Leyes y castigos
Algunos historiadores insisten en mencionar a los mayas como un pueblo bastante más civilizado y "pensante" que el de los aztecas, hecho que, según estos, se manifiesta en sus leyes y castigos.
Entre los mayas el adulterio, a diferencia de la mayoría de los imperios indígenas, era un delito que el Estado dejaba en manos de la víctima, que podía decidir perdonar o bien, matar al adúltero; la forma era la siguiente:
"Atado de pies y manos a un poste, el adúltero era puesto a disposición del cónyuge ofendido (...) a cuyo efecto le dejaba caer una pesada piedra desde lo alto, en la cabeza, haciéndole saltar los sesos".
En algunos pueblos, el castigo para el adúltero era peor: le extraían las vísceras por el ombligo. Otro ejemplo de la peculiar ley maya, es que la muerte del homicida se dejaba a cargo de los parientes de la víctima. Asimismo, el intento de seducción de una mujer casada o de hija de familia era penado con la muerte, como menciona Salcedo Flores, comentando varios casos concretos.
Las cárceles, para estos y casi todos los pueblos indígenas, eran utilizadas únicamente como lugar de alojamiento del reo hasta la ejecución. Jamás se consideraba la posibilidad de reinsertar al reo en la sociedad. Si el homicida era menor de edad, se lo reducía a la esclavitud perpetua.
En cuanto al robo, tuvieron los mayas una actitud bastante más práctica y astuta que otros pueblos. El robo o hurto de cosa que no pudiera ser devuelta se castigaba con la esclavitud perpetua y no con la muerte. Política esta que les permitió contar con una cantidad incalculable de esclavos; que, de alguna manera, explica la gran cantidad de construcciones inmensas, realizadas durante la era maya, ya que estos esclavos eran destinados para tales fines.
Hay que agregar también que entre los mayas la esclavitud era hereditaria; cuando estos morían, pasaban a ocupar su lugar su hijo, y así sucesivamente a menos que este, o sus hijos, pudieran comprar la libertad; cosa muy poco probable. También se penaba con la muerte a aquellos hombres del pueblo llano que usaran símbolos y/o vestimentas propias de nobles y reyes, como las plumas de ciertos animales, ya que, la caza de estos estaba completamente prohibida al hombre común. Además si se consideraba que el animal había sido cazado "gratuitamente", se ordenaba la muerte del cazador. La "ley" maya no hacía distinción entre el homicidio intencional y el accidental. Ambos eran penados irremediablemente con la muerte, pues según su mística cosmovisión de la vida no había nada que fuera por accidente.
Entre los castigos más usuales que no implicaban la muerte, encontramos la lapidación, destrucción de los ojos, labrado en el rostro, esclavitud, amarradura de las manos a la espalda varias horas o un día. A diferencia del derecho mexica, que a veces permitía la revisión de una sentencia, los mayas negaban tal posibilidad.
Economía
La principal actividad económica de los mayas provenía del mercado de esclavos y de la plantación de cacao, que utilizaban muchas veces como moneda de trueque con otros pueblos. Sus mercados son una clara muestra de ello, especialmente en Chichén Itzá, donde un conejo se vendía por 10 porotos de cacao, una calabaza por 4, un esclavo por 100 (un equivalente a 25 tazas de chocolatada según Von Hagen) y los servicios de una prostituta costaba entre 8 y 10.
No obstante, a pesar de la pobreza del suelo y del uso a veces irresponsable que hicieron de este, lograron, además de maíz, buenas cosechas de ají, tomate, mandioca, etc. Si bien en ocasiones cazaban animales silvestres, su dieta era básicamente vegetal.
Hábiles en el tejido de algodón, la artesanía y en el diseño de alfarería, lograron también alguna renta comerciándolos.
