La inmigración italiana en Argentina se refiere al movimiento migratorio más numeroso e importante que recibió la República Argentina. Se trata de la mayor comunidad europea en el país, incluso superando a la española. Unos tres millones de italianos llegaron a la nación austral, asentándose a esencialmente en las regiones centrales del territorio argentino.
De 1814 a 1970 llegaron contingentes de inmigrantes de todas las regiones de Italia. Sin embargo, en el siglo XIX la mayoría de los italianos procedían de regiones del norte de Italia esencialmente de la Liguria, el Piamonte, la Lombardía y el Véneto, mientras que en el siglo XX, cuando el flujo migratorio alcanzó su pico máximo, estos inmigrantes provenían primordialmente del sur y centro italiano, principalmente de Calabria, Sicilia, la Campania, Apulia, los Abruzos y Molise.
El asentamiento italiano en Argentina, junto con los españoles, formó la columna vertebral de la sociedad argentina actual. La cultura argentina tiene conexiones importantes en la cultura italiana en términos de idioma, costumbres y tradiciones. También existen en el país muchos apellidos italianos.
De acuerdo con Ethnologue, Argentina cuenta con más de 1.500.000 de hablantes de italiano, por lo que es el segundo idioma más hablado en el país. A pesar de las grandes cantidades de inmigrantes italianos en el país, la lengua italiana en realidad nunca se arraigó del todo en la Argentina, en parte porque en el momento en que la gran mayoría de los italianos sólo hablaban su dialecto italiano local y no el italiano unificado estándar. Esto impidió cualquier ampliación del uso de la lengua italiana como lengua principal en la Argentina. La similitud de los dialectos italianos con el español también permitió a los inmigrantes a asimilarse, mediante el uso de la lengua española, con relativa facilidad.
La inmigración italiana de la segunda mitad del siglo XIX a principios del siglo XX tuvo un impacto duradero y significativo en la entonación del español vernáculo de la Argentina. La investigación preliminar ha demostrado que el español rioplatense, y en particular el hablado en la ciudad de Buenos Aires, tiene patrones de entonación que se asemejan a las de los dialectos italianos (especialmente el napolitano), y difieren notablemente de los modelos de otras formas del español.6 Esto se correlaciona bien con los patrones de inmigración ya que Argentina, y particularmente Buenos Aires, tuvieron un gran número de colonos italianos desde el siglo XIX. De acuerdo con un estudio realizado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y publicada en Bilingüismo: Lenguaje y Cognición (ISSN 1366-7289).46 Los investigadores señalan que este es un fenómeno relativamente reciente, que comenzó a principios del siglo XX con la ola principal de la inmigración proveniente del sur de Italia. Antes de esto, el acento porteño era más similar al de España, especialmente al de Andalucía.
Además, la variante rioplatense del español posee numerosos italianismos.

De 1814 a 1970 llegaron contingentes de inmigrantes de todas las regiones de Italia. Sin embargo, en el siglo XIX la mayoría de los italianos procedían de regiones del norte de Italia esencialmente de la Liguria, el Piamonte, la Lombardía y el Véneto, mientras que en el siglo XX, cuando el flujo migratorio alcanzó su pico máximo, estos inmigrantes provenían primordialmente del sur y centro italiano, principalmente de Calabria, Sicilia, la Campania, Apulia, los Abruzos y Molise.
El asentamiento italiano en Argentina, junto con los españoles, formó la columna vertebral de la sociedad argentina actual. La cultura argentina tiene conexiones importantes en la cultura italiana en términos de idioma, costumbres y tradiciones. También existen en el país muchos apellidos italianos.
De acuerdo con Ethnologue, Argentina cuenta con más de 1.500.000 de hablantes de italiano, por lo que es el segundo idioma más hablado en el país. A pesar de las grandes cantidades de inmigrantes italianos en el país, la lengua italiana en realidad nunca se arraigó del todo en la Argentina, en parte porque en el momento en que la gran mayoría de los italianos sólo hablaban su dialecto italiano local y no el italiano unificado estándar. Esto impidió cualquier ampliación del uso de la lengua italiana como lengua principal en la Argentina. La similitud de los dialectos italianos con el español también permitió a los inmigrantes a asimilarse, mediante el uso de la lengua española, con relativa facilidad.
La inmigración italiana de la segunda mitad del siglo XIX a principios del siglo XX tuvo un impacto duradero y significativo en la entonación del español vernáculo de la Argentina. La investigación preliminar ha demostrado que el español rioplatense, y en particular el hablado en la ciudad de Buenos Aires, tiene patrones de entonación que se asemejan a las de los dialectos italianos (especialmente el napolitano), y difieren notablemente de los modelos de otras formas del español.6 Esto se correlaciona bien con los patrones de inmigración ya que Argentina, y particularmente Buenos Aires, tuvieron un gran número de colonos italianos desde el siglo XIX. De acuerdo con un estudio realizado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y publicada en Bilingüismo: Lenguaje y Cognición (ISSN 1366-7289).46 Los investigadores señalan que este es un fenómeno relativamente reciente, que comenzó a principios del siglo XX con la ola principal de la inmigración proveniente del sur de Italia. Antes de esto, el acento porteño era más similar al de España, especialmente al de Andalucía.
Además, la variante rioplatense del español posee numerosos italianismos.
