EL ADVENIMIENTO DEL CRISTO, LA HISTORIA QUE CAMBIÓ AL MUNDO
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
En esta parte tendremos otra visión de un hecho fundamental en la historia de la humanidad, como es el advenimiento de Cristo a la Tierra, como así también su vida y aprendizaje, bajo la óptica de los Esenios.
El estudio por parte de los Esenios no se limitó solamente a los pergaminos de Moisés. La investigación del pasado de la humanidad, hasta prácticamente los inicios de nuestra civilización actual, por medio de papiros, ostracas, doxais, bajo-relieves, piedras, rollos o pergaminos antiquísimos, etc, muchas veces conservados en muy buen estado, ya que al morir su autor, era sepultado con ellos, dejando así para las futuras civilizaciones, tesoros históricos y literarios de incalculable valor para las venideras generaciones.
Es así que los esenios en sus grados superiores, habían rastreado en el tiempo la presencia del avatar divino (como se denominaba la simbología del Mesías), por sus rastros dejadas en el tiempo, huellas marcadas a fuego en hechos y plasmadas en los documentos hallados; pasados luego de boca en boca.
Buceando en la profundidad de los tiempos, los sabios esenios detectaronn las ocho reencarnaciones del Hijo de Dios entre los humanos, a saber: Juno (el mago de las tormentas), Numu (y sus profetas médicos), Anfión (y sus profetas blancos), Antulio (rey atlante, fundador de la civilización Nok en África), Krishna (fundador de la doctrina védica), Abel (hijo de Euana y Adamú, quien dio origen a la civilización adámica actual), Buda (con sus mendicantes) y por último Moisés (con sus profetas terapéuticos).
Ahora bien, la última y definitiva reencarnación del Hijo de Dios en la Tierra, estaba marcada por la conjunción de los planetas Júpiter y Saturno, hecho que se produciría en el año 747 de la fundación de Roma, o sea el año 8967 del comienzo de la civilización adámica (tengan en cuenta que no son años gregorianos ni julianos). Este hecho era conocido solamente por cuatro agrupaciones de sabios: Los Esenios en número de 70 en sus grados superiores. En el monte Horeb (Arabia) un grupo de 84 sabios y astrólogos, quienes eran dirigidos por un príncipe moreno de nombre Melchor.
En Persia, donde había una escuela de meditación y sabiduría, la que era dirigida por el consejero Baltasar. La cuarta agrupación se halla en los montes Suleimán, donde el príncipe de Bombay y señor de Srinaghar, Gaspar, se dedicaba al estudio del mundo sideral y los poderes internos concedidos por Dios a los hombres.
Al aproximarse la trascendental fecha, los tres príncipes desde sus lugares de origen se ponen en marcha hacia la región de Galilea, donde deberá producirse el más grande suceso del mundo cristiano, el nacimiento del hombre que con su sangre redimirá los pecados de la humanidad.
Sabemos del nacimiento tan esperado por los sabios y astrólogos por un lado y por los miembros del Sanedrín Judío por el otro; quienes guiados por las sagradas escrituras, también lo sabían y pretendían conocer al niño, para así influenciarlo, dominarlo y por último, amoldarlo a sus costumbres y preceptos con el fin de preservar su privilegiada posición socio-político-religiosa. Pero la discreción era una de las virtudes fundamentales de los esenios en todos sus grados, razón por la cual era casi imposible dar con el paradero del recién nacido.
Como dijimos anteriormente, los esenios estaban diseminados por toda la región, incluso los había en las sinagogas y con el cargo de rabinos o sacerdotes. Myriam y Joseph (María y José) debieron esperar hasta que uno de estos estuviera de turno, para así bautizar al niño.
La sencilla ceremonia se realizó según las costumbres judías, pero a la usanza esenia, es decir, sin sacrificio de animales, ni la consabida circuncisión, costumbre a la que se oponían terminantemente por considerarla tan inútil como cruel. Recordemos que la circuncisión era una costumbre egipcia y asiria, que luego fue tomada por los hebreos, pero rechazada por Moisés y Esen.
