San Martín y sus enemigos en Mendoza
En tres días se cumplira otro aniversario del fallecimiento del General. Aquí un panorama sobre los enemigos que tuvo que combatir.
Mucho conocemos de su historia que desde la escuela primaria hemos aprendido. Pero mucho también desconocemos acerca de los enemigos que tuvo que enfrentar durante su estadía en Mendoza siendo gobernador y luego como General en Jefe del Ejército de los Andes.
Conozcamos algo más sobre aquellos que fueron sus enemigos en aquellos tiempos.
Los amigos del rey
Después de la Revolución de Mayo de 1810, los pobladores de la capital de Cuyo se dividieron en patriotas y realistas. Familias enteras estaban a favor o en contra de la llamada “Causa”.
En 1814, el entonces coronel mayor José de San Martín llegó a Mendoza como gobernador de las provincias de Cuyo enviado por el gobierno de Buenos Aires.
A los pocos días de ejercer el cargo vio que muchos de los vecinos de la región eran patriotas, pero muchos más eran los realistas que apoyaban al rey Fernando VII (preso entonces por Napoleón en la cárcel de Bayona).
Inmediatamente, los enemigos de los patriotas se pusieron manos a la obra para boicotear todo lo que el reciente gobernador podía hacer.
El espionaje realista se hizo más intenso, luego de la toma de estos en el territorio chileno, después del desastre de Rancagua en octubre de ese año.
Había que estar muy atento, sobre todo a la filtración de información que estos realizaban a través de algunos vecinos y otros que el entonces capitán general de Chile, Marcó del Pont, enviaba hacia Mendoza para informarse acerca de las actividades y el desarrollo de lo que pasaba en la ciudad.
Entre ellos aparecían nombres como José y Antonio Lesama, Francisco Calderón, José Figueroa, Domingo Arancibia o el acérrimo realista don Nicolás Infante y Laila. Estos creaban diferentes situaciones de desconcierto en la población con noticias falsas.
Hacían alboroto en pulperías y otros lugares públicos, en donde corrían la voz de que los realistas estaban a punto de invadir Mendoza o que el gobierno de Buenos Aires caería por no tener sustentación política y los monárquicos tomarían otra vez el poder.
Así era el ambiente en aquel tiempo. Algunos de estos hombres daban importantes detalles sobre cómo se preparaba la defensa del territorio y también los movimientos y números de tropas que había en la zona. La información llegaba a Chile por mensajeros que se hacían pasar por simples comerciantes.
Ante esta peligrosa situación, el gobernador San Martín tomó diferentes medidas para estos agitadores en contra de la patria. Luego de un largo seguimiento fueron apresados y conducidos a diferentes lugares de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
¡Matad a San Martín!
San Martín no solamente tuvo que enfrentar a sus enemigos realistas, también dentro de su ejército se realizó un complot en su contra.
Desde Buenos Aires se hablaba de la independencia, pero nadie se ponía de acuerdo. Golpes de Estado y sublevaciones de distintos cuerpos militares eran una constante en aquellos años y Mendoza no pasó por alto estos incidentes.
El primer motín surgió a raíz de las discrepancias entre jefes y oficiales de los batallones y regimientos que estaban asentados en la región de Cuyo.
A mediados de 1816, el comandante del regimiento Nº 8, José María Rodríguez, se había juntado con otros jefes y oficiales y comentaban las diferencias con el coronel mayor San Martín. Aludían a la falta de apoyo a sus batallones y a la prioridad que daba a sus Granaderos a Caballo.
Otro de los rumores que se corrieron fue la sustitución de todos los comandantes del Ejército en Mendoza. Y aunque parezca mentira, muchos veían en San Martín a un hombre que no era un verdadero patriota, sino un jefe venido directamente desde Europa y contrario a los ideales nacionales.
Todas estas causas motivaron que Rodríguez, Martínez y otros oficiales decidieran eliminar al gobernador intendente y tomar el mando de la provincias de Cuyo.
La conspiración proyectada por los jefes y oficiales de los batallones del Nº 8 y 11 tenía como objetivo principal tomar el poder de las provincias de Cuyo.
El plan consistía: primero asesinar al gobernador intendente San Martín, luego sublevar a las tropas de San Juan y, en tercer lugar, tomar el poder en Mendoza.
