

Carta de un niño argentino a un niño británico.
En la escuela la maestra nos contó que hace muchísimos años ustedes se adueñaron de unas islas que en realidad son nuestras.
También nos contó que ahí no vive gente, sólo ovejas, albatros y algún que otro pingüino, pero que igual nos pertenecen.
También nos contó que en 1982 nuestros soldados fueron a las islas para que se las devuelvan. Pero ustedes fueron en barcos y mataron a muchos de ellos, y se las siguieron quedando.
No te conozco, pero estoy muy enojado con vos.

Carta de un niño británico a un niño argentino.
En la escuela la maestra nos contó que hace muchísimos años ustedes se quisieron adueñar de unas islas que en realidad eran nuestras.
También nos contó que ahí vive gente que cría ovejas y que fotografía a los albatros y a algún que otro pingüino, y que pertenecen a los nuestros.
También nos contó que en 1982 nuestros soldados fueron en barcos hasta las islas para que se las devuelvan. Pero ustedes no se quisieron ir y mataron a muchos de ellos, hasta que finalmente se fueron.
No te conozco, pero estoy muy enojado con vos.

Carta de un niño malvinense a un niño argentino y a un niño británico.
Mis papás me contaron que sus tataratataraabuelos vinieron a las islas para vivir en ellas y trabajar.
Acá en las islas hay ovejas, albatros y algún que otro pingüino: hay uno que suele venir a visitarnos todos los jueves a la mañana, y con mis compañeros de clase le damos galletitas. Estamos pensando en adoptarlo, no sabemos si querrá quedarse con nosotros; voy a preguntárselo el jueves que viene.
También me contaron que en 1982 los soldados de sus países vinieron acá y pelearon por ver quién se quedaba con las islas, y murieron muchos de ellos. Al final, todos ellos se fueron.
No los conozco, pero siento tristeza por ustedes.