Se cree que el origen de la invasión ocurrió alrededor del 1240 a.c., cuando los hititas perdieron el control de las minas de cobre del este de anatolia, debido a una invasión de Mushki y Khaskas. Los hititas entonces se apoderaron de Chipre, isla con abundancia de este metal, el cobre. Las rutas de navegación y comercio se volvieron inseguras, y los griegos micénicos entraron en un periodo de decadencia, pues su progreso se había realizado gracias al comercio. Como respuesta a esta ruptura de su red comercial, griegos micénicos (aqueos) comenzaron expediciones para asegurarse, primero, la costa oeste de anatolia (donde se encontraba Troya) y más tarde tratar de reconquistar chipre.Los aqueos lograron conquistarla alrededor del año 1200 a.c.También conquistaron Tarso y Ugarit, en la costa de lo que actualmente es Israel. Con la reconquista de Chipre por los aqueos, los hititas se habían quedado sin suministro de cobre, con lo que fueron presa fácil para una coalición de Mushki, Kashkas y aqueos, que destruyeron completamente la civilización hitita... Esta es la historia de la mayor oleada de sangre, guerra y destruccion de la historia de la humanidad, que redujo a los imponentes imperios y civilizaciones del mundo conocido en la ruinas, llegando, en algunos casos, a dejar estratos arqueologicos de cenizas sobre sus magnificas estructuras... Esta es la historia de la madre de todas las guerras, una serie de conflictos en los cuales las grandes civilizaciones, desesperadas, cayeron una tras otra en la ruina y la desolacion ante la marcha inexorable de un enemigo incomprensible, que hizo retroceder siglos la historia de la humanidad, llegando inclusive a destruir la escritura misma... Nunca antes se vio algo asi, y nunca mas volvio a presenciarse. Esta fue la llamada EDAD OSCURA... La Historia tiene muchos enigmas, pero el enigma por antonomasia es la cuestión referida a los conocidos como "los Pueblos del Mar". Los Pueblos del Mar son la imagen más viva de la terrible hecatombe que asoló Grecia, Asia Menor y Egipto en una incontenible oleada de destrucción sin parangón en la toda la Historia. Antes de iniciarse la guerra de Troya, el mundo civilizado vivía un equilibrio de poderes perfectamente asentados. Grecia estaba dominada por los micénicos, Egipto era un estado fuerte y poderoso, Troya dominaba la costa occidental turca y los hititas el resto de la península turca y Siria. Pero a finales del siglo XIII, todo ese equilibrio de poderes se vino abajo por causas aún no aclaradas. Los griegos micénicos que habían destruido Troya fueron aplastados por una oleada invasora que borró todo resto de su civilización. Los fantásticos palacios fortificados micénicos como Tirinto o Micenas fueron asaltados y destruidos, la población se dispersó, los campos se abandonaron, la zona se despobló e incluso la escritura se perdió. Sólo la ciudadela micénica de Atenas, encaramada en lo alto de la Acrópolis resistió la destrucción. Todo lo demás fue destruido. Grecia se sumió en una Edad Oscura que habría de durar más de 400 años. En esa misma época, Todo el Asia menor fue literalmente arrasado. Ugarit en Siria, Tarso en el sur de la costa turca, uno a uno todos los enclaves civilizados fueron destruido. Egipto fue invadido y a duras penas consiguió rechazar a los asaltantes a un altísimo coste del que ya nunca más se recuperaría. El poderoso imperio Hitita también fue arrasado. Su capital, Hattusa, con sus soberbias fortificaciones que causaban asombro en el mundo entero fue destruida y arrasada hasta los cimientos. Jamás la Historia había visto ni verá tal hecatombe que hizo retroceder siglos el curso de la Historia, condenando a florecientes civilizaciones a volver a la Edad de Piedra. ¿Quién hizo esto? ¿Quién fue el responsable de tal hecatombe? Este es, precisamente, el mayor enigma de la Historia. Quizás algún día sepamos lo que realmente ocurrió. Mucho es lo que se ha avanzado. Hace poco más de 100 años pensábamos que Troya o Micenas eran invenciones de un poeta y ni siquiera sabíamos que los hititas habían existido. hemos conseguido conocer la pregunta y algún día sabremos la respuesta. De momento sólo podemos formular hipótesis más o menos fiables. En realidad, no parece que haya habido "un" responsable de esta gigantesca y escalofriante debacle, sino muchos. En 1285 a.C. tuvo lugar la famosa