Les dejo un breve monólogo sobre algunos trabajos que hice en el cementerio.
Siempre me interesó el saber si existe esa "otra vida" que tanto difunden en las películas.
Suelo trabajar de pintor, albañil, y de todo lo que honradamente deje unos pesos. Y el lugar más lindo para realizar estos trabajos, es en el cementerio. Nadie molesta, es muy tranquilo, y lo mejor de todo, es que el verdadero receptor de mis trabajos, no se quejan.
Ahí comprendí hasta qué punto termina la miseria humana. Fotos de bien alimentados hacendados, se mezclan con obreros flacuchos, y la ironía del destino, hace que enemigos en vida, estén vecinos en el descanso eterno.
He hecho inhumaciones, ya que ese indeseable trabajo, viene incluido en mis actividades.
Tendría varios post para contar cada una de ellas, ya que son momentos únicos y aunque los cuerpos secos son similares en su composición, ninguno es ni siquiera parecido a otro, según el estado en que lo encuentre.
Y si alguno que está leyendo, siente interés por "detalles", les voy a contar un par de casos.
El que más me impresionó, y para peor fue uno de los primeros, ocurrió en una tumba mal hecha.
Digo mal hecha, porque los constructores, hicieron la fosa, y la cubrieron con ladrillos a los costados, y con hormigón abajo, haciendo que las lluvias fueran inundando el lugar, y haciendo que el cajón flotara por años en esa agua verdosa y podrida. Así, cuando lo saqué, el cadáver .que tendría más de veinticinco años ahí-, apareció aún con sus carnes pegada a los huesos. Seguramente los químicos que se echan antes de cerrar el ataúd, y el agua que no tenía por donde salir, hizo que el pobre difunto descansara en un lecho acuoso por décadas. Y les aseguro que no es nada lindo ver esa imagen, y peor tener que sacarla y reducirla para que entrara en una urna.
En otra ocasión, abrí un cajón de una señora que hacía nueve años descansaba allí. Luego me enteré que vivía enferma, dependiente de remedios, y gravemente alcohólica, lo que aceleró su partida. Fue todo lo contrario al caso relatado anteriormente. Su cajón estaba en nicho seco, bien cerrado. Y tal vez por las drogas y el alcohol, sumada al formol que le echan, cuando saqué la tapa de madera, y la de metal, noté que estaba como si recién la hubieran colocado allí. Mi compañero de trabajo se desmayó, y tratando de reanimarlo, escuché un ruido que no puedo contarlo, pero que tampoco puedo olvidar. El cuerpo se hinchó completamente, reventando el ataúd.
En ambos casos, ví el alma de los difuntos, vigilando de cerca. No se si lo saben, pero a un fantasma nunca lo van a ver de frente, siempre se observan de costado, o sea que si miran de frente, y se concentran en ver lo borroso que hay en el costado del campo visual, -y si hay alguno en ese momento- lo podrán ver.
Por supuesto no subo una foto real, porque es imposible sacarles una. No existe hasta el momento una cámara capaz de hacerlo.
Desde esas dos situaciones, en adelante, puedo asegurar de que sí existen las ánimas de los muertos. No se necesita estar ni alcoholizados, ni drogado para verlos. solo es necesario ejercitar el costado del campo visual, y por supuesto, que haya uno en ese momento .¿Nunca vieron en sus casas como un objeto que pasó a su costado, y al mirar no vieron a nadie? O sintieron erizar la piel sin motivo alguno? O caminando, ¿nunca sintieron pasos de quien parecía venir detrás y al mirar no había nadie? Si tuvieron oportunidad de vivir algúno de estos casos, los felicito. Tienen el don de ver fantasmas. Y no se asusten, que no hacen daño, solo buscan a alguien que rece y le prenda una vela para poder encontrar su luz en el más allá.
Espero no asustarlos, ni pasarles al que lea, el poder de experimentar lo desconocido. y si pasa eso, tómenlo como un "virus celestial".

Siempre me interesó el saber si existe esa "otra vida" que tanto difunden en las películas.
Suelo trabajar de pintor, albañil, y de todo lo que honradamente deje unos pesos. Y el lugar más lindo para realizar estos trabajos, es en el cementerio. Nadie molesta, es muy tranquilo, y lo mejor de todo, es que el verdadero receptor de mis trabajos, no se quejan.
Ahí comprendí hasta qué punto termina la miseria humana. Fotos de bien alimentados hacendados, se mezclan con obreros flacuchos, y la ironía del destino, hace que enemigos en vida, estén vecinos en el descanso eterno.
He hecho inhumaciones, ya que ese indeseable trabajo, viene incluido en mis actividades.
Tendría varios post para contar cada una de ellas, ya que son momentos únicos y aunque los cuerpos secos son similares en su composición, ninguno es ni siquiera parecido a otro, según el estado en que lo encuentre.
Y si alguno que está leyendo, siente interés por "detalles", les voy a contar un par de casos.
El que más me impresionó, y para peor fue uno de los primeros, ocurrió en una tumba mal hecha.
Digo mal hecha, porque los constructores, hicieron la fosa, y la cubrieron con ladrillos a los costados, y con hormigón abajo, haciendo que las lluvias fueran inundando el lugar, y haciendo que el cajón flotara por años en esa agua verdosa y podrida. Así, cuando lo saqué, el cadáver .que tendría más de veinticinco años ahí-, apareció aún con sus carnes pegada a los huesos. Seguramente los químicos que se echan antes de cerrar el ataúd, y el agua que no tenía por donde salir, hizo que el pobre difunto descansara en un lecho acuoso por décadas. Y les aseguro que no es nada lindo ver esa imagen, y peor tener que sacarla y reducirla para que entrara en una urna.
En otra ocasión, abrí un cajón de una señora que hacía nueve años descansaba allí. Luego me enteré que vivía enferma, dependiente de remedios, y gravemente alcohólica, lo que aceleró su partida. Fue todo lo contrario al caso relatado anteriormente. Su cajón estaba en nicho seco, bien cerrado. Y tal vez por las drogas y el alcohol, sumada al formol que le echan, cuando saqué la tapa de madera, y la de metal, noté que estaba como si recién la hubieran colocado allí. Mi compañero de trabajo se desmayó, y tratando de reanimarlo, escuché un ruido que no puedo contarlo, pero que tampoco puedo olvidar. El cuerpo se hinchó completamente, reventando el ataúd.
En ambos casos, ví el alma de los difuntos, vigilando de cerca. No se si lo saben, pero a un fantasma nunca lo van a ver de frente, siempre se observan de costado, o sea que si miran de frente, y se concentran en ver lo borroso que hay en el costado del campo visual, -y si hay alguno en ese momento- lo podrán ver.
Por supuesto no subo una foto real, porque es imposible sacarles una. No existe hasta el momento una cámara capaz de hacerlo.
Desde esas dos situaciones, en adelante, puedo asegurar de que sí existen las ánimas de los muertos. No se necesita estar ni alcoholizados, ni drogado para verlos. solo es necesario ejercitar el costado del campo visual, y por supuesto, que haya uno en ese momento .¿Nunca vieron en sus casas como un objeto que pasó a su costado, y al mirar no vieron a nadie? O sintieron erizar la piel sin motivo alguno? O caminando, ¿nunca sintieron pasos de quien parecía venir detrás y al mirar no había nadie? Si tuvieron oportunidad de vivir algúno de estos casos, los felicito. Tienen el don de ver fantasmas. Y no se asusten, que no hacen daño, solo buscan a alguien que rece y le prenda una vela para poder encontrar su luz en el más allá.
Espero no asustarlos, ni pasarles al que lea, el poder de experimentar lo desconocido. y si pasa eso, tómenlo como un "virus celestial".
