Celebran la fiesta de la Inmaculada
El desafío de los cristianos de Irak al Estado Islámico
La fiesta de la Inmaculada se convirtió en Irak en una inmensa muestra de fe de un pueblo perseguido por los islamistas[/b
Javier Lozano Seguir a Lozano_Javier 2014-12-10
Ni la persecución, ni el hambre, ni el peligro ni siquiera la espada les ha conseguido separar de su fe, de su amor a Jesucristo. Esta famosa cita de San Pablo a los Romanos la están experimentando en estos momentos los cristianos de Irak, los mártires del siglo XXI.
Perseguidos e incluso aniquilados, los cristianos de Irak nunca han renunciado a su fe aunque ello les haya costado perder todo lo que tenían e incluso su propia vida. En muchos casos el Estado Islámico ha ocupado sus ciudades y destruido sus templos quedándose con todas sus pertenencias. Los que han conseguido salvar la vida han tenido que huir con lo puesto durante el calor abrasador del verano y ahora a través del frío invierno. Mosul y otras muchas ciudades iraquíes han sido limpiadas de cristianos por parte de los islamistas. Ya no queda piedra sobre piedra en ellas que muestre la milenaria presencia cristiana.
Sin embargo, las miles de familias cristianas han encontrado refugio y caridad de sus hermanos en zonas de Irak todavía relativamente seguras ante el avance de los terroristas islámicos. Es el caso de Erbil, en la zona de mayoría kurda. Actualmente allí hay decenas de miles de cristianos refugiados. La iglesia local y también numerosas organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada les han acogido como a hijos compartiendo con ellos lo poco que tienen para pasar unas fechas tan señaladas como la Navidad.
El Estado Islámico tiene como uno de sus principales objetivos la toma de Erbil, una de las ciudades más pujantes del país. Y a pesar de ello esta semana los cristianos han lanzado un claro mensaje a los islamistas. No van a renunciar a su fe. Es más, la persecución acrecienta su fe.
De este modo, los católicos iraquíes decidieron celebrar por todo lo alto la fiesta de la Inmaculada Concepción, una celebración que posiblemente no se haya celebrado con tal devoción en todo el mundo. Pese a ser patrona de España, la Inmaculada lo pareció más de los cristianos iraquíes, que decididamente se encomendaron de manera multitudinaria a su protección.
A no demasiados kilómetros del lugar donde se producen los aberrantes asesinatos islamistas los cristianos iraquíes les han desafiado siendo comandados precisamente por una mujer, la Virgen María. Esta es precisamente la mayor afrenta que se pueda hacer a los islamistas, acusados reiteradamente por vejar a las mujeres hasta convertirlas en esclavas y venderlas.
Decenas de miles de católicos procesionaron con la imagen de la Inmaculada por las calles de Erbil, una imagen impactante en un país masacrado por la violencia. Familias enteras, refugiados, niños y ancianos. Todos recorrieron las calles con cánticos a la Virgen orgullosos de su condición. Con velas seguían la imagen de la Virgen y al patriarca caldeo que también estuvo acompañado por arzobispo de Lyon y primado de Francia, el cardenal Barbarin.
Una imagen de la Virgen comanda la ciudad
El principal punto de encuentro de esta multitudinaria concentración se produjo en una plaza donde precisamente en el pasado mes de agosto, en la fiesta de la Asunción, los cristianos inauguraron una inmensa imagen de la Virgen de más de quince metros que comanda la ciudad de Erbil. Desde esa altura la imagen visualizaba el enemigo, el Estado Islámico.
En esta plaza se emitió un mensaje en vídeo del Papa Francisco a los cristianos iraquíes en el que les daba ánimos y consuelo. "Pienso en Santa Teresa del Niño Jesús - recordó el Papa -, que decía que ella y la Iglesia se sentían como una caña: cuando arrecian el viento y la tormenta, la caña se dobla, pero no se rompe. En este momento vosotros sois esa caña, os dobláis por el dolor, pero tenéis fuerza para llevar vuestra fe, que para nosotros es un testimonio. ¡Hoy sois las cañas de Dios. Las cañas que se pliegan bajo este viento feroz, pero que después se enderezarán!", aseguraba el Pontífice ante la alegría de los cristiano que aún perseguidos perseveran en medio de las dificultades.