Cuando se dice que Jesús nació en una cueva, era porque los esenios normalmente vivían en cuevas, alejados de toda urbe. En los montes de Moab, Tabor, Carmelo y Quarantana, se hallaban los principales santuarios esenios. Estos eran grutas naturales acondicionadas y muchas veces ampliadas por ellos mismos. Allí vivían los Esenios en sus grados superiores y se instruía a los de grados inferiores.
En esos meses se vivían días de gozo y esperanza, y más aún ante la llegada del Mesías, a quien sus padres llevarían ante los ancianos-sabios (por expreso pedido de éstos), ya que por su avanzada edad, esta sería tal vez la única oportunidad de ver en persona al "Hijo de Dios", antes de morir.
El ascenso se hizo difícil, ya que los caminos eran prácticamente senderos intransitables, por lo que solo podía ascender una persona por vez. Ya en el santuario, María tuvo la oportunidad de encontrarse con una prima suya, quien también tenía un hijo de meses, llamado Johanán (Juan), quien luego sería apodado el Bautista.
Fue esta la primera ascensión de "Jhasua" (Jesús) a los santuarios esenios, hecho que se repetiría muy a menudo, ya que los sabios debían guiar el espíritu del Cristo, y sobre todo enseñarle todo el conocimiento existente en los primeros años de vida de Jhasua.
Con el transcurrir del tiempo, Jhasua, ya siendo adolescente debe aprender a dominar la increíble energía espiritual que posee, a la vez que se dedica a estudiar las escrituras archivadas y custodiadas por los Esenios, las que contaban con miles de años de antigüedad. Allí reconoce sus anteriores encarnaciones; como así también su papel ante los hombres en un futuro muy cercano. También conocía cual sería su final.
Jhasua aprendió a dominar su fuerza tanto mental como física, y es así que asumimos sabía utilizar lo que hoy conocemos como telepatía, telekinesis, conocimiento de cartas astrales, bilocación, clarividencia, levitación, etc. Todo esto, sumado a su gran amor por los seres humanos, nos da una imagen de lo que fue su vida, no solo en sus tres años de apostolado, sino en el total de su vida, lo que lo llevó a producir curaciones increíbles, hechos catalogados como milagros.
El aprendizaje de Jesús no solo se limitaba al estudio de los documentos, sino que también acompañaba a sus maestros cuando estos debían ir fuera de los límites de los santuarios. Es así que en uno de estos viajes, Jesús visita una biblioteca increíble, ya sea por la calidad de su contenido como por su ubicación: la mítica Esfinge egipcia, en cuyo interior se guardaban verdaderos tesoros literarios, del cual solo algunos elegidos tenían acceso.
En una de sus visitas a los santuarios, Jesús se reencuentra con alguien que desde hacía varios años no veía, su primo, Juan (el Bautista). Allí comparten horas de aprendizaje y charlas con sus maestros. En un acto tan sublime como reservado, se les muestra a ambos cual sería su misión y su final. Se les hace saber que en el camino de la vida siempre hay dos alternativas y que en ellos estaba la decisión de continuar sus caminos como se les ha mostrado, o tomar el camino sin los padecimientos que sufrirían. Ambos deciden continuar con su misión hasta las últimas consecuencias.
Por supuesto que la misión de Jesús no se limitaba solamente al estudio de documentos o aprender a dominar la gran energía del espíritu del Cristo en su cuerpo, sino que, al bajar a su pueblo debía llevar alivio espiritual y físico a quienes lo necesitaban.
Es así que comienza a ser seguido por una muchedumbre que presentía que el Mesías anunciado en las antiguas escrituras estaba entre ellos. Junto a Jesús se encontraban hombres de poder, tanto político como económico, quienes contribuyeronn con alimentos, calzados y prendas de vestir. Estos elementos eran entregados a toda esa gente que realmente lo necesitaba. Nacía así el concepto de amor al prójimo. Ojo, si leyeron con atención, solo les resta dudar de todo, cotejar, analizar y poner el mas severo pensamiento crítico como catalizador. Quizás no haya otra manera de aprender....SEGUIR LEYENDO EN: .-
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
En esta parte tendremos otra visión de un hecho fundamental en la historia de la humanidad, como es el advenimiento de Cristo a la Tierra, como así también su vida y aprendizaje, bajo la óptica de los Esenios.
