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¿Como haciamos las cosas sin internet?

¿Cómo hacíamos las cosas sin Internet?

No estamos hablando de hace mucho tiempo: hace apenas 16 años Internet era algo que comenzabas a probar en las universidades, y los primeros modems de 9600 bps comenzaban a
permitir a los más atrevidos a conectarse a las BBS en redes como
FidoNet, RedBBS, y otras. Enviar un mensaje requería que los servidores
se sincronizaran por la noche, por lo que podían tardar días en llegar.
Los navegadores eran principalmente Mosaic y Netscape, y la WWW tenía todavía una utilidad muy limitada, presentando principalmente folletos mal paginados de diversas empresas e instituciones, principalmente de los EEUU.

Por aquel entonces, muchas de las tareas que hoy simplemente requieren
de un par de minutos en Google se realizaban de manera mucho más
manual, llevando bastante más tiempo, y muchas veces sin final feliz.
Veamos algunos escenarios en los que la irrupción de Internet ha
cambiado radicalmente nuestra manera de hacer las cosas, e incluso de
pensar.

Veamos algunos escenarios en los que la irrupción de Internet ha
cambiado radicalmente nuestra manera de hacer las cosas, e incluso de
pensar.


Búsqueda de información


¿Como haciamos las cosas sin internet?

Sin duda el principal cambio en nuestra manera de vivir a causa de Internet
ha sido el acceso a la información. Información de todo tipo, ya sea
buscar el nombre de una tienda, la ubicación de una calle, las últimas
noticias de actualidad, o el actor protagonista de la película que
vimos la noche anterior.

Aquí las grandes perjudicadas han sido las publicaciones en papel,
material de referencia por defecto en los años anteriores a la
explosión de Internet. Las páginas amarillas eran imprescindibles en
cualquier casa (a diferencia de ahora, que nos parecen un “tocho”
inútil que preferimos que ni dejen en nuestra puerta), y los
periódicos, atlas, y enciclopedias eran las fuentes de sabiduría de
cualquier casa.

En cuanto al resto de datos no relacionados con la actualidad ni con el
material que pudiéramos encontrar en un atlas mundial o una
enciclopedia, o disponíamos de una biblioteca plagada de obras de
referencia, o tocaba llamar al amigo que lo sabe todo, o visitar una
biblioteca, o simplemente quedarse con las ganas.

También nos ha cambiado mucho lan manera de entender la información que se nos da. Antes, los medios de comunicación eran los portadores de la verdad (más o menos tintada de
la opción política que más les conviniese), pero siempre con un aura de
profesionalidad y solidez difíciles de cuestionar.

Ahora, con el exceso brutal de información que supone Internet, nos
encontramos con que todo debe ser cuestionado, ya que podemos encontrar
varias versiones de la misma noticia, e incluso noticias que son
directamente falsas. Aunque los medios de comunicación tradicionales
siguen llevando la voz cantante en lo que respecta a noticias de
actualidad, tendemos a compararlos más con otras fuentes cuya filosofía
está estrechamente vinculada al fenómeno de las redes sociales, como
portales 2.0 o la propia blogosfera.




Contacto con amigos y familiares




Hoy en día, tenemos a todo el mundo tan “a mano”, que no nos supone un
problema real tener un contacto de muchos meses en muchos meses con un
conocido. Al estar en el messenger, o a un e-mail de distancia, parece
que nunca nos hayamos separado, aunque el último contacto se remonte a
años atrás.

En Internet parece detenerse el tiempo, estando en contacto permanente
con un icono que simboliza a un amigo simplemente por el hecho de verlo
conectado.

Sin embargo, en los años anteriores, o llamabas por teléfono (y no
móvil) o enviabas una carta, no había demasiadas más opciones. Además,
el hecho de no llamar durante un tiempo acababa generándonos un
sentimiento de culpabilidad que podía hacer que llegáramos a
distanciarnos de esa persona.




Compras


haciamos

Aunque las compras por Internet siguen sin haber dado el boom que el mercado
esperaba, la Red ha cambiado significativamente nuestros hábitos de
consumo. Ahora miramos mucho más, comparamos precios, y los más
experimentados (u osados) se atreven a realizar encargos al extranjero
para ahorrarse importantes sumas de dinero.
El mercado es ahora global, y podemos acceder a productos que no podemos encontrar en tiendas nacionales.

A cambio, hemos perdido el encanto de que un familiar o amigo nos
traiga algo “exótico” de su viaje al extranjero. Ahora es raro
encontrar algo de otro pais que no podamos encargar a una tienda online.
Otro cambio importante ha sido el auge de las subastas online, el
fenómeno eBay. Ahora nos podemos deshacer de libros, discos, objetos de
decoración, y todo lo que nos pueda sobrar en casa, y sacar un dinero a
cambio.

Antes, lo más parecido eran los catálogos impresos del Corte Inglés y
compañía. Comparar precios nos podía llevar toda una mañana, y al final
siempre nos quedábamos con los comercios que ya conocíamos o de los
cuales nos habían hablado bien las amistades. Comprar en el extranjero
era una odisea, y nos maravillábamos con las cosas raras que los amigos
se traían de sus viajes allende los mares.


En resumen, Internet no sólo nos ha facilitado muchísimo la vida, sino que nos ha cambiado la forma de pensar y de ver el mundo para siempre. Habrá quien diga que también ha abierto un territorio virgen en el que las personas con conductas “reprobables” pueden encontrarse y actuar a sus anchas, pero las ventajas son claramente superiores a los problemas inherentes a la Red.


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