Resumen:
# Día 1: Ciudad de Salta – Hostería “El Maray” (al pie de la Cuesta del Obispo) | 86 kilómetros
# Día 2: Hostería “El Maray” – Cachi | 76 kilómetros
# Día 3: Cachi - Angastaco | 86 kilómetros
# Día 4: Angastaco – Cafayate | 74 kilómetros
# Día 5: Cafayate – Tafí del Valle | 118 kilómetros
# Día 6: Tafí del Valle – San Miguel de Tucumán | 110 kilómetros
Antes de comenzar con la crónica de las jornadas me gustaría exponer un par de puntos cicloturísticos:
Contar con un buen equipo es fundamental, puede marcar la diferencia entre pasar una noche congelado y recuperar energías confortablemente. Así también, el hecho de mantener la transpiración alejada de la piel es algo vital en ambientes fríos. Este equipo es caro, pero nos acompañará durante largos años; amortizándose sobradamente.
Una vez que se cuenta con el equipo, los viajes cicloturísticos tienen innumerables beneficios... menciono unos cuantos:
- Nos mantiene sanos! Además el entrenamiento previo es ideal para desenchufarse
- Constituye una forma muy económica de viajar. El combustible necesario para mantener en marcha nuestro cuerpo suele ser más barato que 50L de Fangio XXI
- La velocidad es ideal. Recorrí mucho de estos lugares en vehículos motorizados; al hacerlos en bicicleta me costó creer la cantidad de cosas que pasé por alto
- Simpatía: el cicloturista despierta simpatía por naturaleza, normalmente recibimos descuentos especiales, regalitos alimenticios por parte de lugareños y turistas, constituimos material fotografiable, etc.
- Cada destino al que arribamos constituye un desafío, y obviamente tiene un sabor diferente.
Curiosamente, un amigo realizó nuestro mismo recorrido en camioneta, un par de días antes. Fueron tres días con un costo de $ 500 entre combustible, comida y alojamiento.
Mi bolsillo erogó $ 350 por 6 días, con pasaje de micro hasta Salta incluido, alojamiento, víveres, e inclusive algunos recuerdos para la familia.
Sin llegar a los extremos de cruzar la cordillera, es una alternativa a probar algún fin de semana; y para los más audaces una forma original de aprovechar las vacaciones.
Un gran anhelo personal es dar la vuelta a la Argentina en moto... pero mientras más pedaleo la idea de contar con un motor a combustión en medio de las patas me resulta menos atractiva.
Bueh, esa fue la presentación... ahora voy al grano. Los links incluidos en el texto llevan a sitios de terceros donde puede obtenerse mayor información.
Para ver los paisajes en alta resolución, ingresar en estos post:
Día 1 (jueves 9/4)
“Error de cálculo”
Recorrido: Salta – El Maray | 86 kilómetros | Desnivel aproximado: 850 metros
Aproximadamente a las 6 de la mañana llegamos a la terminal de la provincia de Salta desde Tucumán, esta vez en un micro de la empresa "La Veloz del Norte", costándonos $ 15 adicionales el transporte de cada bicicleta; desembalamos nuestras burras, preparamos las alforjas y nos fuimos a tomar un suculento desayuno de estación de servicio. Como detalle, en la terminal entregaban a los turistas un aerosol grande de repelente para mosquitos... y nosotros que compramos en Tucumán
En la foto, de izquierda a derecha: Martin Merino (kabezont), Mauricio Fara y Daniel Agüero:
Para el primer día esperábamos un recorrido sencillo con terreno llano y pavimento, un tentempié para aflojar las piernas... como nos equivocaríamos!
Hicimos un par de compras en la ciudad, e iniciamos la marcha aproximadamente a las 8 de la mañana. Tomamos la ruta 68, atravesando Cerrillos, La Merced y El Carril. En esta última ciudad se encuentra el desvío hacia nuestro destino del día por la ruta provincial 33.
Hacia el mediodía tomamos un nuevo desvío de 2,5 km hacia Chicoana un pueblo que me asombró por lo tranquilo y pintoresco. Se encuentra en zona pedementona con vegetación abundante. Por un monto muy económico almorzamos tortilla de papa y tamales en un comedor, seguido de una breve siesta en la plaza principal y a pedalear nuevamente.