El estudio por parte de los Esenios no se limitó solamente a los pergaminos de Moisés. La investigación del pasado de la humanidad, hasta prácticamente los inicios de nuestra civilización actual, por medio de papiros, ostracas, doxais, bajo-relieves, piedras, rollos o pergaminos antiquísimos, etc, muchas veces conservados en muy buen estado, ya que al morir su autor, era sepultado con ellos, dejando así para las futuras civilizaciones, tesoros históricos y literarios de incalculable valor para las venideras generaciones.
Es así que los esenios en sus grados superiores, habían rastreado en el tiempo la presencia del avatar divino (como se denominaba la simbología del Mesías), por sus rastros dejadas en el tiempo, huellas marcadas a fuego en hechos y plasmadas en los documentos hallados; pasados luego de boca en boca.
Buceando en la profundidad de los tiempos, los sabios esenios detectaronn las ocho reencarnaciones del Hijo de Dios entre los humanos, a saber: Juno (el mago de las tormentas), Numu (y sus profetas médicos), Anfión (y sus profetas blancos), Antulio (rey atlante, fundador de la civilización Nok en África), Krishna (fundador de la doctrina védica), Abel (hijo de Euana y Adamú, quien dio origen a la civilización adámica actual), Buda (con sus mendicantes) y por último Moisés (con sus profetas terapéuticos).
Ahora bien, la última y definitiva reencarnación del Hijo de Dios en la Tierra, estaba marcada por la conjunción de los planetas Júpiter y Saturno, hecho que se produciría en el año 747 de la fundación de Roma, o sea el año 8967 del comienzo de la civilización adámica (tengan en cuenta que no son años gregorianos ni julianos). Este hecho era conocido solamente por cuatro agrupaciones de sabios: Los Esenios en número de 70 en sus grados superiores. En el monte Horeb (Arabia) un grupo de 84 sabios y astrólogos, quienes eran dirigidos por un príncipe moreno de nombre Melchor.
En Persia, donde había una escuela de meditación y sabiduría, la que era dirigida por el consejero Baltasar. La cuarta agrupación se halla en los montes Suleimán, donde el príncipe de Bombay y señor de Srinaghar, Gaspar, se dedicaba al estudio del mundo sideral y los poderes internos concedidos por Dios a los hombres.
Al aproximarse la trascendental fecha, los tres príncipes desde sus lugares de origen se ponen en marcha hacia la región de Galilea, donde deberá producirse el más grande suceso del mundo cristiano, el nacimiento del hombre que con su sangre redimirá los pecados de la humanidad.
Sabemos del nacimiento tan esperado por los sabios y astrólogos por un lado y por los miembros del Sanedrín Judío por el otro; quienes guiados por las sagradas escrituras, también lo sabían y pretendían conocer al niño, para así influenciarlo, dominarlo y por último, amoldarlo a sus costumbres y preceptos con el fin de preservar su privilegiada posición socio-político-religiosa. Pero la discreción era una de las virtudes fundamentales de los esenios en todos sus grados, razón por la cual era casi imposible dar con el paradero del recién nacido.
Como dijimos anteriormente, los esenios estaban diseminados por toda la región, incluso los había en las sinagogas y con el cargo de rabinos o sacerdotes. Myriam y Joseph (María y José) debieron esperar hasta que uno de estos estuviera de turno, para así bautizar al niño.
La sencilla ceremonia se realizó según las costumbres judías, pero a la usanza esenia, es decir, sin sacrificio de animales, ni la consabida circuncisión, costumbre a la que se oponían terminantemente por considerarla tan inútil como cruel. Recordemos que la circuncisión era una costumbre egipcia y asiria, que luego fue tomada por los hebreos, pero rechazada por Moisés y Esen.
