ORIGEN DE LA CRISIS ECONÓMICA ARGENTINA EN TIEMPOS DEL KIRCHNERISMO
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
Muchos son los dictámenes, y mas aún son las opiniones que desde diversos ángulos se formulan sobre la actual crisis económica argentina. Claro que tanta disparidad de criterios y enfoques solo obedece al alto grado de antagonismo y anacronismo ideológico que tienen los políticos y economistas vernáculos. Llevando al subjetivismo contumaz a estos extremos que hoy vivimos, donde hay conclusiones harto contrapuestas y contradictorias. Dicho esto, no hace falta explicar que esta, mi versión, será un aporte mas, que solo intentará ser constructiva.
A diferencia de los economistas, los filósofos de la economía, estudiamos además de las variables macro y micro económicas, los procesos y ciclos económicos, para intentar teorizar sobre cual es la estructura de pensamiento y tecnocracia adoptado, buscando detectar además que causas dieron origen a tal o cual política económica y modelo de gestión,como también que originan sus colapsos . Algunos no saben que la palabra "economía", etimológicamente no describe una acción, sino un códice de ordenamiento, que pretende establecer un marco jurídico y reglas de juego, que deberían ser respetadas por cada uno de los agentes que se relacionen entre sí. "Economía" es el resultado de la conjunción las palabras griegas "oikos" (casa), y "nomos" (regla), por lo tanto "dirección o administración de una casa". Según otra de las definiciones más aceptadas, propia de las corrientes marginalistas o subjetivas, la ciencia económica analiza el comportamiento humano como una relación entre fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos.
En otras palabras, economía que no tenga reglas de juego claras, provocará que las personas o agentes económicos se comporten de manera ambigua, marginal y caótica. Tautología que no distingue capitalistas de socialistas, pues quien no disponga de un ordenador económico bien estructurado, creíble, palpable y perdurable, provocará una incesante dinámica de ciclos y anticiclos. Antes del siglo XX, los períodos que construían y derruían a una crisis económica abarcaba lapsos de tiempo muy largos, y en algunos tramos de la historia hablaríamos de siglos.
Fueron justamente la revolución industrial y la revolución francesa, quienes cambiaron todo el escenario, para cimentar las bases de este nuevo orden social, político y económico en el que vivimos. El crecimiento de la economía mundial a partir del siglo XVIII, fue tan vertiginoso, que concibió sistemas y políticas económicas completamente anárquicas y dinámicas. El siglo XX, fue tan convulsionado, que provocó la aparición de muchas nuevas escuelas y políticas económicas, década tras década.
Hay tres factores claves que entraron en juego para cambiar de plano toda la configuración existente. El liberalismo, la globalización y el nuevo orden monetario. A partir de que el mundo abandona el patrón oro, para dejarle espacio al monetarismo, todo cambió para el ser humano. Pues la posibilidad de generar riqueza artificial, con el solo hecho de emitir dinero, produjo una aceleración inusitada, exagerada e incontrolable de la economía.
Durante muchos años, se pretendió poner orden, pero de manera infructuosa, convirtiendo a las ciencias económicas y sociales, en meras disciplinas testimoniales. Vale decir que los modelos solo sirvieron para edificar ontología y empirismo, pero resultaron ineficientes como guías.
Los avances tecnológicos y comunicacionales, coadyuvaron a que las especulaciones financieras y bursátiles se afianzaran, generando dos economía con numerales y lenguajes completamente distintos. Quedando por un lado, lo que hoy se denomina "Economía Real", y por el otro la "Economía Especulativa o Nocional". Representando la primera, la ambivalencia entre la oferta de bienes y servicios respecto de la demanda. Y la segunda, para describir todas las operaciones especulativas financieras, derivadas y a futuras. Las diferencias son tan enormes, que los derivados financieros al día de hoy, equivalen a doce veces el PBI real del mundo.
