Martín Balza, ex jefe del Ejército argentino, afirma que Chile habría ganado la guerra en 1978. Balza asegura con convicción que Chile habría superado una eventual acción militar argentina debido a que la "incursión en gobiernos de facto en 1955 y en la dictadura de 1976 había alejado a las FF.AA. del profesionalismo que todos deseábamos".
La madrugada del 22 de diciembre de 1978 la flota argentina enfiló hacia el Canal Beagle, en el extremo austral. En Buenos Aires, el Presidente de facto argentino, el general Jorge Rafael Videla, había dado la orden para iniciar la invasión de las islas Picton, Nueva y Lennox. La maniobra sería el detonante de una conflagración militar mucho mayor.
El frente de operaciones se extendería desde el sur e incluiría bombardeos sobre las capitales. Miles de soldados estaban apostados a ambos lados de la frontera a la espera de la orden de atacar. Vigías de la Fach ubicados en la alta cordillera tenían por misión dar la alerta temprana para la salida de los aviones en caso de ataque aéreo.
En Chile, la Armada envió a sus buques al encuentro de la escuadra transandina. Era cosa de horas para que ambas se enfrentaran. Bastaba un disparo para encender la guerra. Pero éste nunca llegó. Doce horas antes de que se encontraran en el extremo sur, la flota argentina regresó al norte.
Un azar de la naturaleza contribuyó a evitar el derramamiento de sangre: en el Atlántico Sur una tormenta agitó a los buques argentinos demorando su avance y arriesgando su posible entrada hacia el Pacífico.
El retraso abrió una puerta para un último esfuerzo diplomático a instancias del Vaticano. El Papa Juan Pablo II convocó de urgencia a los cancilleres de Chile y Argentina. Pocos veían en esa mediación una alternativa viable. Sólo meses antes, en enero de 1978, Argentina había declarado, en una nota desordenada y con faltas de ortografía, "insubsanablemente nulo" el laudo arbitral de la corona británica, que había otorgado a Chile la soberanía de las tres islas en disputa.
Más aún, cuando Chile ofrecía llevar el conflicto al Tribunal Internacional de La Haya, Argentina rechazaba la propuesta, señalando que las conversaciones directas no habían fracasado. Una estrategia para ganar tiempo, pues a la par eran despachados soldados al sur en aviones militares y comerciales, se repintaban los hospitales y se hacían simulacros de ataques aéreos en las principales ciudades transandinas.
El 12 de diciembre de 1978 el canciller chileno Hernán Cubillos propuso a Argentina la mediación papal. Pero esta iniciativa, luego de breves cabildeos, no prosperó.
La tarde del 21 de diciembre, fotos satelitales de la inteligencia estadounidense mostraron un avance de tanques en las cercanías del paso Puyehue por el lado argentino, con el fin de partir a Chile en dos.
Pero la dramática intervención de última hora del Papa y del cardenal Antonio Samoré tuvo efectos. Chile y Argentina accedieron a negociar. El 29 de noviembre de 1984, en el Vaticano, los cancilleres Jaime del Valle y Dante Caputo firmaban el Tratado de Paz y Amistad. La guerra, cuya mecha estuvo a punto de encenderse esa noche del 22 diciembre del '78, quedaba definitivamente desactivada.
# Sorpresivo
El general (R) Martín Balza, de 69 años, no deja de sorprender. En 1995, siendo jefe del Ejército argentino, hizo un histórico mea culpa por las violaciones a los derechos humanos cometidos durante el último régimen militar (1976-1983). Tras pasar algunos años en retiro, en enero asumirá como nuevo embajador en Colombia y hace una semana afirmó al diario transandino La Nación que, de haber estallado una guerra con Chile en diciembre de 1978, nuestro país hubiese ganado ese conflicto.
Balza, un veterano de la guerra de las Malvinas de 1982 y que en 1978 era un teniente coronel a quien se le ordenó movilizar su unidad, que en caso de guerra "hubiera operado en el sur", conversó con La Tercera y sostuvo que la derrota de las fuerzas argentinas en el conflicto del Canal Beagle se habría producido porque el Ejército se preparó durante más de dos décadas para combatir a un enemigo interno y no para pelear en una guerra convencional.
El general, quien fue el hombre que estuvo más tiempo al frente del Ejército argentino en las últimas décadas, tras ser absuelto de todo cargo en la investigación judicial por el tráfico ilegal de armas a Croacia y Ecuador, prepara ahora sus maletas para partir a Bogotá, donde podrá ver desde muy cerca el conflicto interno que sacude a ese país desde hace cuatro décadas.
