Hola, taringueros. Hoy les traigo un falso documental que hice a lo largo de dos semanas como un ejercicio literario. Si les interesa saber, me inspiré en algunas bandas de after-punk de España para la creación del texto, sobre todo en Paralítikos y los Carniceros del Norte. La que llamo "fraternidad umbría" es nada más una referencia a la Santísima Trinidad del After-punk.
Aunque está vagamente basado en hechos reales, se trata de un completo ejercicio de ficción, así que no vayan a creer nada de lo que aquí se dice.
“Combatiendo una guerra que nunca termina,
mis hombros soportan todo el dolor.
Las mentiras desde sus bocas germinan
tratando de derrumbar lo que soy.”
Así rezaba la canción que ha quedado como recordatorio de una de las rivalidades más beligerantes en el panorama musical de nuestro país. Melisa Parapléjika dejó en esos versos su sentir por las difamaciones y los golpes bajos propinados entre dos de las bandas consagradas de la escena siniestra en España: en una esquina de Bilbao, los Parapléjikos, comandados por Felipléjiko Navajero; y en la otra esquina, Los Matarifes Sureños, un trío de colegas malagueños, acérrimos fans del cine de serie B y el expresionismo alemán. El enfrentamiento, el cual empezó a mediados del 2004, y que aún tiene secuelas en nuestros días, produjo varios pormenores dignos de mención, y también, cómo no, pérdidas lamentables, tanto económicas como humanas.
Para ofrecerles un recuento de los hechos desde sus mismos orígenes, hemos contactado a Felipléjiko en persona, a Ramón Costas, baterista de Matarifes Sureños, y a varios de los involucrados en la historia, así como al dueño de la sala bilbaína “Catacumba”, Servando Ibarretxe, quien nos refiere el primer altercado registrado en ese preciso lugar:
“Teníamos esa noche una asistencia de 1,200 personas congregadas para presenciar el debut del segundo Lp de los Parapléjikos; hablo, por supuesto, del aclamado “Morituri te salutant”. Se organizó que tocaran con los Matarifes por la estrecha relación que había entre ambas bandas. Eran como grupos hermanos, tenían una temática parecida y tenían mucho público en común. Había mucha expectativa por saber con qué sorpresas saldrían al escenario en ésta, su nueva etapa. Seguía fresco el recuerdo de aquella mítica presentación en que Felipléjiko sacó de debajo de su silla de ruedas una pierna masculina semi-putrefacta, que vaya usté a saber de dónde la obtuvo, y se puso a arengar a la audiencia agitando la extremidad exhumada. Dijeron después de eso muchas cosas, como que pretendía fabricarse unas prótesis para sus piernas con restos de cadáveres, como Frankenstein, y no sé qué más. Tonteras de chavales, pero se sabía que la banda era muy afecta a las gaupasas en el cementerio y que tenían tratos con un tipo que trabajaba en la morgue. Tuvieron la fortuna de que la policía no se enteró y todo quedó entre jóvenes marginales. Me parece que la pierna quedó destrozada en miles de jirones al acabar el concierto y que los huesos ahora están en la repisa de un narcomenudista. Son cosas que he escuchado y que huelen a mito, pero vayamos a lo que nos compete.
Tanto los Matarifes como los Parapléjikos tenían en ese entonces una excelente amistad, tan es así que los pude ver en el salón VIP compartiendo tragos y hablando animadamente antes del bolo, pero uno de mis meseros que fue invitado a tomarse un whisky junto con los músicos por la insistencia en especial de Huguito (guitarra de Matarifes), dice haber sido testigo del probable factor desencadenante de la riña. Me contó, al cerrar el local, que Huguito, que había privado de más durante el preludio al concierto, soltó sin querer una broma con algo de humor negro, aludiendo a la discapacidad de Felipléjiko. En el momento, éste no dijo nada, pero se pudo percibir un leve cambio en su tez relajada, que pasó a ponerse un poco rígida. Hombre, que se tragó la pedrada sin soltar ni un resoplido, al menos por el momento. Pudo disimular bien el mal trago que le hizo pasar Huguito con su insensible comentario, pero al cabo de un par de horas, cuando salían los Parapléjikos al escenario, no pudo aguantar más y soltó aquel exabrupto que parece ser el inicio de la disputa.”
Tan desatinado apunte quedó grabado por la gente de Piltrafa Records, quienes estaban cubriendo el evento. Habíanse marchado de la tarima los Matarifes después de una presentación bastante entregada y con un público enardecido. Se hicieron los acomodos para el plato fuerte de la noche, para la banda que estaba estrenando su material. El público, que aunque pueda considerarse poco numeroso en comparación con agrupaciones grandes, compensaba sus bajos números con una actitud de culto hacia la gente de Parapléjikos. Se respiraba un aire solemne minutos antes de la entrada de la banda estelar, la gente estaba expectante por la novedad de lo que habrían de escuchar.
Por fin se apagaron las luces del lugar y, aguzando la vista, se podría haber distinguido a los músicos tomando su lugar respectivo. En tinieblas, comenzó a sonar una nota sostenida en el teclado fantasmagórico. El público advirtió el momento en que Felipléjiko subía por la rampa especialmente adecuada para la ocasión, y se empezaron a notar silbidos de impaciencia que llenaron la sala. Puesto frente al micrófono, que estaba también preparado a la altura del cantante en su silla de ruedas, empezó a decir:
-Bastardos biliosos, bribones barbudos, brutos borricos, burdos bellacos, bienvenidos. Sé que han estado esperando este momento para paladear las mieles más amargas que pueden brindarles estos hijos de los lamentos, porque ustedes merecen un producto auténticamente siniestro, fraguado en los estómagos cargados de licores baratos y proyectados por mentes afligidas. Olviden esos ridículos arpegios que vuelven a la oscuridad una caricatura, que beben de fuentes vulgares, que no conocen el verdadero dolor. Admiren la destrucción de un desdichado real. ¡Parapléjikos somos!
Cuando se prendieron las luces y entraron todos los instrumentos a tocar, pudimos ver a Felipléjiko terminando de dar su discurso y lacerándose los brazos con una daga. La sangre derramada producía cierta conmoción por su abundancia, pero según fuentes cercanas a la banda, se trataba de la puesta en práctica de ciertos conocimientos anatómicos para dar la ilusión de una herida grave cuando en realidad se trataba de un corte superficial, engañoso por su prodigalidad. No obstante, pudimos atestiguar a un Felipléjiko mortalmente pálido una vez pasada la auto-lesión, incluso se pudo apreciar echado en su silla de forma relajada, como recuperándose de la pérdida de sangre. A pesar de que su malestar era evidente, el vocalista dio el concierto de principio a fin con esa desgarrada voz que lo caracteriza, asombrando a su público, que lo veía cercano a la santidad.
El ataque lanzado por Felipléjiko no fue precisamente abierto, sino enrevesado, como suele ser su forma de comunicarse. Muchos dijeron que esa introducción distaba de ser una ofensa para el grupo telonero, que se trató todo de un malentendido. Pero basta leer la entrevista que le hicieron al cantante de los Parapléjikos tres semanas después en el fanzine “Condenados a luchar” para darse cuenta de que no se trató de un accidente sino de una declaración malintencionada, hecha con saña, contra la, hasta entonces, banda amiga, Matarifes Sureños. La contestación fue transcrita como sigue:
CAL Fanzine: Hablando de esta presentación del disco, nos gustaría saber si aquella apertura al inicio de tu participación en el bolo, estaba dirigida hacia un colectivo en particular.
Felipléjiko Navajero: Parece que esa duda ha cundido con ganas entre los allegados a nosotros, y quiero aclarar de una vez por todas el caso: no pertenezco más a esa llamada “fraternidad umbría” a la que nos han ligado, con razón. Desde el momento en que articulé mi prólogo al concierto del viernes pasado, me he desmarcado de ellos, trazando una línea tajante entre esos payasos histriónicos y mi propia familia maldita.
CAL: ¿Quiere esto decir que Parapléjikos se desvincula de la llamada fraternidad umbría por una diferencia de opiniones con los chicos de Matarifes Sureños? ¿A qué se debe esta separación?
F.N.: Mira, no podemos seguir permitiendo que nos retraten junto a unos oportunistas que se valen de una pose de marginales cuando en realidad no son más que unos pijos repulsivos. Creo que llegó la hora de dar a cada quien lo que merece y Parapléjikos continuará en su senda por su cuenta, sin seguir departiendo con farsantes. Yo pertenezco a un linaje de personajes atormentados, tengo una visión dramática de este podrido mundo como nadie más lo tiene, y no me parece justo que pase a la historia como un colega y un cómplice de semejantes arribistas.
CAL: ¿Estás diciendo que los Matarifes se han aprovechado del culto profesado a los Parapléjikos para llegar a una mayor audiencia?
F.N.: No es por sonar arrogante, pero ellos no serían nada sin el empujón que les hemos dado al compartir giras y arroparlos bajo nuestro manto. Se han revestido con un halo de rockeros siniestros cuando solo se trata de un grupo de nerds que no hacen otra cosa que ver películas cutres en un desván perfectamente amueblado.
CAL: Entiendo tu punto, pero me sorprende que este cambio tan radical se haya dado de la noche a la mañana. Fuentes nos dicen que ambas bandas bebieron amistosamente en la sala VIP de la sala Catacumba, minutos antes de que tocaran los Matarifes, y al terminar ellos de tocar, se dio la polémica afirmación que desembocó todo este escándalo. ¿Cómo pasaste de 0 a 100 en cuestión de horas, o podría decirse, de minutos? Una amistad que duró al menos tres años se esfumó en ese breve lapso de tiempo.
F.N.: Pues, mira, qué puedo decirte, hay veces en que basta un segundo para darte cuenta de las realidades. Simplemente nos vi, tanto a ellos como a nosotros, bajo una nueva luz y me di cuenta de que somos de diferente especie y de que nos perjudica a nosotros como banda seguir manteniendo a estos lacras. Esa noche, mientras conversábamos en la dichosa sala VIP, a la cual me hubiera rehusado a entrar de no haber insistido Melisa, vi los rostros de ellos transfigurados y me parecieron viles ratas. Sus risas lo único que hacían era convencerme de esa sensación, de la sensación de que me encontraba ante unos pseudo-artistas que se hacen pasar por siniestros cuando en realidad nunca han sentido el dolor bajo sus carnes. ¿Sabes? He luchado demasiado por hacerme de un nombre, de demostrar fehacientemente mi unicidad, como para seguir posando en las fotos junto a tales bufones.
Hasta ahí las preguntas hechas respecto al tema que nos atañe. Se puede notar un súbito resentimiento de Felipléjiko hacia los músicos que lo han acompañado en varias de sus giras, como la que dieron por Francia, donde tienen una base de seguidores muy leales.
El único indicio que nos alumbra en todo este desbarajuste, es el testimonio del mesero del Catacumba, quien dice haber presenciado una broma de mal gusto por parte de Huguito; broma que para añadir sal a la herida, fue celebrada, o al menos, no reprendida por los demás músicos de los Matarifes.
Con todo, sabemos de la impulsividad inherente en Felipléjiko, como cuando canceló un concierto en la sala Deluxe de Gijón por tratarse de un “tugurio frecuentado por pijos engominados y cuyo dueño es un empresario voraz de la peor calaña”. Esto, dos días después de la confirmación que dio para tocar en el mencionado antro.
Ya sea que se trate de un encono fundado en una mofa por parte del guitarra de Matarifes o en una “iluminación” repentina que vino a posarse sobre Felipléjiko, la escisión fue evidente en los círculos afines a la música oscura. Esto se pudo apreciar en la salida de los Parapléjikos, aquella noche de la presentación del “Morituri te salutant”, quienes huyeron del lugar nada más guardar su equipo, dejando de lado el post-copeo que se acostumbra en esos casos.
Al siguiente jueves, fue anunciado que Parapléjikos no tocarían en el festival Ánimas penitentes, llevado a cabo el sábado 17 de julio de 2004, donde se esperaba la participación de la fraternidad umbría en su totalidad, esto es, los Matarifes Sureños, Kanto Pineal y Menarquía Post-coito. Tan decididos parecían estar para cortar la relación que se apresuraron a cancelar a última hora su esperada actuación en el festival de Santurtzi. Los rumores acerca de un disgusto entre Felipléjiko y los chicos de Málaga se hicieron más persistentes. El malestar de los asistentes no se hizo esperar, y los organizadores tuvieron que reembolsarles su dinero a varios seguidores de la agrupación bilbaína, quienes dijeron que el nombrado festival se sentiría incompleto sin la aparición de los Parapléjikos. Se recibió un cuarto menos del público que estimaban, llegaría.
Si bien, los demás componentes de la banda de culto manifestaron no tener ningún problema con los músicos de Matarifes, se impuso la orden de Felipléjiko. Se sabe desde siempre, que todas las decisiones importantes las toma él, sin importarle nada la opinión que los demás miembros puedan tener. Ha establecido desde los inicios su posesión absoluta del grupo, nombrándose fundador y caudillo honorario. Esto queda de manifiesto en el testimonio de Valente Dextrozo, bajista de Parapléjikos desde marzo del 2003 a junio del 2005:
“Me llegó en aquel entonces un correo electrónico mandado por Felipe. Estaba flanqueado por frases en latín y símbolos extraños que no reconocí, pero decía que yo estaba invitado a formar parte de la familia Parapléjika. Resulta que me había visto tocar con mi anterior banda, Destrozos Divergentes, y estaba interesado en ficharme para sustituir a Paquito, que acababa de salir por un conflicto que no viene al caso. Entonces voy a la cita y tal, llego a la casa de Felipe, me reciben él y Melisa, y después de una charla superficial, Felipe se pone todo serio y me empieza a hacer preguntas muy raras, como “¿has torturado con alfileres a un animal pequeño?”. Recuerdo otra pregunta, que me pareció muy chunga en ese entonces, pero son cosas a las que me he acostumbrado de tanto tratar a Felipe: Si hicieras un platillo caníbal, ¿lo prepararías estofado o a la parrilla?