La situación de los cristianos en Irak es ya insostenible. Si la persecución era ya grave con la llegada del Estado Islámico se corre el riesgo de que el cristianismo se extinga en una zona cuya presencia se remonta a hace casi 2.000 años.
La principal esperanza para los cristianos de esta zona del mundo es que se oiga su voz y que la presión internacional pueda frenar el avance del Estado Islámico. Para ello, la Fundación Tierra Santa ha inaugurado un ciclo de conferencias en España para dar a conocer "la persecución, el drama y el desamparo que están viviendo ahora mismo en los países de mayoría musulmana".
Testigo de excepción de lo que ocurre en estos países es Raad Salam Naaman, católico caldeo nacido cerca de Mosul y criado en Basora, profesor universitario y doctor en Filología Árabe y Estudios Islámicos, refugiado político en España desde 1991 y nacionalizado español en 1999.
En una conferencia organizada por esta fundación en Madrid, Raad Salam comenzó explicando que no guarda "odio ni rencor" a los musulmanes, porque es deber del cristiano "perdonar al enemigo y rezar por quienes te persiguen".
Como es su caso. En un breve relato autobiográfico, describió varias detenciones por denuncias de radicales islámicos, palizas, su participación obligatoria como servicio militar en las guerras con Irán y del Golfo, el asesinato de hasta 25 personas de su familia y de varios amigos (entre ellos el editor de su tesina de licenciatura, considerada "ofensiva" por los islamistas) y un atentado personal en 1990 en el cual murió un primo suyo al interponerse entre él y los disparos. Su propio padre fue asesinado tras la caída de Sadam Hussein y la implantación del actual régimen chií. "Todos los cristianos de Irak tienen una historia similar a la mía, o peor", puntualizó.
Raad Salam explicó que los cristianos son "los habitantes originales de Irak, descendientes de los antiguos mesopotámicos, sirios y caldeos". La región fue muy tempranamente evangelizada por el apóstol Santo Tomás, llamado Dídimo, y dos de sus discípulos, pero en el siglo III padecieron una cruel persecución por parte de los persas. "Los musulmanes llegaron en el año 637, cuando el califa Omar conquistó Persia. Se encontraron que allí había judíos y cristianos y para saber qué hacer con ellos acudieron al Corán": les obligaron a pagar tributos y se recrudeció la persecución.
Por tanto, la situación actual "no es nueva, los cristianos en Irak hemos vivido desde siempre marginación y persecuciones" aunque, subrayó, "no somos refugiados ni inmigrantes, ésta es nuestra tierra". En su infancia y juventud eran denominados "sucios nazarenos" y padecían un estigma social: "Nuestro consuelo al llegar a casa era la lectura de las Escrituras, y en particular el salmo 23: 'El Señor es mi pastor, nada me falta'…".
Salam relató la cadena de atentados, asesinatos, iglesias quemadas y secuestros a partir de 2003, tolerados por el nuevo régimen, y el comienzo de las huidas a zona kurda: "Pero los kurdos son musulmanes suníes y también radicales. Ahora están protegiendo a los cristianos para ganarse a la opinión pública porque desean formar un estado independiente", alertó, señalando lo precario de esa protección.
Acudió a la definición de la Real Academia para apuntar que "lo que está pasando en Irak es un genocidio en toda regla", no sólo sobre las personas, sino sobre la civilización y la cultura: "Cuando Estado Islámico entró en Mosul, destruyeron en torno a mil o mil quinientos manuscritos antiguos".
Y advirtió de que las masacres y violencias a las que estamos asistiendo son "la cara verdadera del islam" porque "se limitan a aplicar el Corán y la ley islámica". "El problema no es el Califato, el problema es el islam mismo", advirtió, leyendo varios pasajes del Corán en que se incita a la crueldad con los "infieles" y recordando que lo mismo que hace Estado Islámico "lo hizo también Mahoma".