Los conspiradores se reunieron en una casa de la ciudad. Allí se encontraron el comandante José María Rodríguez, el mayor Francisco Bermúdez y el ayudante Luis T. Reyes. Las instrucciones eran concretas: eliminar a San Martín cuando estuviera en la casa que servía de academia militar.
Personalmente, Rodríguez y algunos oficiales odiaban profundamente a San Martín y estaban resueltos a eliminarlo y sustituirlo por el general Marcos Balcarce.
Pero el destino quiso que un oficial de milicias descubriera los planes que estaban tramando e inmediatamente informó al general, quien desbarató la conjuración y tomó serias medidas para los sediciosos.
Los conspiradores fueron encarcelados y se los procesó ante un Tribunal de Guerra. Algunos quedaron absueltos de culpa y cargo, mientras que otros, como el cerebro José María Rodríguez, fue destituido del ejército y confinado a Buenos Aires.
Los enemigos chilenos
Entre estos se destacaron dos célebres hermanos que planeaban una revuelta sediciosa y para lo cual se habían trasladado a Buenos Aires. Eran los hermanos Carrera, quienes odiaban por igual al flamante General San Martín y al brigadier chileno O'Higgins, y tenían la intención de liberar por su cuenta el país trasandino de los realistas.
Este conjuro se estaba preparando desde bastante tiempo atrás en Mendoza y en la mira estaban listos para ser liquidados tanto San Martín como O'Higgins.
Entre los secuaces de los hermanos Carrera se encontraban varios emigrados chilenos que estaban a favor del Carrerista, entre ellos nombres como Juan Antonio Díaz Salcedo, Manuel Lastra y Timoteo Bustamente. En Mendoza se encontraban Juan Esteban Mariano, Juan Alfaro, Manuel Muñoz Viña y Manuel Serrano.
Como los otros conatos, éste fue desbaratado en enero de 1817, pocos días antes de que San Martín emprendiera el cruce de los Andes y liberara Chile.
Como vemos, fueron muchos los enemigos y las situaciones que tuvo que enfrentar el General. Sin embargo, pudo superarlo y realizar la más importante hazaña de nuestra historia argentina. Carlos Campana - [email protected]
En tres días se cumplira otro aniversario del fallecimiento del General. Aquí un panorama sobre los enemigos que tuvo que combatir.
Mucho conocemos de su historia que desde la escuela primaria hemos aprendido. Pero mucho también desconocemos acerca de los enemigos que tuvo que enfrentar durante su estadía en Mendoza siendo gobernador y luego como General en Jefe del Ejército de los Andes.
Conozcamos algo más sobre aquellos que fueron sus enemigos en aquellos tiempos.
Los amigos del rey
Después de la Revolución de Mayo de 1810, los pobladores de la capital de Cuyo se dividieron en patriotas y realistas. Familias enteras estaban a favor o en contra de la llamada “Causa”.
En 1814, el entonces coronel mayor José de San Martín llegó a Mendoza como gobernador de las provincias de Cuyo enviado por el gobierno de Buenos Aires.
A los pocos días de ejercer el cargo vio que muchos de los vecinos de la región eran patriotas, pero muchos más eran los realistas que apoyaban al rey Fernando VII (preso entonces por Napoleón en la cárcel de Bayona).
Inmediatamente, los enemigos de los patriotas se pusieron manos a la obra para boicotear todo lo que el reciente gobernador podía hacer.
El espionaje realista se hizo más intenso, luego de la toma de estos en el territorio chileno, después del desastre de Rancagua en octubre de ese año.
Había que estar muy atento, sobre todo a la filtración de información que estos realizaban a través de algunos vecinos y otros que el entonces capitán general de Chile, Marcó del Pont, enviaba hacia Mendoza para informarse acerca de las actividades y el desarrollo de lo que pasaba en la ciudad.
Entre ellos aparecían nombres como José y Antonio Lesama, Francisco Calderón, José Figueroa, Domingo Arancibia o el acérrimo realista don Nicolás Infante y Laila. Estos creaban diferentes situaciones de desconcierto en la población con noticias falsas.
Hacían alboroto en pulperías y otros lugares públicos, en donde corrían la voz de que los realistas estaban a punto de invadir Mendoza o que el gobierno de Buenos Aires caería por no tener sustentación política y los monárquicos tomarían otra vez el poder.