Argentina, tuvo algunas particularidades que la hicieron única, pero solo una de ellas es quién estigmatiza su historial económico, la inflación. Fenómeno este, que si bien se conoce desde hace varios siglos, tuvo su epicentro luego de la primer guerra mundial. La hiperinflación alemana, produjo la aparición de muchas escuelas económicas, especializadas en el tema. La crisis mundial de la década del 20 y del 30, condicionó el resurgimiento de nuevos referentes, tal el caso de Keynes. Luego de la segunda guerra mundial se originó otro período inflacionario a nivel mundial, pero fue morigerado en la década siguiente.
En cambio Argentina, siguió con altibajos niveles inflacionarios hasta el día de hoy. Ningún país en el mundo ha tenido un proceso inflacionario tan prolongado. Son mas de 60 años de convivir con la inflación. Para atender esta problemática, se elaboraron distintos programas anti-inflacionarios, que solo sirvieron como paliativos forzados y contrapelo de toda lógica, que terminaron siempre con eclosiones devaluatorias y traumáticas. Tuvimos Ahorro forzoso, Desagio, convertibilidad, flotación administrada, sistema de cambio fijo, desdoblamiento cambiario, pesificación forzada, crawling peg, etc, para siempre terminar donde empezamos, evidenciando que las pautas inflacionarias, son el punto de partida y el punto de llegada, se admita o no. Somos especialistas en planes de shock anti-inflacionario, pero también unos "ídolos" a la hora de tirar todo por la borda cuando nos dormimos en los laureles, lo que equivale a decir que amamos los planes cortoplacistas y la magia, quizá tanto como la propensión al masoquismo.
En este sentido, bien podemos decir, que nuestros ciclos económicos, reaccionan mas por factores endógenos que exógenos, haciendo de la argentina, una sociedad personalísima, sensible y paranoica. Dualidad que obra en ambos sentidos, pues es tan incoherente a la hora de depositar credulidad, como a la hora de retirar toda confianza posible, cosa que la dirigencia política parece no querer entender. Dicho de otra manera, las expectativas racionales en Argentina, no tienen racionalidad, como tampoco lo han tenido sus modelos o émulos de modelo .
El liberalismo en general, pero muy especialmente el peronismo, jamás supo siquiera aproximarse a la construcción de una economía definida, sólida y confiable, sin poder establecer jamás la mas ínfima deontología y axiología. La carencia absoluta de reglas claras y supraestructurales, fueron detonantes a la hora de la verdad. Todas las repuestas han sido coyunturales, con el agravante de haber despreciado el mas elemental ordenamiento de deberes y obligaciones morales. Falta de ética y una corrupción estructural, han sido el flagelo de un país que debería estar por derecho propio, entre las diez primeras potencias económicas del mundo.
Como verán, no hace falta hablar de números, cuando la economía de cualquier país se sostiene estrictamente en la confianza. Se afirma que un modelo económico fracasó cuando la sociedad le ha perdido toda confianza, como también se postula que es casi imposible recuperarla una vez perdida. Las correcciones que se pudieron hacer en su momento, no fueron hechas y ahora es tarde, el kirchnerismo no tiene mas oportunidades para con la economía, no así para con la política, que obran como dos mundos distintos,... hasta que se juntan. Argentina esta al margen de los mercados de capitales internacionales, no tiene subprime, no tiene derivados financieros, no tiene crédito, pero tiene una pésima dirigencia política y un pueblo manso, indiferente y hedonista.
Esta Argentina no es confiable para el mundo, y tampoco para los argentinos, lo cual se traduce en ínfimas proyecciones de inversión, aumento del desempleo, contracción del consumo, caída del ahorro, fuga de capitales, déficit en la balanza de pagos, crecimiento de la pobreza y recesión.