"Estado Islámico está cortándole el cuello a los hombres, explotando sexualmente a las mujeres, esclavizando niños y vendiéndolos en los países del Golfo", recordó. Todos los cristianos están recibiendo una carta, que leyó en su integridad, en la que el Califato "les lanza una 'última advertencia' para que salgan del país inmediatamente".
Por último, señaló que lo que debemos hacer los cristianos occidentales por los cristianos iraquíes ("que son nuestros hermanos en la fe, pero que son también simplemente personas que están sufriendo esto" es "rezar, pero no sólo hacen falta oraciones, también acciones concretas", entre las que señaló, además de ayuda económica para los refugiados a quienes espera un duro invierno en tiendas de campaña, dar a conocer la verdad: "Que sientan que están acompañados, que lo que les está pasando no cae en el olvido".
Les inician degollando muñecos
Los niños del califato, las máquinas de matar del Estado Islámico[/b]
Son reclutados o simplemente secuestrados. Les lavan el cerebro y con muñecos les enseñan a decapitar. Serán terroristas que harán lo que se les pida.
El Estado Islámico se ha convertido en el enemigo número uno de Occidente a pesar de su corta historia. Su brutalidad y su eficaz uso de la propaganda ha conseguido penetrar en el interior de hogares situados a miles de kilómetros a través de la televisión e internet obteniendo el objetivo deseado de expandir el terror por todo el mundo.
El Tesoro de Estados Unidos ha denunciado que el EI se ha convertido ya en el grupo terrorista más rico del mundo. Cada mes maneja decenas de millones de dólares gracias al mercado negro del petroleo y las extorsiones realizadas a las minorías étnicas y religiosas. Occidente también está contribuyendo a su financiación gracias al pago que varios países han realizado para liberar a sus nacionales secuestrados, cantidad que asciende a 20 millones de dólares.
Los yihadistas del Estado Islámico tienen muy claro su objetivo y han declarado una guerra para ampliar su califato, un conflicto que saben que será largo y por ello se están preparando firmemente para ello. Y en este punto los niños ocupan un papel primordial, son los combatientes del futuro y con un fanatismo grabado a fuego en su interior. Auténticas armas de matar.
Precisamente, los niños son el eslabón más débil en este conflicto. Según denuncian distintas organizaciones de derechos humanos y cristianas así como la propia ONU, los pequeños están siendo asesinados o desplazados mientras que hay niñas violadas por los terroristas y también vendidas a los países del Golfo como esclavas sexuales. Otros muchos han pasado al otro lado y han sido reclutados para luchar a las órdenes del califato.
Máquinas de matar manejables
Un informe del Foreign Police expone las variadas labores que desarrollan los niños captados por el Estado Islámico. En campos de entrenamiento pequeños de seis años son transformados en soldados. Son colocados en la primera fila como espectadores cuando hay crucifixiones o decapitaciones para inhabilitar su conciencia. Además, pese a su corta edad son utilizados para realizar transfusiones de sangre a los terroristas heridos y se les paga para delatar a cualquier persona que consideren sospechosa. Los elegidos son además convertidos en terroristas suicidas en nombre de Alá, tras haber sido previamente adoctrinados.
Así quiere el EI que sea el califato islámico dentro de cinco años
El objetivo es crear auténticas máquinas de matar fácilmente persuadibles para cometer cualquier tipo de atrocidad que les sea pedida por parte de los cabecillas del Estado Islámico. A una edad en la que deberían estar pensando únicamente en jugar estos jóvenes terroristas han visto muchas más monstruosidades de lo que alguien viviría en una vida entera.
Las técnicas aberrantes de los islamistas consisten en preparar una lucha a largo plazo aunque muchos de estos niños-soldado no lleguen a la mayoría de edad. Les alejan de sus familias y de sus escuelas, la propaganda más tarde trata de deshumanizarlos haciéndoles ver que la vida no tiene valor y que morir es el camino más directo al Paraíso.
