Trastornos de la Personalidad Grupo C
Esta es la tercera y parte final de los posts anteriores sobre los trastornos de personalidad, me agrada que a mucha gente le haya parecido interesante este tema (no lo suficiente para hacerme NFU, pero bueh, lo importante es compartir información, por algo es inteligencia colectiva) Ciertas personas me han criticado por el hecho de que no profundizo lo suficiente, ni agrego los criterios diagnósticos, lo que me parece innecesario ya que estos posts tienen un fin netamente didáctico.
Si les interesa aquí tienen los enlaces para las partes anteriores:
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Este grupo es denominado como ansiosos y temerosos, y está constituido por los trastornos dependiente, evitador y obsesivo.
Trastorno de la Personalidad
Dependiente
Dependiente
Como su nombre indica, este trastorno está caracterizado por la dependencia, es decir, el individuo posee una marcada carencia del sentido de autonomía para el desempeño de cualquier tipo de funciones. Esta carencia se apoya y mantiene gracias a una pobre valoración hacia sí mismos y de sus propias opiniones o decisiones, lo que explica en gran medida sus patrones de conducta que normalmente son la sumisión, inasertividad, pasividad, permisividad para con los demás, suceptibilidad ante la crítica, complacencia e intolerancia al aislamiente y al rechazo.
Este pobre concepto sobre sí mismos determinan el tipo de relaciones sociales que crean estos individuos, creando patrones de vinculos donde la dependencia es la base de la relación, que desarrollan hacia ciertas personas que consideran como figuras de seguridad o protección, ante su supuesta indefención.
En lo que a sus relaciones de pareja afectiva se refiere, están marcadas fundamentalmente por vínculos demasiado demandantes, que por lo general se basan en una desproporcionada necesidad de aprobación, apoyo y expresión constante de afecto y, por la otra, en un magnificado temor de abandono o rechazo, esto lleva a que la persona soporte, o lleve a cabo actividades que le resulten incómodas o desagradables, sin considerar la desaprobación propia, con el fin último de no exponerse a una posible ruptura o rechazo en la relación.
La ruptura de relaciones importantes en la vida de estos individuos desencadenan importantes episodios depresivos y de difícil recuperación, en fin, tienen poca tolerancia a las situaciones en las que se presente algún tipo de abandono.
Otra característica importante es que para estas personas la toma de decisiones se convierte en una actividad significantemente difícil para sí mismos, así que normalmente buscan y siguen los criterios de terceros, lo que tambien se convierte en pérdida de la iniciativa, así que se les dificulta iniciar proyectos y cosas afines que necesiten iniciativa.
Es lamentable, y paradójico el hecho de que las personas con este trastorno sean tan asfixiantes que terminan generando ese rechazo a que tanto le temen, por lo que crea el círculo vicioso de rupturas constantes que los terminan desetabilizando emocionalmente.
Este pobre concepto sobre sí mismos determinan el tipo de relaciones sociales que crean estos individuos, creando patrones de vinculos donde la dependencia es la base de la relación, que desarrollan hacia ciertas personas que consideran como figuras de seguridad o protección, ante su supuesta indefención.
En lo que a sus relaciones de pareja afectiva se refiere, están marcadas fundamentalmente por vínculos demasiado demandantes, que por lo general se basan en una desproporcionada necesidad de aprobación, apoyo y expresión constante de afecto y, por la otra, en un magnificado temor de abandono o rechazo, esto lleva a que la persona soporte, o lleve a cabo actividades que le resulten incómodas o desagradables, sin considerar la desaprobación propia, con el fin último de no exponerse a una posible ruptura o rechazo en la relación.
La ruptura de relaciones importantes en la vida de estos individuos desencadenan importantes episodios depresivos y de difícil recuperación, en fin, tienen poca tolerancia a las situaciones en las que se presente algún tipo de abandono.
Otra característica importante es que para estas personas la toma de decisiones se convierte en una actividad significantemente difícil para sí mismos, así que normalmente buscan y siguen los criterios de terceros, lo que tambien se convierte en pérdida de la iniciativa, así que se les dificulta iniciar proyectos y cosas afines que necesiten iniciativa.
Es lamentable, y paradójico el hecho de que las personas con este trastorno sean tan asfixiantes que terminan generando ese rechazo a que tanto le temen, por lo que crea el círculo vicioso de rupturas constantes que los terminan desetabilizando emocionalmente.
Trastorno de Personalidad por Evitación
Fundamentalmente este trastorno está caracterizado por el concepto marcadamente negativo que tienen sobre sí mismos, es tan fuerte esta negatividad sobre sus habilidades y aptitudes que terminan prediciendo los resultados negativos que ocurrirán por realizar determinada actividad, sobre todo en el ámbito social, en el que se sienten inútiles, de allí su temor de realizar cualquier actividad que no pertenezca a su rutina considerada como segura y estable, lo cual crea un declive en las posibilidades para que la persona tome riesgos, es decir, siempre tomarán el camino que ellos consideren como seguro.