batalla de Kadesh, la primera gran batalla de la Historia que enfrentó a dos fuerzas colosales: los imperios egipcio e hitita en un grandioso choque que, ante el inmenso poder de ambos contendientes, quedó en tablas. El equilibrio entre las dos superpotencias quedó fijado por la diplomacia, que formalizó mediante un famoso tratado entre el rey Muwatali de los hititas y Ramsés II de Egipto el statu quo en el que se desenvolvería todo el mundo civilizado. Sin embargo, apenas 85 años después comenzó la cadena de destrucciones. En 1200 a.C. la civilización micénica fue borrada de la faz de la tierra con una contundencia tal que permaneció oculta más de 3.000 años. Toda la costa del Mediterráneo oriental fue arrasada por una ola sanguinaria sin parangón en la Historia que llegó poco después, en 1186 a.C. a Egipto. Los invasores de Egipto llegaron por tierra y, caso raro, también por mar, por lo que los egipcios se refirieron a ellos como "Los Pueblos que venían de las Islas del Mar". Puesto que sólo la civilización egipcia logró sobrevivir al desastre, las únicas referencias que tenemos de tal debacle son las suyas, especialmente las que adornan las paredes del templo de Medinet-Habu, levantado por Ramsés III para conmemorar su importantísima victoria sobre estos terribles invasores. No fue por casualidad que los egipcios los llamaran "Los Pueblos", ya que no se trataba de una sola nación, sino de muchas naciones lanzadas al saqueo y la destrucción. El que una nación marinera como Egipto tuviera tantas dificultades para vencer a la flota enemiga en la batalla del Delta demuestra que se trataba de una fuerza invasora perfectamente organizada, con un componente naval, el que más impresionó a los egipcios, de primerísimo orden. Los relieves de Medinet-Habu demuestran que las naves de los Pueblos del Mar eran iguales o superiores a las egipcias, lo que nos pone en la pista de pueblos esencialmente marineros con un dominio de la técnica naval tal que sólo pudieron haber venido, paradójicamente, de esa misma zona geográfica, el mar Egeo, ya que ni en el Mediterráneo occidental ni en el mar Negro existía nada parecido. ¿Es posible que la caída de Troya y de toda su enorme zona de influencia causara la ruina de todos los pueblos que la componían lanzándolos a la destrucción? Salvo algún problema de fechas nada complicado por cierto, esto es, a grandes rasgos, lo que muchos historiadores piensan que ocurrió. No sólo con la caída de Troya, sino con la caída en cadena de toda la civilización micénica que empujó hacia el sur a miles y miles de personas que lo habían perdido todo y que sólo conservaban sus barcos y sus armas. No creo que nadie con dos dedos de frente a estas alturas del post pueda creer que toda esta debacle fue "una coincidencia" como algunos (pocos, y cada vez menos) afirman. Todo ello fue, sin duda, una reacción en cadena ante la caída de la civilización micénico-troyana. Pero ¿cuál fue el detonante que convirtió al Mediterráneo oriental en el sangriento escenario de una masacre tal? Hoy en día vemos cada día como nos llegan inmigrantes en pateras, autocares o trenes. Pero hace siglos, los "inmigrantes" llegaban a millares en oleadas sucesivas que trastocaron la Historia de la Humanidad hasta la Edad Media. Uno de esos "corrimientos" demográficos afectó a un pueblo centroeuropeo germánico que, ante la presión de otras invasiones asiáticas no tuvo más remedio que abandonar sus tierras y bajar hasta Grecia. Ese pueblo eran los dorios. Los dorios fueron los responsables de sumir a Grecia en la Edad de Piedra, no por su propia fuerza, sino por la debilidad micénica, a la que la reciente victoria contra Troya no parecía haber fortalecido, sino todo lo contrario. El relato de Homero sobre la vuelta de los reyes micénicos a casa es una historia ensangrentada que refleja las tremendas conmociones socio-económicas que siguieron a la guerra y que debilitaron sin remedio a la civilización micénica hasta dejarla indefensa frente a la invasión doria. Los testimonios arqueológicos nos muestran formidables fortificaciones como Micenas o Tirinto arrasadas, palacios como Pilos destruidos y un cambio brutal que lleva a Grecia de la más rica civilización de todo el continente europeo a la Edad de Piedra. La escritura micénica, el Lineal B, se pierde para siempre, la arquitectura que dio los soberbios palacios