Ya sean voluntarios, enviados por sus padres o directamente botines de guerra, estos niños son mandados a los numerosos campos de entrenamiento que poseen en la actual tierra de nadie que dominan. Allí aprenden la aplicación de la sharia y a utilizar las armas. Incluso entrenan con muñecos cómo decapitar a personas.
En los frentes de guerra tanto en Irak como en Siria es frecuente encontrarse a estos niños. Allí son utilizados como meros escudos humanos y para hacer transfusiones de sangre. En zonas ya controladas por el Estado Islámico como en Mosul o Tal Afar, la ONU ha recibido el testimonio de cómo estos niños patrullan armados las calles y ataviados con el uniforme del grupo terrorista.
"Tienen pesadillas y dejan de hablar"
Los informes de la ONU citados por Foreign Police recogen ejemplos de este reclutamiento "grande y exitoso". Así ha pasado en la llanura de Nínive y Makhmour durante el pasado mes de agosto el Estado Islámico llevó a cabo una batida de reclutamiento masivo de adolescentes varones para llevarlos al frente y para las ya citadas transfusiones sanguíneas.
Un niño del Estado Islámico | Twitter
Sin embargo, el drama va más allá de la creación de un ejército de niños. Es el riesgo de perder generaciones enteras, de lavar el cerebro a miles de niños y hacerles insensibles, convertirles en máquinas que ya nunca más sepan discernir entre el bien y el mal sabiendo únicamente obedecer.
Misty Buswell, que atiende a los refugiados y especialmente a los niños a través de Save the Children, explica que muchos de ellos están ya tan acostumbrados a presenciar decapitaciones que ya no les afecta ver una cabeza separada del cuerpo. "El Estado Islámico destruye su infancia, destruye sus corazones", afirma.
Los niños con los que trata en los campos de refugiados tienen además pesadillas constantes y es tal el trauma que padecen que evitan relacionarse con otros niños llegando incluso a mostrar comportamientos agresivos contra ellos. "He conocido niños que han dejado de hablar, que llevan meses sin hablar, a consecuencia de las terribles cosas de las que han sido testigos", relata Buswell.
Tristemente, estos niños son los afortunados pues ahora están a salvo y lejos de los islamistas. La situación es mucho más grave para los que son rehenes del Estado Islámico o son miembros de este ejército de niños. Para ellos, "los efectos a largo plazo van a ser muy importantes".
El testimonio que llega desde España
Las violaciones a niñas y la violencia brutal de la que son víctimas son la otra cara de los niños soldados, las otras grandes víctimas. Desde España, se alza la voz de denuncia de Raad Salam Naaman, católico caldeo iraquí y llegó a nuestro país como asilado político. En Irak su familia o ha sido asesinada o se ha visto obligada a huir. Sin embargo, sigue en contacto con ellos y en distintas conferencias está contando al mundo el exterminio de su pueblo.
Sus familiares que lograron escapar de Mosul le contaron lo siguiente:
"Las sangrientas escenas que hemos visto son algo increíble, no se puede describir. Los combatientes del Estado Islámico pusieron carteles en toda la ciudad de Mosul, indicando que las mujeres locales solteras debían obligatoriamente incorporarse al Yihad ofreciendo sexo a los combatientes del grupo. Hemos oído y hemos visto historias horrendas sobre matrimonios forzados, esclavitud sexual y violencia. Algunas de las víctimas eran niñas y niños que han sido esclavizados, violados y vendidos en los países del Golfo".
Del mismo modo, recuerda su conversación telefónica con Warda, una amiga suya, que perdió a su marido y a su hija a manos de los islamistas. "Con una voz muy triste envuelta en llanto, Warda se desahogó conmigo y me contó toda esta amargura que vivió, añadiendo que mientras estaban violando a su hija y acuchillando a su marido y a su padre, recitaban versos del Corán, dejando entender que sus crueldades eran hechos divinos y órdenes de Alá, su Dios. Con furia y fortaleza, ella reclamaba: "¿Qué tipo de dios es este Alá, que ordena cometer estas barbaridades?".