No tiene sentido ir comentando la foto del día a día, porque de aquí en mas solo veremos mas de lo mismo, y en tiempos donde los demás países vecinos crecerán, Argentina seguirá declinando. Es nuestra historia, esta en nuestra tradición. De nada sirve en estos momentos, que hablemos de todo lo bueno que hizo este gobierno, cuando no pudimos frenar esta crisis a tiempo. ¿Que sentido tiene el revisionismo historicista, si no nos ocupamos del presente?. A diferencia de los economistas clásicos, la filosofía económica no necesita de estadísticas ni matemáticas, pues con conocer la tendencia, la ideología y el grado de dificultad, se puede predecir con alto grado de responsabilidad que el futuro inmediato no será bueno. Como también sabemos que la crisis produce condicionantes en la memoria colectiva de los pueblos, especialmente en los latinos, quienes en su característica emotividad suelen olvidar con gran facilidad el pasado inmediato, para reclamar por un presente que les resulta adverso.
También es bueno dejar en claro, que a raíz de este desmadre en ciernes, Cristina y su gobierno se han inmunizado ante todo intento destituyente. Ningún dirigente de la oposición en su sano juicio, querría hacerse cargo de las riendas del país en estos momentos, cosa que ya se vio en el 2001 y 2002, por cuanto las críticas, en el peor de los casos, solo son gritos de advertencia y de impotencia.
De aquí en mas, los problemas se irán fortaleciendo, en la medida que el "modelo K", siga tomando dinero de una sociedad que ya no tiene mucho mas para dar, para financiar una fiesta donde quedan pocos invitados. La situación es tan grave, que cualquiera de las variantes que elija el gobierno, sumergirá a la república en un severo anticiclo que durará varios años mas, porque lo peor de nuestra crisis recién se apreciará en magnitud en el año 2013. Esta vez, no hay grandes cajas de donde echar mano. Ya no hay AFJP, no hay mas reservas de libre disponibilidad en el BCRA, y mas presión fiscal solo contribuirá a generar mas inflación. Estamos en una nueva trampa, hecha por nosotros mismos, para finalmente meternos solitos. Demostrando que mas de 60 años de inflación y de modelos intervencionistas obsoletos y perimidos, no sirvieron para elaborar el mas elemental Know How. Pues este modelo es un calco del modelo nacional distribucionista de Perón, por cuanto sigo sin entender por que seguimos insistiendo con lo mismo.
Menem gobernó los últimos dos años de su mandato, con solo el 20% de imagen positiva, para luego perder en una interna peronistas, quien le dio paso a Nestor Kirchner y señora. Y al igual que Menem, Kirchner supo construir poder montado en un nuevo ciclo, como cristina perderá el suyo, en el final de este ciclo. Misma receta, mismo resultado final.
A la oposición y al pueblo en general, solo le resta esperar y demandar, hasta que Cristina cumpla su mandato, abrigando una minúscula esperanza de que reaccione en algún momento, para tan solo hacer que el sufrimiento no sea tan cruel. La crisis económica y política, no está en los indicadores econométricos actuales, sino en la intencionalidad, la ideología y la arquitectura moral y ética del kirchnerismo. No obstante a mi entender, no todo es tan igual, puesto que las secuelas que dejará este modelo en la economía estratégica del país, estigmatizará a las generaciones futuras, condenándolas a jubilaciones y pensiones paupérrimas, dado el uso y abuso que se le está dando a los ahorros del ANSES, cosa que también vimos antes con Perón. El kirchnerismo no necesita de oposición, pues se tienen ellos mismos para todo, y solo resta que individualmente cada cual procure su pertinente zafarrancho de defensa: comprar menos, ahorrar y cuidar del trabajo y el dinero, pues se vienen tiempos de vacas flacas. En definitiva, no hace falta mirar el instrumental del tablero constantemente, si sabemos hacia donde vamos. Cristina ahora eligió una nueva metodología, que por cierto es peligrosa y casi desconocida, que se denomina "Devaluación Interna", la cual explico en el link que obra al pié, por cuanto se deduce que todas las medidas venideras girarán en ese sentido. Los resultados finales del modelo K, recién los conoceremos en el 2016.-
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Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
Muchos son los dictámenes, y mas aún son las opiniones que desde diversos ángulos se formulan sobre la actual crisis económica argentina. Claro que tanta disparidad de criterios y enfoques solo obedece al alto grado de antagonismo y anacronismo ideológico que tienen los políticos y economistas vernáculos. Llevando al subjetivismo contumaz a estos extremos que hoy vivimos, donde hay conclusiones harto contrapuestas y contradictorias. Dicho esto, no hace falta explicar que esta, mi versión, será un aporte mas, que solo intentará ser constructiva.