Educación
Al igual que los aztecas, no contaron estos con escritura, utilizando en su defecto un complejo, y a veces indescifrable, sistema de expresión jeroglífica, donde pudieron asentar algunos hechos de su historia. No obstante, Sylvanus Morley, siguiendo aquí las convicciones de H.G. Wells y Edward Gibbon en que la escritura es lo que distingue a un pueblo civilizado de uno salvaje, los mayas fueron el pueblo más civilizado del Nuevo Mundo.
En cuanto a la educación y saberes, se sabe que solo los nobles tenían acceso a ella -al menos, en lo referente a la alta educación-, considerados los únicos capaces de utilizarlos responsablemente e interpretarlos de forma adecuada; particularmente los sacerdotes.
Y sabemos también que sus conocimientos astronómicos eran elevados. Habían construido un observatorio, que aun hoy sigue en pie y puede visitarse (en la región de Chichén Itzá, denominado el Caracol).
Contaron con un calendario (haab) bastante preciso, dividido en 18 meses de 20 días cada uno, a los que se agregaban cinco días más. Este les permitió tener cierta organización y sentido del "tiempo". Estos conocimientos permitieron a los sacerdotes, que estudiaban ciclos e interpretaban las señales del cielo, señalar los tiempos convenientes para la siembra y cultivo.
Creían que el tiempo era cíclico: que las mismas influencias y consecuencias se repetían en la historia. No obstante, parece que la escritura jeroglífica y el calendario utilizado fue inventado por los Olmecas. Se destacaron también en las matemáticas, contando con un complejo sistema numérico basado en 20 símbolos, que incluían el cero. Según varios autores, se aventajaron en los conocimientos de la arquitectura a todo el resto de los pueblos precolombinos, considerándose sus pirámides como las más perfectas de América.
Los mayas veneraban a decenas de dioses que, al igual que las demás religiones de otros imperios precolombinos, cumplían cada uno una misión específica y exigían sacrificios humanos para asegurar la prosperidad y existencia del mundo. Creían, a su manera, en la existencia de un cielo y un ardiente infierno que denominaban Mitnal; que a toda costa procuraban evitar, siguiendo los preceptos de sus dioses lo más acabadamente posible. Entre los dioses o divinidades más importantes podemos mencionar a:
*Kukulkán (dios creador)
*Itzamná (dios del cielo)
*Ah Kin (dios del Sol)
*Ix Chel (diosa de la Luna)
*Yum Kaax (dios de la vegetación silvestre y guardián de sus animales)
*Ek Chuah (dios del cacao, de la guerra y benefactor de los mercaderes)
*Ixtab (diosa del suicidio)
A casi todos, especialmente a Yum Kaax, ofrecían víctimas humanas; muy particularmente a niños.
Panem et circenses: Juego de Pelota
Con las lógicas salvedades del caso, al igual que en las épocas en que reinaron en Roma emperadores demagogos que utilizaban bajos artilugios para intentar contener y/o desviar la atención de las masas -particularmente alimentando su morbo de sangre-, los imperios y culturas mesoamericanas tuvieron los suyos. Su método: el juego de pelota y sus contiendas de "gladiadores".
La fiesta-juego era tan esperada que el pueblo no podía contener su entusiasmo, concurriendo masivamente, llegando algunos al extremo de vender a sus hijas para obtener un lugar de privilegio en el campo.
Para la mayor parte de las fuentes, el juego de pelota fue practicado por los pueblos mesoamericanos desde el 1400 a.C aproximadamente, pero será a partir del denominado período clásico (o posclásico según algunos autores) que este deporte será vinculado en forma directa con los sacrificios de humanos; particularmente entre los mayas y aztecas. Las reglas de este juego, según parece, fueron variando con el tiempo.
Para jugar se paraban dos equipos, cada uno en una mitad de la cancha (el tamaño de la cancha variaba sensiblemente, dependiendo del lugar). Parece que, en su versión más común, el juego consistía en golpear la pelota de un lado a otro utilizando las caderas, hasta que un equipo no consiguiera devolver la pelota o hasta que esta saliera del campo. Ambos equipos estaban formados por prisioneros cautivos, muchas veces desnudos y maltratados o torturados previamente. El equipo o capitán del equipo perdedor era decapitado. La existencia de estos juegos sangrientos fue relatada por los mismos indígenas y cronistas de Indias, patente también en el mismo arte aborigen conmemorativo de estas prácticas.