El desafío de los cristianos de Irak al Estado Islámico
La fiesta de la Inmaculada se convirtió en Irak en una inmensa muestra de fe de un pueblo perseguido por los islamistas[/b
Javier Lozano Seguir a Lozano_Javier 2014-12-10
Ni la persecución, ni el hambre, ni el peligro ni siquiera la espada les ha conseguido separar de su fe, de su amor a Jesucristo. Esta famosa cita de San Pablo a los Romanos la están experimentando en estos momentos los cristianos de Irak, los mártires del siglo XXI.
Perseguidos e incluso aniquilados, los cristianos de Irak nunca han renunciado a su fe aunque ello les haya costado perder todo lo que tenían e incluso su propia vida. En muchos casos el Estado Islámico ha ocupado sus ciudades y destruido sus templos quedándose con todas sus pertenencias. Los que han conseguido salvar la vida han tenido que huir con lo puesto durante el calor abrasador del verano y ahora a través del frío invierno. Mosul y otras muchas ciudades iraquíes han sido limpiadas de cristianos por parte de los islamistas. Ya no queda piedra sobre piedra en ellas que muestre la milenaria presencia cristiana.
Sin embargo, las miles de familias cristianas han encontrado refugio y caridad de sus hermanos en zonas de Irak todavía relativamente seguras ante el avance de los terroristas islámicos. Es el caso de Erbil, en la zona de mayoría kurda. Actualmente allí hay decenas de miles de cristianos refugiados. La iglesia local y también numerosas organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada les han acogido como a hijos compartiendo con ellos lo poco que tienen para pasar unas fechas tan señaladas como la Navidad.
El Estado Islámico tiene como uno de sus principales objetivos la toma de Erbil, una de las ciudades más pujantes del país. Y a pesar de ello esta semana los cristianos han lanzado un claro mensaje a los islamistas. No van a renunciar a su fe. Es más, la persecución acrecienta su fe.
De este modo, los católicos iraquíes decidieron celebrar por todo lo alto la fiesta de la Inmaculada Concepción, una celebración que posiblemente no se haya celebrado con tal devoción en todo el mundo. Pese a ser patrona de España, la Inmaculada lo pareció más de los cristianos iraquíes, que decididamente se encomendaron de manera multitudinaria a su protección.
A no demasiados kilómetros del lugar donde se producen los aberrantes asesinatos islamistas los cristianos iraquíes les han desafiado siendo comandados precisamente por una mujer, la Virgen María. Esta es precisamente la mayor afrenta que se pueda hacer a los islamistas, acusados reiteradamente por vejar a las mujeres hasta convertirlas en esclavas y venderlas.
Decenas de miles de católicos procesionaron con la imagen de la Inmaculada por las calles de Erbil, una imagen impactante en un país masacrado por la violencia. Familias enteras, refugiados, niños y ancianos. Todos recorrieron las calles con cánticos a la Virgen orgullosos de su condición. Con velas seguían la imagen de la Virgen y al patriarca caldeo que también estuvo acompañado por arzobispo de Lyon y primado de Francia, el cardenal Barbarin.
Una imagen de la Virgen comanda la ciudad
El principal punto de encuentro de esta multitudinaria concentración se produjo en una plaza donde precisamente en el pasado mes de agosto, en la fiesta de la Asunción, los cristianos inauguraron una inmensa imagen de la Virgen de más de quince metros que comanda la ciudad de Erbil. Desde esa altura la imagen visualizaba el enemigo, el Estado Islámico.
En esta plaza se emitió un mensaje en vídeo del Papa Francisco a los cristianos iraquíes en el que les daba ánimos y consuelo. "Pienso en Santa Teresa del Niño Jesús - recordó el Papa -, que decía que ella y la Iglesia se sentían como una caña: cuando arrecian el viento y la tormenta, la caña se dobla, pero no se rompe. En este momento vosotros sois esa caña, os dobláis por el dolor, pero tenéis fuerza para llevar vuestra fe, que para nosotros es un testimonio. ¡Hoy sois las cañas de Dios. Las cañas que se pliegan bajo este viento feroz, pero que después se enderezarán!", aseguraba el Pontífice ante la alegría de los cristiano que aún perseguidos perseveran en medio de las dificultades.
