InicioApuntes Y MonografiasMisterios Desvelados - 14

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Un inmenso poder estaba enfocado desde este ojo, en ciertos momentos,
para el logro de resultados específicos. Tan sólo me pude preguntar,
mientras lo contemplaba, cuáles serían mis sensaciones si pudiese ver Ese
Poder en pleno funcionamiento.
Quizá a unos doce metros desde el final de la pared del este,
extendiéndose por cerca de veintiún metros de longitud y nueve metros
de altura, había un panel de algún material precipitado. Se había situado a
poco más de metro y medio de altura con relación al piso, y estaba
embutido como unos cinco milímetros en la pared lateral, formando una
superficie cóncava alrededor de todo el borde.
La sustancia que lo componía semejaba ser un bello terciopelo de un
profundo azul índigo, aunque no era un material de ninguna clase. El
material físico más aproximado, al cual se pudiera comparar sería un
mineral. Esta sustancia no está en uso en ningún lugar, en el mundo
externo de la humanidad, pero puede ser precipitado, y lo es a veces, por
los Grandes Maestros Ascendidos de Luz, para un propósito especial.
Saint Germain explicó que ese panel había sido precipitado y servía como
un espejo universal para la instrucción de los Iniciados y los miembros
Internos de un grupo de Seres Altamente Evolucionados. Estos Grandes
Seres trabajan incesantemente ayudando a la humanidad de nuestra
Tierra, para que lleguen a ser hombres y mujeres Perfectos, y les capacite
para manifestar en sus vidas externas la misma gran Perfección y
Dominio que alcanzó Jesucristo.
No existe una organización externa de estos Seres Perfectos.
Solamente puede asociarse un individuo con Aquellos que trabajan en
estos altos niveles de logro, viviendo y expresando esta Perfección, a
través de la auto-corrección de la debilidad humana, y de la plena
adoración al Ser Divino Interno.
“Sobre este panel”, -dijo Saint Germain-, “se proyectan escenas de la
Tierra, imágenes en los éteres, -los archivos akásicos y actividades que
ocurren en Venus o en cualquier otro lugar-, que aquellos que están
instruyendo desean mostrar a los estudiantes. Tales escenas no son
solamente imágenes del pasado y el presente, sino que pueden mostrar
actividades del lejano futuro. Algunas de éstas las verá más tarde”.
Atravesamos la última puerta a nuestra derecha, y entramos a una sala
cuyas dimensiones eran de cerca de veinticuatro metros de largo por doce
de ancho y seis de altura, con un techo arqueado, similar al de la amplia
sala de la cual acabábamos de salir.
“Toda la superficie interior de esta sala está hecha de oro escarchado y
las vetas púrpura y verdes que ve en las paredes, como si estuviesen
incrustadas, son precipitadas”, -continuó Él-.
En el fondo, y sobre la pared lateral a nuestra derecha, desde el piso al
techo, había una estantería hecha de metal blanco que parecía de plata
esmerilada. En esta estantería, descansando sobre soportes cilíndricos,
había contenedores hechos del mismo metal. Las tapas de estos
contenedores tenían jeroglíficos que clasificaban el contenido de los
cuatro ‘ejes-soporte’ dentro de cada uno, estando estos jeroglíficos
embutidos sobre la misma tapa.
Los ejes-soporte tenían al menos veinticinco centímetros de largo y
alrededor de cada uno había sido enrollada una banda, de cerca de veinte
centímetros de anchura, hecha de oro laminado, aleado con un material
que lo hacía tenaz y flexible, y no obstante no era más grueso que un
papel de escribir ordinario. La longitud de las bandas de oro sobre los
ejes-soporte variaban desde dos hasta quince metros, y sobre cada una
había caracteres que parecían grabados sobre el oro por algo similar a una
pluma. Estos caracteres estaban hechos tan perfectamente que semejaban
estar impresos.