Después comenzó a hacer preguntas muy personales. Quería saber si había tenido coqueteos con el suicidio o si alguna vez había tenido fantasías edípicas. Ni siquiera el psicólogo al que alguna vez fui me sondeó con preguntas tan… críticas. Sentía como si estuviera ante un entrevistador para obtener un puesto de trabajo, y así era en cierta forma. Los demás integrantes también pasaron por esos cuestionarios incómodos; es la forma que Felipe tiene de cerciorarse de que uno realmente vale la pena para estar en el grupo. Quiere cerciorarse de que no seas un blandengue o algo así, que muestres ser un tipo duro, con experiencias traumáticas a cuestas. Creo que me lo gané cuando le dije sobre el acoso escolar que sufrí a los 7 años. Eso lo terminó de convencer.
Pasada la encuesta, y habiendo salido con éxito de ella, me pasó su famoso contrato, donde le juras fidelidad eterna a la banda y te sometes a la voluntad de Felipe. Aquí tengo una copia, por si quieres conocerla:
Bilbao, a 4 de marzo del 2003
Por la presente, yo, Valente Dextrozo, declaro que participo voluntariamente en la banda de after-punk, Parapléjikos, como bajista y cómplice, y hago constar que me someto a los siguientes lineamientos:
-Permaneceré tocando únicamente en la banda Parapléjikos y en ninguna otra más, por el tiempo que me sea permitido, así como no revelar a elementos extraños al grupo la planeación, composición y eventos que sucedan durante el tiempo que se reúne la banda a ensayar.
-Admito como fundador y líder indiscutible del grupo a Felipléjiko Navajero, aceptando las disposiciones que él tome respecto al rumbo de la banda.
-Seré libre de proponer ideas respecto a la composición de los temas, sin embargo, la decisión final sobre el contenido e instrumentalización de las canciones pesará en los hombros de Felipléjiko, sin lugar a discusiones.
-Me comprometo a aprenderme el repertorio completo de Parapléjikos en un lapso no mayor a tres meses, así como a no faltar a ningún ensayo programado.
-Seguiré al pie de la letra las instrucciones que me sean dadas a la hora de tocar frente a una audiencia, lo que incluye tener una apariencia personal acorde a la ideología del grupo y participar en los performances que a Felipléjiko se le ocurran.
-Conceder entrevistas solamente a colectivos que hayan demostrado ser combativos y subversivos, nunca hablando para los micrófonos de medios populares y sensacionalistas.
“Yo ya había escuchado por ahí que este tío tenía ínfulas de dictador, pero cuando me pasó ese documento, flipé. Estaba aceptando ser un peón de las ideas de Felipe, pero estaba tan ansioso por ser parte de la leyenda de Parapléjikos, que terminé firmando.
Una vez que acepté sus términos y condiciones, sacó, con mucha solemnidad, un tarro de cristal muy grueso que tenía una sustancia de color tinto dentro de ella, una especie de líquido sacramental que, como después supe, estaba hecho de ingredientes tan diversos como tierra de cementerio, sriracha y alas de cucaracha. Me consta, lo he visto coleccionando esas alimañas en una caja que tiene en su armario. Vamos, que, diciendo uno de sus juegos de palabras me “ungió” con la pasta esa, me bautizó como Valente Parapléjiko y pasé a formar parte de la banda. “
El asunto no hubiera pasado de un berrinche, de una anécdota de esas que suelen suceder cuando los egos de varios artistas se enfrentan. De hecho, ninguno de los músicos, tanto de Matarifes Sureños como de Parapléjikos, dijo gran cosa al respecto en los meses sucesivos, exceptuando a Felipléjiko, quien despotricaba contra la banda ahora rival siempre que le daban ocasión.
Lo que hizo que este tema trascendiera a los medios importantes de comunicación, fue la reacción de los seguidores, quienes se tomaron a pecho las invectivas del cantante de “A mis enemigos” como un artículo de fe.
A partir de ese entonces, el público se dividió en tres facciones: los del bando Parapléjiko, los del bando Sureño y los neutrales, quienes decían disfrutar de la música de ambas agrupaciones por igual y optaban por una posición conciliadora. Éstos últimos quedaron al margen, sus clamores para restablecer la paz eran ignorados por los insuflados partidarios de los grupos rivales. Como muchas veces pasa, se hizo notar más la voz destemplada, colérica, que la voz sugiriendo diplomacia.
Hasta el referido concierto coyuntural del que hablábamos al inicio de este artículo, el público que asistía a los conciertos de las dos bandas era bastante homogéneo, o al menos eso parecía. Se conformaba de jóvenes entre 14 y 22 años, seguidores del rock gótico y géneros afines, con una sintomática vestimenta oscura, sin mayores accesorios que el ocasional delineador de ojos o las botas ostentosas de múltiples correas, así como los pendientes de cruces. Pero a partir de la división, comenzaron a diferenciarse unos de otros con características vestimentas que permitirían agruparlos fácilmente en un bando nada más al verlos pasar por la calle.
Los que conoceremos como parapléjikos, empezaron a dejarse crecer un mechón que bajaba por el centro de la frente hasta tocar la barbilla, semejando el peinado que Felipléjiko lucía desde hace mucho tiempo atrás, y que es un heredero del devilock de los Misfits. El resto del cabello, se elevaba en picos irregulares de al menos diez centímetros de altura por encima de la cabeza, con ayuda del espray.
Muchos mandaron hacer serigrafías en sus camisetas negras, imprimiéndoles las portadas de textos antiguos que supuestamente habían leído o poseído, desde manuales de la Inquisición, bestiarios medievales, poemarios publicados en lenguas muertas o manuscritos monásticos. Se convirtió en una distinción que los separaba del abrevadero de cultura popular que dominaba en el imaginario colectivo de los sureños. Se convirtió en una señal de estatus, una presea de la erudición del portador, aunque muchas veces, solamente se trataba de una ostentación mentirosa.
Lo que más llamó la atención de los medios, fue que un grupo considerable de ellos decidieron ponerse a vivir 24/7 en una silla de ruedas. El periódico madrileño Reactor, recoge en uno de sus reportajes la vida diaria de uno de estos jóvenes:
“Manuel Cifuentes, mejor conocido entre sus allegados como Maniako Parapléjiko, se levanta todos los días a las 2 de la tarde, se ajusta sobre su silla de ruedas, apura un breve “desayuno” y se encuentra con sus colegas en el parque Fermín Muguruza. Por insólito que pueda pareceros, este muchacho de tan solo 19 años, no padece ningún impedimento para caminar normalmente, sino que usa la silla como una forma de ponerse en los zapatos de su ídolo musical, Felipléjiko Navajero…
Pero dejemos que él mismo nos cuente sus razones.
-Me muevo en silla de ruedas para mostrar mi compromiso-dice exaltado Manuel, mientras bebe un calimocho hecho con vino barato en el patio de un colega que pertenece al colectivo nombrado ahora como parapléjikos.
-Nosotros, la familia maldita iniciada por Felipléjiko, somos seres sufrientes que hemos pasado por mogollón de situaciones fuertes en nuestra vida. Yo he visto a mi cabrón padre golpear sin piedad a mi vieja, con sillas, con varas, con lo que tuviese a mano, y he crecido como muerto en vida. Esta silla es una forma de decir: ¡miren cómo me han jodido, hijos de puta! Es el estigma que me han impuesto todos esos gañanes que se han interpuesto en mi camino. Profesores crueles que no buscan mas que imponer, policías nefastos que reprimen a los chicos que quieren desahogar por un momento sus penas, políticos que han convertido mi ciudad en esta gran cloaca pestilente. Todos han contribuido a matarme un poco, a volverme este despojo humano que necesita litros de alcohol para soportar la vida.
Cuando le cuestionamos acerca de qué pensaba mejorar con esa vocación de discapacitado, nos contestó:
-No pienso mejorar una mierda. Pienso entregarme a la autodestrucción para hacerles ver a todos que su manera de controlarme me ha dejado inválido. Es como mi obra de arte. Algunos hacen canciones, otros pintan, yo me deshago y construyo una pila funeraria con mis huesos y mi piel.
Manuel nos muestra los cortes profundos que decoran sus costillas, brazos y muslos.
-Cada corte es un “¡púdrete!” a los desgraciados que me han dañado. ¿Querían manipularme para que obedeciera sin chistar sus órdenes? Pues miren en cambio lo que hago. Me desperdicio, prefiero suicidarme de la manera más lenta y desesperante que hacer lo que ustedes me digan.
Manuel también manifiesta su deseo de que sus piernas se atrofien realmente por la falta de uso, para depender al cien por cien de su silla.
-Ésta silla es un símbolo de mi inadaptación. No se trata nada más de copiar al cantante de la banda de moda, sino de adentrarte en los pasillos más viciados que puedas conocer. Desde que he dejado de usar las piernas he entrado en una fase aún más ruinosa, mi andar por la ciudad se ha entorpecido, lo que me hace aumentar la rabia que siento dentro y que puedo escupirles a ustedes. Es otra manera de lastimarme, como cuando paso varios días sin comer o cuando me clavo el tenedor en la mejilla. Mi modo de vida se ha visto drásticamente disminuida desde que estoy en la silla, y eso me agrada en una forma que ustedes nunca entenderían.”
Por otra parte, los defensores de la propuesta artística de los Matarifes Sureños solían añadir un toque de color a su nocturna vestimenta. Crestas de diferentes tonos se erizaban sobre sus cráneos al estilo de los punks callejeros. Las motas de leopardo tuvieron un auge en los lados de la cabeza. Las chupas de cuero no podían faltar, así como los tirantes y sobre todo las camisetas de franjas horizontales en blanco y negro. Populares entre ellos también fueron las gorras de marinero, así como diferentes prendas sadomasoquistas.
Cuando se trataba de dejar estampados sobre su tórax sus gustos y aficiones, escogían carteles de películas como el Gabinete del Doctor Caligari, diseños de filmes de horror poco conocidos provenientes de países como Corea y Hong Kong, ilustraciones personalizadas de esperpentos de la pantalla grande, con un énfasis especial en el monstruo de la laguna verde. Imágenes borrosas de falsas cintas snuff quedaban enmarcadas en sus pechos, jugando con lo que se puede o no mostrar en una camiseta que está a los ojos de gente común y niños. Pósters de películas de terror italianas donde sobresale la figura de una mujer mostrando los pechos era algo que les gustaba vestir, en especial.
Esta parafernalia sacada de películas sangrientas es consecuencia directa del tema principal de Matarifes Sureños, que es homenajear a las cintas que los han marcado en cuanto a cine de horror. Ramón Costas, baterista de Matarifes, nos habla un poco de dónde viene esto:
“Antes de que siquiera pensáramos en formar una banda, Charly, Davo y yo teníamos una larga historia de amistad. A Davo lo conocía desde el cole y recuerdo que él me inculcó la afición por los filmes de horror. Él pillaba cintas de VHS con un tío que se ponía a vender dentro de la plaza comercial del pueblo. Tenía de todo pero lo que a Davo le llamó siempre la atención fue la violencia y la sangre. Poseía verdaderas joyas desconocidas que decía traer desde Inglaterra, de un turbio videoclub cuya entrada estaba dentro de un callejón. Davo juntaba dinero del que le daban sus padres y escogía una película del repertorio de ese señor cada quince días aproximadamente. Una vez que me metió al vicio, yo también contribuiría con mis ahorros, y alcanzaríamos a comprar dos cintas por semana para verlas el domingo en mi casa.
En ese entonces, siendo unos adolescentes, admirábamos con incredulidad los litros de sangre falsa y los ingeniosos maquillajes de aquellas películas hechas con bajos recursos pero mucha pasión. Adquirimos verdaderas piezas de coleccionista a precios irrisorios: los inicios cinematográficos del estudio Gory Meal, la muchos años perdida “Escrotoplastia casera”, la censurada por muchos países “Las buenas niñas tragan”, el rotundo pero entrañable fracaso de “Zombies intraterrestres”… en fin, logramos reunir un acervo envidiable para cualquier fanático del cine de serie B.
Años después, conocí a Charly en el primer curro que tuve y pronto congeniamos. Nada más verlo con su traje formal aderezado con una sutil mohicana roja, supe que se trataba de un tipo excepcional, pero cuál sería mi sorpresa cuando me mostró su colección personal, pues resultó que él también tenía una videoteca de más de 2,000 títulos. Pronto trasladamos nuestras cintas, que habíamos atesorado por todos esos años, a la colección de Charly y formamos un archivo audiovisual bastante acojonante en su desván.
Desde entonces, no hemos dejado de juntarnos ni un solo fin de semana a compartir y mirar las nuevas adquisiciones que conseguimos cada quién por nuestro lado. Es una cita a la que no nos permitimos faltar, es un ritual entre colegas que ya lleva más de diez años en pie.
Nos decidimos a crear la banda al ver el slasher adolescente de “Carnicería escolar”. En la escena final se encuentra el grupo punk del protagonista tocando en el gimnasio de la preparatoria, cuando sucede el brote de trepanosis provocado por las notas discordantes de los músicos. Se empiezan a partir por la mitad los cráneos de los chicos contagiados con el virus trepanador y se forma un caos entre el pogo desenfrenado y los alaridos de los enfermos. Es una locura. Al acabar la película pactamos conseguir nuestros instrumentos cuanto antes y ponernos a ello. Soñábamos crear una hecatombe parecida entre nuestros oyentes, cerebros desparramados y calaveras quebrando desde adentro.
Así empezamos a tocar y componer sin tener mucha idea de cómo maniobrar nuestros instrumentos, pero a pesar de eso tuvimos una inspiración celestial que nos hizo sacar de la nada los himnos que ahora se corean en nuestros conciertos. Como era de esperarse, la temática de las letras tenía que estar inspirada en todas esas películas que nos habían acompañado en nuestro crecimiento. Los tres escribíamos las líricas, tomando el tema de alguna escena que nos volvía locos o la trama entera de una cinta. Y aunque al principio fue una banda tributo a los cineastas que nos habían hecho soñar, pronto comenzamos a crear historias propias con monstruos de nuestra invención.
¿Cómo conocimos a los Parapléjikos? Pues fue en una ocasión que nos tocó abrir para ellos en un concierto en Tolosa. Nosotros no estábamos muy metidos en el rollo siniestro y apenas habíamos oído el nombre de la banda de Felipléjiko, pero pronto hicimos migas; se trata definitivamente de un ser humano muy interesante. Cuando lo conocí me pareció que alguno de los personajes de las películas que yo veía estaba frente a mí, pero era real. Tenía acceso a un mundo que yo conocía solo por el cine, todos esos libros ocultistas que yo pensé eran producto de la ficción. Nos absorbió la amplia cultura que tenía y sus anécdotas increíbles. A todos nos impactó mucho encontrarnos con ese ambiente deprimente que lo circundaba, no lo podíamos creer.