Otro juego popular de pelota era el Tlachtli, que heredaron de los mayas. Era un juego de carácter religioso y lo jugaban dos equipos de 5 jugadores. La finalidad del mismo era pasar una pelota de caucho por un aro puesto en forma vertical en un muro, utilizando solamente los codos, rodillas y caderas para introducirla. La pelota era tan dura que era muy común que se produjeran contusiones graves e incluso muertes. El capitán del equipo perdedor era decapitado o sacrificado, pues se entendía que este era el deseo de los dioses.
En relación a este juego, fray Bernardino de Sahagún escribió lo siguiente:
"Las pelotas eran del tamaño aproximado de las bolos (unos quince centímetros de diámetro) y eran sólidas hechas de una goma llamada ulli... que es muy ligera y rebota como una pelota inflada. Durante el juego los que se hallaban presentes hacían apuestas de oro, turquesas, esclavos, ricas mantas y casas... En otras ocasiones, el señor jugaba pelota por diversión... También con él iban buenos jugadores de pelota, quienes jugaban ante él y otros principales jugaban en el equipo adversario. El campo del juego de pelota consistía en dos paredes separadas veinte o treinta pies, que eran hasta de cuarenta o cincuenta pies de longitud; las paredes estaban blanqueadas y medían alrededor de ocho y medio pies de altura y en el medio del campo había una línea que era usada en el juego... En el centro de las paredes, en medio del campo, se hallaban las piedras, como muelas de molino ahuecadas, una frente a la otra y cada una tenía un agujero bastante grande para contener la pelota... Y el que hacía pasar la pelota por él ganaba el juego. No jugaban con las manos, sino golpeaban la pelota con las nalgas; empleaban para jugar guantes en las manos y un cinturón de cuero en las nalgas, para golpear la pelota".
Otro cronista, Diego Muñoz Camargo, autor de la importante Historia de Tlaxcala, observó lo siguiente:
"Tenían juegos de pelota de un modo extrañísimo que llamaban el juego de Ulli. Es una pelota hecha de cierta leche que destila un árbol llamado Vlquahuitl que se convierte en duros nervios, que salta tanto, que no hay cosa en esta vida con qué compararlo. Son las pelotas del tamaño de las de viento de las que se usan en España, y saltan tanto, que si no se ve parece increíble que dando con la pelota en el suelo, salta más de tres estados en lo alto. Esta pelota se jugaba con los cuadriles o con las nalgas, porque pesa tanto que con las manos no se podía jugar; y así los jugadores de esta pelota tenían hechos de cuero cinchos muy anchos de gamuza, para las nalgas con que jugaban. Tenían juegos de pelota para tener ejercicio los hijos de los Señores, y jugaban por apuestas muchas preseas, ropas, oro, esclavos, divisas, plumería y otras riquezas. Habían en estos juegos grandes apuestas y desafío: eran juegos de República muy solemnizados; no los jugaban sino Señores y no gente plebeya: tenían para este juego diputados".