La situación de los cristianos en Irak es ya insostenible. Si la persecución era ya grave con la llegada del Estado Islámico se corre el riesgo de que el cristianismo se extinga en una zona cuya presencia se remonta a hace casi 2.000 años.
La principal esperanza para los cristianos de esta zona del mundo es que se oiga su voz y que la presión internacional pueda frenar el avance del Estado Islámico. Para ello, la Fundación Tierra Santa ha inaugurado un ciclo de conferencias en España para dar a conocer "la persecución, el drama y el desamparo que están viviendo ahora mismo en los países de mayoría musulmana".
Testigo de excepción de lo que ocurre en estos países es Raad Salam Naaman, católico caldeo nacido cerca de Mosul y criado en Basora, profesor universitario y doctor en Filología Árabe y Estudios Islámicos, refugiado político en España desde 1991 y nacionalizado español en 1999.
En una conferencia organizada por esta fundación en Madrid, Raad Salam comenzó explicando que no guarda "odio ni rencor" a los musulmanes, porque es deber del cristiano "perdonar al enemigo y rezar por quienes te persiguen".
Como es su caso. En un breve relato autobiográfico, describió varias detenciones por denuncias de radicales islámicos, palizas, su participación obligatoria como servicio militar en las guerras con Irán y del Golfo, el asesinato de hasta 25 personas de su familia y de varios amigos (entre ellos el editor de su tesina de licenciatura, considerada "ofensiva" por los islamistas) y un atentado personal en 1990 en el cual murió un primo suyo al interponerse entre él y los disparos. Su propio padre fue asesinado tras la caída de Sadam Hussein y la implantación del actual régimen chií. "Todos los cristianos de Irak tienen una historia similar a la mía, o peor", puntualizó.
Raad Salam explicó que los cristianos son "los habitantes originales de Irak, descendientes de los antiguos mesopotámicos, sirios y caldeos". La región fue muy tempranamente evangelizada por el apóstol Santo Tomás, llamado Dídimo, y dos de sus discípulos, pero en el siglo III padecieron una cruel persecución por parte de los persas. "Los musulmanes llegaron en el año 637, cuando el califa Omar conquistó Persia. Se encontraron que allí había judíos y cristianos y para saber qué hacer con ellos acudieron al Corán": les obligaron a pagar tributos y se recrudeció la persecución.
Por tanto, la situación actual "no es nueva, los cristianos en Irak hemos vivido desde siempre marginación y persecuciones" aunque, subrayó, "no somos refugiados ni inmigrantes, ésta es nuestra tierra". En su infancia y juventud eran denominados "sucios nazarenos" y padecían un estigma social: "Nuestro consuelo al llegar a casa era la lectura de las Escrituras, y en particular el salmo 23: 'El Señor es mi pastor, nada me falta'…".
Salam relató la cadena de atentados, asesinatos, iglesias quemadas y secuestros a partir de 2003, tolerados por el nuevo régimen, y el comienzo de las huidas a zona kurda: "Pero los kurdos son musulmanes suníes y también radicales. Ahora están protegiendo a los cristianos para ganarse a la opinión pública porque desean formar un estado independiente", alertó, señalando lo precario de esa protección.
Acudió a la definición de la Real Academia para apuntar que "lo que está pasando en Irak es un genocidio en toda regla", no sólo sobre las personas, sino sobre la civilización y la cultura: "Cuando Estado Islámico entró en Mosul, destruyeron en torno a mil o mil quinientos manuscritos antiguos".
Y advirtió de que las masacres y violencias a las que estamos asistiendo son "la cara verdadera del islam" porque "se limitan a aplicar el Corán y la ley islámica". "El problema no es el Califato, el problema es el islam mismo", advirtió, leyendo varios pasajes del Corán en que se incita a la crueldad con los "infieles" y recordando que lo mismo que hace Estado Islámico "lo hizo también Mahoma".