Al retomar la ruta los paisajes comenzaron a asombrarnos:
En la terminal nos comentaron que ciertos tramos de esta ruta se encontraban sin pavimentar debido a la elevada humedad del terreno que imposibilitaba dicha tarea... por desgracia estos tramos coincidían con las subidas
El cruce de arroyos tampoco se hizo esperar:
A medida que nos internábamos en la montaña las nubes parecían advertinos "van a llegar mojados" y unos 20 km antes del destino la lluvia hizo su aparición. Al combinarse los factores: lluvia + frío + pendiente elevada + error de cálculo del recorrido (esperábamos 15 km menos) la moral se vino al suelo. En mi caso fue un patada en los güevos, no dije ni una palabra hasta llegar a destino. Me concentré en respirar, mover las piernas y aprovechar los pocos momentos de inercia para seguir avanzando con los cartuchos quemados. Además debíamos prestar bastante atención al camino, ya que al tratarse de una zona de derrumbes, pedalear muy cerca de la montaña podía derivar en un cascote incrustado en los cascos.
En medio de la nada, apareció la hostería llamada “El Maray”. La misma no cuenta con conexión a red eléctrica, se alimenta por motores diesel y paneles solares. Para seguir con la buena racha de la jornada los dueños nos comentaron que los dos días anteriores estuvieron muy nublados. En criollo: “no esperen agua caliente” ... justo en el momento en que el frío hacía doler los huesos!
Estos pormenores fueron superados gracias a la buena onda del encargado, y por sólo $ 30 por cabeza tuvimos cena (y que cena!), cama caliente y desayuno; algo inimaginable en Tucumán. La decoración del salón principal, con hogar a leña incluído, va como anillo al dedo al lugar donde nos encontrabamos.
Pusimos a secar nuestra indumentaria, nos dimos un baño con agua helada, y a dormir para encarar el desafío del día siguiente: la “Cuesta del Obispo”
Día 2 (viernes 10/4)
“Contrastes climáticos”
Recorrido: Hostería "El Maray" - Cachi
Distancia: 76 kilómetros
Desnivel: trepamos hasta 3350 metros y después bajamos
El día amaneció con un sol radiante y piernas cansadas por la jornada anterior. Nos despertó el incesante movimiento de minibuses, combis y automóviles. Esto porque la hostería es una parada obligada para los tours que se dirigen hacia Cachi. Mientras preparábamos las bicicletas para partir fuimos rodeados por turistas cordobeses, franceses, algo de gente de baires. No se puede negar que los cicloturistas despiertan mucha simpatía por estos pagos.
A 5 km de la hostería se inicia la famosa Cuesta del Obispo , un serpenteante camino de montaña de ripio que nos llevaría a Piedra del Molino , el punto más alto del recorrido con 3350 metros.
La cuesta es dura; pero con clima favorable y muy poco viento, pudimos completar esos 20 km sin demasiado sufrimiento. Los miradores, vertientes y quebradas del trayecto fueron paradas obligadas para las fotos. Es más, me atrevo a decir que las mejores fotos las realizamos allí (armé dos post con fotos en alta resolución, los links se encuentran más arriba)
Unos pocos kilómetros antes de llegar a la cima, ingresamos en territorio protegido: “El Parque Nacional de los Cardones”, custodiado por personal de la Administración de Parques Nacionales, quienes se detuvieron a preguntarnos si todo iba en orden.
De más está decir que durante la trepada cruzamos muchísimos contingentes de turistas, que tiraban palabras de aliento en por lo menos 3 idiomas diferentes.
Al finalizar la cuesta encontramos dos referencias: la “Piedra del Molino” y una ermita con un altar e imágenes de San Miguel Arcángel. El altar se encontraba cubierto por hojas de coca y monedas, que turistas y lugareños dejan como ofrenda a la Pachamama .
En la cima de la montaña el viento y el frío se pusieron muy duros, y de la nada... nos cubrió la niebla! Aprovechamos la ermita para resguardarnos del viento y cocinar un suculento almuerzo de arroz con salsa de tomates. El "Mc Gyver" del grupo (Mauricio) perfeccionó un calentador de alcohol etílico elaborado con latitas de aluminio. Su trabajo fue tan efectivo que en unos 15 minutos estuvimos comiendo unos fideos con salsa de re-chupete
El apartado especial: Mauricio encontró un sobre la elaboración de un calentador portátil con las bases de latas de aluminio... de más está decir que perfeccionó la idea y fue un santo remedio... ahorrándonos el transporte de cartuchos de butano.
Retornando.... llegar al punto más alto de un recorrido conlleva una ventaja especial para los ciclistas: se viene la bajada!
Apenas 3 km más adelante se esfumó la niebla; y en otros pocos la ropa de abrigo comenzó a desaparecer. Antes de ingresar a la recta del Tin Tin tuvimos el descenso más rápido de toda la travesía, llegando a los 75 kilómetros por hora. Este tramo fue simplemente "fuera de serie": cardones, rodeados por montañas, llamas en las laderas y un caprichoso juego de colores provocado por el sol vespertino. Me costaba entender como los autos que nos rebasaban iban tan rápido, con semejante espectáculo en las narices.
