Así era ella, solo un ejemplo de pasión sin arquetipo
que sin darte cuenta secuestraba tu cuerpo.
con su calor, mi amor siempre se conjugaba
pero a la vez la vida nos envidiaba.
La suerte de los cuerpos entre tus sabanas,
recuerda que de este placer jamas hablaras
melodías alternas y dichosos los pecadores
que condenaron sus vidas para amarse con errores.
Esa sensación que invade el cuerpo
que deja sin miedo a las palabras
y hechiza con placer nuestras almas
suele convertir las diferencias en viejos fantasmas.
Vida mía, que alegría es entrar en tu sonrisa
es un placer adorarte sin temor ni prisa
sabes, en ocasiones me siento odiado y acosado
pues la vida entera nuestro amor ha reprochado.
Suenan las agrias campanas de la cruel mortalidad
pero son censuradas por nuestra intimidad, gracias
el tiempo se agota y quedan pocas horas y caricias,
se apagan las frías campanas de la infinita felicidad.
Todo termina y te miro a los ojos, en verdad son hermosos
algo único tienes pues yo no puedo mentirte
¿sabes? con sed a sabor de ti tendré que irme
pero no sin antes robarte tus últimos sueños virtuosos.
Suaves derrotas, no la borren jamas de la memoria
quiero conservarla por que ella fue mi primera batalla.
Nuestra escabrosa aventura, la primera gran victoria
mi amor, mis errores, mi alma y karma
de la soledad se robo las miradas, así fue ella
mi mujer amada, la vida enamorada...
que sin darte cuenta secuestraba tu cuerpo.
con su calor, mi amor siempre se conjugaba
pero a la vez la vida nos envidiaba.
La suerte de los cuerpos entre tus sabanas,
recuerda que de este placer jamas hablaras
melodías alternas y dichosos los pecadores
que condenaron sus vidas para amarse con errores.
Esa sensación que invade el cuerpo
que deja sin miedo a las palabras
y hechiza con placer nuestras almas
suele convertir las diferencias en viejos fantasmas.
Vida mía, que alegría es entrar en tu sonrisa
es un placer adorarte sin temor ni prisa
sabes, en ocasiones me siento odiado y acosado
pues la vida entera nuestro amor ha reprochado.
Suenan las agrias campanas de la cruel mortalidad
pero son censuradas por nuestra intimidad, gracias
el tiempo se agota y quedan pocas horas y caricias,
se apagan las frías campanas de la infinita felicidad.
Todo termina y te miro a los ojos, en verdad son hermosos
algo único tienes pues yo no puedo mentirte
¿sabes? con sed a sabor de ti tendré que irme
pero no sin antes robarte tus últimos sueños virtuosos.
Suaves derrotas, no la borren jamas de la memoria
quiero conservarla por que ella fue mi primera batalla.
Nuestra escabrosa aventura, la primera gran victoria
mi amor, mis errores, mi alma y karma
de la soledad se robo las miradas, así fue ella
mi mujer amada, la vida enamorada...
Así era los días repletos de horas embriagantes y noches sofocantes..
era una bruja del demonio
-Oscar Lorenzano
era una bruja del demonio
-Oscar Lorenzano