayor de asesinos que ha conocido la Humanidad, el comunismo, Mao ha sido, junto con Stalin, el más sádico. Bajo su dirección, el partido comunista chino 

creó el sistema de terrorismo de Estado más fuerte y despiadado, mediante la violencia, la mentira y, por supuesto, la censura de la información. Siempre sintió una 

querencia compulsiva hacia el asesinato en masa. Así, en un documento, se lamentó de que “todavía existen muchos lugares donde la gente se siente intimidada y no se anima a 

matar a los reaccionarios abiertamente y en gran escala”. En 1951, una directriz del partido comunista chino ordenaba “ejecutar de inmediato” a quienes “difundieran 

rumores”.

Hay numerosas anécdotas que ejemplifican su sadismo. El 18 de agosto de 1966, Mao Zedong se reunió con los representantes de los Guardias Rojos en la torre de la Plaza de 

Tinanmen. Song Binbin, hija del líder comunista Song Renqiong, le puso a Mao la manga emblema de los Guardias Rojos. Cuando Mao se enteró del significado del nombre de 

Song Binbin, ‘amable y cortés’, dijo: ‘Necesitamos más violencia?. Song se cambió el nombre por el Song Yaowu, ‘deseo de violencia’”. A Liu Shaoqi, un expresidente chino, que 

había sido el número dos de Mao, el día que cumplía los 70 años, la guardia personal de Mao le llevó un regalo, una radio, para que escuchara el informe oficial de la Octava 

Sesión Plenaria del Comité Central número doce, que decía lo siguiente: “Se recomienda la expulsión permanente del Partido del traidor, espía y desertor Liu Saoqi, así como 

la exposición y acusación de Liu Shaoqi y sus cómplices por los delitos de traición y conspiración”. Fue largamente torturado, y su cuerpo empezó a pudrirse antes de su 

muerte.

Mao consideraba que el comunismo debía estar continuamente asesinando e imponiendo el terror, y es lo que hizo durante toda su vida. En sus tiempos de guerra, cuando huía 

del invasor japonés, dejando que se deteriorara en la lucha el ejército del KMT, a su ejército lo purgaba de continuo. Se inventó una Alianza Antibolchevique entre sus filas. 

Torturaba a las esposas para que denunciaran a sus maridos. Entendía que el asesinato de unos comunistas por otros estrechaba los lazos de la secta destructiva.

Para poder asesinar mejor a los disidentes, recurría de continuo a la mentira. En 1957, lanzó el Movimiento de las Cien Flores, cuyo lema era “dejar que broten cien flores y 

que debatan cien escuelas de pensamiento”. Animaba a las gentes a expresarse críticamente, prometiendo que “no tiraremos de las trenzas, no se golpeará con bates, no se 

colocarán sombreros, ni se buscará revancha”. Se organizaron debates y muchos, la mayoría comunistas, expresaron críticas para mejorar el régimen. Poco tiempo después, 

Mao lanzó el Movimiento AntiDerechista, donde estableció que las cerca de 540.000 personas que habían establecido críticas eran ‘derechistas’ y, por tanto, exterminables.

En 1966 desató la furia del terror rojo con la llamada Revolución Cultural. Mediante conceptos difusos de acabar con las viejas ideas y los viejos hábitos, se instó a los 

jóvenes chinos a convertirse en asesinos. Los alumnos se dedicaron a asesinar a sus profesores y a cuantos no tuvieran buenos antecedentes de clase, a los “terranenientes, 

campesinos ricos, reaccionarios, malos elementos y derechistas”. Algunas definiciones eran tan vagas que casi cualquiera podía ser asesinado. Y durante un año nadie estuvo a 

salvo. Para ingresar en el partido comunista era preciso haber participado en matanzas. En la vorágine de violencia, se produjeron numerosos casos de canibalismo. Más de 

7.730.000 personas fueron asesinadas en linchamientos y ejecuciones públicas. Hasta 100.000 millones, una décima parte del total de la población, se vio afectada, 

expulsada de sus casas, enviadas al campo o internadas en campos de trabajo.