Desde entonces se nos dio la bienvenida en la fraternidad umbría, nos sentimos cálidamente recibidos por la comunidad, empezamos a compartir muchos conciertos, a hacer giras juntos y sobre todo a convivir cuando teníamos ocasión. Era fascinante y todo lo que quieras pasar el tiempo con él pero a veces te daba la impresión de que era como un titiritero manejando a los demás miembros del grupo. No era una relación como la de nosotros, que somos un trío de amigos que hacen esto para divertirse. Para él el asunto tenía más seriedad, era como una cruzada por los marginados del mundo, algo así. Pasamos buenos momentos con Felipe pero a veces sí que daba miedo, miedo verdadero.”
Se empezaron a notar enfrentamientos verbales entre grupos de fans que hasta entonces habían convivido en paz. Donde más se notó la saña fue en la red. No había un post sobre bandas góticas en español donde no aparecieran los defensores o detractores de los Matarifes Sureños. Se llenaban páginas y páginas de comentarios hirientes por parte de melómanos enarbolando la causa de un grupo u otro.
Escogimos una discusión dada en el blog Almas perdidas, en una publicación donde se posteó la discografía existente de los Parapléjikos hasta el 2004. Podemos observar muchos de los tópicos principales tratados repetidamente en distintas páginas de música oscura. Nos tomamos la libertad de corregir las faltas ortográficas del acalorado debate:
Hades1432: Esto sí es música siniestra, no como los quejidos insoportables de Charly y su banda para niños pijos. ¡Larga vida a Felipléjiko!
Ymemd: Se nota que tu ídolo de cuarta te ha lavado el cerebro para hacerte creer que mola como pocos. No es más que un llorica, como de seguro tú lo eres.
JunjiIto12: ¿Cómo puedes decir que es una banda para pijos? ¿Acaso conoces a todos los seguidores de los Matarifes? Otro idiota que generaliza su opinión a todo un grupo de personas.
Hades1432: Ymemd, debes ser uno de esos sureños que van de oscuros por haber visto un par de películas gore. Sal un poco a la calle para que conozcas un horror que va más allá de lo que te ponen en la pantalla. JunjiIto12, tu nombre de usuario lo dice todo. No necesito conocerlos a todos ustedes para darme cuenta que los Matarifes son un producto de la mercadotecnia dirigido a chavales mimados disfrazados de góticos.
Ymemd: Y tú debes ser, o más bien, eres, uno de esos parapléjikos que fingen una vida dolorosa para dar lástima. ¿Sabías que Felipléjiko se lanzó de la ventana con el propósito de quedar lisiado? Pues ahora lo sabes. Tu héroe es nada más un farsante, se quebró la columna para embobar a crédulos como tú y que lo idolatren.
Hades1432: Mira, muchachito, para empezar, no me conoces y no sabes el calvario que ha sido mi existencia desde el nacimiento, así que deja de aparentar que me tienes dominado, cuando en realidad no tienes NI PUTA IDEA. Y si Felipléjiko se lanzó del segundo piso fue por su tremendo vacío existencial, cosa que tú nunca entenderías porque el mayor sufrimiento que debes haber tenido es que tus papis no te den dinero para comprar sombreritos homosexuales.
JunjiIto12: Por si no te has dado cuenta, todos tienen que mover dinero, hasta los músicos, si no ¿cómo comerían? Los Matarifes han sabido llegar a un público y vivir de lo que les gusta, y eso no los vuelve un producto mercadológico. Y además, ¿crees que Felipléjiko vive de sus propias lágrimas? Él también se lleva pasta de los bolsillos de sus seguidores gracias a su teatro melodramático.
Ymemd: Exacto, JunjiIto12, si aún sigue respirando esa rémora es, primero, por dar lástima gracias a su condición, condición que él premeditadamente se causó para vivir de las limosnas, y segundo, gracias a los cuidados de Melisa, mujer que lo ha atendido desde hace muchos años, que lo lleva por todos lados, que le hace de comer, y que aporta con letras e ideas al grupo sin que el hijo de puta le dé crédito, porque él tiene que ser el protagonista de su novela, el mártir de la causa oscura. Me cago en él y en sus ingenuos defensores.
Hades1432: De verdad me causas gracia. No sabes el infierno que tiene que pasar un hombre para intentar acabar con su vida, porque ésa era la intención de Felipléjiko al lanzarse de la ventana. ¿Cómo te atreves a decir que él buscó quedar en silla de ruedas? Debes tener una condición neurológica o alguna tara mental para afirmar semejante gilipollez. Y claro que le ha agradecido a Melisa su apoyo incondicional, para muestra está la canción La bella sufriente de su último disco. Chao, sigue en tu mundo de monstruos de cartón y vampiros de plástico.
Ymemd: Se nota que la idolatría ciega a los que la padecen. ¿Sabes que la altura mínima para una muerte segura al caer en picada son diez metros? Felipe sabía perfectamente que la caída no iba a ser mortal, por lo que solo queda una opción: lo hizo para llamar la atención y hacerse con un mito que lo respalde como poeta lisiado, y le ha salido bien, pues ahora paga las cuentas con las pelas que le dan sus fans por mantener su pose de cantante maldito y vapuleado por el destino. Analiza un poco y caerás en la cuenta de lo que te digo.
Hades1432: No cabe duda que los cómics que devoras te han trastornado tanto la imaginación que ahora te has inventado toda esta historia de conspiración para justificar tus pésimos gustos musicales. Pero es que, ¿realmente escuchas lo que dices? Aunque se necesiten 10 metros para asegurar un suicidio eficaz, basta una caída de la mitad de altura para quebrarte el cuello, lo cual era una posibilidad latente al haberse lanzado de cabeza. Tuvo la mala suerte de no haber palmado, pero adelante, sigue creyéndote tus propias ideas conspirativas, payaso.
Ymemd: En todo caso, para asegurar su muerte pudo haberse tirado de un acantilado o de uno de tantos edificios grandes que hay en la ciudad, no del segundo piso de una casita suburbana. Hasta los suicidas, en su desesperación, razonan la mejor forma de despedirse del mundo, ya sea buscando información sobre la cantidad de pastillas necesarias para provocarse una sobredosis o la manera más efectiva de cortarse las venas. Si Felipe fracasó en su intento fue porque así lo quería, o porque es un tarado como todos sus lamebotas.
Hades1432: Cómo se nota que no conoces la mentalidad de un suicida, tu confort no te deja vislumbrar otras percepciones, pero qué se puede esperar de un sureño cuyo mayor hito son las películas de Lloyd Kaufman. Sigue masturbándote con esas cintas malhechas grabadas con dos euros.
Ymemd: Ya no sabes qué decir para salir airoso, sabes que he desmitificado a tu ídolo. Sois todos, los parapléjikos, unos pobres fracasados que buscan asustar con sus cortes y solo consiguen ser la burla de todo el Estado. Y por lo menos los Matarifes son más honestos en su propuesta, no andan escenificando tragedias para conseguir más difusión.
Hades1432: Sabía que eras uno de esos sureños, se te huele a millas de distancia. Haces lo que sea para derribar la reputación tan bien ganada por Felipléjiko, exaltando un grupejo que recauda pelas por el apoyo de un montón de niñatos que van de punkis y de góticos por haber visto Bad Taste y Evil Dead.
JunjiIto12: Hablas como si esto se tratara de una competencia para ver quién tiene el alma más podrida. La música es para disfrutarse, no para dárselas de desdichado frente a la sociedad. Nosotros los sureños sí tenemos una visión oscura de la humanidad pero no andamos lloriqueando ni haciéndonos pasar por inválidos…
La discusión sigue en otros 109 comentarios, pero con esto ya os podemos ilustrar las premisas que primaban en los enfrentamientos verbales entre ambos bandos.
Las presentaciones de ambos grupos eran, hasta entonces, seguidas por cierto número limitado de personas, pero al parecer, la polarización ayudó a atraer fans que antes de la disputa no sabían de la existencia de una comunidad gótica, mucho menos de los Parapléjikos y su extraño devenir. Fue gracias a artículos publicados en los mayores medios de comunicación del país, como el gran público supo de esos grupúsculos sectarios de llamativa indumentaria que solían salir solamente del anochecer en adelante, congregados en sitios específicos y alternativos, lejos de las miradas de los ciudadanos de a pie.
Fue especialmente útil a este reconocimiento popular la “Taxonomía de tribus gregarias en el Estado”, escrito y publicado por Felipe Orduño en el diario La Razón. Se trataba de un compendio resumido de las principales movidas musicales y estéticas de España en el momento de su lanzamiento. Desde las manadas adeptas al psychobilly como los entusiastas asistentes de las raves electrónicas. Daba un ligero repaso sobre la moda siniestra, con énfasis en las recientes subdivisiones: parapléjika y sureña.
Ese reportaje, así como algunas apariciones televisivas de extravagantes sureños y deprimentes parapléjikos, ayudaron a que llegara al conocimiento de otros jóvenes descontentos la guerra frontal que llevaban las dos más importantes bandas de la fraternidad umbría. Adolescentes de todo el país, ansiosos por enarbolar una causa, se subieron al tren de la discordia, tomando partido por uno u otro bando.
Las filas de los chicos siniestros se vieron inyectadas con sangre nueva, muchachitos intranquilos que hasta entonces habían seguido la música hard rock o la camada del rock radical vasco. Estos muchachos encontraron un conflicto para meterse en él y saciar su necesidad de combatir por algo. Adoptaron la indumentaria y asimilaron la ideología. Pronto estaban listos para defender su familia elegida, ya sea con el verbo o con los puños.
La señal inicial de que la riña estaba sobrepasando los límites de la red para pasarse a las calles, fue la vandalización que sufrió la camioneta que usaban los Matarifes Sureños para andar de gira. Salían de un bolo en Gijón cuando se encontraron con que el vehículo había sido dañado con un objeto puntiagudo. El parabrisas estaba abierto en tres puntos, y los costados de la camioneta tenían abolladuras profundas. Un par de chicas que se encontraban a las afueras de la sala de conciertos afirman que, en efecto, el ataque fue hecho por un “típico parapléjiko”, acompañado de otro joven, y que el instrumento usado para la mala acción, fue un pico de minero.
Pero lo que empezó a preocupar a los padres de familia fue el suceso del 2 de Marzo del 2005. Tres amigos parapléjikos rodaban por la calle en sus sillas de ruedas después de la medianoche, en la ciudad de Teruel, cuando al doblar una esquina se encontraron con un sujeto vestido como Jason Voorhees, villano de la saga de películas Viernes 13. La máscara de hockey no permitió a ninguno de los atacados identificar a la persona, pero al ver que el sujeto tenía una motosierra encendida y que empezó a correr hacia donde estaban ellos, los tres abandonaron las sillas y huyeron usando sus piernas.
Sin embargo, uno de ellos, llamado Iker, de 20 años, había empezado a usar su silla de ruedas ese mismo día, y cuando intentó poner pies en polvorosa, sufrió un calambre en la pierna izquierda que lo tiró al suelo. Mientras sus otros dos amigos corrían despavoridos, Iker era alcanzado por el personaje, quien se limitó a hacerle un par de cortes en el brazo izquierdo, con el que se cubría. Después, el agresor se dio a la fuga sin dar tiempo a nada más.
Al dar parte a la policía, Iker dice haber vislumbrado unos mechones de pelo verdoso que sobresalían de la parte trasera de la máscara, lo que indica que pudo tratarse de un hombre perteneciente al bando de los sureños. Fue remitido al centro de salud, pero lo excusaron de inmediato pues las heridas eran superficiales, solo hubo una que requirió dos puntos de sutura. Eso sí, la chaqueta quedaría marcada con sendas aberturas que darían fe de su encuentro macabro con el peligro.
Se hicieron investigaciones, incluso se detuvo a un sujeto con el cabello teñido de verde que coincidía en la estatura con el agresor, pero no se le pudo comprobar nada. La noticia fue mencionada brevemente en el noticiero local.
Es claro que este acontecimiento fue hecho con la simple intención de asustar a un trío de chicos pero pronto la violencia iría escalando hasta llegar a niveles trágicos.
A estos sucesos aislados se irían sumando rencillas callejeras: kale borroka, no nada más en Euskal Herria, sino en muchas localidades españolas. Pueblos súbitamente plagados de jóvenes iracundos se tambaleaban por los enfrentamientos entre facciones antagonistas que en menos de un año habían aparecido. En los rostros de jovencitos anteriormente sin problemas se dibujaba un odio hacia determinado grupo social. Una purga por la pureza de los sectores siniestros había dado comienzo.
Ambos bandos se reunían entre ellos al caer el sol para deambular por las calles de sus barrios o para llegar al bar local, y si se encontraban con una manada de contrarios, las increpaciones no se hacían esperar, llegando algunas veces a los golpes. Se registraron batallas campales con piedras y palos en sitios tan distantes como La Coruña y Murcia. Chicos de ropas oscuras y peinados estrafalarios, llegaban descalabrados o con alambres de púas incrustados en la piel a los centros de salud. Muchos parapléjikos dejaron la costumbre de andar con la silla de ruedas para estar mejor preparados para las batallas. Algunos salían de sus casas armados con instrumentos de jardín o navajas para intimidar a los del grupo rival.
Se empezó a considerar, por parte de las autoridades, un problema al que debían dedicarse los esfuerzos de las fuerzas de seguridad para prevenir catástrofes. Se empezaron a tomar medidas más fuertes que las habidas para con los hinchas de fútbol. Por las noches, patrullas rondaban zonas conflictivas, deteniendo a chicos con vestimentas incriminadoras. Revisaban todas sus bolsas y posibles escondites en busca de armas o pruebas que apuntaran a que planeaban hacer actos de violencia.
No se hicieron esperar los reclamos a la represión policial. Muchos gritaban que se estaba discriminando a cualquier chico solamente por la forma de vestir, que estaba volviendo la dictadura, que se vulneraban los derechos de los jóvenes. Y sí, como siempre, hubo humillaciones y golpizas injustificadas por parte de los defensores de la ley, lo que hizo que se caldearan los ánimos aún más. Se añadió un nuevo enemigo en común para sureños y parapléjikos: la policía. Los adolescentes, enfurecidos por la intromisión estatal, ahora arremetían también contra patrullas que transitaran solas, destruían vehículos policiales estacionados y dañaban edificios gubernamentales.