Fueron muy frecuentes también las luchas a muerte o "sacrificios gladiatorios". En general, los enfrentamientos se daban entre algún esclavo o prisionero de guerra -antes de ser sacrificado- contra los más hábiles guerreros del imperio y su captor. La pelea era, en realidad, una pantomima, pues mientras los gladiadores del imperio portaban una gran variedad de armas letales, armaduras y escudos protectores -estando además acompañados por otros bravos y reputados guerreros- el prisionero debía luchar solo e indefenso y a veces hasta atado de pies o manos. Una de las contiendas más recordadas tuvo lugar entre un afamado jefe de txalcaltecas -enemigos tradicionales de los aztecas-, que se encontraba a la sazón prisionero, y dos importantes guerreros de los aztecas: "Súbitamente, el primer relámpago de muerte le llegó a través de la espada cubierta de cuchillos de obsidiana, que podían cercenar un brazo o una cabeza de un solo tajo, manejada por el Caballero Águila. Ya no pudo escuchar nada más, porque había muerto; al mismo tiempo, atronaban el aire los gritos de todos los espectadores que habían apostado al Caballero Águila como el que abatiría mortalmente al prisionero...". La finalidad de este pecular evento era principalmente: Entretener a la multitud allí congregada haciéndoles olvidar por un momento sus penurias, y darle al captor de la víctima la posibilidad de demostrar su valor frente a todos, para así acrecentar su fama y honores (esto último, siempre y cuando la víctima peleara bravamente a pesar de la notable desventaja en la que se encontraba). Sucedió algunas veces que la víctima peleaba tan valientemente, que lograba matar a uno o dos guerreros, además de su captor; aunque luego, exhausto del estoico esfuerzo, terminaba siendo ultimado por los otros guerreros.
Supuestamente, si el prisionero derrotaba a los cuatro o cinco gladiadores que se le enfrentaban, podía reclamar su libertad.
Cuenta Francisco Clavijero que se tienen noticias de casos donde esto sucedió, cuando un cholulteca prisionero con uno de sus pies atados, venció a todos los huexotzingos que se le pusieron en el camino. No obstante, se ordenó su ejecución por temor a que este se armase contra ellos, en el futuro, aliado con enemigos.
Había juegos, no obstante, que no involucraban prisioneros ni sacrificios humanos, aunque no se destacaban, empero, por la deportividad o sana afición al deporte. Son varios los cronistas que aseguran sobre la violencia de los juegos, y una -sino la más importante- finalidad del juego era apostar; convirtiéndose en algunos casos en una verdadera industria de la apuesta, aún cuando jugaban entre pueblos vecinos por simple diversión. Esto fue común entre los aztecas, llegando a verdaderos extremos, como cuenta Diego Durán: "estos desgraciados... vendían a sus hijos con el fin de apostar e incluso apostaron a sí mismo y se convirtieron en esclavos". Fray Juan de Torquemada, misionero e historiador del siglo XVI, relata el caso del emperador azteca Axayactl, que jugó contra Xihuitlemoc, líder de Xochimilco, apostando sus ingresos anuales en contra de varios chinampas de Xochimilco. Ixtlilxochitl, un contemporáneo de Torquemada, relata que Topiltzin, el rey tolteca, juegó contra tres rivales y que el ganador podía regir a todos.
En el general en el juego de pelota, debido al peso y tamaño de la misma, terminaban a lo menos con fracturas, narices rotas, dientes rotos y caídos, y graves contusiones cerebrales.
FUENTES:
1) 1492, FIN DE LA BARBARIE Y COMIENZO DE LA CIVILIZACIÓN EN AMÉRICA de Cristian Rodrigo Iturralde
2) RELACIONES DE LAS COSAS DE YUCATÁN de Fray Diego de Landa
3) THE MAYA, CHILDREN OF TIME de Howard La Fay
4) THE MAYA de Michael D. Coe
5) BREVE HISTORIA DE AMÉRICA de Luis Alberto Sánchez
6) GRANDEZA Y DECADENCIA DE LOS MAYAS de Eric Thompson
7) LAS CULTURAS PRECOLOMBINAS de Henri Lehmann
8) HISTORIA DE YUCATÁN de Carlos Castillo Peraza
9) EL DERECHO MAYA PREHISPÁNICO... de Antonio Salcedo Flores
10) EXPLORADOR MAYA de Victor Wolfgang Von Hagen
11) LA IDEOLOGÍA DEL SACRIFICIO ENTRE LOS MAYAS de David Stuart
12) HISTORIA DE TLAXCALA de Diego Muñoz Camargo
13) LA CIVILIZACIÓN MAYA de Sylvanus Morley
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