"Estado Islámico está cortándole el cuello a los hombres, explotando sexualmente a las mujeres, esclavizando niños y vendiéndolos en los países del Golfo", recordó. Todos los cristianos están recibiendo una carta, que leyó en su integridad, en la que el Califato "les lanza una 'última advertencia' para que salgan del país inmediatamente".
Por último, señaló que lo que debemos hacer los cristianos occidentales por los cristianos iraquíes ("que son nuestros hermanos en la fe, pero que son también simplemente personas que están sufriendo esto" es "rezar, pero no sólo hacen falta oraciones, también acciones concretas", entre las que señaló, además de ayuda económica para los refugiados a quienes espera un duro invierno en tiendas de campaña, dar a conocer la verdad: "Que sientan que están acompañados, que lo que les está pasando no cae en el olvido".
Les inician degollando muñecos
Los niños del califato, las máquinas de matar del Estado Islámico[/b]
Son reclutados o simplemente secuestrados. Les lavan el cerebro y con muñecos les enseñan a decapitar. Serán terroristas que harán lo que se les pida.
El Estado Islámico se ha convertido en el enemigo número uno de Occidente a pesar de su corta historia. Su brutalidad y su eficaz uso de la propaganda ha conseguido penetrar en el interior de hogares situados a miles de kilómetros a través de la televisión e internet obteniendo el objetivo deseado de expandir el terror por todo el mundo.
El Tesoro de Estados Unidos ha denunciado que el EI se ha convertido ya en el grupo terrorista más rico del mundo. Cada mes maneja decenas de millones de dólares gracias al mercado negro del petroleo y las extorsiones realizadas a las minorías étnicas y religiosas. Occidente también está contribuyendo a su financiación gracias al pago que varios países han realizado para liberar a sus nacionales secuestrados, cantidad que asciende a 20 millones de dólares.
Los yihadistas del Estado Islámico tienen muy claro su objetivo y han declarado una guerra para ampliar su califato, un conflicto que saben que será largo y por ello se están preparando firmemente para ello. Y en este punto los niños ocupan un papel primordial, son los combatientes del futuro y con un fanatismo grabado a fuego en su interior. Auténticas armas de matar.
Precisamente, los niños son el eslabón más débil en este conflicto. Según denuncian distintas organizaciones de derechos humanos y cristianas así como la propia ONU, los pequeños están siendo asesinados o desplazados mientras que hay niñas violadas por los terroristas y también vendidas a los países del Golfo como esclavas sexuales. Otros muchos han pasado al otro lado y han sido reclutados para luchar a las órdenes del califato.
Máquinas de matar manejables
Un informe del Foreign Police expone las variadas labores que desarrollan los niños captados por el Estado Islámico. En campos de entrenamiento pequeños de seis años son transformados en soldados. Son colocados en la primera fila como espectadores cuando hay crucifixiones o decapitaciones para inhabilitar su conciencia. Además, pese a su corta edad son utilizados para realizar transfusiones de sangre a los terroristas heridos y se les paga para delatar a cualquier persona que consideren sospechosa. Los elegidos son además convertidos en terroristas suicidas en nombre de Alá, tras haber sido previamente adoctrinados.
Así quiere el EI que sea el califato islámico dentro de cinco años
El objetivo es crear auténticas máquinas de matar fácilmente persuadibles para cometer cualquier tipo de atrocidad que les sea pedida por parte de los cabecillas del Estado Islámico. A una edad en la que deberían estar pensando únicamente en jugar estos jóvenes terroristas han visto muchas más monstruosidades de lo que alguien viviría en una vida entera.
Las técnicas aberrantes de los islamistas consisten en preparar una lucha a largo plazo aunque muchos de estos niños-soldado no lleguen a la mayoría de edad. Les alejan de sus familias y de sus escuelas, la propaganda más tarde trata de deshumanizarlos haciéndoles ver que la vida no tiene valor y que morir es el camino más directo al Paraíso.