Cuando se dice que Jesús nació en una cueva, era porque los esenios normalmente vivían en cuevas, alejados de toda urbe. En los montes de Moab, Tabor, Carmelo y Quarantana, se hallaban los principales santuarios esenios. Estos eran grutas naturales acondicionadas y muchas veces ampliadas por ellos mismos. Allí vivían los Esenios en sus grados superiores y se instruía a los de grados inferiores.
En esos meses se vivían días de gozo y esperanza, y más aún ante la llegada del Mesías, a quien sus padres llevarían ante los ancianos-sabios (por expreso pedido de éstos), ya que por su avanzada edad, esta sería tal vez la única oportunidad de ver en persona al "Hijo de Dios", antes de morir.
El ascenso se hizo difícil, ya que los caminos eran prácticamente senderos intransitables, por lo que solo podía ascender una persona por vez. Ya en el santuario, María tuvo la oportunidad de encontrarse con una prima suya, quien también tenía un hijo de meses, llamado Johanán (Juan), quien luego sería apodado el Bautista.
Fue esta la primera ascensión de "Jhasua" (Jesús) a los santuarios esenios, hecho que se repetiría muy a menudo, ya que los sabios debían guiar el espíritu del Cristo, y sobre todo enseñarle todo el conocimiento existente en los primeros años de vida de Jhasua.
Con el transcurrir del tiempo, Jhasua, ya siendo adolescente debe aprender a dominar la increíble energía espiritual que posee, a la vez que se dedica a estudiar las escrituras archivadas y custodiadas por los Esenios, las que contaban con miles de años de antigüedad. Allí reconoce sus anteriores encarnaciones; como así también su papel ante los hombres en un futuro muy cercano. También conocía cual sería su final.
Jhasua aprendió a dominar su fuerza tanto mental como física, y es así que asumimos sabía utilizar lo que hoy conocemos como telepatía, telekinesis, conocimiento de cartas astrales, bilocación, clarividencia, levitación, etc. Todo esto, sumado a su gran amor por los seres humanos, nos da una imagen de lo que fue su vida, no solo en sus tres años de apostolado, sino en el total de su vida, lo que lo llevó a producir curaciones increíbles, hechos catalogados como milagros.
El aprendizaje de Jesús no solo se limitaba al estudio de los documentos, sino que también acompañaba a sus maestros cuando estos debían ir fuera de los límites de los santuarios. Es así que en uno de estos viajes, Jesús visita una biblioteca increíble, ya sea por la calidad de su contenido como por su ubicación: la mítica Esfinge egipcia, en cuyo interior se guardaban verdaderos tesoros literarios, del cual solo algunos elegidos tenían acceso.
En una de sus visitas a los santuarios, Jesús se reencuentra con alguien que desde hacía varios años no veía, su primo, Juan (el Bautista). Allí comparten horas de aprendizaje y charlas con sus maestros. En un acto tan sublime como reservado, se les muestra a ambos cual sería su misión y su final. Se les hace saber que en el camino de la vida siempre hay dos alternativas y que en ellos estaba la decisión de continuar sus caminos como se les ha mostrado, o tomar el camino sin los padecimientos que sufrirían. Ambos deciden continuar con su misión hasta las últimas consecuencias.
Por supuesto que la misión de Jesús no se limitaba solamente al estudio de documentos o aprender a dominar la gran energía del espíritu del Cristo en su cuerpo, sino que, al bajar a su pueblo debía llevar alivio espiritual y físico a quienes lo necesitaban.
Es así que comienza a ser seguido por una muchedumbre que presentía que el Mesías anunciado en las antiguas escrituras estaba entre ellos. Junto a Jesús se encontraban hombres de poder, tanto político como económico, quienes contribuyeronn con alimentos, calzados y prendas de vestir. Estos elementos eran entregados a toda esa gente que realmente lo necesitaba. Nacía así el concepto de amor al prójimo. Ojo, si leyeron con atención, solo les resta dudar de todo, cotejar, analizar y poner el mas severo pensamiento crítico como catalizador. Quizás no haya otra manera de aprender....SEGUIR LEYENDO EN: .-