“Estos archivos son el cumplimiento de la promesa que le hice”, -dijo
Saint Germain-, mientras señalaba hacia una sección particular en el
extremo final de la pared lateral. “Ellos describen la ciudad, el país, y la
civilización que existió una vez, en donde ahora se halla el Desierto del
Sáhara, en tiempos en que usted era hijo mío y Yo el legislador de ese
antiguo imperio. Esta sala contiene archivos de muchos países y de la
elevación y caída de muchas civilizaciones”. Extendiéndome uno de los
ejes-soporte, Él liberó el cierre y yo encontré, para mi asombro, que podía
leer su contenido.
“Le capacito para leer esto”, -continuó Él-, “mediante una elevación
temporal de su conciencia, y refrescando su memoria oculta -el anterior
registro de estas experiencias que una vez tuvo-. Reconocer a Dios o a
Su Universo es tan sólo cuestión de contactar el registro Viviente en
cada forma. Todas las formas contienen Vida, y dentro de la emanación
de Luz de cada forma está grabado su entero pasado, que cualquiera
puede intentar descubrir y comprender, si tiene la voluntad de prestar
atención y tiempo, a la disciplina necesaria para aquietar la confusión
de la actividad externa, de su vida diaria. Este registro eterno existió
desde el principio dentro de todas las cosas”.
“En eras pasadas, la humanidad manifestó Perfección en todos los
órdenes. Esta condición anterior de la raza ha sido descrita por los
historiadores, como el Jardín del Edén -edén, o E-don-, que significa
Sabiduría Divina. Cuando se permitió que la actividad externa de la
mente descansase sobre el mundo de los sentidos físicos, la ‘Divina
Sabiduría’ -la Omnisapiente actividad de conciencia-, se nubló o
cubrió, y quedó sumergida. La Perfección y el control consciente de la
humanidad sobre toda forma, resultó ocultada y olvidada al mismo
tiempo”.
“El hombre se hizo consciente de los sentidos, en lugar de ser
consciente de Dios, y de este modo manifestó eso a lo que dirigió su
atención, y en lo que pensó mayormente. Dio la espalda deliberada y
conscientemente, a la Perfección y Dominio con los cuales le dotó el
Padre en el principio. El hombre creó sus propias experiencias de
carencia, limitación, y discordia de toda clase. Él se identificó a sí
mismo con la parte, en lugar del todo, y naturalmente el resultado fue
la imperfección”.
“Toda la limitación de la humanidad es el resultado del propio mal uso
que hace el individuo del atributo Divino del libre albedrío. Él se fuerza
a sí mismo a vivir dentro de su propia creación, hasta que, por voluntad
directa de la actividad externa de su mente, vuelva a mirar
conscientemente a su comienzo Real, -Dios, la Gran Fuente de Todo-.
Cuando ocurra esto, el hombre comenzará a recordar Eso que fue, y
que puede llegar a ser de nuevo, -cuando elija mirar una vez más el
Gran Diseño Cósmico de Sí Mismo-”.
“El registro que se le ayudó a leer, describe la Vida y las gentes, tal
como lo vimos ocurrir hace setenta mil años. Usted tiene mucho que ver
con el trabajo de hacer estos archivos, en diversas vidas que todavía no
le han sido reveladas”.
Nosotros cruzamos la sala de consejos saliendo por la puerta opuesta, y
encontramos una sala de medidas similares a la que acabábamos de dejar,
con dos salas menores adjuntas en la pared del norte. En la sala mayor,
cubriendo casi la superficie completa de la pared, había más estanterías
metálicas llenas de contenedores, bastante parecidos a los de la otra sala.
“Estas salas”, -continuó Él-, “contienen solamente oro y joyas que son
para ser usadas con propósitos especiales que bendecirán al mundo
entero, cuando la humanidad haya superado su incontrolado
egoísmo”.
En este ínterin Él tomó un contenedor lleno de monedas de oro, y
continuó explicando:
“Este es oro español perdido en el mar, y nosotros viendo que no sería
recuperado por otros medios, lo trajimos aquí a través de la actividad de
ciertas fuerzas que gobernamos. Más tarde, en tiempos que se
aproximan con rapidez, se dará de nuevo para ser usado en el mundo
externo”.