La gente miraba estupefacta las noticias. El país parecía en llamas. La consternación de los adultos fue unánime cuando sucedió el asesinato de Kike Maldito, de 17 años. La confesión hecha por Pablo Jiménez, uno de los culpables del deceso, nos brinda una escalofriante descripción de los hechos:
“El arma la tenía preparada dos días antes. Adecué una navaja retráctil en la contera de mi muleta para que pudiera sacarse a voluntad…sí, ya tenía algunos meses usándolas a falta de una silla de ruedas. Pensé que sería un reto llevar adelante mi vida diaria con una muleta bajo el brazo, dejando de usar al menos una pierna… así salía con los colegas, sí.
Pues a Quique lo habíamos visto varias veces cuando volvía de su curro... no, nunca supe cuál era su ocupación, pero llegamos a hacernos de palabras en un par de ocasiones. Él siempre iba solo, como a eso de las 11 de la noche, pasando por la calle Almeida. Cruzaba el puente donde mis amigos y yo nos juntábamos a pasar el rato.
El día aquel, nos lo encontramos de frente a un lado del baldío… un colega fue el que lo insultó… no, yo nada más lo veía pasar… respondió con más ofensas hacia nosotros, y como vi que los demás lo acorralaban, yo me sumé, cercándolo… él y Mariano se empezaron a liar a puñetazos, los otros al principio solamente vitoreábamos a Mariano, pero cuando logró tirarlo nos aventamos contra él… sí, todos lo pateamos… ¿qué?... ah, pues, yo había dejado una muleta a un lado para darle en las costillas, y de pronto, no sé, se me ocurrió sacar la navaja de la contera… no fue mi intención rajarle la yugular, fue mala suerte mía.
Empezó a sangrar mucho… unos se fueron de inmediato, Mariano y yo nos quedamos sin saber qué hacer… intentaba pararse pero el dolor lo volvía a tumbar… y sí, terminamos corriendo también. Con la prisa me olvidé de las muletas… fue el calor del momento, el furor, no tenía pensado matar a nadie esa noche… claro que lo lamento, fue un error, él estaba indefenso… yo había adaptado la navaja para un posible encuentro con un grupo de sureños… sí, señor, tenía algo de miedo… inseguro, eso es. A menudo nos encontrábamos con sureños hostiles… una medida de seguridad, pero me ofusqué con el poder repentino que tuve al ver a Quique tirado frente a mí.
¿Qué si odio a los sureños? Pues no a todos, pero muchos sí nos insultan sin darles motivos… admito que a veces nos pasamos con ellos, pero lo nuestro es defensa personal, nada más. Lo de Quique fue un accidente… bueno, sí, yo lo herí, pero solamente quería ¿cómo se dice?... ajá, intimidarlo. Si tuviera otra oportunidad, evitaría liarme a golpes con ellos.”
La noticia estremeció al país, incluso a varios de los implicados en la rivalidad. Les hizo replantearse las cosas, sentir que quizás estaban sobrepasando los límites, pero lo que significaría un llamado a una tregua fue la colaboración entre los músicos de Parapléjikos y Matarifes Sureños.
Visitamos los aposentos de Felipléjiko, en el centro de Bilbao, para conocer de primera mano los pormenores de la concertada reconciliación. Nos encontramos con un recinto cuya fachada estaba pintada totalmente de negro, incluso los postigos de las ventanas. Al presionar el timbre de la puerta, sonó una lúgubre versión de “Nacidos para dominar” y al poco tiempo nos abrió Melisa Parapléjika con un pijama oscuro de lunas menguantes y el cabello recogido con un broche que simula la mano de un esqueleto. Nos hace pasar cordialmente a la sala de estar, mientras esperamos a que salga Felipléjiko, quien seguía batallando para ponerse el pantalón pitillo.
Al cabo de unos minutos, habiendo declinado la amable propuesta de Melisa para ofrecernos un té, vimos aparecer al cantante totalmente emperifollado, con delineador en los ojos y su peinado perfectamente moldeado. Sin muchas presentaciones, nos insta a que iniciemos la entrevista.
Parece que se van disipando los humos de la discordia, pero ¿cómo viviste tú los enfrentamientos entre tus seguidores y los avenidos a la propuesta sonora de Matarifes Sureños?
-Para serte sincero, al principio me causó emoción y estimuló algo mi vanidad. Había sido testigo hasta entonces de muestras de devoción hacia mi familia parapléjika pero no pensé que el fervor de los críos llegara a tanto como para tomar al pie de la letra las declaraciones que hice en un arranque de enojo. Me divertía mucho ver las noticias y encontrarme con chicos sangrantes por una causa tan ingenua y romántica como es la integridad de la hermandad oscura. A veces me partía el culo al escuchar los comentarios de esos muchachos que se tomaban tan en serio una causa que no pasaría de ser una simple desavenencia entre grupos sociales, pero también me sentía a veces, yo mismo, ridículo, pues lo que manaba de las bocas de mis fans era consecuencia directa de la rabia que lancé en un momento dado hacia Charly y sus camaradas.
¿Quieres decir que ahora te retractas de todo ese discurso por la autenticidad de las almas oscuras? ¿Este conflicto te ayudó a poner en perspectiva tus creencias al verlas aumentadas en las cabezas de todos esos chicos?
-Hay cosas que no cambian en mis principios. Sigo creyendo que hay que diferenciar entre los dolientes auténticos y los aparentes. Sigo escupiendo contra esta sociedad caníbal que nos violenta, que nos cercena la capacidad de sentir. Pero ya no creo que haya que hacer una cruzada abierta y confrontante para expulsar de nuestro seno a los impostores, después de todo, gracias a ellos seguimos vigentes. Ahora lo veo como un proceso de reconversión. Llega nuestro mensaje putrefacto a los oídos de los tipos virginales, es decir, tipos que no han conocido la verdadera cara del dolor directo, y los hacemos nuestros, llegado el tiempo. Al principio, simplemente se mimetizarán para no desentonar con la escena siniestra, pero un germen se irá desarrollando en sus huesos, su visión irá torciéndose a nuestro favor. Lo veo en seguidores veteranos de nuestra banda que empezaron acudiendo por curiosidad y ahora lo hacen con religiosidad. Un cambio opera dentro de ellos, y siento que estamos infectando a cada vez más incautos, haciéndoles partícipes de un mundo de horror y miseria. Ahora lo tomo como una evangelización donde todos son bienvenidos. El lado extremo de esto se vio reflejado en los disturbios provocados por los adeptos a nuestra familia, solo que ellos, dominados por un mensaje de odio desbordante se cebaron en la carne de los, entonces, opositores.
Entonces, te ves ahora como un modelo a seguir para todos los devotos a Parapléjikos. ¿Estás tomando la responsabilidad por su correcta inducción en la vertiente más abyecta de las sensaciones humanas?
-Algo así. Ahora veo a mi público como un reflejo de la escena. Si hay riñas entre nosotros, eso se extenderá hacia la gente, pero si nos unimos como hermanos malditos, la escena se comportará en consonancia. Suena muy hippie pero es lo que creo en este momento de mi vida.
¿Cómo te tomó la noticia de la muerte de Kike?
-Creo que ese fue el punto en el que muchos nos replanteamos nuestra posición. A mí me entristeció que haya fallecido un joven por una disputa irracional. Fue algo que no debió de haber sucedido y me siento culpable en cierta medida. Su sangre me alcanzó a salpicar, de cierta forma, es un tormento más que me seguirá hasta la tumba.
¿Ese fue el momento en que decidisteis hacer el split?
-Fue poco después, sí, pero la iniciativa la tomó Charly. Me habló muy consternado pero tenía en mente algo para resarcirnos: grabar un disco compartido entre los Matarifes y Parapléjikos. Admito que no se me habría ocurrido pero me pareció buena idea, yo tenía algunas canciones inéditas que podrían entrar en la grabación. Así que de inmediato nos pusimos a ello. Hicimos algunas composiciones en co-autoría para completar el lado B, de ellos, y así fue como salió a la luz el EP (Sutura subdérmica, discos Suicidas, 2006) La animosidad de los fans ya se había empezado a desinflamar pero creo que la salida de ese disco fue el signo de paz entre la comunidad.
En efecto, poco a poco fueron desvaneciéndose los rencores entre ambos bandos, se empezaron a volver a mezclar los grupos de amigos, se comenzaba a sentir la sanación en la escena siniestra de la península ibérica, ahora más bien fortalecida por la adición de nuevos integrantes. No faltan de vez en cuando los que alzan la voz para intentar molestar, procurando crear división de nuevo en el colectivo del after-punk, pero son incidentes esperables dentro de cualquier escena, motivados por el anonimato que ofrece la red de redes.
Se auguran tiempos favorables para todo ese contingente de jóvenes siniestros, una oleada de frescura se nota en las nuevas agrupaciones que van surgiendo. Los Parapléjikos han vuelto a hacer giras con los Matarifes Sureños y causan furor por donde pasan, pues al parecer, todos se vieron beneficiados al salir del trance violento, incluidos grupos, público y ciudadanía en general.
Pero aún nos faltaba plantearle un par de cuestiones a Felipléjiko en nuestra visita a su madriguera.
¿Qué tan ciertos son esos rumores de los sureños que afirmaban que tu caída, de la cual resultó tu paraplejía, fue hecha con esa expresa intención, es decir, la de quedar confinado a la silla de ruedas y no la de terminar con tu vida?
-Realmente me cabrean los que vienen y te dicen cómo es el razonar que hay detrás de tus actos, como si tuvieran un palco privilegiado para contemplar tus pensamientos mejor que tú mismo. Esas suposiciones me enferman, nadie está para decir lo que hay en la cabeza mejor que uno mismo, y no debería haber mayor autoridad que la del sujeto en cuestión para aseverar tal o cual motivación detrás de sus actos, pero como el silencio de los implicados fomenta las habladurías de la gente, lo mejor es despejar las dudas uno mismo cuanto antes, y eso es lo que haré de una vez por todas. Ese día yo estaba hasta el tope, me había chutado un cóctel con toda clase de drogas, y mi entendimiento se encontraba más ofuscado que de costumbre. La combinación de fármacos, legales e ilegales, exacerbó mis sentimientos pesarosos, efecto contrario al que yo buscaba. La ventana de mi habitación, en el segundo piso de esa casa, me empezó a retar para que yo saltara. Se burlaba de mis desdichas y me decía que no era lo suficientemente arrojado como para hacer el brinco. Yo le tomé la palabra y me decidí a cruzar su umbral para dar por terminada mi angustiosa existencia. En el estado en el que yo estaba, por supuesto, no me puse a calcular las probabilidades de quedar occiso tomando en cuenta la altura del piso, ni la mejor forma de lanzarme para conseguir un impacto letal. Mi viaje fue traspasar la invisible tela que separaba el aire de la recámara del aire exterior, ese era el portal hacia el otro mundo, un mundo que se antojaba mucho más prometedor que el actual. Así mentalizado, me dejé caer de cabeza solamente para encontrarme, en vez de con un apacible tránsito hacia el más allá, con un dolor inimaginable que me hizo maldecir aún más mi desventurada vida. Jamás se me cruzó por la mente quedarme en esta Tierra, y menos, multiplicando la fatalidad, añadiendo a la ecuación, de por sí mierdosa, un impedimento más, que sería perder la movilidad de mi cintura hacia abajo. Tendría que haber sido un subnormal para haber obrado teniendo eso en mente.
Teniendo en cuenta ese aserto, tu opinión sobre los que eligieron usar una silla de ruedas o muletas no debe ser nada halagadora.
-Los entiendo en parte. Se trata de una imposición corporal que puede ayudarlos a trascender la comodidad usual en ellos, aumentando las adversidades y forjándoles un carácter acorde a la cromática siniestra. Es como hacerse cortes en los brazos, yo lo he hecho muchas veces, en privado y en público. Te ayuda a enfocarte en el dolor y centrar tu mente en el espectro jodido del ser humano. Aunque, por otro lado, no puedo evitar sentir algo de molestia al ver a esos chicos fingiendo una discapacidad cuando yo la sufro en carne propia. Un tiempo hubo en que hasta me pareció una burla hacia mí, pero, claro, es más un homenaje del que debería sentirme orgulloso. De todas formas, yo ya estaba curado de espantos cuando se dio la fiebre de las sillas de ruedas pues había pasado ya por aquel mal trago del fan que me mandó su pierna hasta la puerta de mi casa.
Es cierto, nunca hablaste de la procedencia de aquella pierna en descomposición que sacaste durante aquel recordado concierto. ¿Nos puedes hablar más de ello?
-Timbraron un día a mi puerta. Se trataba de un mensajero que tenía un paquete para mí. Claro, se trataba de la famosa pierna, cercenada de una forma muy bárbara de la rodilla hacia abajo. No sé cómo llegó hasta mis manos ese paquete, pensé que revisaban en la oficina de correos los contenidos de las cajas que entregaban. Pudo haberse tratado de una bomba o de 3 kilos de farlopa y ellos lo hubieran repartido igual. Negligentes. El caso es que venía la extremidad acompañada de una extensa carta donde el tipo me contaba la historia de su vida. Decía que siempre su sueño fue tener un muñón en lugar de pierna por motivos estéticos. Todo un caso, este muchacho. Lo que me mosqueó fue que, según él, hizo una investigación detallada de donde sacó por conclusión que yo me había tirado de la ventana ¡para quedar parapléjico! La misma gansada que argumentarían tiempo después los chavales sin cerebro. Me la mandó como una señal de agradecimiento por la inspiración que yo le había causado, pues mi salto lo animó a él a amputarse en plan casero su tan repudiada pierna. Debe haber creído que yo la iba a embalsamar y a poner en una vitrina dorada, pero me enfadé tanto con su asunción que me la llevé al renombrado concierto para usarla como batuta. En medio de un pogo muy animado, la lancé al público para que la hicieran trizas, y así fue como acabó mi nada solicitado regalo.