Así era el ambiente en aquel tiempo. Algunos de estos hombres daban importantes detalles sobre cómo se preparaba la defensa del territorio y también los movimientos y números de tropas que había en la zona. La información llegaba a Chile por mensajeros que se hacían pasar por simples comerciantes.
Ante esta peligrosa situación, el gobernador San Martín tomó diferentes medidas para estos agitadores en contra de la patria. Luego de un largo seguimiento fueron apresados y conducidos a diferentes lugares de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
¡Matad a San Martín!
San Martín no solamente tuvo que enfrentar a sus enemigos realistas, también dentro de su ejército se realizó un complot en su contra.
Desde Buenos Aires se hablaba de la independencia, pero nadie se ponía de acuerdo. Golpes de Estado y sublevaciones de distintos cuerpos militares eran una constante en aquellos años y Mendoza no pasó por alto estos incidentes.
El primer motín surgió a raíz de las discrepancias entre jefes y oficiales de los batallones y regimientos que estaban asentados en la región de Cuyo.
A mediados de 1816, el comandante del regimiento Nº 8, José María Rodríguez, se había juntado con otros jefes y oficiales y comentaban las diferencias con el coronel mayor San Martín. Aludían a la falta de apoyo a sus batallones y a la prioridad que daba a sus Granaderos a Caballo.
Otro de los rumores que se corrieron fue la sustitución de todos los comandantes del Ejército en Mendoza. Y aunque parezca mentira, muchos veían en San Martín a un hombre que no era un verdadero patriota, sino un jefe venido directamente desde Europa y contrario a los ideales nacionales.
Todas estas causas motivaron que Rodríguez, Martínez y otros oficiales decidieran eliminar al gobernador intendente y tomar el mando de la provincias de Cuyo.
La conspiración proyectada por los jefes y oficiales de los batallones del Nº 8 y 11 tenía como objetivo principal tomar el poder de las provincias de Cuyo.
El plan consistía: primero asesinar al gobernador intendente San Martín, luego sublevar a las tropas de San Juan y, en tercer lugar, tomar el poder en Mendoza.
Los conspiradores se reunieron en una casa de la ciudad. Allí se encontraron el comandante José María Rodríguez, el mayor Francisco Bermúdez y el ayudante Luis T. Reyes. Las instrucciones eran concretas: eliminar a San Martín cuando estuviera en la casa que servía de academia militar.
Personalmente, Rodríguez y algunos oficiales odiaban profundamente a San Martín y estaban resueltos a eliminarlo y sustituirlo por el general Marcos Balcarce.
Pero el destino quiso que un oficial de milicias descubriera los planes que estaban tramando e inmediatamente informó al general, quien desbarató la conjuración y tomó serias medidas para los sediciosos.
Los conspiradores fueron encarcelados y se los procesó ante un Tribunal de Guerra. Algunos quedaron absueltos de culpa y cargo, mientras que otros, como el cerebro José María Rodríguez, fue destituido del ejército y confinado a Buenos Aires.
Los enemigos chilenos
Entre estos se destacaron dos célebres hermanos que planeaban una revuelta sediciosa y para lo cual se habían trasladado a Buenos Aires. Eran los hermanos Carrera, quienes odiaban por igual al flamante General San Martín y al brigadier chileno O'Higgins, y tenían la intención de liberar por su cuenta el país trasandino de los realistas.
Este conjuro se estaba preparando desde bastante tiempo atrás en Mendoza y en la mira estaban listos para ser liquidados tanto San Martín como O'Higgins.
Entre los secuaces de los hermanos Carrera se encontraban varios emigrados chilenos que estaban a favor del Carrerista, entre ellos nombres como Juan Antonio Díaz Salcedo, Manuel Lastra y Timoteo Bustamente. En Mendoza se encontraban Juan Esteban Mariano, Juan Alfaro, Manuel Muñoz Viña y Manuel Serrano.
Como los otros conatos, éste fue desbaratado en enero de 1817, pocos días antes de que San Martín emprendiera el cruce de los Andes y liberara Chile.
Como vemos, fueron muchos los enemigos y las situaciones que tuvo que enfrentar el General. Sin embargo, pudo superarlo y realizar la más importante hazaña de nuestra historia argentina. Carlos Campana - [email protected]