Con poca luz, ingresamos a la ruta 40 y continuamos camino a Cachi, donde pasaríamos la noche, en el camping municipal. En este punto se proyectaban las primeras subidas rompepiernas, de las que hablaremos más adelante. El ingreso al camping implicaba superar una cuesta de unos 100 metros... con una pendiente casi vertical! que debimos superar para llegar al ansiado guiso de arroz (gentileza de nuestro chef Mauricio). Por sólo $ 15 finales, pudimos instalar la carpa, dormir, bañarnos con agua caliente, cargar baterías de los celulares y lavar un poco de ropa.
Detalle del día: llegamos a la ciudad de noche; la misma se encontraba completamente iluminada por faroles de estilo colonial. Lamentablemente, no llegamos a sacar las cámaras y se produjo un corte de luz general en el lugar.
Día 3 (sábado 11/4)
“Rompepiernas”
Recorrido: Cachi - Angastaco
Distancia: 86 kilómetros
Desnivel: perdí la cuenta después de la tortura que fue ese camino
El día arrancó fresco y despejado en el camping municipal; pensamos en salir temprano con la intención de llegar a Cafayate ese mismo día... ilusos!
Fue una lástima que los tiempos hayan comprimido tanto el itinerario, ya que Cachi se prestaba para pasar un día completo, por lo pintoresco, agradable del clima y heterogéneo de su composición "turística"
Cerca de las 9 de la mañana tomamos un desayuno completo frente a la plaza principal, con gran presencia de turistas franceses; continuando camino media hora después, retomando la ruta 40. Por supuesto no faltaron las fotos de rigor con los nevados como telón de fondo.
Al inicio del camino nos topamos con las primeras cuestas, aggiornadas por secaderos de pimiento y casitas de adobe en ambos lados de la ruta. Un poco más adelante apreciaríamos campos de lavanda y un par de lagunas.
Los primeros 40 kilómetros fueron relativamente livianos y con un camino de ripio consolidado bastante firme... lamentablemente llegando a Seclantas , el camino se tornó excesivamente aserruchado. El constante traqueteo aflojaba los portapaquetes y nos llevaba de un lado a otro de la ruta tratando de encontrar la senda más alisada. El calor tampoco perdonaba, agotando las reservas comunitarias de agua más rápido de lo recomendable. Fiel a la tradición, me di el gusto de inaugurar la temporada de pinchazos.
Una conclusión que no admite refutación: este trecho de la ruta NO fue trazado pensando en los ciclistas. Hasta llegar al destino del día se sucedieron las subidas “rompepiernas”, unas empinadas cuestas que finalizaban en menos empinados descensos, seguidos por nuevas cuestas, etc, etc. La velocidad en los descensos era un chiste debido a los serruchos del camino, y las subidas se tornaban cada vez más largas.
Para quienes piensen realizar este recorrido en bici; recomiendo:
- Prever una dotación adicional de agua, a razón de 4,5 L por persona
- Llevar comida suficiente para un día
- Abundante protector solar
- Cámaras de repuesto
- Cubiertas con dibujo
- Cámara de fotos -archifundamental-
Cada veintena de kilómetros recorridos pueden encontrarse pueblitos y caseríos, sin embargo podría contar con los dedos de las manos las personas que cruzamos en los mismos (exceptuando Molinos ).
En los 15 kilómetros previos al pueblo de Angastaco, comenzamos a notar las primeras formaciones originadas por la erosión:
Hacia las 7 de la tarde, llegamos a Angastaco ... por supuesto, ingresando al lugar por un camino de 2 kilómetros cuesta arriba. El pueblo es muy tradicional y silencioso; nos alojarnos en una hostería de excelente nivel, con agua caliente, merienda, cena y desayuno por unos $ 50 / persona (también un par de cervezas )
La sorpresa de la tarde fue Santiago, un cicloturista español con todas las letras, que llegaba pedaleando desde Cafayate; con travesías por Hawai, Europa y nuestra Patagonia en su currículum. Después de un reconfortante baño y una cena “multinacional” (también conocimos a Eric, un francés dedicado a recorrer los caminos a pie con su mochila a cuestas) fuimos directo a los sobres para descansar después de un día demoledor.
Hasta el momento me quejé bastante de las vicisitudes del camino... pero es para ilustrar mejor la idea de que "hay un desafío superado en cada destino alcanzado"