y las fabulosas tumbas abovedadas de los reyes queda reducida a cabañas de piedra y tierra con tejados de ramas, la cerámica, único arte funcional que sobrevive, deja la frescura traída desde la Creta minoica y se transforma en la austera geometría germánica. Hubo un factor fundamental en esta historia: los dorios conocían el hierro, con lo que sus guerreros tenían una ventaja enorme sobre los micénicos armados con bronce. Todo se juntó para darle la puntilla a tan gloriosa civilización. La famosa leyenda de El Retorno de los Heráclidas nos habla de los hijos de Heracles (el Hércules romano) que tras la muerte de su padre regresan a Grecia para hacerse por las bravas con la península griega que reparten en tres partes. Muchos son los que ven en esta antiquísima leyenda como la explicación legendaria de la invasión doria y la creación de tres grandes agrupaciones de estados. Pero no parece que sólo los dorios fueran los responsables de la caída micénica. Hoy en día hay una nueva hipótesis que exculpa a los dorios para echar casi toda la responsabilidad sobre Los Pueblos del Mar. Según estos ilustres colegas, la invasión doria fue una consecuencia y no la causa de la caída micénica, lo que es un argumento muy inteligente que sirve también para explicar la caída del Imperio Hitita como veremos más adelante. Pero a mí no acaba de convencerme del todo porque poco antes de la destrucción de las ciudadelas micénicas sus fortificaciones fueron reforzadas e incluso se construyó un muro defensivo en el istmo de Corinto, lo que parece indicar una amenaza del norte, más que del sur. Yo creo que los ataques rabiosos de Los Pueblos del Mar (como el que destruyó Pilos) debilitaron de tal modo a los griegos micénicos que les fue imposible resistir la invasión doria. Creo fervientemente que es la hipótesis más lógica. Tan sólo la ciudadela de Atenas resistió al invasor germánico. 400 años más tarde, desde esa misma Atenas surgiría una corriente como jamás ha conocido la Humanidad, pero esta vez será una oleada de filósofos, científicos y artistas que llevarán a la civilización de vuelta a su siempre ascendente camino. Pero sigamos con el cúmulo de desastres que como una bola de nieve baja rodando agrandándose y destruyéndolo todo a su paso. Ya teníamos la costa turca sumida en el caos por la caída de Troya y ahora se suma Grecia entera. Y toda esta orgía de destrucción empuja lenta pero inexorablemente a miles y miles de personas hacia el Este. Siempre hacia el cercano y rico Este que tras la destrucción de Troya no puede ni mantener a los indígenas y, evidentemente, cada vez son más y más los pueblos que, por tierra o por mar, bajan por la costa hasta Siria arrasándolo todo a su paso, de la misma forma que los dorios han arrasado Grecia. Los archivos encontrados en las excavaciones muestran el terror despertado en las ciudades ante la inminencia de la destrucción. Un frenético intercambio de mensajes entre distintas ciudades y gobiernos que muestran el pánico ante la destrucción que avanza inexorablemente. El hasta hace bien poco poderoso Imperio hitita cae víctima de la oleada destructora que ya se encamina más hacia el sur, hacia el delta del Nilo donde Ramsés III logrará frenarla a costa de la ruina de Egipto. Los cronistas egipcios identifican algunas naciones integrantes de estos Pueblos del Mar. Sabemos que los Peleset son los Filisteos de la Biblia, que los Shardana colonizaron Cerdeña junto con otros restos de esta oleada que llegaron a Italia y que serían el núcleo de la civilización etrusca siglos después. Incluso en España también han sido detectadas "perturbaciones" demográficas. La conclusión más lógica es que la caída de Troya provocó el caos en la costa turca. Caos que provocó que florecientes civilizaciones se lanzaran a la piratería y el bandidaje como único medio de subsistencia. Eran pueblos navales, por lo que, con sus tierras destruidas por los diez años de guerra, el mar se convirtió en su nuevo hogar. Los ataques provocaron más ruina y caos, que como una bola de nieve rodando cuesta abajo se extendió a la civilización de los griegos micénicos debilitándolos de tal modo que sucumbieron a la presión doria, con lo que nuevos contingentes de desesperados que nada tenían se unieron a la bola de nieve que tras destruir toda la costa turca y Siria, ahora se dedicaba a atacar el Imperio