El asesino compulsivo Mao Zedong recibió el culto de un dios viviente. Durante la Revolución Cultural –un decaimiento absoluto en la barbarie relativista- se exigió a todo el 

pueblo chino que practicara rituales pseudoreligiosos de culto a la personalidad. “Pedir instrucciones al Partido por la mañana y rendirle cuentas por la noche”, recordar al 

líder Mao varias veces por día y desearle longevidad ilimitada y pronunciar consignas políticas al levantarse y al acostarse. Se citaba a Mao todo el tiempo, con axiomas 

como ‘Combate ferozmente cualquier pensamiento egoísta’ y ‘ejecuta las instrucciones recibidas las entiendas o no; profundiza el entendimiento durante la ejecución’. Sólo se 

permitía leer su libro y el endiosamiento llegó al punto de que no se vendía comida en los locales gastronómicos a la gente que no pronunciara alguna cita de Mao.

Aún hoy en día en la China del partido único, heredero de esa tradición genocida, se venera a Mao, el asesino en serie, el gran sádico, el maldito canalla.





3. George Bush (NOM, Nuevo Orden Mundial)

Bush reconoce 30.000 iraquíes muertos.

(Lo que implica que obviamente son MILES más)

La cifra coincide con las estimaciones de la organización no gubernamental, Iraq Body Count, que lleva el registro de las víctimas civiles durante la invasión y en la posguerra, considerando atentados de la insurgencia y operativos militares tanto de las fuerzas estadounidenses e iraquíes.

(¿insurgencia?, resistencia querrán decir)
 

Quienes no aparecen en la cifra son los muertos por epidemias y otros factores asociados a la invasión, que de ser incluidos, elevarían la cifra de víctimas civiles a más de 100.000, de acuerdo a la estimación de la revista médica británica The Lancet.

(Cien mil muertos CAUSADOS POR UNA INVASION PARA ROBAR PETROLEO, éso es Capitalismo en estado natural)


El discurso de Bush se produce luego de las fuertes críticas del congresista demócrata John Murtha sobre la presencia de EE.UU. durante el fin de semana.

"Finalmente llegué a la conclusión de que nosotros nos convertimos en el enemigo", le dijo Murtha a la cadena de noticias CBS el domingo.

(También hay yanquis que tienen otra opinión)

"Cada día que seguimos ahí, inadvertidamente matamos gente", agregó Murtha.

(Hermosa forma de decirlo...)

Con eso en mente, Bush dijo que "el año 2005 será recordado como un momento crucial en la historia de Irak, en la historia de Medio Oriente y en la historia de la democracia".

(Ya hay que avisarle a Danko que lo ponga en Humor -Negro-)


Sobre las próximas elecciones legislativas, señaló que "no serán perfectas", pero agregó que "ninguna nación tuvo una transición a la democracia sin afrontar retos importantes y difíciles".

(Perfectas no, quizás gane uno o dos que no estén de acuerdo con la ocupación, pero seguramente serán víctimas de algún ataque "terrorista"


Bush aprovechó la ocasión para reiterar que EE.UU. continuará en Irak hasta "lograr una victoria completa contra los terroristas".

(Tendrían que matarse entre ellos, los EEUU SON los terroristas)


Al mismo tiempo, calificó como "inaceptable" la aparición de un nuevo centro de detención en Irak, en el que unas 625 personas se encontraban en graves condiciones de hacinamiento, e hizo una llamado para que los responsables sean sancionados.

(por dejar que la noticia se diera a conocer)





2. Josef Stalin (Unión Soviética)


Los primeros investigadores en intentar contar el número de personas muertas bajo el régimen de Stalin se vieron obligados a depender en gran medida a las pruebas 

anecdóticas. Sus estimaciones variaban de 3 a 60 millones. Después de la disolución de la Unión Soviética en 1991, las evidencias de los archivos soviéticos se hicieron 

disponibles. De acuerdo con los registros alrededor de 800.000 presos fueron ejecutados por el régimen de Stalin por delitos políticos o penales, mientras que alrededor de 

1,7 millones murieron en gulags y unas 390.000 perecieron durante reasentamientos forzosos - un total de alrededor de 3 millones de víctimas.

El debate continúa, sin embargo, puesto que algunos historiadores creen que el archivo contiene ser cifras poco fiables. Por ejemplo, sostiene Gellately que los muchos 

sospechosos torturados hasta la muerte mientras estaban en "custodia de investigación" es probable que no se hayan contado entre los ejecutados. Asimismo, existen 

categorías de víctimas que no fueron registradas de forma correcta por los soviéticos, como las víctimas de las deportaciones étnicas, o transferencias de población alemana 

después de la Segunda Guerra Mundial.

Así, mientras que algunos investigadores han estimado el número de víctimas de las represiones de Stalin un total de 4 millones más o menos, otros creen que el número es 

considerablemente superior. El escritor ruso Vadim Erlikman, por ejemplo, hace las siguientes estimaciones: ejecuciones, 1,5 millones; gulags, 5 millones; deportaciones, 1,7 

millones a 7,5 millones de deportados, y prisioneros de guerra y civiles alemanes, 1 millón, lo que hace un total de de alrededor de 9 millones de víctimas de la represión.

Algunos también han incluido los 6 a 8 millones de víctimas de la hambruna 1932-1933 como víctimas de la represión. Esta clasificación es controvertida sin embargo, como 

los historiadores difieren en cuanto a si la hambruna era una deliberada parte de la campaña de represión contra los kulaks, o simplemente un consecuencia no deseada de la 

lucha por la colectivización forzada.

Ciertamente, parece que un mínimo de alrededor de 10 millones de muertos - 4 millones por la represión millones y 6 millones de hambre - son atribuibles al régimen, con una 

serie de libros de reciente publicación que sugiere un probable total de alrededor de 20 millones. Por ejemplo, agregar 6-8 millones de víctimas de la hambruna según 

Erlikman por encima de las estimaciones de muertes directas, daría un total de entre 15 y 17 millones de víctimas. El investigador Robert Conquest, mientras tanto, ha 

revisado su estimación inicial de hasta 30 millones de víctimas a 20 millones. Otros siguen considerando que sus anteriores estimaciones mucho más altas, son 

correctas.Finalizaré con una frase para el bronce del propio Stalin: "Matar a una persona es un asesinato y a un millón una estadística."





1. Adolf Hitler (Alemania)


El Holocausto Nazi fue la aniquilación sistemática y burocrática de seis millones de judíos por parte del régimen nazi y sus colaboradores durante la Segunda Guerra 

Mundial. En 1945 dos de cada tres judíos europeos habían sido asesinados. Aunque los Judíos eran las víctimas principales, más de 250,000 Gitanos también resultaron 

víctimas del genocidio Nazi. Aunque los Judíos eran las víctimas principales, más de 250,000 Gitanos también resultaron víctimas del genocidio Nazi.
Los campos de concentración están muy relacionados con el Régimen Nazi y permanecen como el símbolo de éste. Los primeros campos de concetración fueron creados poco 

después de que los Nazis llegaran al poder en el año 1933; estos continuaron como una base del régimen Nazi hasta el 8 de mayo de 1945, cuando la guerra, y el régimen, 

terminaron.
El 30 de enero de 1933, Adolfo Hitler fue nombrado Canciller, la posición de más poder dentro del gobierno Alemán Hitler era el líder del fuerte Partido Obrero Alemán 

Nacional Socialista (conocido también como el Partido Nazi) Una vez en el poder, Hitler se movilizó rápidamente para poner fin a la democracia alemana. El convenció a su 

Gabinete para que permitieran la suspensión de las libertades individuales de la prensa, de expresión y de asamblea. También en 1933, los Nazis comenzaron a poner en 

práctica su ideología racial Comenzaron a surgir ideas que consistían en la "superioridad racial" de los Alemanes, y comenzaron a sugerir que habría una lucha por sobrevivir 

entre ellos y las "razas inferiores". Ellos veían en los Judíos, Gitanos y en los impedidos una amenaza biológica seria en contra de la pureza de la "Raza (Aria) Germana".
El término "Ario" originalmente se refería a los individuos de pueblos Indo Europeos. Los Nazis modificaron el significado de éste término para soportar sus ideas racistas 

al ver a todos esos antecedentes alemanes como un ejemplo del legado ario, que 

ellos consideraban racialmente superior. Para los Nazis, el Ario típico era rubio, de ojos azules y alto.
Los Judíos, cerca de 500,000 en Alemania eran el blanco principal del odio Nazi. Los Nazis identificaron erróneamente a los Judíos como una raza, y definieron esta raza 

como "inferior". También financiaron una enorme propaganda que culpaba a los Judíos por la depresión económica en Alemania, así como también por el fracaso del país 

durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
En 1933, nuevos estatutos alemanas forzaron a los Judíos a renunciar a sus trabajos, a sus estudios en las universidades y a retirarse de toda actividad en otras áreas de la 

vida pública.
Aunque los Judíos eran el principal objetivo del odio Alemán, los Nazis también oprimieron otros grupos que ellos identificaban como racial o genéticamente "inferiores". La 

ideología racial Nazi era impulsada por científicos que impulsaban "la crianza selectiva" para "mejorar" la raza humana.
Otra consecuencia del régimen dictatorial de Hitler en los 30s fue el arresto de oponentes políticos y comerciantes unionistas y muchos otros que los Nazis etiquetaban 