La consecuencia más notoria de este comportamiento (y de donde se deriva el nombre) es un evidente aislamiento a situaciones en las que obliguen a cualquier interacción personal directa y cercana, por temor a exponerse al rechazo que consideran muy factible debido al pobre autoconcepto que poseen de sí mismos, lo que causa el aislamiento, pero sorprendentemente no se aislan por desinteres o rechazo, al contrario, estas personas sienten gran necesidad de interactuar y crear vínculos de distinta índole en la sociedad, pero de nuevo, la negativa sobre sí mismos les impide actuar, llevándolos al aislamiento social, otra paradoja subyacente en un trastorno de la personalidad.
Por lo general estas personas cuentan con poca tolerancia a emociones fuertes como el miedo, lo que los lleva a evitar situaciones en las que pueda surgir esa emoción. Son vistos por los demás como personas antipáticas, inseguras, aislados, poco comunicativos e incapaces de involucrarse en los acontecimientos que le rodean.
En conclusión, una persona con TPE se evalua a si mismo de forma negativa, suelen considerarse inadecuados, poco atractivos, socialmente torpes, proclives a hacer el ridículo e incapaces de producir buena impresión en los demás. Consideran que no son capaces de resolver situaciones difíciles, lo que los lleva a evitarlas. Son conscientes de sus propias conductas evitativas lo que hace que su autoimagen se empeore, considerandose perezosos, incapaces o cobardes, lo lamentable en este trastorno es que la persona cae en un abismo interminable creado por sí mismo y para sí mismo.
La consecuencia más notoria de este comportamiento (y de donde se deriva el nombre) es un evidente aislamiento a situaciones en las que obliguen a cualquier interacción personal directa y cercana, por temor a exponerse al rechazo que consideran muy factible debido al pobre autoconcepto que poseen de sí mismos, lo que causa el aislamiento, pero sorprendentemente no se aislan por desinteres o rechazo, al contrario, estas personas sienten gran necesidad de interactuar y crear vínculos de distinta índole en la sociedad, pero de nuevo, la negativa sobre sí mismos les impide actuar, llevándolos al aislamiento social, otra paradoja subyacente en un trastorno de la personalidad.
Por lo general estas personas cuentan con poca tolerancia a emociones fuertes como el miedo, lo que los lleva a evitar situaciones en las que pueda surgir esa emoción. Son vistos por los demás como personas antipáticas, inseguras, aislados, poco comunicativos e incapaces de involucrarse en los acontecimientos que le rodean.
En conclusión, una persona con TPE se evalua a si mismo de forma negativa, suelen considerarse inadecuados, poco atractivos, socialmente torpes, proclives a hacer el ridículo e incapaces de producir buena impresión en los demás. Consideran que no son capaces de resolver situaciones difíciles, lo que los lleva a evitarlas. Son conscientes de sus propias conductas evitativas lo que hace que su autoimagen se empeore, considerandose perezosos, incapaces o cobardes, lo lamentable en este trastorno es que la persona cae en un abismo interminable creado por sí mismo y para sí mismo.
Trastorno de Personalidad Obsesivo

Para finalizar nos queda el obsesivo y es muy conocido en la cultura popular gracias a personjes como Adrian Monk y el Dr.Sheldon Cooper, aunque claro con las exageraciones correspondientes.
El caso es que el TPO se caracteriza principalmente por la necesidad de perfeccionismo y orden, mantienen actitudes rígidas y formales, son excesivamente controlados con la expresión de sus afectos y resultan marcadamente indecisos a la hora de tomar decisiones que se escapan de un sentido del orden arbitrariamente preestablecido por ellos mismos.
Lo interesante de este trastorno es que si bien es cierto que sus características primordiales como meticulosidad, apego a las normas, formalidad, orden, pulcritud, puntualidad, entre otras, son generalmente valoradas en el desempeño social y laboral, en el caso de este trastorno, esas características son tan exhacerbadas que, lejos de favorecer su desempeño, lo limitan de manera importante.
Son mucho más que ordenados, son esclavos del cumplimiento estricto de las normas generalmente aceptadas, además de una serie de complejas pautas que ellos mismos imponen para sí mismos y para quienes los rodean. De hecho la mayoría de sus conductas están regidas por algun tipo de orden preestablecido.