Hitita, al que tampoco logró destruir, pero que debilitó de tal forma que sus eternos enemigos pudieron lanzarse sobre él despedazándolo. Ya sólo quedaba Egipto, que gracias a su enorme fortaleza pudo rechazar la destrucción aún a costa de perder su grandeza definitivamente. Quienes eran, entonces, estos pueblos? Los shardana aparecen también mencionados en Ugarit y El Amarna. Son aliados de Egipto en Qadesh (Rameses II) y con Rameses III. Llevan casco con cuernos, por el que se ha postulado su origen balcánico o caucásico o de la Siria del norte. Su nombre puede relacionarse con el de Cerdeña (Sardinia) y ciertos autores leen en el texto fenicio de una estela de Nora (Cerdeña) la locución be-shardan. En la cultura sarda de los nuragha megalíticos, las figurillas broncíneas que representan a guerreros se asemejan notablemente a los grabados de Medinet Habú y a otros restos chipriotas. Los lukka también aparecen en los textos amarnienses. En Qadesh luchan del lado hitita. Vivían de sus potentes flotas piráticas, costeando Chipre y el sur de Anatolia. Parece que los hititas los consideraron como un verdadero Estado litoral. Para algunos, su centro estaría en el mar de Mármara, pero su nombre puede relacionarse seriamente con el de Licia, que acaso fue su segunda y más dinámica sede. Los ekwesh podrían ser los ahhiyawa de Hattusa y Ugarit, que molestaban a Hatti en su frontera occidental. Es verosímil que se trate de los aqueos micénicos, griegos, acaso ya establecidos en el occidente anatolio (la Mileto griega podría ser la Millawanda/Millawata de los textos hititas). Menos fácil es que se trate de los troyanos. (Algunos alegan que el nombre de Troya, esto es, Ilión, puede ser el Wilusha de los archivos hititas). Aun aceptando la ecuación ahhiyawa = aqueos, no se deduce que ahhiyawa = ekwesh. Los ekwesh de Merneptah eran circuncisos, práctica muy anómala entre indoeuropeos. Hoy por hoy, los investigadores tienden, no obstante, a aceptar la triple identidad ekwesh = ahhiyawa = aqueos. Los teresh . Tudhaliya IV menciona a los taruisha, acaso los mismos. Vivirían al N. de Assuwa (cerca de Tróade, para unos; en Lidia, para otros). Así, habría relación directa teresh-taruisha-tyrsenoi (etruscos: en griego, tirsenos; según Heródoto, de origen anatolio). Algún autor pone en relación su nombre con el hebreo Tarshish y con el hispánico Tartessos. Los shekelesh se han relacionado con Sicilia y los sículos. Habrían llegado a la isla tras ser rechazados en Egipto. Los peleset son los filisteos. No aparecen en la documentación de Hatti. Para la Biblia, proceden de Kaftor (Creta?). Su cultura material presenta rasgos micénicos. Otros autores prefieren situar su origen en la Siria septentrional o en el Cáucaso. Es posible que, desde esas zonas, pasasen por Kaftor. Dieron nombre a Palestina. Los tjeker evocan el nombre de Teucro, fundador de Salamina (Chipre), epónimo de los teucros (en la Tróade). Similares a los peleset , acaso procedan de Anatolia. Son mencionados por los hititas. Parecen la rama marinera de un grupo en el que los peleset serían de tierra adentro.Los denyen podrían ser los anatolios danuna de los textos de El Amarna. Puede que estuviesen al suroeste de Anatolia o al norte del Orontes. Un posible caudillo suyo sería Mukshush (en hitita; Mpsh, en fenicio; Mopsos, en griego). La vinculación a los aqueos se establece por la semejanza del nombre con el de los dánaos, que es otro nombre de los griegos micénicos. Pudieron establecerse en la costa levantina, con los peleset y los tjeker. Una vez fundidos con los hebreos, serían los componentes de la tribu de Dan, que vivía, insólitamente, del mar. Los weshesh, acaso vinculados a Wilusha (acaso el nombre hitita de Ilión-Troya). Puntos de Inflexion: Batallas por Egipto. Un detalle interesante a tomar en cuenta es que la oleada de destruccion bien podria haber arrastrado a toda la humanidad a un destino terrible, y los principales contribuyentes a evitar que ello sucediese fueron los Egipcios que, al mando de Merneptah primero y Ramses III luego, habria de rechazar a un enemigo voraz y resuelto que, ademas, los superaba. El motivo por el cual imperios enteros cayeron ante las oleadas de destruccion no fueron solo las cifras de los Pueblos del Mar (epicas, por cierto), sino tambien que, en un mundo en el que incluso la guerra estaba estandarizada