-¿Realmente cree que Chile ha-bría ganado la guerra con Argentina en 1978?
-Estoy convencido, por razones que he expuesto en mis libros "Dejo constancia" (2001) y "Malvinas, gesta e incompetencia" (2003). Ahí expreso cuál era la situación de las Fuerzas Armadas, fundamentalmente del Ejército, en 1982.
-¿Y por qué cree que Chile hubiese ganado?
-El Ejército después de 1955 tuvo como enemigo interno al Partido Justicialista (peronista) y luego a todo lo relacionado con quien adhería a una doctrina comunista. Se consideraba enemigo a todo aquel que disentía fundamentalmente de los gobiernos militares o dictatoriales que se sucedieron entre 1955 (cuando derrocaron a Juan Domingo Perón) y 1976 (cuando dieron el golpe de Estado contra María Estela "Isabelita" Martínez, viuda de Perón).
Así, especialmente durante la década de los '70, las Fuerzas Armadas argentinas estuvieron abocadas a la lucha contra la subversión y alejadas de su adiestramiento para un conflicto convencional. Gracias a Dios no llegamos a ese absurdo e incomprensible enfrentamiento con un hermano país con el cual vamos a convivir como vecinos, compartiendo una de las fronteras más largas del mundo. La incursión en los gobiernos de facto de 1955 y fundamentalmente la dictadura de 1976 habían alejado a las Fuerzas Armadas del profesionalismo que todos deseábamos, independientemente de que recurrir a un conflicto armado era un disparate propio de incompetentes.
-El que el Ejército argentino haya estado abocado a la lucha contra un enemigo interno y no a entrenarse para una guerra convencional, ¿se refiere a la preparación de los hombres o a la adquisición de material, equipos y armamento?
-Me refiero a las dos cosas.
-Lo que usted opina sobre la preparación del Ejército argentino para una eventual guerra contra Chile, ¿era compartido al interior de la institución, con sus compañeros de armas?
-Si allá en 1978 un profesional no apreciaba esto, me parece que su profesionalismo estaría en tela de juicio, por cuanto un profesional se educa, se capacita para abrazar con convicción su profesión..., que no es la guerra. Yo creo que un militar -más aún un general- ha errado su profesión si no es pacifista. Nuestra verdadera misión es ganar la paz. La guerra no es la solución a los conflictos. Los militares están para garantizar los intereses vitales de la nación. En el caso de Argentina, se trata de Fuerzas Armadas que se inspiran en una doctrina de disuasión, es decir, para impedir el conflicto teniendo una preparación profesional para, evidentemente, disuadir. El equipamiento moderno en 1978 no existía, no se había completado, como tampoco se completó en 1982 para el absurdo conflicto con Inglaterra.
-En 1978 Chile también llevaba cuatro años abocado a la "lucha contra un enemigo interno" ¿Eso no equiparaba un poco las cosas?
-Lo que hay que analizar es si nosotros íbamos a adoptar en aquel entonces la doctrina disuasiva, que es la que tienen hoy las Fuerzas Armadas, según la cual Argentina maneja sus reclamos sobre sus puntos en conflicto en el marco diplomático, renunciando a emplear la fuerza, o hubiéramos adoptado una acción ofensiva y eso es lo que está relacionado con lo que yo dije con respecto a las posibilidades de victoria o de derrota. Nosotros no estábamos preparados para un conflicto convencional de ese tipo, en cuanto a adiestramiento y en cuanto a armamento.
-¿Y Chile estaba preparado?
-Si Chile adoptaba una actitud estratégica defensiva y Argentina hubiese tenido que adoptar una actitud ofensiva, Chile estaba en unas inmejorables condiciones, porque la defensa es muy fuerte, sobre todo cuando se puede actuar mediante la dinámica propia, que no margina reacciones ofensivas dentro de la concepción defensiva. En el contexto internacional, es a nosotros a quienes habrían considerado agresores. Nadie se imaginó en su real dimensión lo que hubiera sido para nuestros pueblos un conflicto, aunque pequeño y localizado. Terrible hubiera sido. Las secuelas que quedan entre los pueblos después de un conflicto hubieran sido espantosas.
-Pero mucho se ha comentado sobre las posibilidades que tenía Chile de perder la guerra por factores como, por ejemplo, la escasa "profundidad" del territorio chileno. La aviación argentina sólo tenía que cruzar la cordillera y llegaba a Santiago, mientras que para alcanzar Buenos Aires...
-Sí, pero normalmente, aun en los conflictos modernos, la acción no se decide en el aire. Es decir, es el elemento terrestre el que conquista y el que define. Lo hemos apreciado aun con el avance tecnológico en los conflictos más recientes.
-¿Cuánto influyó que los gobernantes de Chile y Argentina fuesen militares para que se llegase a esta situación de extrema tensión entre ambos países?
-Muchísimo. Fue determinante.
-¿En su opinión, el arbitraje británico, declarado nulo por el gobierno argentino en enero de 1978, podría haber sido un punto de partida para una búsqueda de una solución?
-No entro a analizar lo que podría haber pasado y no pasó, pero soy un convencido de que siempre hay que darle una última oportunidad a la paz y soy contrario a la guerra, porque la guerra no ha solucionado conflictos en el mundo. Pero acá estamos imaginándonos un conflicto de características particulares, con dos pueblos vecinos, dos pueblos enlazados históricamente, una misma idiosincrasia. Para llegar a la paz -esto lo dijo creo que Isaac Rabin- es mejor el sendero de la paz que el sendero de la guerra, entonces es mejor recurrir a los medios que sean, un arbitraje es un medio, para acorde con los principios que decimos nosotros defender, valorar y defender la paz.
-¿Por qué no hubo guerra? ¿Por la intervención del Papa Juan Pablo II o por otros factores?
-Fundamentalmente por la intervención del Papa, por el enorme y objetivo peso moral del Papa para dos pueblos mayoritariamente católicos, pero donde también otras religiones compartían ese pensamiento. Aquí no era una cuestión religiosa, pero todas las confesiones religiosas tienen ese ideal, esa predilección por la paz. Fundamentalmente por eso no hubo guerra, y creo también que no la hubo por la acción de los dos pueblos a último momento. No creo que ningún chileno, obrando de buena fe y con un mínimo de sentido común, haya deseado una guerra. Lamentablemente, no puedo dejar de reconocer que hubo argentinos y hubo chilenos que la desearon, pero fue un grupo insignificante.
-Dentro de la junta militar argentina, ¿quién fue el que puso el freno a la guerra? Se ha comentado que fue Jorge Videla el que mantuvo ciertas resistencias a entrar en un conflicto con Chile.
-En aquel entonces yo era teniente coronel y no sé si fue alguno el que puso el freno. Yo creo que el freno fue puesto por el enorme peso moral del Papa.
-Si ponemos frente a frente dos escenarios, uno hipotético, como es la guerra con Chile, y otro real, la guerra de las Malvinas, ¿en cuál de estos dos conflictos Argentina habría obtenido una mayor derrota militar, según usted?
-Es difícil comparar. Si hablo de la guerra de la Malvinas como gesta e incompetencia, hablo de gesta en aquellos que peleamos, yo fui uno más, por un sentimiento, por algo incuestionablemente nuestro, algo aglutinante del pueblo argentino como es Malvinas, pero lamentablemente es una causa justa en manos bastardas, como era la dictadura militar, porque el objetivo de la recuperación de Malvinas fue prolongar la dictadura. Aquí (la guerra con Chile) era un caso completamente diferente. Era un caso quizás más grave. Ir por un enfrentamiento limítrofe pertenece definitivamente al pasado.
-Entonces, ¿hubiese sido peor el resultado en una guerra con Chile?
-No hablo de peor. Ninguna guerra tiene mejor resultado que otra. La guerra es muerte, es mutilación, son huérfanos. Si son argentinos, son británicos o hubiesen sido chilenos no interesa. La guerra no es lo que vemos a veces por televisión, donde se exhiben portaaviones, estilizados aviones, pero no se ve el horror de la guerra.
Prensa Argentina Beagle 1978
Argentina pierde la Mayoría del Beagle, Isla Picton, Lennox y Nueva. una Superficie de 396,5 km²
Chile dispone de Mejores Soldados y Mejor adiestramiento; Documental Argentino
«Por la razón o la fuerza»
Monárquico desde enero de 1603
Guerras de Chile
Guerra de la Independencia de Chile
Guerras por la Independencia del Perú (Expedición Libertadora del Perú)
Guerra de Arauco
Guerra a Muerte
Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana
Guerra contra España
Guerra del Pacífico
Batallas y Conflictos
- Conquista de Chiloé
- Revolución de 1829
- Sublevación de la Escuadra de Chile
- Revolución de 1851
- Revolución de 1859
- Golpe de estado del 11 de septiembre de 1973
- Conflicto del Beagle
Argentina
Chile
Gracias Por Pasar