“En estos contenedores”, -indicando otra sección-, “se almacena el oro
de los continentes perdidos de Mu, y la Atlántida, las antiguas
civilizaciones de los Desiertos del Gobi y Sáhara, de Egipto, Caldea,
Babilonia, Grecia, Roma y otras. Si todo este oro fuese entregado para
usar en la actividad externa del mundo, forzaría un repentino reajuste
de cada fase de la experiencia humana. En el presente no sería sabio.
La Infinita Sabiduría y Poder de esos Grandes Maestros Cósmicos, que
han sido los Guardianes de la raza desde su primera aparición sobre la
Tierra, está más allá de la comprensión de la mente humana”.
“Nadie en este mundo acumuló jamás gran cantidad de riqueza, sin la
asistencia y radiación de algún Maestro Ascendido. Hay ocasiones en
las cuales ciertos individuos pueden ser usados como focos de gran
riqueza para un propósito específico, y en tales ocasiones, se les radia
un incrementado y añadido poder, porque a través de ello pueden
recibir asistencia personal.
Tal experiencia es una prueba y oportunidad para expandir su Luz.
Todo logro inusual, que ocurre en la actividad humana, no importa a
través de qué canal particular, se obtiene siempre por la asistencia del
Amor, Sabiduría, y Poder, súper humanos, de un Maestro Ascendido,
porque Éste ha trascendido todas las limitaciones del mundo físico, y
por esta razón, cualquier éxito más que ordinario, sólo se debe a Su
mayor poder, mediante la radiación”.
“En 1.887, la Hueste de Maestros Ascendidos estableció un aula en los
planos Internos con el propósito exclusivo de instruir a quienes habían
usado mal su riqueza, y revelarles completamente el resultado de sus
errores. A estos tales se les toma y dice la Verdad concerniente a la Ley
Universal que gobierna la riqueza, y los resultados que provienen de
influenciar a otros para perpetuar sus errores e ideas equivocadas.
Tienen completa libertad de aceptar o rechazar la prueba que se les
recibida”.
Nosotros entramos a continuación en las dos salas menores que estaban
también equipadas con la misma clase de contenedores, aunque no tan
grandes. Estos estaban llenos de joyas de todas clases -diamantes, rubíes,
perlas, esmeraldas y zafiros-, clasificados según variedad y cantidad.
Sonriendo, Saint Germain se dirigió a mí y dijo:
“Ahora ya conoce y comprende que el Gran Ser Divino es el único Real
Propietario y Controlador de toda riqueza. Esa ‘Presencia’ designa
guardianes de Sus tesoros en cada plano de la Vida, ya sea Luz,
Sabiduría, Sustancia o riquezas físicas. Usted está en calma y reposado,
según veo, mientras estamos observando esta fase de nuestra actividad,
y eso es bueno. Revela su fortaleza Interna y su habilidad para hacer lo
que está ahora a punto de ser conseguido, tan pronto como esté
preparado exteriormente. Esto pronto acaecerá, se lo aseguro”.
“Le he mostrado pruebas de que somos nosotros quienes realmente
gobernamos la riqueza del mundo, y la usamos sólo como una prueba
de la fortaleza del alma del individuo. Es siempre una confianza o
crédito, dado a aquellos que deberían ser lo suficientemente fuertes
para usar la riqueza sólo constructivamente; pero pocos, muy pocos,
pasan realmente la prueba, bajo la tentación existente, con mucho, en
el mundo de hoy. Si así lo elegimos, podemos elevar al más humilde
hijo de Dios, que tenga suficiente preparación, hasta la riqueza, el
poder, y prominencia, si haciéndolo así, podemos dar ayuda a muchos
otros, a través de tales logros”.
Después de examinar otros contenedores llenos de más joyas, nos
volvimos y reentramos a la sala del consejo. Mirando hacia la puerta a
través de la que habíamos entrado primero, ví a mis seres queridos, Lotus
y nuestro hijo, a cargo de uno de los Maestros Ascendidos, de quien Saint
Germain dijo que era conocido como Amen Bey. Después del
intercambio de saludos fuimos conducidos a unos asientos, delante del
panel de la pared del este. En grupos de tres a doce, llegaron los
benditos seres de la Hueste Ascendida, hasta que se habían sentado
setenta de ellos.