Aquí dejamos por ahora la entrevista, prometiendo traerles en la próxima edición, la carta íntegra del fan loco que se auto-cercenó la pierna para mandársela a Felipléjiko. Les prometemos que no tiene desperdicio. Hasta la próxima.
Aunque está vagamente basado en hechos reales, se trata de un completo ejercicio de ficción, así que no vayan a creer nada de lo que aquí se dice.
1
“Combatiendo una guerra que nunca termina,
mis hombros soportan todo el dolor.
Las mentiras desde sus bocas germinan
tratando de derrumbar lo que soy.”
Así rezaba la canción que ha quedado como recordatorio de una de las rivalidades más beligerantes en el panorama musical de nuestro país. Melisa Parapléjika dejó en esos versos su sentir por las difamaciones y los golpes bajos propinados entre dos de las bandas consagradas de la escena siniestra en España: en una esquina de Bilbao, los Parapléjikos, comandados por Felipléjiko Navajero; y en la otra esquina, Los Matarifes Sureños, un trío de colegas malagueños, acérrimos fans del cine de serie B y el expresionismo alemán. El enfrentamiento, el cual empezó a mediados del 2004, y que aún tiene secuelas en nuestros días, produjo varios pormenores dignos de mención, y también, cómo no, pérdidas lamentables, tanto económicas como humanas.
Para ofrecerles un recuento de los hechos desde sus mismos orígenes, hemos contactado a Felipléjiko en persona, a Ramón Costas, baterista de Matarifes Sureños, y a varios de los involucrados en la historia, así como al dueño de la sala bilbaína “Catacumba”, Servando Ibarretxe, quien nos refiere el primer altercado registrado en ese preciso lugar:
“Teníamos esa noche una asistencia de 1,200 personas congregadas para presenciar el debut del segundo Lp de los Parapléjikos; hablo, por supuesto, del aclamado “Morituri te salutant”. Se organizó que tocaran con los Matarifes por la estrecha relación que había entre ambas bandas. Eran como grupos hermanos, tenían una temática parecida y tenían mucho público en común. Había mucha expectativa por saber con qué sorpresas saldrían al escenario en ésta, su nueva etapa. Seguía fresco el recuerdo de aquella mítica presentación en que Felipléjiko sacó de debajo de su silla de ruedas una pierna masculina semi-putrefacta, que vaya usté a saber de dónde la obtuvo, y se puso a arengar a la audiencia agitando la extremidad exhumada. Dijeron después de eso muchas cosas, como que pretendía fabricarse unas prótesis para sus piernas con restos de cadáveres, como Frankenstein, y no sé qué más. Tonteras de chavales, pero se sabía que la banda era muy afecta a las gaupasas en el cementerio y que tenían tratos con un tipo que trabajaba en la morgue. Tuvieron la fortuna de que la policía no se enteró y todo quedó entre jóvenes marginales. Me parece que la pierna quedó destrozada en miles de jirones al acabar el concierto y que los huesos ahora están en la repisa de un narcomenudista. Son cosas que he escuchado y que huelen a mito, pero vayamos a lo que nos compete.
Tanto los Matarifes como los Parapléjikos tenían en ese entonces una excelente amistad, tan es así que los pude ver en el salón VIP compartiendo tragos y hablando animadamente antes del bolo, pero uno de mis meseros que fue invitado a tomarse un whisky junto con los músicos por la insistencia en especial de Huguito (guitarra de Matarifes), dice haber sido testigo del probable factor desencadenante de la riña. Me contó, al cerrar el local, que Huguito, que había privado de más durante el preludio al concierto, soltó sin querer una broma con algo de humor negro, aludiendo a la discapacidad de Felipléjiko. En el momento, éste no dijo nada, pero se pudo percibir un leve cambio en su tez relajada, que pasó a ponerse un poco rígida. Hombre, que se tragó la pedrada sin soltar ni un resoplido, al menos por el momento. Pudo disimular bien el mal trago que le hizo pasar Huguito con su insensible comentario, pero al cabo de un par de horas, cuando salían los Parapléjikos al escenario, no pudo aguantar más y soltó aquel exabrupto que parece ser el inicio de la disputa.”
Tan desatinado apunte quedó grabado por la gente de Piltrafa Records, quienes estaban cubriendo el evento. Habíanse marchado de la tarima los Matarifes después de una presentación bastante entregada y con un público enardecido. Se hicieron los acomodos para el plato fuerte de la noche, para la banda que estaba estrenando su material. El público, que aunque pueda considerarse poco numeroso en comparación con agrupaciones grandes, compensaba sus bajos números con una actitud de culto hacia la gente de Parapléjikos. Se respiraba un aire solemne minutos antes de la entrada de la banda estelar, la gente estaba expectante por la novedad de lo que habrían de escuchar.
Por fin se apagaron las luces del lugar y, aguzando la vista, se podría haber distinguido a los músicos tomando su lugar respectivo. En tinieblas, comenzó a sonar una nota sostenida en el teclado fantasmagórico. El público advirtió el momento en que Felipléjiko subía por la rampa especialmente adecuada para la ocasión, y se empezaron a notar silbidos de impaciencia que llenaron la sala. Puesto frente al micrófono, que estaba también preparado a la altura del cantante en su silla de ruedas, empezó a decir:
-Bastardos biliosos, bribones barbudos, brutos borricos, burdos bellacos, bienvenidos. Sé que han estado esperando este momento para paladear las mieles más amargas que pueden brindarles estos hijos de los lamentos, porque ustedes merecen un producto auténticamente siniestro, fraguado en los estómagos cargados de licores baratos y proyectados por mentes afligidas. Olviden esos ridículos arpegios que vuelven a la oscuridad una caricatura, que beben de fuentes vulgares, que no conocen el verdadero dolor. Admiren la destrucción de un desdichado real. ¡Parapléjikos somos!
Cuando se prendieron las luces y entraron todos los instrumentos a tocar, pudimos ver a Felipléjiko terminando de dar su discurso y lacerándose los brazos con una daga. La sangre derramada producía cierta conmoción por su abundancia, pero según fuentes cercanas a la banda, se trataba de la puesta en práctica de ciertos conocimientos anatómicos para dar la ilusión de una herida grave cuando en realidad se trataba de un corte superficial, engañoso por su prodigalidad. No obstante, pudimos atestiguar a un Felipléjiko mortalmente pálido una vez pasada la auto-lesión, incluso se pudo apreciar echado en su silla de forma relajada, como recuperándose de la pérdida de sangre. A pesar de que su malestar era evidente, el vocalista dio el concierto de principio a fin con esa desgarrada voz que lo caracteriza, asombrando a su público, que lo veía cercano a la santidad.
2
El ataque lanzado por Felipléjiko no fue precisamente abierto, sino enrevesado, como suele ser su forma de comunicarse. Muchos dijeron que esa introducción distaba de ser una ofensa para el grupo telonero, que se trató todo de un malentendido. Pero basta leer la entrevista que le hicieron al cantante de los Parapléjikos tres semanas después en el fanzine “Condenados a luchar” para darse cuenta de que no se trató de un accidente sino de una declaración malintencionada, hecha con saña, contra la, hasta entonces, banda amiga, Matarifes Sureños. La contestación fue transcrita como sigue:
CAL Fanzine: Hablando de esta presentación del disco, nos gustaría saber si aquella apertura al inicio de tu participación en el bolo, estaba dirigida hacia un colectivo en particular.
Felipléjiko Navajero: Parece que esa duda ha cundido con ganas entre los allegados a nosotros, y quiero aclarar de una vez por todas el caso: no pertenezco más a esa llamada “fraternidad umbría” a la que nos han ligado, con razón. Desde el momento en que articulé mi prólogo al concierto del viernes pasado, me he desmarcado de ellos, trazando una línea tajante entre esos payasos histriónicos y mi propia familia maldita.
CAL: ¿Quiere esto decir que Parapléjikos se desvincula de la llamada fraternidad umbría por una diferencia de opiniones con los chicos de Matarifes Sureños? ¿A qué se debe esta separación?
F.N.: Mira, no podemos seguir permitiendo que nos retraten junto a unos oportunistas que se valen de una pose de marginales cuando en realidad no son más que unos pijos repulsivos. Creo que llegó la hora de dar a cada quien lo que merece y Parapléjikos continuará en su senda por su cuenta, sin seguir departiendo con farsantes. Yo pertenezco a un linaje de personajes atormentados, tengo una visión dramática de este podrido mundo como nadie más lo tiene, y no me parece justo que pase a la historia como un colega y un cómplice de semejantes arribistas.
CAL: ¿Estás diciendo que los Matarifes se han aprovechado del culto profesado a los Parapléjikos para llegar a una mayor audiencia?
F.N.: No es por sonar arrogante, pero ellos no serían nada sin el empujón que les hemos dado al compartir giras y arroparlos bajo nuestro manto. Se han revestido con un halo de rockeros siniestros cuando solo se trata de un grupo de nerds que no hacen otra cosa que ver películas cutres en un desván perfectamente amueblado.
CAL: Entiendo tu punto, pero me sorprende que este cambio tan radical se haya dado de la noche a la mañana. Fuentes nos dicen que ambas bandas bebieron amistosamente en la sala VIP de la sala Catacumba, minutos antes de que tocaran los Matarifes, y al terminar ellos de tocar, se dio la polémica afirmación que desembocó todo este escándalo. ¿Cómo pasaste de 0 a 100 en cuestión de horas, o podría decirse, de minutos? Una amistad que duró al menos tres años se esfumó en ese breve lapso de tiempo.
F.N.: Pues, mira, qué puedo decirte, hay veces en que basta un segundo para darte cuenta de las realidades. Simplemente nos vi, tanto a ellos como a nosotros, bajo una nueva luz y me di cuenta de que somos de diferente especie y de que nos perjudica a nosotros como banda seguir manteniendo a estos lacras. Esa noche, mientras conversábamos en la dichosa sala VIP, a la cual me hubiera rehusado a entrar de no haber insistido Melisa, vi los rostros de ellos transfigurados y me parecieron viles ratas. Sus risas lo único que hacían era convencerme de esa sensación, de la sensación de que me encontraba ante unos pseudo-artistas que se hacen pasar por siniestros cuando en realidad nunca han sentido el dolor bajo sus carnes. ¿Sabes? He luchado demasiado por hacerme de un nombre, de demostrar fehacientemente mi unicidad, como para seguir posando en las fotos junto a tales bufones.
Hasta ahí las preguntas hechas respecto al tema que nos atañe. Se puede notar un súbito resentimiento de Felipléjiko hacia los músicos que lo han acompañado en varias de sus giras, como la que dieron por Francia, donde tienen una base de seguidores muy leales.
El único indicio que nos alumbra en todo este desbarajuste, es el testimonio del mesero del Catacumba, quien dice haber presenciado una broma de mal gusto por parte de Huguito; broma que para añadir sal a la herida, fue celebrada, o al menos, no reprendida por los demás músicos de los Matarifes.
Con todo, sabemos de la impulsividad inherente en Felipléjiko, como cuando canceló un concierto en la sala Deluxe de Gijón por tratarse de un “tugurio frecuentado por pijos engominados y cuyo dueño es un empresario voraz de la peor calaña”. Esto, dos días después de la confirmación que dio para tocar en el mencionado antro.
Ya sea que se trate de un encono fundado en una mofa por parte del guitarra de Matarifes o en una “iluminación” repentina que vino a posarse sobre Felipléjiko, la escisión fue evidente en los círculos afines a la música oscura. Esto se pudo apreciar en la salida de los Parapléjikos, aquella noche de la presentación del “Morituri te salutant”, quienes huyeron del lugar nada más guardar su equipo, dejando de lado el post-copeo que se acostumbra en esos casos.
3
Al siguiente jueves, fue anunciado que Parapléjikos no tocarían en el festival Ánimas penitentes, llevado a cabo el sábado 17 de julio de 2004, donde se esperaba la participación de la fraternidad umbría en su totalidad, esto es, los Matarifes Sureños, Kanto Pineal y Menarquía Post-coito. Tan decididos parecían estar para cortar la relación que se apresuraron a cancelar a última hora su esperada actuación en el festival de Santurtzi. Los rumores acerca de un disgusto entre Felipléjiko y los chicos de Málaga se hicieron más persistentes. El malestar de los asistentes no se hizo esperar, y los organizadores tuvieron que reembolsarles su dinero a varios seguidores de la agrupación bilbaína, quienes dijeron que el nombrado festival se sentiría incompleto sin la aparición de los Parapléjikos. Se recibió un cuarto menos del público que estimaban, llegaría.
Si bien, los demás componentes de la banda de culto manifestaron no tener ningún problema con los músicos de Matarifes, se impuso la orden de Felipléjiko. Se sabe desde siempre, que todas las decisiones importantes las toma él, sin importarle nada la opinión que los demás miembros puedan tener. Ha establecido desde los inicios su posesión absoluta del grupo, nombrándose fundador y caudillo honorario. Esto queda de manifiesto en el testimonio de Valente Dextrozo, bajista de Parapléjikos desde marzo del 2003 a junio del 2005:
“Me llegó en aquel entonces un correo electrónico mandado por Felipe. Estaba flanqueado por frases en latín y símbolos extraños que no reconocí, pero decía que yo estaba invitado a formar parte de la familia Parapléjika. Resulta que me había visto tocar con mi anterior banda, Destrozos Divergentes, y estaba interesado en ficharme para sustituir a Paquito, que acababa de salir por un conflicto que no viene al caso. Entonces voy a la cita y tal, llego a la casa de Felipe, me reciben él y Melisa, y después de una charla superficial, Felipe se pone todo serio y me empieza a hacer preguntas muy raras, como “¿has torturado con alfileres a un animal pequeño?”. Recuerdo otra pregunta, que me pareció muy chunga en ese entonces, pero son cosas a las que me he acostumbrado de tanto tratar a Felipe: Si hicieras un platillo caníbal, ¿lo prepararías estofado o a la parrilla?
Después comenzó a hacer preguntas muy personales. Quería saber si había tenido coqueteos con el suicidio o si alguna vez había tenido fantasías edípicas. Ni siquiera el psicólogo al que alguna vez fui me sondeó con preguntas tan… críticas. Sentía como si estuviera ante un entrevistador para obtener un puesto de trabajo, y así era en cierta forma. Los demás integrantes también pasaron por esos cuestionarios incómodos; es la forma que Felipe tiene de cerciorarse de que uno realmente vale la pena para estar en el grupo. Quiere cerciorarse de que no seas un blandengue o algo así, que muestres ser un tipo duro, con experiencias traumáticas a cuestas. Creo que me lo gané cuando le dije sobre el acoso escolar que sufrí a los 7 años. Eso lo terminó de convencer.
