ENSAYO SOBRE EL MUNDO
Vivimos en un sistema en el que predomina el egoísmo. Porque para sobrevivir en este mundo necesitamos ser egoístas. Para progresar hay que pasar por encima a otros, y esto es inevitable. Cuando alguien crea un negocio, hay otro que se ve afectado, cuando alguien deja un puesto de trabajo hay otro que lo ocupa y hay otro que necesita ocuparlo. Porque en este sistema no cabe lugar para todos. Siempre va a haber excluidos mientras la riqueza sea monopólica. Nacemos con esta idea y con estos malos valores sin tener alternativa, porque el que no pertenece no sobrevive. La competencia en este sistema económico es sumamente cruel y maléfica, es una guerra en la que gana el que mejor se adapta o el que tiene algo de suerte, porque existen amenazas externas incontrolables que forman parte de un mercado irregular. Y el que mejor se adapta es el que tiene la oportunidad de estudiar llenándose de conocimientos y habiendo tenido la suerte de nacer en una familia que no sufre necesidades básicas. El capitalismo dice que la competencia es buena, ya que hace que los contrincantes se esfuercen en crear un mejor producto o en brindar un mejor servicio. Pero esto no es así, porque por ejemplo en la mayoría de los casos lo que se quiere lograr es crear un producto que tenga el menor costo posible pero que después de un tiempo sea obsoleto, para que se vuelva a comprar. Los aparatos tecnológicos están preparados para que dejen de funcionar después de un cierto tiempo. Si los productos fuesen eternos, no habría negocio. El gran problema de todo esto es el sistema monetario y la gran afición que tienen las personas por el dinero. Si a las personas no les importase el dinero harían sus productos o brindarían sus servicios con un extrema calidad, preocupándose y poniendo el foco en lo que realmente necesita el cliente, a corto y largo plazo. Sería un trabajo genuino. Si no existiese el dinero, los jugadores de fútbol jugarían por la camiseta y por amor al fútbol; lo mismo ocurriría con todos los demás trabajos, hablando metafóricamente. Estos trabajos se harían por gusto y con gusto. El premio que recibirían seria sólo la satisfacción de complacer a sus clientes. Muchos pueden pensar que sin el dinero no habría motivación de trabajar, pero lo que pasaría es que sólo se cambiaría de motivación, por una más sana y humana. Un restaurante se sentiría exitoso cuando llene su local de gente, lo que significaría que estaría haciendo una comida rica y gustosa. Entonces no van a mitigar sus esfuerzos por complacer a sus clientes día a día, porque esa seria su satisfacción. Por lo tanto aquí surgiría una competencia completamente sana. Ustedes pensaran que esto es imposible; el ser humano es un individuo el cual su principal característica es la de aprender. Nacemos sin saber absolutamente nada, a diferencia de otros animales que a los minutos de vida ya son capaces de caminar. Estamos preparados desde que nos dan a luz a captar todo tipo de señales y enseñanzas, condicionados totalmente por el entorno. Y teniendo en cuenta el entorno en el que nos criamos es de esperar que tengamos actitudes egoístas determinadas por el sistema que nos rodea. No es imposible, entonces, criar seres humanos con valores fraternos que tengan una verdadera preocupación por el prójimo. Imagínense un mundo en el que todas las personas un criadas con una infinidad de buenos valores, en el que el principal valor sea la solidaridad, imagínense lo bueno que seria el mundo si se extinguiera el egoísmo material. Un ejemplo claro que se puede poner para demostrar lo malo que el mundo es el tema de la salud y la posibilidad que tienen las personas de conseguir o no determinados medicamentos o tratamientos. Que la salud sea un negocio ya es de por sí algo terrible. Vive saludablemente el que tiene la suerte de poder pagarse sus insumos. Aunque la salud en muchos países es publica, no significa que es gratis, significa que cada Estado destina fondos para financiar todo aquello que tiene que ver con la sanidad de sus pobladores. Y por eso en países en los que no abunda el dinero, o son mal manejados, o son explotados, como ocurre en Estados africanos, que no les alcanza el presupuesto para pagar vacunas para sus habitantes. Y es por esto que mueren miles de personas por día por enfermedades epidémicas, como es el caso de la malaria. Acá se está jugando directamente con la vida de las personas, ya que no es que le quitan la posibilidad de objetos materiales, les están quitando la posibilidad de vivir. Y lo peor de todo es que esto no sucede porque no alcanzan los medicamentos para todos o porque son difíciles de conseguir, no sucede porque salvarle la vida millones de personas no es rentable. Es tan frío y simple como esto. Tampoco es rentable impedir mueran aproximadamente treinta mil personas de hambre por día.