A diferencia de los economistas, los filósofos de la economía, estudiamos además de las variables macro y micro económicas, los procesos y ciclos económicos, para intentar teorizar sobre cual es la estructura de pensamiento y tecnocracia adoptado, buscando detectar además que causas dieron origen a tal o cual política económica y modelo de gestión,como también que originan sus colapsos . Algunos no saben que la palabra "economía", etimológicamente no describe una acción, sino un códice de ordenamiento, que pretende establecer un marco jurídico y reglas de juego, que deberían ser respetadas por cada uno de los agentes que se relacionen entre sí. "Economía" es el resultado de la conjunción las palabras griegas "oikos" (casa), y "nomos" (regla), por lo tanto "dirección o administración de una casa". Según otra de las definiciones más aceptadas, propia de las corrientes marginalistas o subjetivas, la ciencia económica analiza el comportamiento humano como una relación entre fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos.
En otras palabras, economía que no tenga reglas de juego claras, provocará que las personas o agentes económicos se comporten de manera ambigua, marginal y caótica. Tautología que no distingue capitalistas de socialistas, pues quien no disponga de un ordenador económico bien estructurado, creíble, palpable y perdurable, provocará una incesante dinámica de ciclos y anticiclos. Antes del siglo XX, los períodos que construían y derruían a una crisis económica abarcaba lapsos de tiempo muy largos, y en algunos tramos de la historia hablaríamos de siglos.
Fueron justamente la revolución industrial y la revolución francesa, quienes cambiaron todo el escenario, para cimentar las bases de este nuevo orden social, político y económico en el que vivimos. El crecimiento de la economía mundial a partir del siglo XVIII, fue tan vertiginoso, que concibió sistemas y políticas económicas completamente anárquicas y dinámicas. El siglo XX, fue tan convulsionado, que provocó la aparición de muchas nuevas escuelas y políticas económicas, década tras década.
Hay tres factores claves que entraron en juego para cambiar de plano toda la configuración existente. El liberalismo, la globalización y el nuevo orden monetario. A partir de que el mundo abandona el patrón oro, para dejarle espacio al monetarismo, todo cambió para el ser humano. Pues la posibilidad de generar riqueza artificial, con el solo hecho de emitir dinero, produjo una aceleración inusitada, exagerada e incontrolable de la economía.
Durante muchos años, se pretendió poner orden, pero de manera infructuosa, convirtiendo a las ciencias económicas y sociales, en meras disciplinas testimoniales. Vale decir que los modelos solo sirvieron para edificar ontología y empirismo, pero resultaron ineficientes como guías.
Los avances tecnológicos y comunicacionales, coadyuvaron a que las especulaciones financieras y bursátiles se afianzaran, generando dos economía con numerales y lenguajes completamente distintos. Quedando por un lado, lo que hoy se denomina "Economía Real", y por el otro la "Economía Especulativa o Nocional". Representando la primera, la ambivalencia entre la oferta de bienes y servicios respecto de la demanda. Y la segunda, para describir todas las operaciones especulativas financieras, derivadas y a futuras. Las diferencias son tan enormes, que los derivados financieros al día de hoy, equivalen a doce veces el PBI real del mundo.