Ya sean voluntarios, enviados por sus padres o directamente botines de guerra, estos niños son mandados a los numerosos campos de entrenamiento que poseen en la actual tierra de nadie que dominan. Allí aprenden la aplicación de la sharia y a utilizar las armas. Incluso entrenan con muñecos cómo decapitar a personas.
En los frentes de guerra tanto en Irak como en Siria es frecuente encontrarse a estos niños. Allí son utilizados como meros escudos humanos y para hacer transfusiones de sangre. En zonas ya controladas por el Estado Islámico como en Mosul o Tal Afar, la ONU ha recibido el testimonio de cómo estos niños patrullan armados las calles y ataviados con el uniforme del grupo terrorista.
"Tienen pesadillas y dejan de hablar"
Los informes de la ONU citados por Foreign Police recogen ejemplos de este reclutamiento "grande y exitoso". Así ha pasado en la llanura de Nínive y Makhmour durante el pasado mes de agosto el Estado Islámico llevó a cabo una batida de reclutamiento masivo de adolescentes varones para llevarlos al frente y para las ya citadas transfusiones sanguíneas.
Un niño del Estado Islámico | Twitter
Sin embargo, el drama va más allá de la creación de un ejército de niños. Es el riesgo de perder generaciones enteras, de lavar el cerebro a miles de niños y hacerles insensibles, convertirles en máquinas que ya nunca más sepan discernir entre el bien y el mal sabiendo únicamente obedecer.
Misty Buswell, que atiende a los refugiados y especialmente a los niños a través de Save the Children, explica que muchos de ellos están ya tan acostumbrados a presenciar decapitaciones que ya no les afecta ver una cabeza separada del cuerpo. "El Estado Islámico destruye su infancia, destruye sus corazones", afirma.
Los niños con los que trata en los campos de refugiados tienen además pesadillas constantes y es tal el trauma que padecen que evitan relacionarse con otros niños llegando incluso a mostrar comportamientos agresivos contra ellos. "He conocido niños que han dejado de hablar, que llevan meses sin hablar, a consecuencia de las terribles cosas de las que han sido testigos", relata Buswell.
Tristemente, estos niños son los afortunados pues ahora están a salvo y lejos de los islamistas. La situación es mucho más grave para los que son rehenes del Estado Islámico o son miembros de este ejército de niños. Para ellos, "los efectos a largo plazo van a ser muy importantes".
El testimonio que llega desde España
Las violaciones a niñas y la violencia brutal de la que son víctimas son la otra cara de los niños soldados, las otras grandes víctimas. Desde España, se alza la voz de denuncia de Raad Salam Naaman, católico caldeo iraquí y llegó a nuestro país como asilado político. En Irak su familia o ha sido asesinada o se ha visto obligada a huir. Sin embargo, sigue en contacto con ellos y en distintas conferencias está contando al mundo el exterminio de su pueblo.
Sus familiares que lograron escapar de Mosul le contaron lo siguiente:
"Las sangrientas escenas que hemos visto son algo increíble, no se puede describir. Los combatientes del Estado Islámico pusieron carteles en toda la ciudad de Mosul, indicando que las mujeres locales solteras debían obligatoriamente incorporarse al Yihad ofreciendo sexo a los combatientes del grupo. Hemos oído y hemos visto historias horrendas sobre matrimonios forzados, esclavitud sexual y violencia. Algunas de las víctimas eran niñas y niños que han sido esclavizados, violados y vendidos en los países del Golfo".
Del mismo modo, recuerda su conversación telefónica con Warda, una amiga suya, que perdió a su marido y a su hija a manos de los islamistas. "Con una voz muy triste envuelta en llanto, Warda se desahogó conmigo y me contó toda esta amargura que vivió, añadiendo que mientras estaban violando a su hija y acuchillando a su marido y a su padre, recitaban versos del Corán, dejando entender que sus crueldades eran hechos divinos y órdenes de Alá, su Dios. Con furia y fortaleza, ella reclamaba: "¿Qué tipo de dios es este Alá, que ordena cometer estas barbaridades?".