Descendió un gran sosiego sobre todos los reunidos, y durante unos
instantes un silencio expectante hizo contener el aliento. Una esfera de
suave Luz Blanca comenzó a formarse enfrente del panel,
incrementándose rápidamente en tamaño y brillantez, hasta que llegó a
ser un óvalo de al menos dos metros de altura. Como nacido del interior
de la Luz misma, salió un Ser muy Glorioso, -alto, majestuoso, y
poderoso-. Hizo la señal de unir lo finito con lo Infinito, y en un tono de
voz que estremecía cada átomo de la mente y el cuerpo, preguntó si todo
estaba a punto.
Una Luz brillante emergió de la sustancia que componía el panel, hasta
que éste tomó la apariencia de un espejo de Luz Viviente. Un momento
después se convirtió en una pantalla cósmica, sobre la cual podían ser
mostradas imágenes vivientes en todas las dimensiones, sin límite del
espacio que podía ser observado. Era auto evidente que toda cosa que
hubiese ocurrido o pudiese ocurrir en toda la Eternidad, podía hacerse
visible sobre esta pantalla, si las Inteligencias Directoras así lo deseaban.
Las primeras escenas mostraron el continente de “Mu”, la actividad y
logros de sus gentes, y la altura alcanzada por esta civilización. Esto
cubrió un periodo de miles de años. Después siguieron eventos que
seguramente habían sido un reino de terror para los habitantes de esa
Tierra. Posteriormente tuvo lugar un cataclismo que hizo pedazos la
superficie de la Tierra, hasta que todo se colapsó dentro de ella misma. La
antigua tierra de Mu se hundió bajo las olas de lo que es ahora el Océano
Pacífico, donde todavía descansa, arropada en su manto de agua. Se
elevará nuevamente, y una vez más absorberá la Vida y Luz del sol físico.
A continuación llegó el crecimiento de la belleza, sabiduría y poder de la
Atlántida, un gran continente que cubría una gran parte de lo que es ahora
el Océano Atlántico. En esa época existía tierra firme entre América
Central y lo que hoy es Europa. Las cosas logradas en esa era fueron
asombrosas, pero de nuevo fueron llevadas las cosas cada vez más fuera
de equilibrio, a causa del mal uso de las gentes, reexperimentando un
nuevo cataclismo que hizo pedazos la superficie de la Tierra.
Quedó tan sólo un pequeño remanente de la Atlántida, meramente una
isla en el medio del océano, aislada del contacto con el resto del mundo
civilizado. Las porciones del Este y el Oeste de esta tierra se habían
hundido bajo el Océano Atlántico, dejando sólo la isla llamada Poseidón.
Ésta había sido el corazón del conocido mundo civilizado de entonces, y
se habían hecho preparaciones para proteger y preservar sus más
importantes actividades como un foco central, para proseguir cierto
trabajo inacabado. En ese periodo se obtuvo un gran progreso, tanto
espiritual como material.
El desarrollo mecánico de este ciclo alcanzó un muy alto estado de
progreso, y uno de sus más notables expresiones fue la perfección de su
navegación aérea. El transporte aéreo de nuestra vida moderna es todavía
muy rudimentario y primitivo comparado con lo que existía en la
Atlántida. Los Grandes Maestros de Luz y Sabiduría hicieron posible esto
para el pueblo de Poseidón, porque ellos inspiraron, instruyeron,
protegieron, y les revelaron conocimientos de gran avance, en todas las
fases de la actividad humana.
Un gran sector de este pueblo llegó a ser consciente del Gran Poder
Divino Interno, dentro del individuo, pero, lo mismo que antes, el lado
humano de su naturaleza, o actividades externas, usurpó de nuevo la Gran
Energía. El egoísmo y el mal uso de esta trascendente sabiduría y poder
ganó ascendencia, incluso mayor que la anterior. Los Maestros de la
Sabiduría Antigua vieron que el pueblo estaba generando otro momentum
destructivo, y que amenazaba un tercer cataclismo. Ellos advirtieron a los
habitantes una y otra vez, como previamente, pero solamente prestaron
oídos aquellos que servían a la “Luz”.

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