Argentina, tuvo algunas particularidades que la hicieron única, pero solo una de ellas es quién estigmatiza su historial económico, la inflación. Fenómeno este, que si bien se conoce desde hace varios siglos, tuvo su epicentro luego de la primer guerra mundial. La hiperinflación alemana, produjo la aparición de muchas escuelas económicas, especializadas en el tema. La crisis mundial de la década del 20 y del 30, condicionó el resurgimiento de nuevos referentes, tal el caso de Keynes. Luego de la segunda guerra mundial se originó otro período inflacionario a nivel mundial, pero fue morigerado en la década siguiente.
En cambio Argentina, siguió con altibajos niveles inflacionarios hasta el día de hoy. Ningún país en el mundo ha tenido un proceso inflacionario tan prolongado. Son mas de 60 años de convivir con la inflación. Para atender esta problemática, se elaboraron distintos programas anti-inflacionarios, que solo sirvieron como paliativos forzados y contrapelo de toda lógica, que terminaron siempre con eclosiones devaluatorias y traumáticas. Tuvimos Ahorro forzoso, Desagio, convertibilidad, flotación administrada, sistema de cambio fijo, desdoblamiento cambiario, pesificación forzada, crawling peg, etc, para siempre terminar donde empezamos, evidenciando que las pautas inflacionarias, son el punto de partida y el punto de llegada, se admita o no. Somos especialistas en planes de shock anti-inflacionario, pero también unos "ídolos" a la hora de tirar todo por la borda cuando nos dormimos en los laureles, lo que equivale a decir que amamos los planes cortoplacistas y la magia, quizá tanto como la propensión al masoquismo.
En este sentido, bien podemos decir, que nuestros ciclos económicos, reaccionan mas por factores endógenos que exógenos, haciendo de la argentina, una sociedad personalísima, sensible y paranoica. Dualidad que obra en ambos sentidos, pues es tan incoherente a la hora de depositar credulidad, como a la hora de retirar toda confianza posible, cosa que la dirigencia política parece no querer entender. Dicho de otra manera, las expectativas racionales en Argentina, no tienen racionalidad, como tampoco lo han tenido sus modelos o émulos de modelo .
El liberalismo en general, pero muy especialmente el peronismo, jamás supo siquiera aproximarse a la construcción de una economía definida, sólida y confiable, sin poder establecer jamás la mas ínfima deontología y axiología. La carencia absoluta de reglas claras y supraestructurales, fueron detonantes a la hora de la verdad. Todas las repuestas han sido coyunturales, con el agravante de haber despreciado el mas elemental ordenamiento de deberes y obligaciones morales. Falta de ética y una corrupción estructural, han sido el flagelo de un país que debería estar por derecho propio, entre las diez primeras potencias económicas del mundo.
Como verán, no hace falta hablar de números, cuando la economía de cualquier país se sostiene estrictamente en la confianza. Se afirma que un modelo económico fracasó cuando la sociedad le ha perdido toda confianza, como también se postula que es casi imposible recuperarla una vez perdida. Las correcciones que se pudieron hacer en su momento, no fueron hechas y ahora es tarde, el kirchnerismo no tiene mas oportunidades para con la economía, no así para con la política, que obran como dos mundos distintos,... hasta que se juntan. Argentina esta al margen de los mercados de capitales internacionales, no tiene subprime, no tiene derivados financieros, no tiene crédito, pero tiene una pésima dirigencia política y un pueblo manso, indiferente y hedonista.
Esta Argentina no es confiable para el mundo, y tampoco para los argentinos, lo cual se traduce en ínfimas proyecciones de inversión, aumento del desempleo, contracción del consumo, caída del ahorro, fuga de capitales, déficit en la balanza de pagos, crecimiento de la pobreza y recesión.