"indeseables" o "enemigos del estado". Muchos homosexuales, la mayoría hombres, fueron arrestados y llevados a los campos de concentración; bajo el codigo criminal Nazi 

revisado en 1935, la sola denuncia de un individuo como "homosexual" podía llegar al arresto, al juicio y la condena. Los Testigos de Jehová fueron prohibidos como 

organización en abril de 1933, desde que las creencias de este grupo religioso les prohibían jurar cualquier promesa al estado o al servicio militar alemán. Su literatura fue 

confiscada, y perdieron sus trabajos, los beneficios de su desempleo, sus rentas, y todos los beneficios de carácter social. Muchos Testigos de Jehová fueron enviados a la 

cárcel y a los campos de concentración en la Alemania Nazi y sus hijos fueron enviados a las casas de detención juvenil o a orfanatos.
La Segunda Guerra Mundial trajo grandes cambios al sistema de los campos de concentración. Un gran número de prisioneros nuevos, deportados de todos los países ocupados 

por Alemania, llenaban estos campos. Después, grupos enteros eran enviados a los campos, como los miembros de las organizaciones de resistencia subterráneos. Para 

acomodar el incremento intensivo en el número de prisioneros, se establecieron cientos de nuevos campos en territorios ocupados de la Europa oriental y occidental.
Durante la guerra, los ghettos, campos de tránsito, y campos de trabajos forzados fueron creados por los Alemanes en adición a los campos de concentración para capturar 

Judíos, Gitanos y otras víctimas del odio racial y étnico, así como también oponentes políticos y miembros de la resistencia. Después de la invasión de Polonia, se crearon mas 

de 400 nuevos ghettos donde fue segregado del resto de la población. Grandes números de Judíos también fueron deportados de otras ciudades y países, incluyendo 

Alemania, hacia los ghettos en Polonia y en otros territorios del este ocupados por Alemania.


En las ciudades Polacas que se encontraban bajo la ocupación Nazi, los judíos fueron confinados en ghettos sellados donde el hambre, la sobrepoblación, el frío y las 

enfermedades contagiosas dieron muerte a decenas de miles de personas.

Entre 1942 y 1944, los Alemanes iniciaron la supresión de los ghettos en la Polonia ocupada y otros territorios, deportando a los residentes de los ghettos hacia los "campos 

de exterminio", centros de eliminación facilitados con equipos para el manejo del gas, localizados en Polonia. Después de la reunión de los oficiales mayores del estado 

Alemán a finales de enero de 1942, la decisión de implementar "la solución final a la cuestión judía" se volvió una política formal de estado y los Judíos de la Europa 

occidental también fueron enviados a los centros de exterminio en el Este.
Los seis lugares de asesinato masivo fueron escogidos debido a su cercanía las vías del tren y su localización en zonas semi-rurales, los métodos de asesinato fueron los 

mismos en todos los centros de exterminio, que fueron operados por la S.S. Las víctimas llegaban en vagones de tren, la mayoría de ghettos y de campos de la Polonia 

ocupada, pero también de casi todos los países Europeos. A su llegada, los hombres eran separados de las mujeres y los niños. Los prisioneros eran forzados a desvestirse y a 

entregar todos sus valores. Ellos eran llevados desnudos hacia las cámaras de gases, que estaban disfrazadas como regaderas, y dentro de ellas era utilizado el monóxido de 

carbono. La minoría seleccionada para trabajos forzados quedaban, después de largas cuarentenas, vulnerables a la malnutrición, y expuestos a enfermedades, experimentos 

médicos y a la brutalidad; muchos perecieron como resultado.
Los Alemanes llevaron a cabo sus actividades de exterminio sistemáticas con la ayuda activa de colaboradores locales en muchos países, y con la indeferencia de millones de 

personas que no les importaba la situación judía.
En mayo de 1945, la Alemania Nazi quedó colapsada, y los campos dejaron de existir como de exterminio, trabajos forzados o campos de concentración. El Legado Nazi fue 

un imperio de exterminaciones, pillaje y explotación que afectó a cada país de la Europa ocupada.







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