Pasada la encuesta, y habiendo salido con éxito de ella, me pasó su famoso contrato, donde le juras fidelidad eterna a la banda y te sometes a la voluntad de Felipe. Aquí tengo una copia, por si quieres conocerla:
Bilbao, a 4 de marzo del 2003
Por la presente, yo, Valente Dextrozo, declaro que participo voluntariamente en la banda de after-punk, Parapléjikos, como bajista y cómplice, y hago constar que me someto a los siguientes lineamientos:
-Permaneceré tocando únicamente en la banda Parapléjikos y en ninguna otra más, por el tiempo que me sea permitido, así como no revelar a elementos extraños al grupo la planeación, composición y eventos que sucedan durante el tiempo que se reúne la banda a ensayar.
-Admito como fundador y líder indiscutible del grupo a Felipléjiko Navajero, aceptando las disposiciones que él tome respecto al rumbo de la banda.
-Seré libre de proponer ideas respecto a la composición de los temas, sin embargo, la decisión final sobre el contenido e instrumentalización de las canciones pesará en los hombros de Felipléjiko, sin lugar a discusiones.
-Me comprometo a aprenderme el repertorio completo de Parapléjikos en un lapso no mayor a tres meses, así como a no faltar a ningún ensayo programado.
-Seguiré al pie de la letra las instrucciones que me sean dadas a la hora de tocar frente a una audiencia, lo que incluye tener una apariencia personal acorde a la ideología del grupo y participar en los performances que a Felipléjiko se le ocurran.
-Conceder entrevistas solamente a colectivos que hayan demostrado ser combativos y subversivos, nunca hablando para los micrófonos de medios populares y sensacionalistas.
“Yo ya había escuchado por ahí que este tío tenía ínfulas de dictador, pero cuando me pasó ese documento, flipé. Estaba aceptando ser un peón de las ideas de Felipe, pero estaba tan ansioso por ser parte de la leyenda de Parapléjikos, que terminé firmando.
Una vez que acepté sus términos y condiciones, sacó, con mucha solemnidad, un tarro de cristal muy grueso que tenía una sustancia de color tinto dentro de ella, una especie de líquido sacramental que, como después supe, estaba hecho de ingredientes tan diversos como tierra de cementerio, sriracha y alas de cucaracha. Me consta, lo he visto coleccionando esas alimañas en una caja que tiene en su armario. Vamos, que, diciendo uno de sus juegos de palabras me “ungió” con la pasta esa, me bautizó como Valente Parapléjiko y pasé a formar parte de la banda. “
4
El asunto no hubiera pasado de un berrinche, de una anécdota de esas que suelen suceder cuando los egos de varios artistas se enfrentan. De hecho, ninguno de los músicos, tanto de Matarifes Sureños como de Parapléjikos, dijo gran cosa al respecto en los meses sucesivos, exceptuando a Felipléjiko, quien despotricaba contra la banda ahora rival siempre que le daban ocasión.
Lo que hizo que este tema trascendiera a los medios importantes de comunicación, fue la reacción de los seguidores, quienes se tomaron a pecho las invectivas del cantante de “A mis enemigos” como un artículo de fe.
A partir de ese entonces, el público se dividió en tres facciones: los del bando Parapléjiko, los del bando Sureño y los neutrales, quienes decían disfrutar de la música de ambas agrupaciones por igual y optaban por una posición conciliadora. Éstos últimos quedaron al margen, sus clamores para restablecer la paz eran ignorados por los insuflados partidarios de los grupos rivales. Como muchas veces pasa, se hizo notar más la voz destemplada, colérica, que la voz sugiriendo diplomacia.
Hasta el referido concierto coyuntural del que hablábamos al inicio de este artículo, el público que asistía a los conciertos de las dos bandas era bastante homogéneo, o al menos eso parecía. Se conformaba de jóvenes entre 14 y 22 años, seguidores del rock gótico y géneros afines, con una sintomática vestimenta oscura, sin mayores accesorios que el ocasional delineador de ojos o las botas ostentosas de múltiples correas, así como los pendientes de cruces. Pero a partir de la división, comenzaron a diferenciarse unos de otros con características vestimentas que permitirían agruparlos fácilmente en un bando nada más al verlos pasar por la calle.
Los que conoceremos como parapléjikos, empezaron a dejarse crecer un mechón que bajaba por el centro de la frente hasta tocar la barbilla, semejando el peinado que Felipléjiko lucía desde hace mucho tiempo atrás, y que es un heredero del devilock de los Misfits. El resto del cabello, se elevaba en picos irregulares de al menos diez centímetros de altura por encima de la cabeza, con ayuda del espray.
Muchos mandaron hacer serigrafías en sus camisetas negras, imprimiéndoles las portadas de textos antiguos que supuestamente habían leído o poseído, desde manuales de la Inquisición, bestiarios medievales, poemarios publicados en lenguas muertas o manuscritos monásticos. Se convirtió en una distinción que los separaba del abrevadero de cultura popular que dominaba en el imaginario colectivo de los sureños. Se convirtió en una señal de estatus, una presea de la erudición del portador, aunque muchas veces, solamente se trataba de una ostentación mentirosa.
Lo que más llamó la atención de los medios, fue que un grupo considerable de ellos decidieron ponerse a vivir 24/7 en una silla de ruedas. El periódico madrileño Reactor, recoge en uno de sus reportajes la vida diaria de uno de estos jóvenes:
“Manuel Cifuentes, mejor conocido entre sus allegados como Maniako Parapléjiko, se levanta todos los días a las 2 de la tarde, se ajusta sobre su silla de ruedas, apura un breve “desayuno” y se encuentra con sus colegas en el parque Fermín Muguruza. Por insólito que pueda pareceros, este muchacho de tan solo 19 años, no padece ningún impedimento para caminar normalmente, sino que usa la silla como una forma de ponerse en los zapatos de su ídolo musical, Felipléjiko Navajero…
Pero dejemos que él mismo nos cuente sus razones.
-Me muevo en silla de ruedas para mostrar mi compromiso-dice exaltado Manuel, mientras bebe un calimocho hecho con vino barato en el patio de un colega que pertenece al colectivo nombrado ahora como parapléjikos.
-Nosotros, la familia maldita iniciada por Felipléjiko, somos seres sufrientes que hemos pasado por mogollón de situaciones fuertes en nuestra vida. Yo he visto a mi cabrón padre golpear sin piedad a mi vieja, con sillas, con varas, con lo que tuviese a mano, y he crecido como muerto en vida. Esta silla es una forma de decir: ¡miren cómo me han jodido, hijos de puta! Es el estigma que me han impuesto todos esos gañanes que se han interpuesto en mi camino. Profesores crueles que no buscan mas que imponer, policías nefastos que reprimen a los chicos que quieren desahogar por un momento sus penas, políticos que han convertido mi ciudad en esta gran cloaca pestilente. Todos han contribuido a matarme un poco, a volverme este despojo humano que necesita litros de alcohol para soportar la vida.
Cuando le cuestionamos acerca de qué pensaba mejorar con esa vocación de discapacitado, nos contestó:
-No pienso mejorar una mierda. Pienso entregarme a la autodestrucción para hacerles ver a todos que su manera de controlarme me ha dejado inválido. Es como mi obra de arte. Algunos hacen canciones, otros pintan, yo me deshago y construyo una pila funeraria con mis huesos y mi piel.
Manuel nos muestra los cortes profundos que decoran sus costillas, brazos y muslos.
-Cada corte es un “¡púdrete!” a los desgraciados que me han dañado. ¿Querían manipularme para que obedeciera sin chistar sus órdenes? Pues miren en cambio lo que hago. Me desperdicio, prefiero suicidarme de la manera más lenta y desesperante que hacer lo que ustedes me digan.
Manuel también manifiesta su deseo de que sus piernas se atrofien realmente por la falta de uso, para depender al cien por cien de su silla.
-Ésta silla es un símbolo de mi inadaptación. No se trata nada más de copiar al cantante de la banda de moda, sino de adentrarte en los pasillos más viciados que puedas conocer. Desde que he dejado de usar las piernas he entrado en una fase aún más ruinosa, mi andar por la ciudad se ha entorpecido, lo que me hace aumentar la rabia que siento dentro y que puedo escupirles a ustedes. Es otra manera de lastimarme, como cuando paso varios días sin comer o cuando me clavo el tenedor en la mejilla. Mi modo de vida se ha visto drásticamente disminuida desde que estoy en la silla, y eso me agrada en una forma que ustedes nunca entenderían.”
5
Por otra parte, los defensores de la propuesta artística de los Matarifes Sureños solían añadir un toque de color a su nocturna vestimenta. Crestas de diferentes tonos se erizaban sobre sus cráneos al estilo de los punks callejeros. Las motas de leopardo tuvieron un auge en los lados de la cabeza. Las chupas de cuero no podían faltar, así como los tirantes y sobre todo las camisetas de franjas horizontales en blanco y negro. Populares entre ellos también fueron las gorras de marinero, así como diferentes prendas sadomasoquistas.
Cuando se trataba de dejar estampados sobre su tórax sus gustos y aficiones, escogían carteles de películas como el Gabinete del Doctor Caligari, diseños de filmes de horror poco conocidos provenientes de países como Corea y Hong Kong, ilustraciones personalizadas de esperpentos de la pantalla grande, con un énfasis especial en el monstruo de la laguna verde. Imágenes borrosas de falsas cintas snuff quedaban enmarcadas en sus pechos, jugando con lo que se puede o no mostrar en una camiseta que está a los ojos de gente común y niños. Pósters de películas de terror italianas donde sobresale la figura de una mujer mostrando los pechos era algo que les gustaba vestir, en especial.
Esta parafernalia sacada de películas sangrientas es consecuencia directa del tema principal de Matarifes Sureños, que es homenajear a las cintas que los han marcado en cuanto a cine de horror. Ramón Costas, baterista de Matarifes, nos habla un poco de dónde viene esto:
“Antes de que siquiera pensáramos en formar una banda, Charly, Davo y yo teníamos una larga historia de amistad. A Davo lo conocía desde el cole y recuerdo que él me inculcó la afición por los filmes de horror. Él pillaba cintas de VHS con un tío que se ponía a vender dentro de la plaza comercial del pueblo. Tenía de todo pero lo que a Davo le llamó siempre la atención fue la violencia y la sangre. Poseía verdaderas joyas desconocidas que decía traer desde Inglaterra, de un turbio videoclub cuya entrada estaba dentro de un callejón. Davo juntaba dinero del que le daban sus padres y escogía una película del repertorio de ese señor cada quince días aproximadamente. Una vez que me metió al vicio, yo también contribuiría con mis ahorros, y alcanzaríamos a comprar dos cintas por semana para verlas el domingo en mi casa.
En ese entonces, siendo unos adolescentes, admirábamos con incredulidad los litros de sangre falsa y los ingeniosos maquillajes de aquellas películas hechas con bajos recursos pero mucha pasión. Adquirimos verdaderas piezas de coleccionista a precios irrisorios: los inicios cinematográficos del estudio Gory Meal, la muchos años perdida “Escrotoplastia casera”, la censurada por muchos países “Las buenas niñas tragan”, el rotundo pero entrañable fracaso de “Zombies intraterrestres”… en fin, logramos reunir un acervo envidiable para cualquier fanático del cine de serie B.
Años después, conocí a Charly en el primer curro que tuve y pronto congeniamos. Nada más verlo con su traje formal aderezado con una sutil mohicana roja, supe que se trataba de un tipo excepcional, pero cuál sería mi sorpresa cuando me mostró su colección personal, pues resultó que él también tenía una videoteca de más de 2,000 títulos. Pronto trasladamos nuestras cintas, que habíamos atesorado por todos esos años, a la colección de Charly y formamos un archivo audiovisual bastante acojonante en su desván.
Desde entonces, no hemos dejado de juntarnos ni un solo fin de semana a compartir y mirar las nuevas adquisiciones que conseguimos cada quién por nuestro lado. Es una cita a la que no nos permitimos faltar, es un ritual entre colegas que ya lleva más de diez años en pie.
Nos decidimos a crear la banda al ver el slasher adolescente de “Carnicería escolar”. En la escena final se encuentra el grupo punk del protagonista tocando en el gimnasio de la preparatoria, cuando sucede el brote de trepanosis provocado por las notas discordantes de los músicos. Se empiezan a partir por la mitad los cráneos de los chicos contagiados con el virus trepanador y se forma un caos entre el pogo desenfrenado y los alaridos de los enfermos. Es una locura. Al acabar la película pactamos conseguir nuestros instrumentos cuanto antes y ponernos a ello. Soñábamos crear una hecatombe parecida entre nuestros oyentes, cerebros desparramados y calaveras quebrando desde adentro.
Así empezamos a tocar y componer sin tener mucha idea de cómo maniobrar nuestros instrumentos, pero a pesar de eso tuvimos una inspiración celestial que nos hizo sacar de la nada los himnos que ahora se corean en nuestros conciertos. Como era de esperarse, la temática de las letras tenía que estar inspirada en todas esas películas que nos habían acompañado en nuestro crecimiento. Los tres escribíamos las líricas, tomando el tema de alguna escena que nos volvía locos o la trama entera de una cinta. Y aunque al principio fue una banda tributo a los cineastas que nos habían hecho soñar, pronto comenzamos a crear historias propias con monstruos de nuestra invención.
¿Cómo conocimos a los Parapléjikos? Pues fue en una ocasión que nos tocó abrir para ellos en un concierto en Tolosa. Nosotros no estábamos muy metidos en el rollo siniestro y apenas habíamos oído el nombre de la banda de Felipléjiko, pero pronto hicimos migas; se trata definitivamente de un ser humano muy interesante. Cuando lo conocí me pareció que alguno de los personajes de las películas que yo veía estaba frente a mí, pero era real. Tenía acceso a un mundo que yo conocía solo por el cine, todos esos libros ocultistas que yo pensé eran producto de la ficción. Nos absorbió la amplia cultura que tenía y sus anécdotas increíbles. A todos nos impactó mucho encontrarnos con ese ambiente deprimente que lo circundaba, no lo podíamos creer.