No tiene sentido ir comentando la foto del día a día, porque de aquí en mas solo veremos mas de lo mismo, y en tiempos donde los demás países vecinos crecerán, Argentina seguirá declinando. Es nuestra historia, esta en nuestra tradición. De nada sirve en estos momentos, que hablemos de todo lo bueno que hizo este gobierno, cuando no pudimos frenar esta crisis a tiempo. ¿Que sentido tiene el revisionismo historicista, si no nos ocupamos del presente?. A diferencia de los economistas clásicos, la filosofía económica no necesita de estadísticas ni matemáticas, pues con conocer la tendencia, la ideología y el grado de dificultad, se puede predecir con alto grado de responsabilidad que el futuro inmediato no será bueno. Como también sabemos que la crisis produce condicionantes en la memoria colectiva de los pueblos, especialmente en los latinos, quienes en su característica emotividad suelen olvidar con gran facilidad el pasado inmediato, para reclamar por un presente que les resulta adverso.
También es bueno dejar en claro, que a raíz de este desmadre en ciernes, Cristina y su gobierno se han inmunizado ante todo intento destituyente. Ningún dirigente de la oposición en su sano juicio, querría hacerse cargo de las riendas del país en estos momentos, cosa que ya se vio en el 2001 y 2002, por cuanto las críticas, en el peor de los casos, solo son gritos de advertencia y de impotencia.
De aquí en mas, los problemas se irán fortaleciendo, en la medida que el "modelo K", siga tomando dinero de una sociedad que ya no tiene mucho mas para dar, para financiar una fiesta donde quedan pocos invitados. La situación es tan grave, que cualquiera de las variantes que elija el gobierno, sumergirá a la república en un severo anticiclo que durará varios años mas, porque lo peor de nuestra crisis recién se apreciará en magnitud en el año 2013. Esta vez, no hay grandes cajas de donde echar mano. Ya no hay AFJP, no hay mas reservas de libre disponibilidad en el BCRA, y mas presión fiscal solo contribuirá a generar mas inflación. Estamos en una nueva trampa, hecha por nosotros mismos, para finalmente meternos solitos. Demostrando que mas de 60 años de inflación y de modelos intervencionistas obsoletos y perimidos, no sirvieron para elaborar el mas elemental Know How. Pues este modelo es un calco del modelo nacional distribucionista de Perón, por cuanto sigo sin entender por que seguimos insistiendo con lo mismo.
Menem gobernó los últimos dos años de su mandato, con solo el 20% de imagen positiva, para luego perder en una interna peronistas, quien le dio paso a Nestor Kirchner y señora. Y al igual que Menem, Kirchner supo construir poder montado en un nuevo ciclo, como cristina perderá el suyo, en el final de este ciclo. Misma receta, mismo resultado final.
A la oposición y al pueblo en general, solo le resta esperar y demandar, hasta que Cristina cumpla su mandato, abrigando una minúscula esperanza de que reaccione en algún momento, para tan solo hacer que el sufrimiento no sea tan cruel. La crisis económica y política, no está en los indicadores econométricos actuales, sino en la intencionalidad, la ideología y la arquitectura moral y ética del kirchnerismo. No obstante a mi entender, no todo es tan igual, puesto que las secuelas que dejará este modelo en la economía estratégica del país, estigmatizará a las generaciones futuras, condenándolas a jubilaciones y pensiones paupérrimas, dado el uso y abuso que se le está dando a los ahorros del ANSES, cosa que también vimos antes con Perón. El kirchnerismo no necesita de oposición, pues se tienen ellos mismos para todo, y solo resta que individualmente cada cual procure su pertinente zafarrancho de defensa: comprar menos, ahorrar y cuidar del trabajo y el dinero, pues se vienen tiempos de vacas flacas. En definitiva, no hace falta mirar el instrumental del tablero constantemente, si sabemos hacia donde vamos. Cristina ahora eligió una nueva metodología, que por cierto es peligrosa y casi desconocida, que se denomina "Devaluación Interna", la cual explico en el link que obra al pié, por cuanto se deduce que todas las medidas venideras girarán en ese sentido. Los resultados finales del modelo K, recién los conoceremos en el 2016.-
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