Estos individuos aspiran permanentemente al logro de la perfección en todo lo que realizan, tanto que, con frecuencia, terminan sacrificando el objetivo principal de sus actividades por prestar desmedida atención y tiempo en el perfeccionamiento de detalles suplementarios. Esto los caracteriza como individuos muy trabajodores y meticulosos pero muy poco productivos.
Poseen una típìca lentitud al elaborar actividades y no es solo por la meticulosidad sino para no cometer ningún tipo de error durante la ejecución de ésta.
Además de que poseen dificultad para demostrar algún tipo de emoción, pero no es necesariamente un aplanamiento afectivo, sólo dificultad para la expresión de éstas, en general pareciese que estuviesen más en contacto con los pensamientos que le dictan qué es lo que debe hacer en vez de lo que en verdad quiere hacer.
En lo que a las relaciones afectivas de pareja se refiere, estan regidas por conflictos derivados de su necesidad de ejercer el control sobre la persona que lo acompaña, con excesivas demandas sobre el cumplimiento del orden y de como han de realizarse las cosas, ello, sumado a la dificultad de la expresión del afecto, genera con frecuencia altos niveles de rechazo e intolerancia por parte de sus allegados.
En general son vistos por los demás como personas frías, perfeccionistas, rígidos, moralistas, radicales, intransigentes, escrupulosos, inexpresivos y terriblemente aburridos. Por su parte, estas personas se ven a sí mismos como personas justas, comedidas, correctas, cuidadosas, precavidas y mesuradas.
Otro aspecto interesante y que es divulgado en varios programas de televisión (cuando los casos son catastróficos) es que los obsesivos tienden a acumular objetos de toda índole y les suele ser difícil desprenderse de ellos por un irracional temor de deshacerse de algo que difícilmente podrían necesitar en el futuro.
El caso es que el TPO se caracteriza principalmente por la necesidad de perfeccionismo y orden, mantienen actitudes rígidas y formales, son excesivamente controlados con la expresión de sus afectos y resultan marcadamente indecisos a la hora de tomar decisiones que se escapan de un sentido del orden arbitrariamente preestablecido por ellos mismos.
Lo interesante de este trastorno es que si bien es cierto que sus características primordiales como meticulosidad, apego a las normas, formalidad, orden, pulcritud, puntualidad, entre otras, son generalmente valoradas en el desempeño social y laboral, en el caso de este trastorno, esas características son tan exhacerbadas que, lejos de favorecer su desempeño, lo limitan de manera importante.
Son mucho más que ordenados, son esclavos del cumplimiento estricto de las normas generalmente aceptadas, además de una serie de complejas pautas que ellos mismos imponen para sí mismos y para quienes los rodean. De hecho la mayoría de sus conductas están regidas por algun tipo de orden preestablecido.
Estos individuos aspiran permanentemente al logro de la perfección en todo lo que realizan, tanto que, con frecuencia, terminan sacrificando el objetivo principal de sus actividades por prestar desmedida atención y tiempo en el perfeccionamiento de detalles suplementarios. Esto los caracteriza como individuos muy trabajodores y meticulosos pero muy poco productivos.
Poseen una típìca lentitud al elaborar actividades y no es solo por la meticulosidad sino para no cometer ningún tipo de error durante la ejecución de ésta.
Además de que poseen dificultad para demostrar algún tipo de emoción, pero no es necesariamente un aplanamiento afectivo, sólo dificultad para la expresión de éstas, en general pareciese que estuviesen más en contacto con los pensamientos que le dictan qué es lo que debe hacer en vez de lo que en verdad quiere hacer.
En lo que a las relaciones afectivas de pareja se refiere, estan regidas por conflictos derivados de su necesidad de ejercer el control sobre la persona que lo acompaña, con excesivas demandas sobre el cumplimiento del orden y de como han de realizarse las cosas, ello, sumado a la dificultad de la expresión del afecto, genera con frecuencia altos niveles de rechazo e intolerancia por parte de sus allegados.
En general son vistos por los demás como personas frías, perfeccionistas, rígidos, moralistas, radicales, intransigentes, escrupulosos, inexpresivos y terriblemente aburridos. Por su parte, estas personas se ven a sí mismos como personas justas, comedidas, correctas, cuidadosas, precavidas y mesuradas.
Otro aspecto interesante y que es divulgado en varios programas de televisión (cuando los casos son catastróficos) es que los obsesivos tienden a acumular objetos de toda índole y les suele ser difícil desprenderse de ellos por un irracional temor de deshacerse de algo que difícilmente podrían necesitar en el futuro.
Bueno taringuer@s este es el final del post, espero que les haya sido de agrado, cualquier duda o comentario la pueden hacer vía comentario o MP
si les da flojera leer, a Favoritos!
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...El Cielo Estrellado Encima de Mí, Y la Ley Moral Dentro de Mí...
Immanuel Kant
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