Desde entonces se nos dio la bienvenida en la fraternidad umbría, nos sentimos cálidamente recibidos por la comunidad, empezamos a compartir muchos conciertos, a hacer giras juntos y sobre todo a convivir cuando teníamos ocasión. Era fascinante y todo lo que quieras pasar el tiempo con él pero a veces te daba la impresión de que era como un titiritero manejando a los demás miembros del grupo. No era una relación como la de nosotros, que somos un trío de amigos que hacen esto para divertirse. Para él el asunto tenía más seriedad, era como una cruzada por los marginados del mundo, algo así. Pasamos buenos momentos con Felipe pero a veces sí que daba miedo, miedo verdadero.”
6
Se empezaron a notar enfrentamientos verbales entre grupos de fans que hasta entonces habían convivido en paz. Donde más se notó la saña fue en la red. No había un post sobre bandas góticas en español donde no aparecieran los defensores o detractores de los Matarifes Sureños. Se llenaban páginas y páginas de comentarios hirientes por parte de melómanos enarbolando la causa de un grupo u otro.
Escogimos una discusión dada en el blog Almas perdidas, en una publicación donde se posteó la discografía existente de los Parapléjikos hasta el 2004. Podemos observar muchos de los tópicos principales tratados repetidamente en distintas páginas de música oscura. Nos tomamos la libertad de corregir las faltas ortográficas del acalorado debate:
Hades1432: Esto sí es música siniestra, no como los quejidos insoportables de Charly y su banda para niños pijos. ¡Larga vida a Felipléjiko!
Ymemd: Se nota que tu ídolo de cuarta te ha lavado el cerebro para hacerte creer que mola como pocos. No es más que un llorica, como de seguro tú lo eres.
JunjiIto12: ¿Cómo puedes decir que es una banda para pijos? ¿Acaso conoces a todos los seguidores de los Matarifes? Otro idiota que generaliza su opinión a todo un grupo de personas.
Hades1432: Ymemd, debes ser uno de esos sureños que van de oscuros por haber visto un par de películas gore. Sal un poco a la calle para que conozcas un horror que va más allá de lo que te ponen en la pantalla. JunjiIto12, tu nombre de usuario lo dice todo. No necesito conocerlos a todos ustedes para darme cuenta que los Matarifes son un producto de la mercadotecnia dirigido a chavales mimados disfrazados de góticos.
Ymemd: Y tú debes ser, o más bien, eres, uno de esos parapléjikos que fingen una vida dolorosa para dar lástima. ¿Sabías que Felipléjiko se lanzó de la ventana con el propósito de quedar lisiado? Pues ahora lo sabes. Tu héroe es nada más un farsante, se quebró la columna para embobar a crédulos como tú y que lo idolatren.
Hades1432: Mira, muchachito, para empezar, no me conoces y no sabes el calvario que ha sido mi existencia desde el nacimiento, así que deja de aparentar que me tienes dominado, cuando en realidad no tienes NI PUTA IDEA. Y si Felipléjiko se lanzó del segundo piso fue por su tremendo vacío existencial, cosa que tú nunca entenderías porque el mayor sufrimiento que debes haber tenido es que tus papis no te den dinero para comprar sombreritos homosexuales.
JunjiIto12: Por si no te has dado cuenta, todos tienen que mover dinero, hasta los músicos, si no ¿cómo comerían? Los Matarifes han sabido llegar a un público y vivir de lo que les gusta, y eso no los vuelve un producto mercadológico. Y además, ¿crees que Felipléjiko vive de sus propias lágrimas? Él también se lleva pasta de los bolsillos de sus seguidores gracias a su teatro melodramático.
Ymemd: Exacto, JunjiIto12, si aún sigue respirando esa rémora es, primero, por dar lástima gracias a su condición, condición que él premeditadamente se causó para vivir de las limosnas, y segundo, gracias a los cuidados de Melisa, mujer que lo ha atendido desde hace muchos años, que lo lleva por todos lados, que le hace de comer, y que aporta con letras e ideas al grupo sin que el hijo de puta le dé crédito, porque él tiene que ser el protagonista de su novela, el mártir de la causa oscura. Me cago en él y en sus ingenuos defensores.
Hades1432: De verdad me causas gracia. No sabes el infierno que tiene que pasar un hombre para intentar acabar con su vida, porque ésa era la intención de Felipléjiko al lanzarse de la ventana. ¿Cómo te atreves a decir que él buscó quedar en silla de ruedas? Debes tener una condición neurológica o alguna tara mental para afirmar semejante gilipollez. Y claro que le ha agradecido a Melisa su apoyo incondicional, para muestra está la canción La bella sufriente de su último disco. Chao, sigue en tu mundo de monstruos de cartón y vampiros de plástico.
Ymemd: Se nota que la idolatría ciega a los que la padecen. ¿Sabes que la altura mínima para una muerte segura al caer en picada son diez metros? Felipe sabía perfectamente que la caída no iba a ser mortal, por lo que solo queda una opción: lo hizo para llamar la atención y hacerse con un mito que lo respalde como poeta lisiado, y le ha salido bien, pues ahora paga las cuentas con las pelas que le dan sus fans por mantener su pose de cantante maldito y vapuleado por el destino. Analiza un poco y caerás en la cuenta de lo que te digo.
Hades1432: No cabe duda que los cómics que devoras te han trastornado tanto la imaginación que ahora te has inventado toda esta historia de conspiración para justificar tus pésimos gustos musicales. Pero es que, ¿realmente escuchas lo que dices? Aunque se necesiten 10 metros para asegurar un suicidio eficaz, basta una caída de la mitad de altura para quebrarte el cuello, lo cual era una posibilidad latente al haberse lanzado de cabeza. Tuvo la mala suerte de no haber palmado, pero adelante, sigue creyéndote tus propias ideas conspirativas, payaso.
Ymemd: En todo caso, para asegurar su muerte pudo haberse tirado de un acantilado o de uno de tantos edificios grandes que hay en la ciudad, no del segundo piso de una casita suburbana. Hasta los suicidas, en su desesperación, razonan la mejor forma de despedirse del mundo, ya sea buscando información sobre la cantidad de pastillas necesarias para provocarse una sobredosis o la manera más efectiva de cortarse las venas. Si Felipe fracasó en su intento fue porque así lo quería, o porque es un tarado como todos sus lamebotas.
Hades1432: Cómo se nota que no conoces la mentalidad de un suicida, tu confort no te deja vislumbrar otras percepciones, pero qué se puede esperar de un sureño cuyo mayor hito son las películas de Lloyd Kaufman. Sigue masturbándote con esas cintas malhechas grabadas con dos euros.
Ymemd: Ya no sabes qué decir para salir airoso, sabes que he desmitificado a tu ídolo. Sois todos, los parapléjikos, unos pobres fracasados que buscan asustar con sus cortes y solo consiguen ser la burla de todo el Estado. Y por lo menos los Matarifes son más honestos en su propuesta, no andan escenificando tragedias para conseguir más difusión.
Hades1432: Sabía que eras uno de esos sureños, se te huele a millas de distancia. Haces lo que sea para derribar la reputación tan bien ganada por Felipléjiko, exaltando un grupejo que recauda pelas por el apoyo de un montón de niñatos que van de punkis y de góticos por haber visto Bad Taste y Evil Dead.
JunjiIto12: Hablas como si esto se tratara de una competencia para ver quién tiene el alma más podrida. La música es para disfrutarse, no para dárselas de desdichado frente a la sociedad. Nosotros los sureños sí tenemos una visión oscura de la humanidad pero no andamos lloriqueando ni haciéndonos pasar por inválidos…
La discusión sigue en otros 109 comentarios, pero con esto ya os podemos ilustrar las premisas que primaban en los enfrentamientos verbales entre ambos bandos.
7
Las presentaciones de ambos grupos eran, hasta entonces, seguidas por cierto número limitado de personas, pero al parecer, la polarización ayudó a atraer fans que antes de la disputa no sabían de la existencia de una comunidad gótica, mucho menos de los Parapléjikos y su extraño devenir. Fue gracias a artículos publicados en los mayores medios de comunicación del país, como el gran público supo de esos grupúsculos sectarios de llamativa indumentaria que solían salir solamente del anochecer en adelante, congregados en sitios específicos y alternativos, lejos de las miradas de los ciudadanos de a pie.
Fue especialmente útil a este reconocimiento popular la “Taxonomía de tribus gregarias en el Estado”, escrito y publicado por Felipe Orduño en el diario La Razón. Se trataba de un compendio resumido de las principales movidas musicales y estéticas de España en el momento de su lanzamiento. Desde las manadas adeptas al psychobilly como los entusiastas asistentes de las raves electrónicas. Daba un ligero repaso sobre la moda siniestra, con énfasis en las recientes subdivisiones: parapléjika y sureña.
Ese reportaje, así como algunas apariciones televisivas de extravagantes sureños y deprimentes parapléjikos, ayudaron a que llegara al conocimiento de otros jóvenes descontentos la guerra frontal que llevaban las dos más importantes bandas de la fraternidad umbría. Adolescentes de todo el país, ansiosos por enarbolar una causa, se subieron al tren de la discordia, tomando partido por uno u otro bando.
Las filas de los chicos siniestros se vieron inyectadas con sangre nueva, muchachitos intranquilos que hasta entonces habían seguido la música hard rock o la camada del rock radical vasco. Estos muchachos encontraron un conflicto para meterse en él y saciar su necesidad de combatir por algo. Adoptaron la indumentaria y asimilaron la ideología. Pronto estaban listos para defender su familia elegida, ya sea con el verbo o con los puños.
La señal inicial de que la riña estaba sobrepasando los límites de la red para pasarse a las calles, fue la vandalización que sufrió la camioneta que usaban los Matarifes Sureños para andar de gira. Salían de un bolo en Gijón cuando se encontraron con que el vehículo había sido dañado con un objeto puntiagudo. El parabrisas estaba abierto en tres puntos, y los costados de la camioneta tenían abolladuras profundas. Un par de chicas que se encontraban a las afueras de la sala de conciertos afirman que, en efecto, el ataque fue hecho por un “típico parapléjiko”, acompañado de otro joven, y que el instrumento usado para la mala acción, fue un pico de minero.
Pero lo que empezó a preocupar a los padres de familia fue el suceso del 2 de Marzo del 2005. Tres amigos parapléjikos rodaban por la calle en sus sillas de ruedas después de la medianoche, en la ciudad de Teruel, cuando al doblar una esquina se encontraron con un sujeto vestido como Jason Voorhees, villano de la saga de películas Viernes 13. La máscara de hockey no permitió a ninguno de los atacados identificar a la persona, pero al ver que el sujeto tenía una motosierra encendida y que empezó a correr hacia donde estaban ellos, los tres abandonaron las sillas y huyeron usando sus piernas.
Sin embargo, uno de ellos, llamado Iker, de 20 años, había empezado a usar su silla de ruedas ese mismo día, y cuando intentó poner pies en polvorosa, sufrió un calambre en la pierna izquierda que lo tiró al suelo. Mientras sus otros dos amigos corrían despavoridos, Iker era alcanzado por el personaje, quien se limitó a hacerle un par de cortes en el brazo izquierdo, con el que se cubría. Después, el agresor se dio a la fuga sin dar tiempo a nada más.
Al dar parte a la policía, Iker dice haber vislumbrado unos mechones de pelo verdoso que sobresalían de la parte trasera de la máscara, lo que indica que pudo tratarse de un hombre perteneciente al bando de los sureños. Fue remitido al centro de salud, pero lo excusaron de inmediato pues las heridas eran superficiales, solo hubo una que requirió dos puntos de sutura. Eso sí, la chaqueta quedaría marcada con sendas aberturas que darían fe de su encuentro macabro con el peligro.
Se hicieron investigaciones, incluso se detuvo a un sujeto con el cabello teñido de verde que coincidía en la estatura con el agresor, pero no se le pudo comprobar nada. La noticia fue mencionada brevemente en el noticiero local.
Es claro que este acontecimiento fue hecho con la simple intención de asustar a un trío de chicos pero pronto la violencia iría escalando hasta llegar a niveles trágicos.
8
A estos sucesos aislados se irían sumando rencillas callejeras: kale borroka, no nada más en Euskal Herria, sino en muchas localidades españolas. Pueblos súbitamente plagados de jóvenes iracundos se tambaleaban por los enfrentamientos entre facciones antagonistas que en menos de un año habían aparecido. En los rostros de jovencitos anteriormente sin problemas se dibujaba un odio hacia determinado grupo social. Una purga por la pureza de los sectores siniestros había dado comienzo.
Ambos bandos se reunían entre ellos al caer el sol para deambular por las calles de sus barrios o para llegar al bar local, y si se encontraban con una manada de contrarios, las increpaciones no se hacían esperar, llegando algunas veces a los golpes. Se registraron batallas campales con piedras y palos en sitios tan distantes como La Coruña y Murcia. Chicos de ropas oscuras y peinados estrafalarios, llegaban descalabrados o con alambres de púas incrustados en la piel a los centros de salud. Muchos parapléjikos dejaron la costumbre de andar con la silla de ruedas para estar mejor preparados para las batallas. Algunos salían de sus casas armados con instrumentos de jardín o navajas para intimidar a los del grupo rival.
Se empezó a considerar, por parte de las autoridades, un problema al que debían dedicarse los esfuerzos de las fuerzas de seguridad para prevenir catástrofes. Se empezaron a tomar medidas más fuertes que las habidas para con los hinchas de fútbol. Por las noches, patrullas rondaban zonas conflictivas, deteniendo a chicos con vestimentas incriminadoras. Revisaban todas sus bolsas y posibles escondites en busca de armas o pruebas que apuntaran a que planeaban hacer actos de violencia.
No se hicieron esperar los reclamos a la represión policial. Muchos gritaban que se estaba discriminando a cualquier chico solamente por la forma de vestir, que estaba volviendo la dictadura, que se vulneraban los derechos de los jóvenes. Y sí, como siempre, hubo humillaciones y golpizas injustificadas por parte de los defensores de la ley, lo que hizo que se caldearan los ánimos aún más. Se añadió un nuevo enemigo en común para sureños y parapléjikos: la policía. Los adolescentes, enfurecidos por la intromisión estatal, ahora arremetían también contra patrullas que transitaran solas, destruían vehículos policiales estacionados y dañaban edificios gubernamentales.
