HABLEMOS DE AMOR..
Adelante, siéntate y hablemos del amor ¿Qué te ofrezco?; un café o estamos de acuerdo que para tocar estos temas tan delicados algo más fuerte nos hace bien, como un vino o un tequila, si decidimos ser sinceros. Hablemos del amor y su deuda con nosotros por tantos años esperándolo, ¡hablemos!, no te de miedo, hablemos del amor y sus desaires.
Hablemos del amor y de las noches en vela hablándole despacito para que nadie me oyera pero apasionadamente a ver si a él se le da por escucharme. Hablemos de ese ingrato amor que llega en diferentes formas y se va siempre en las mismas. Hablemos del amor rápido, del constante, del amor pasado y del amor imposible, ese último que tanto se empeña en perseguirme y a mí, a mí me atrae desde mis inicios. Hablemos del amor. Hablemos del amor y sus falsas promesas, de sus disfraces y de los amaneceres en los que me ha dejado vestida y alborotada.
Mientras te miro fijamente, me pregunto si te podría robar un beso para tranquilizarte y te sientas cómodo hablando del amor, pero lo pienso mejor y me retracto porque de hacerlo sé que terminaríamos haciendo y no hablando del amor. Así que continuemos hablando del amor y sus desastres, de sus odios, de sus amores y de sus caprichos. Hablemos del amor y del pánico que le tengo.
Hablemos de cuantas veces he dejado de creer en él y lo he sentido en el cuello, susurrándome al oído palabras obscenas. Hablemos de cuantas veces lo he perdido sin siquiera tenerlo y tenido sin siquiera quererlo. Hablemos de las veces que me tiró al suelo y las veces que duró lo que dura un hombre borracho.
Hablemos de la coraza que me puse hace unos años para no dejarlo entrar porque le perdí la confianza o de las malditas ilusiones suicidas o de las esperanzas amorosas que nacieron sin esperanza. Qué te parece si hablamos de las tardes que se convertían en noches y en madrugadas tomando café con leche queriendo tenerlo, sentirlo, hacerlo, vivirlo.
Hablemos del amor que surge en una mirada, se hace en la cama, crece con la pasión y se alimenta de la magia. Háblame del amor, porque cuando te vi, sonreí.
Bueno, no te pongas nervioso, sé que no es un tema fácil pero no es para que te suden las manos. Ya sé que no te gusta abrirte en estos asuntos, pero háblame tú del amor. Cuéntame tus historias y tus miedos. Tus sueños amorosos, la fe que le tienes y las pasiones que te despierta. Dime qué esperas de él, cuándo te defraudó, si lo has tenido y cómo se te ha ido. Háblame del amor y cuéntame si crees que los suspiros son sus aliados, las mariposas sus hijas, y una pequeña sonrisa delatadora su manifestación física. Háblame de lo que quieras pero, hablemos del amor.
Hablemos de la opción que tengo de ser tu amor y de lo incapacitada que me siento para llegar a serlo. Hablemos de las ventajas de ser tu amor y convertirme en tu gran amor y de las desventajas que solo yo sé. Hablemos porque esto hay que hablarlo, hay que hablar que se me olvido cómo era el amor, sus colores, sus sabores pero nunca sus pasiones. Hablémoslo.
Hablemos del amor mientras aprendemos juntos a hacerlo al miramos, al extrañarnos, al imaginarnos o al revolcarnos. Háblame del amor mientras nos tomamos un jugo de maracuyá y mientras volvemos a creer en él. Háblame de las noches en que sentiste mi amor o en las que yo me sentí incapacitada para ser amada.
Hablemos del amor, amor, pero sobre todo, muéstrame mientras conversamos que puedo llegar a ser tu amor.
DEDICADO A EL, EL GRAN AMOR DE MI VIDA. PEDRO.