con los ejercitos formados por elites de carros y jinetes e infanteria ligera a los flancos, ellos llegaron con el concepto de la infanteria pesada, con corazas, cascos, escudos, espadas y toda clase de pertrechos que, ademas, solian estar hechos de acero (el estandar de los imperios era el bronce). Ademas, para ser "barbaros", sus movilizaciones estaban muy bien diseñadas y sus avanzadas estrategias rompian los esquemas de las naciones hegemonicas, que no podian sino sucumbir. El primer enfrentamiento entre el Imperio Egipcio y los Pueblos del Mar fue en el delta del nilo. Marneptah venia de derrotar a los israelitas en Canaan, pero, al tener constancia de que una flota desconocida se agolpaba y asumia posiciones en el delta del nilo, se vio obligado a volver a su patria, por lo cual no pudo completar su casi perfecta campaña para destruir a los israelitas. La armada enemiga aplasto sin problemas la pequeña flotilla de observacion egipcia y avanzo sin obstaculos hasta Menfis y Heliopolis, arrasando con todo a su paso, para finalmente ser detenidos tras una movilizacion masiva y una cruenta guerra. Egipto registro dichos eventos en la Estela de Israel. Ramsés III fue el segundo faraón de la XX Dinastía, y sucedió a su padre Setnatj, reinó entre el 1183 y el 1152, y recibió un país con una crisis económica y con una situación difícil en el oeste del Delta, donde estaban asentados los libios y los Pueblos del Mar. Ramses III tendrá como objetivo la defensa de su país de cualquier invasión extranjera y para convertirse en un buen jefe militar tomará como modelo al Gran Ramsés II y al igual que él tuvo que enfrentarse a los Pueblos del Mar, su reinado solo se verá ensombrecido por el complot urdido en el harén para asesinarlo, complot que será descubierto y será el quien llevé a cabo los juicios de los acusados. Las noticias sobre el enfrentamiento están reflejadas en los relieves del templo de Medinet Habu y en sus inscripciones que es donde conmemora esa victoria. Los relieves representan dos escenas diferentes: hay una batalla naval y otra terrestre y son las inscripciones las que nos describen la batalla y nos da una lista de los pueblos a los que se enfrentan. Los escribas egipcios narran el escenario de esta manera: “Los países extranjeros se conjuraron en sus islas. Fueron desalojados y dispersados en batalla todos los países a la vez, y ningún país podía resistir ante sus armas, empezando por Hatti, Kode, Karkemisch y Alasiya (...) Se organizó un campamento en un sitio de Amurru, y asolaron a su pueblo como si jamás hubieran existido. Vinieron, la llama preparada delante de ellos, hacia Egipto. Su confederación consistía en Peleset, Tjekker, Schakalesch, Danu y Ueschesch, países unidos. Pusieron sus manos en los países hasta el circuito de la tierra, con los corazones llenos de confianzas y seguridad: ¡Nuestros propósitos triunfarán!” (KRI V, 39-40). El texto explica que antes de que la oleada llegara a Egipto, estos habían acabado con los Hitita, por lo que el faraón tendría noticias de lo ocurrido y comenzó a movilizar a sus ejércitos y comenzó a preparar sus fronteras para un posible ataque. Ramsés dispuso ciudadelas a lo largo de la zona desértica del Delta, donde los centinelas vigilaban el avance enemigo. Desde los navíos vigiló las bocas del Nilo, ya que Ramsés preveía el ataque en un doble frente. Esto también aparece reflejado en las inscripciones del templo que dicen lo siguiente: “Tracé mi frontera en Djahi, preparé frente a ellos a los príncipes locales, comandantes de guarnición y maryannu (guerreros asiáticos). Hice preparar las bocas del río como un fuerte muro con barcos de guerra, transportes y esquifes. Estaban totalmente equipados, tanto a proa como a popa, con valientes soldados y con la infantería más escogida de Egipto (...)” (KRI V, 40). (Djahi = Siria/Palestina. Canaan) “ Aquellos que llegaron a mi frontera, su simiente no existe, su corazón y su alma terminaron para siempre jamás. Aquellos que vinieron juntos por el mar, la llama entera estuvo delante de ellos en las bocas de los ríos, y una empalizada de lanzas los rodeó en la playa. Fueron arrastrados y postrados en la orilla, muertos y amontonados de pies a cabeza. Sus naves y sus bienes fueron como si hubieran caído en el agua.”