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Indígenas de Argentina
mejor dicho pueblos originarios

Distribución de los distintos tipos de aborígenes en Argentina.
El poblamiento humano del actual territorio de Argentina tiene una antigüedad de entre 10 100 y 13 000 años AP, de acuerdo a los hallazgos de Piedra Museo, en la región patagónica.1 Con posterioridad se conformaron tres regiones muy marcadas: en el cuadrante del noroeste andino se establecieron culturas agroalfareras emparentadas con la civilización andina y una parte de ellas llegó a integrar el Imperio inca; en el cuadrante nordeste se establecieron culturas agroalfareras emparentadas con la familia tupí-guaraní; en el cono sur de la pampa y la Patagonia se establecieron culturas nómades.
Durante la conquista europea las culturas indígenas que habitaban el actual territorio argentino corrieron suerte diversa. Por un lado las culturas pampeanas y patagónicas así como las que habitaban el Gran Chaco resistieron exitosamente la conquista española y nunca estuvieron bajo dominación colonial. En el cuadrante noroeste la colonización española estableció sus principales centros de población y producción sobre la base de trabajo encomendado de los indígenas, en tanto que las naciones indígenas protagonizaron grandes guerras e insurrecciones contra los españoles. El cuadrante noreste se caracterizó por el establecimiento de las misiones jesuíticas de los pueblos guaraníes que conformaron un tipo completamente original de sociedad indígena-cristiana autónomas de la Monarquía Hispánica que se enfrentaron incluso a las tropas conjuntas de España y Portugal en la llamada Guerra Guaranítica, y que fueron finalmente disueltas por la Corona Española en 1767.
Todas las naciones indígenas sufrieron también el colapso demográfico que afectó a todos los pueblos indígenas americanos, y que fue en gran medida consecuencia de las enfermedades introducidas por los europeos. Se estima en 400 mil a 1 millón los indígenas a la llegada de los españoles, estando principalmente asentados y agrupados en los valles más fértiles del NOA y, en menor grado, en las orillas de los grandes ríos del Litoral argentino, el resto del extenso territorio tuvo una densidad demográfica inferior a menos de 1 habitante por kilómetro cuadrado ( <1 hab/km²).2 Las fuentes más altas llegan a 1 500 000 y las más bajas a solo 300 000 personas.3
Una vez constituida como nación independiente las Provincias Unidas de Sud América, primero y su continuadora la República Argentina, después, iniciaron un proceso de conquista de los territorios ocupados por los pueblos originarios que no habían sido dominados por el Imperio Español, especialmente en la pampa, la Patagonia y el Gran Chaco. Estas guerras contra el indio, tuvieron su punto más alto en la llamada Conquista del Desierto de 1880 en la que fueron derrotadas las etnias Mapuche y Ranquel, y le permitieron a la Argentina triplicar su territorio y expandirlo hacia el norte y hacia el sur.
Los datos definitivos de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) realizada en 2004-2005 destacan la existencia de 35 pueblos indígenas en la Argentina, integrados por 600 329 individuos (457 363 que se autorreconocen pertenecientes a algún pueblo aborigen más 142 966 que no pertenecen pero son descendiente en primera generación de un pueblo) equivalente a aproximadamente el 1,6% de la población total.4 Ello sin perjuicio de que poco más de la mitad de la población tiene al menos un antepasado indígena, aunque en la mayoría de los casos se ha perdido la memoria familiar de esa pertenencia. Todas las culturas indígenas han sido afectadas por un proceso deliberado de invisibilización, promovido desde el Estado, desde la segunda mitad del siglo XIX.5
pueblos originarios
Historia

Véase también: Prehistoria argentina
En el actual territorio argentino vivieron y se establecieron varias culturas indígenas6 con diferentes evoluciones, que irían confluyendo en cuatro grandes áreas sin límites claros: la llanura pampeana y la Patagonia, donde no parecen haberse desarrollado culturas agroalfareras; la zona central, y la noroeste andina, donde aparecieron varias culturas agroalfareras de tipo andino basadas en el maíz y la papa, incluso con pequeñas ciudades, ligadas; y la zona del Litoral y la Mesopotamia argentina, donde llegaron a desarrollarse culturas agroalfareras fundadas en la mandioca, de carácter diferente a las andinas, con culturas de gestión de la selva (por ejemplo roza) y el medio ambiente.7
Los aborígenes en la región pampeana y la Patagonia
La presencia humana más antigua en territorio argentino ha sido registrada en la Patagonia (Piedra Museo, 13.000 años adP1 ), aparentemente relacionada también con la posible presencia humana mucho más antigua aún detectada en el sur chileno (Monte Verde, 33 000 años adP8 ). Estos descubrimientos no solo han puesto en crisis la teoría del poblamiento tardío y la llegada por Beringia, sino que sugieren una corriente pobladora de entrada al actual territorio argentino a través de la Patagonia y el extremo sur chileno.
Otro remoto asentamiento fue ubicado en Los Toldos, también en la provincia de Santa Cruz con restos que datan de 10 500 años adC. Hace 9000 años surgió la industria Toldense, caracterizada por puntas de proyectil subtriangulares bifaciales y raspadores laterales y terminales, cuchillos bifaciales y herramientas de hueso.
Estos primeros habitantes del territorio argentino cazaban milodones (con el cuerpo parecido a un gran oso aunque con cabeza semejante a la de un camello ya que el milodón era un herbívoro ya extinguido) e hippidiones9 (caballos sudamericanos que desaparecieron hace 10.000 años), además de guanacos, llamas y ñandúes.


Cueva de las Manos, Río Pinturas, Santa Cruz, Argentina, 7300 a. C. El arte más antiguo de Sudamérica.
En la misma zona, la Cueva de las Manos ( un alero a orillas del cañón del Río Pinturas en Santa Cruz), se han hallado pinturas rupestres de 7300 años adC: impresiones de palmas de manos previamente teñidas con pintura fresca a partir de tintes naturales; "negativos" de manos obtenidos con pinturas en aerosol -se soplaba la pintura a través del canal medular de un hueso- sobre las paredes rocosas interponiendo las manos entre el medio (la pintura en aerosol) y el soporte (la pared natural de roca); e imágenes de guanacos muy elegantemente y estilizadamente figuradas. Se trata de una de las expresiones artísticas más antiguas de los pueblos sudamericanos y ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Como en el arte Magdaleniense europeo, es muy probable que estas representaciones estuvieran asociadas a un pensamiento mágico (especialmente a la llamada magia simpática) en la cual el rito de dibujar lo deseado se suponía atraía lo deseado (en estos casos el alimento a partir de la caza).
Para el año 9000 a. C. ya había comenzado el poblamiento de la pampa.
Más tarde, entre los 7000 y 4000 años A.P., aparece la industria Casapedrense, caracterizada por una mayor proporción de instrumentos líticos confeccionados sobre láminas, probablemente como una muestra de la especialización en la caza del guanaco, lo cual también esta presente en los desarrollos culturales posteriores de los patagones o tehuelches.10
Desde ese momento y hasta la llegada de los europeos (inicios del siglo XVI) los tehuelches poseían un modo de vida cazador-recolector en el que hacían uso de una movilidad estacional, desplazándose en pos de las manadas de guanacos; durante los inviernos se encontraban en las zonas bajas (vegas, mallines, costas, orillas de los lagos, etc.) y durante el verano ascendían a las mesetas centrales de la Patagonia o a la cordillera de los Andes en donde tenían entre otros sitios sagrados el cerro Chaltén.
Hacia el siglo XIV d. C., una rama de los tehuelches; los Selk'nam, invadió la Isla Grande de Tierra del Fuego, forzando a los Yámana y Kawéskar, que se encontraban allí al menos desde el siglo X, a desplazarse hacia las costas meridionales y occidentales.
Las culturas pampeanas y patagónicas, debido a razones que Marvin Harris califica como emic,11 no pudieron sedentarizarse ni especializarse en la agricultura ni la consecuente agroalfarería: la ecología de los territorios que habitaban y el índide demográfico de los pueblos pámpidos hacía que su economía más sustentable fuera la basada en un sistema "primitivo" y por estos motivos se organizaron sobre la que había sido durante milenios una exitosa base de sistemas de caza y recolección. Aproximadamente a partir de mediados del s. XVII, merced a la captura y domesticación de los caballos importados por los españoles, devinieron los pámpidos (como los pámpidos «guaycurúes» de la ragión chaqueña) en complejos ecuestres que, literalmente, cazaban ganado cimarrón ya que la alta movilidad y dispersión que la ecología (o mejor dicho la mesología -por ejemplo grandes temporadas de sequía-) le había impuesto tradicionalmente a estas etnias les hacía a las mismas antieconómica e incluso impráctica de la ganadería. Solo desde la segunda mitad de siglo XIX se aprecia un incipiente cambio de estrategia en el modo de producción de la mayoría de los pámpidos (desde la Tierra del Fuego hasta el Chaco Boreal inclusive); desde la segunda mitad del siglo XIX las diversas etnias y parcialidades de los pampidos, al ver mermar los recursos de caza y recolección y al tener un aumento demográfico que implicaba mayor presión sobre los recursos naturales no cultivados se vieron obligados a refundar su economía en una incipiente agricultura de subsistencia casi siempre reducida a horticultura (aunque, como se ha explicado, la falta de técnicas para contrarrestar las sequías en zonas que recién dejarían de ser consideradas "desierto" tras el cultivo dry farming hicieron que sus intentos no fueran todo lo exitosos que requerían).
Encuesta de Pueblos Indígenas 2004-2005

En Argentina, actualmente según la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-200514 basada en el Censo Nacional de Población 2001 del INDEC 600,329 se reconocen y/o descienden en primera generación de pueblos indígenas. El total del cuadro siguiente supera en 0,6% a esta cifra debido a que la población que no se reconoce perteneciente a ningún pueblo específicamente y tiene ascendencia indígena mixta está contada en uno y otro pueblo indígena simultáneamente.
Además, el organismo sostiene que, según los resultados, un 2,8% de los hogares argentinos tiene al menos un integrante que se reconoce perteneciente a un pueblo indígena.
Población indígena por pueblo de pertenencia

Pueblo indígena Población
Atacama 3044
Ava guaraní 21 807
Aimara 4104
Chané 4376
Charrúa 4511
Chorote 2613
Chulupí 553
Comechingón 10 863
Diaguita/ diaguita calchaquí 31 753
Guaraní 22 059
Huarpe 14 633
Kolla 70 505
Lule 854
Mapuche 113 680
Mbyá guaraní 8223
Mocoví 15 837
Omaguaca 1553
Ona 696
Pampa 1585
Pilagá 4465
Quechua 6739
Querandí 736
Rankulche 10 149
Sanavirón 563
Tapiete 524
Tehuelche 10 590
Toba 69 452
Tonocote 4779
Tupí guaraní 16 365
Wichí 40 036
Otros pueblos declarados 3864
Pueblo no especificado 92 876
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