La gente miraba estupefacta las noticias. El país parecía en llamas. La consternación de los adultos fue unánime cuando sucedió el asesinato de Kike Maldito, de 17 años. La confesión hecha por Pablo Jiménez, uno de los culpables del deceso, nos brinda una escalofriante descripción de los hechos:
“El arma la tenía preparada dos días antes. Adecué una navaja retráctil en la contera de mi muleta para que pudiera sacarse a voluntad…sí, ya tenía algunos meses usándolas a falta de una silla de ruedas. Pensé que sería un reto llevar adelante mi vida diaria con una muleta bajo el brazo, dejando de usar al menos una pierna… así salía con los colegas, sí.
Pues a Quique lo habíamos visto varias veces cuando volvía de su curro... no, nunca supe cuál era su ocupación, pero llegamos a hacernos de palabras en un par de ocasiones. Él siempre iba solo, como a eso de las 11 de la noche, pasando por la calle Almeida. Cruzaba el puente donde mis amigos y yo nos juntábamos a pasar el rato.
El día aquel, nos lo encontramos de frente a un lado del baldío… un colega fue el que lo insultó… no, yo nada más lo veía pasar… respondió con más ofensas hacia nosotros, y como vi que los demás lo acorralaban, yo me sumé, cercándolo… él y Mariano se empezaron a liar a puñetazos, los otros al principio solamente vitoreábamos a Mariano, pero cuando logró tirarlo nos aventamos contra él… sí, todos lo pateamos… ¿qué?... ah, pues, yo había dejado una muleta a un lado para darle en las costillas, y de pronto, no sé, se me ocurrió sacar la navaja de la contera… no fue mi intención rajarle la yugular, fue mala suerte mía.
Empezó a sangrar mucho… unos se fueron de inmediato, Mariano y yo nos quedamos sin saber qué hacer… intentaba pararse pero el dolor lo volvía a tumbar… y sí, terminamos corriendo también. Con la prisa me olvidé de las muletas… fue el calor del momento, el furor, no tenía pensado matar a nadie esa noche… claro que lo lamento, fue un error, él estaba indefenso… yo había adaptado la navaja para un posible encuentro con un grupo de sureños… sí, señor, tenía algo de miedo… inseguro, eso es. A menudo nos encontrábamos con sureños hostiles… una medida de seguridad, pero me ofusqué con el poder repentino que tuve al ver a Quique tirado frente a mí.
¿Qué si odio a los sureños? Pues no a todos, pero muchos sí nos insultan sin darles motivos… admito que a veces nos pasamos con ellos, pero lo nuestro es defensa personal, nada más. Lo de Quique fue un accidente… bueno, sí, yo lo herí, pero solamente quería ¿cómo se dice?... ajá, intimidarlo. Si tuviera otra oportunidad, evitaría liarme a golpes con ellos.”
La noticia estremeció al país, incluso a varios de los implicados en la rivalidad. Les hizo replantearse las cosas, sentir que quizás estaban sobrepasando los límites, pero lo que significaría un llamado a una tregua fue la colaboración entre los músicos de Parapléjikos y Matarifes Sureños.
9
Visitamos los aposentos de Felipléjiko, en el centro de Bilbao, para conocer de primera mano los pormenores de la concertada reconciliación. Nos encontramos con un recinto cuya fachada estaba pintada totalmente de negro, incluso los postigos de las ventanas. Al presionar el timbre de la puerta, sonó una lúgubre versión de “Nacidos para dominar” y al poco tiempo nos abrió Melisa Parapléjika con un pijama oscuro de lunas menguantes y el cabello recogido con un broche que simula la mano de un esqueleto. Nos hace pasar cordialmente a la sala de estar, mientras esperamos a que salga Felipléjiko, quien seguía batallando para ponerse el pantalón pitillo.
Al cabo de unos minutos, habiendo declinado la amable propuesta de Melisa para ofrecernos un té, vimos aparecer al cantante totalmente emperifollado, con delineador en los ojos y su peinado perfectamente moldeado. Sin muchas presentaciones, nos insta a que iniciemos la entrevista.
Parece que se van disipando los humos de la discordia, pero ¿cómo viviste tú los enfrentamientos entre tus seguidores y los avenidos a la propuesta sonora de Matarifes Sureños?
-Para serte sincero, al principio me causó emoción y estimuló algo mi vanidad. Había sido testigo hasta entonces de muestras de devoción hacia mi familia parapléjika pero no pensé que el fervor de los críos llegara a tanto como para tomar al pie de la letra las declaraciones que hice en un arranque de enojo. Me divertía mucho ver las noticias y encontrarme con chicos sangrantes por una causa tan ingenua y romántica como es la integridad de la hermandad oscura. A veces me partía el culo al escuchar los comentarios de esos muchachos que se tomaban tan en serio una causa que no pasaría de ser una simple desavenencia entre grupos sociales, pero también me sentía a veces, yo mismo, ridículo, pues lo que manaba de las bocas de mis fans era consecuencia directa de la rabia que lancé en un momento dado hacia Charly y sus camaradas.
¿Quieres decir que ahora te retractas de todo ese discurso por la autenticidad de las almas oscuras? ¿Este conflicto te ayudó a poner en perspectiva tus creencias al verlas aumentadas en las cabezas de todos esos chicos?
-Hay cosas que no cambian en mis principios. Sigo creyendo que hay que diferenciar entre los dolientes auténticos y los aparentes. Sigo escupiendo contra esta sociedad caníbal que nos violenta, que nos cercena la capacidad de sentir. Pero ya no creo que haya que hacer una cruzada abierta y confrontante para expulsar de nuestro seno a los impostores, después de todo, gracias a ellos seguimos vigentes. Ahora lo veo como un proceso de reconversión. Llega nuestro mensaje putrefacto a los oídos de los tipos virginales, es decir, tipos que no han conocido la verdadera cara del dolor directo, y los hacemos nuestros, llegado el tiempo. Al principio, simplemente se mimetizarán para no desentonar con la escena siniestra, pero un germen se irá desarrollando en sus huesos, su visión irá torciéndose a nuestro favor. Lo veo en seguidores veteranos de nuestra banda que empezaron acudiendo por curiosidad y ahora lo hacen con religiosidad. Un cambio opera dentro de ellos, y siento que estamos infectando a cada vez más incautos, haciéndoles partícipes de un mundo de horror y miseria. Ahora lo tomo como una evangelización donde todos son bienvenidos. El lado extremo de esto se vio reflejado en los disturbios provocados por los adeptos a nuestra familia, solo que ellos, dominados por un mensaje de odio desbordante se cebaron en la carne de los, entonces, opositores.
Entonces, te ves ahora como un modelo a seguir para todos los devotos a Parapléjikos. ¿Estás tomando la responsabilidad por su correcta inducción en la vertiente más abyecta de las sensaciones humanas?
-Algo así. Ahora veo a mi público como un reflejo de la escena. Si hay riñas entre nosotros, eso se extenderá hacia la gente, pero si nos unimos como hermanos malditos, la escena se comportará en consonancia. Suena muy hippie pero es lo que creo en este momento de mi vida.
¿Cómo te tomó la noticia de la muerte de Kike?
-Creo que ese fue el punto en el que muchos nos replanteamos nuestra posición. A mí me entristeció que haya fallecido un joven por una disputa irracional. Fue algo que no debió de haber sucedido y me siento culpable en cierta medida. Su sangre me alcanzó a salpicar, de cierta forma, es un tormento más que me seguirá hasta la tumba.
¿Ese fue el momento en que decidisteis hacer el split?
-Fue poco después, sí, pero la iniciativa la tomó Charly. Me habló muy consternado pero tenía en mente algo para resarcirnos: grabar un disco compartido entre los Matarifes y Parapléjikos. Admito que no se me habría ocurrido pero me pareció buena idea, yo tenía algunas canciones inéditas que podrían entrar en la grabación. Así que de inmediato nos pusimos a ello. Hicimos algunas composiciones en co-autoría para completar el lado B, de ellos, y así fue como salió a la luz el EP (Sutura subdérmica, discos Suicidas, 2006) La animosidad de los fans ya se había empezado a desinflamar pero creo que la salida de ese disco fue el signo de paz entre la comunidad.
En efecto, poco a poco fueron desvaneciéndose los rencores entre ambos bandos, se empezaron a volver a mezclar los grupos de amigos, se comenzaba a sentir la sanación en la escena siniestra de la península ibérica, ahora más bien fortalecida por la adición de nuevos integrantes. No faltan de vez en cuando los que alzan la voz para intentar molestar, procurando crear división de nuevo en el colectivo del after-punk, pero son incidentes esperables dentro de cualquier escena, motivados por el anonimato que ofrece la red de redes.
Se auguran tiempos favorables para todo ese contingente de jóvenes siniestros, una oleada de frescura se nota en las nuevas agrupaciones que van surgiendo. Los Parapléjikos han vuelto a hacer giras con los Matarifes Sureños y causan furor por donde pasan, pues al parecer, todos se vieron beneficiados al salir del trance violento, incluidos grupos, público y ciudadanía en general.
Pero aún nos faltaba plantearle un par de cuestiones a Felipléjiko en nuestra visita a su madriguera.
10
¿Qué tan ciertos son esos rumores de los sureños que afirmaban que tu caída, de la cual resultó tu paraplejía, fue hecha con esa expresa intención, es decir, la de quedar confinado a la silla de ruedas y no la de terminar con tu vida?
-Realmente me cabrean los que vienen y te dicen cómo es el razonar que hay detrás de tus actos, como si tuvieran un palco privilegiado para contemplar tus pensamientos mejor que tú mismo. Esas suposiciones me enferman, nadie está para decir lo que hay en la cabeza mejor que uno mismo, y no debería haber mayor autoridad que la del sujeto en cuestión para aseverar tal o cual motivación detrás de sus actos, pero como el silencio de los implicados fomenta las habladurías de la gente, lo mejor es despejar las dudas uno mismo cuanto antes, y eso es lo que haré de una vez por todas. Ese día yo estaba hasta el tope, me había chutado un cóctel con toda clase de drogas, y mi entendimiento se encontraba más ofuscado que de costumbre. La combinación de fármacos, legales e ilegales, exacerbó mis sentimientos pesarosos, efecto contrario al que yo buscaba. La ventana de mi habitación, en el segundo piso de esa casa, me empezó a retar para que yo saltara. Se burlaba de mis desdichas y me decía que no era lo suficientemente arrojado como para hacer el brinco. Yo le tomé la palabra y me decidí a cruzar su umbral para dar por terminada mi angustiosa existencia. En el estado en el que yo estaba, por supuesto, no me puse a calcular las probabilidades de quedar occiso tomando en cuenta la altura del piso, ni la mejor forma de lanzarme para conseguir un impacto letal. Mi viaje fue traspasar la invisible tela que separaba el aire de la recámara del aire exterior, ese era el portal hacia el otro mundo, un mundo que se antojaba mucho más prometedor que el actual. Así mentalizado, me dejé caer de cabeza solamente para encontrarme, en vez de con un apacible tránsito hacia el más allá, con un dolor inimaginable que me hizo maldecir aún más mi desventurada vida. Jamás se me cruzó por la mente quedarme en esta Tierra, y menos, multiplicando la fatalidad, añadiendo a la ecuación, de por sí mierdosa, un impedimento más, que sería perder la movilidad de mi cintura hacia abajo. Tendría que haber sido un subnormal para haber obrado teniendo eso en mente.
Teniendo en cuenta ese aserto, tu opinión sobre los que eligieron usar una silla de ruedas o muletas no debe ser nada halagadora.
-Los entiendo en parte. Se trata de una imposición corporal que puede ayudarlos a trascender la comodidad usual en ellos, aumentando las adversidades y forjándoles un carácter acorde a la cromática siniestra. Es como hacerse cortes en los brazos, yo lo he hecho muchas veces, en privado y en público. Te ayuda a enfocarte en el dolor y centrar tu mente en el espectro jodido del ser humano. Aunque, por otro lado, no puedo evitar sentir algo de molestia al ver a esos chicos fingiendo una discapacidad cuando yo la sufro en carne propia. Un tiempo hubo en que hasta me pareció una burla hacia mí, pero, claro, es más un homenaje del que debería sentirme orgulloso. De todas formas, yo ya estaba curado de espantos cuando se dio la fiebre de las sillas de ruedas pues había pasado ya por aquel mal trago del fan que me mandó su pierna hasta la puerta de mi casa.
Es cierto, nunca hablaste de la procedencia de aquella pierna en descomposición que sacaste durante aquel recordado concierto. ¿Nos puedes hablar más de ello?
-Timbraron un día a mi puerta. Se trataba de un mensajero que tenía un paquete para mí. Claro, se trataba de la famosa pierna, cercenada de una forma muy bárbara de la rodilla hacia abajo. No sé cómo llegó hasta mis manos ese paquete, pensé que revisaban en la oficina de correos los contenidos de las cajas que entregaban. Pudo haberse tratado de una bomba o de 3 kilos de farlopa y ellos lo hubieran repartido igual. Negligentes. El caso es que venía la extremidad acompañada de una extensa carta donde el tipo me contaba la historia de su vida. Decía que siempre su sueño fue tener un muñón en lugar de pierna por motivos estéticos. Todo un caso, este muchacho. Lo que me mosqueó fue que, según él, hizo una investigación detallada de donde sacó por conclusión que yo me había tirado de la ventana ¡para quedar parapléjico! La misma gansada que argumentarían tiempo después los chavales sin cerebro. Me la mandó como una señal de agradecimiento por la inspiración que yo le había causado, pues mi salto lo animó a él a amputarse en plan casero su tan repudiada pierna. Debe haber creído que yo la iba a embalsamar y a poner en una vitrina dorada, pero me enfadé tanto con su asunción que me la llevé al renombrado concierto para usarla como batuta. En medio de un pogo muy animado, la lancé al público para que la hicieran trizas, y así fue como acabó mi nada solicitado regalo.
Aquí dejamos por ahora la entrevista, prometiendo traerles en la próxima edición, la carta íntegra del fan loco que se auto-cercenó la pierna para mandársela a Felipléjiko. Les prometemos que no tiene desperdicio. Hasta la próxima.