(KRI V, 40-41). Los relieves confirman estas palabras ya que cinco barcos de los pueblos de los Pueblos del Mar son atacados por cuatro barcos egipcios, tres a la izquierda y uno a la derecha, que lanzan una lluvia de flechas. Una de las naves enemigas aparece volcada y otras tienen las cubiertas llena de muertos. Las tropas de tierra, con el faraón al frente, capturan a los enemigos que van alcanzando la orilla. Según se desprende de estos documentos, los navíos egipcios, permanecieron camuflados en las bocas del río y dejaron que el enemigo se adentrara en ella. Una vez pasado el grueso de la flota enemiga, se situaron en línea, atacando su retaguardia y obligando a la vanguardia a enfrentarse a las fuerzas del faraón destacadas en tierra. Esta estrategia de tal envergadura, que no se improvisa en poco tiempo, evidencia que existía ya una tradición de maniobras navales, aunque no se destaque en las fuentes. Esta batalla naval se completo con otra terrestre, aunque no sabemos si se dieron las dos en un mismo momento o una sucedió a la otra. En esta batalla los relieves representan a las tropas de infantería del faraón atacando el campamento enemigo de los filisteos, en el se diferencias tres unidades: los civiles no combatientes, incluidas mujeres y niños; los carros de guerra y la infantería. Los carros están tirados por dos caballos y tienen ruedas de seis radios y la infantería lucha en pequeñas falanges de cuatro hombres, tres armados con una espada larga y un par de lanzas, el cuarto solo lleva una espada. Todos llevan escudos redondos y el tocado de plumas. A los egipcios también se le ve agrupados en unidades de varios soldados con espadas y lanzas y con escudo alargado. El desenlace lo sabemos gracias al Papiros Harris: “Extendí todas las fronteras de Egipto derrotando a quienes habían transgredido sus tierras. Aniquilé a los deyen en sus islas, los tejker y los peleset fueron convertidos en cenizas. Los shardanas y los weshesh del mar fueron convertidos en inexistentes, hechos cautivos al unísono, llevados prisioneros a Egipto, como la arena de la orilla. Los asenté en fortalezas, atados a mi nombre. Sus clases fueron numerosas como cientos de miles. A todos los cargué con impuestos con telas y granos de los almacenes y graneros anualmente.” La victoria egipcia fue, sin embargo, pirrica. Egipto incluso llego a verse en la insolita situacion de movilizar a la COMPLETA TOTALIDAD DE SUS FUERZAS ARMADAS, e inclusive realizar reclutamientos de emergencia, ganando la guerra a duras penas, con el enemigo quedando asentado a las puertas del imperio, habiendo perdido casi todos sus territorios (el Imperio Egipcio paso a ser Egipto) y con su poblacion masculina y sistema economico diezmado... Ese fue el fin de los dias de gloria del imperio, y los siguientes faraones acabaron siendo titeres de los sacerdotes, debiles en el mando, o tenian reinados muy cortos. Las construcciones de las grandes obras se terminaron (quedando algunas inconclusas inclusive) y entro en una era de decadencia que la llevo a no ser rival para el Imperio Persa cuando este llego... En fin, creo que este periodo de la historia (de muerte, guerra y destruccion sin parangon) resulta un triste recordatorio de la verdadera naturaleza del ser humano y un irrefutable testigo de como una pequeña cosa puede cambiar el mundo... Los Pueblos del Mar acabaron, poco a poco, estableciendose en sus nuevas tierras y dando forma al mundo que conocemos hoy en dia. La historia retrocedio siglos, pero la humanidad se levanto de sus cenizas y pudo volver a recuperar su gloria, pero no sin antes estar casi 400 años sumida en el terror, la anarquia y el oscurantismo... Espero que les haya gustado mi post. Hasta la proxima!!! Fotografia de la ruinas de la una vez grandiosa Ciudad de Ugarit. Un estrato de ceniza la cubre, por lo que se deduce que fue quemada hasta sus cimientos. FUENTES (No me deja ponerlas bien, dice Error Desconocido) http://chrismielost.blogspot.com/2014/12/misterios-de-la-historia-el-enigma-de.html http://es.wikipedia.org/wiki/Pueblos_del_Mar http://historiaparanodormiranhell.blogspot.com/2011/10/los-pueblos-del-mar.html http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Oscura http://html.rincondelvago.com/pueblos-del-mar.html
La Edad Oscura
Datos archivados del Taringa! original
332puntos
1,172visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
12visitas
0comentarios
Dar puntos: