
¿Quien fue este hombre?
Carl Edward Sagan fue un astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense.
Carl Sagan nació en Brooklyn, Nueva York, en una familia de judíos ucranianos. Su padre, Sam Sagan, era un obrero de la industria textil nacido en Kamenets-Podolsk, Ucrania, y su madre, Rachel Molly Gruber, era ama de casa. Carl recibió su nombre en honor de la madre biológica de Rachel, Chaiya Clara; en palabras de Sagan, la madre que ella nunca conoció. Sagan se graduó en la Rahway High School de Rahway, Nueva Jersey, en 1951
Primeras curiosidades por el conocimiento
Sagan recordaba que vivió una de sus mejores experiencias cuando, con cuatro o cinco años de edad, sus padres lo llevaron a la Exposición Universal de Nueva York de 1939. La muestra se convirtió en un punto de inflexión en su vida.
Se veían hermosas autopistas y cruces a nivel y pequeños coches General Motors que llevaban gente a los rascacielos, edificios con bonitos pináculos, arbotantes... ¡y todo tenía una pinta genial!
En otras exhibiciones, recordaba cómo una lámpara que iluminaba una célula fotoeléctrica creaba un sonido crujiente, y cómo el sonido de un diapasón se convertía en una onda en un osciloscopio. También fue testigo de la tecnología del futuro que reemplazaría a la radio: la televisión.
Sencillamente, el mundo contenía maravillas que yo nunca había imaginado. ¿Cómo podía convertirse un tono en una imagen, y una luz convertirse en ruido?

Poco después de ingresar en la escuela elemental, Sagan comenzó a expresar una fuerte curiosidad por la naturaleza. Sagan recordaba sus primeras visitas en solitario a la biblioteca pública, a la edad de cinco años, cuando su madre le regaló un carné de lector. Quería saber qué eran las estrellas, ya que ninguno de sus amigos ni sus padres sabían darle una respuesta clara:
Fui al bibliotecario y pedí un libro sobre las estrellas... Y la respuesta fue sensacional. Resultó que el Sol era una estrella pero que estaba muy cerca. Las estrellas eran soles, pero tan lejanos que sólo parecían puntitos de luz... De repente, la escala del universo se abrió para mí. Fue una especie de experiencia religiosa. Había algo magnífico en ello, una grandiosidad, una escala que jamás me ha abandonado. Que nunca me abandonará
Por la época en que tenía seis o siete años, Sagan y un amigo fueron al Museo Americano de Historia Natural de la ciudad de Nueva York. Allí estuvieron en el Planetario Hayden y pasearon por las exhibiciones de objetos espaciales del museo, como los meteoritos, y las muestras de dinosaurios y animales en entornos naturales. Sagan escribió sobre esas visitas:
Me quedaba paralizado ante las representaciones en dioramas realistas de los animales y de sus hábitats de todo el mundo. Pingüinos sobre el hielo apenas iluminado de la Antártida... una familia de gorilas, con el macho golpeándose el pecho... un oso grizzly en pie sobre sus patas traseras, de diez o doce pies de alto, y mirándome fijamente a los ojos
Carrera cientifica
Carl Sagan se matriculó en la Universidad de Chicago, donde participó en la Ryerson Astronomical Society, graduándose en artes, en 1954, con honores especiales y generales; en ciencias, en 1955, y obteniendo un máster en Física, en 1956, para luego doctorarse en Astronomía y Astrofísica, en 1960. De 1960 a 1962, Sagan disfrutó de una Beca Miller para la Universidad de California, Berkeley. De 1962 a 1968, trabajó en el Smithsonian Astrophysical Observatory en Cambridge, Massachusetts.
Sagan impartió clases e investigó en la Universidad de Harvard hasta 1968, año en el que se incorporó a la Universidad Cornell, en Ithaca, Nueva York. En 1971, fue nombrado profesor titular y director del Laboratorio de Estudios Planetarios
Sagan participó en muchas de las misiones que enviaron naves espaciales robóticas a explorar el Sistema Solar, preparando experimentos para varias expediciones. Concibió la idea de añadir un mensaje universal y perdurable a las naves destinadas a abandonar el sistema solar que pudiese ser potencialmente comprensible por cualquier inteligencia extraterrestre que lo encontrase
Sagan impartió un curso de pensamiento crítico en la Universidad Cornell, hasta su muerte en 1996
Logros cientificos
A comienzos de la década de 1960 nadie sabía a ciencia cierta cuáles eran las condiciones básicas de la superficie de Venus, y Sagan enumeró las posibilidades en un informe
Había investigado las emisiones de radio procedentes de Venus y llegado a la conclusión de que la temperatura superficial de éste debía de ser de unos 500 °C. Como científico visitante del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, participó en las primeras misiones del Programa Mariner a Venus, trabajando en el diseño y gestión del proyecto. En 1962, la sonda Mariner 2 confirmó sus conclusiones sobre las condiciones superficiales del planeta.
Sagan fue de los primeros en plantear la hipótesis de que una de las lunas de Saturno, Titán, podría albergar océanos de compuestos líquidos en su superficie, y que una de las lunas de Júpiter, Europa, podría tener océanos de agua subterráneos. Esto haría que Europa fuese potencialmente habitable por formas de vida
Sagan también contribuyó a la mejor comprensión de las atmósferas de Venus y Júpiter y de los cambios estacionales de Marte. Determinó que la atmósfera de Venus es extremadamente caliente y densa con presiones en gradual aumento hasta la superficie planetaria. También percibió el calentamiento global como un peligro creciente de origen humano y lo comparó con la evolución natural de Venus hacia un planeta caliente y no apto para la vida como consecuencia de un efecto invernadero fuera de control.
Sin embargo, Sagan es más conocido por sus investigaciones sobre la posibilidad de la vida extraterrestre, incluyendo la demostración experimental de la producción de aminoácidos mediante radiación y a partir de reacciones químicas básicas.

¿Que pensaba Sagan sobre la religion?
Sagan escribía a menudo sobre la religión y sobre la relación entre ésta y la ciencia, expresando su escepticismo sobre la convencional conceptualización de Dios como ser sapiente:
Alguna gente piensa en Dios imaginándose un hombre anciano, de grandes dimensiones, con una larga barba blanca, sentado en un trono en algún lugar ahí arriba en el cielo, llevando afanosamente la cuenta de la muerte de cada gorrión. Otros,por ejemplo, Baruch Spinoza y Albert Einstein, consideraban que Dios es básicamente la suma total de las leyes físicas que describen al universo. No sé de ningún indicio de peso en favor de algún patriarca capaz de controlar el destino humano desde algún lugar privilegiado oculto en el cielo, pero sería estúpido negar la existencia de las leyes físicas
En el libro El mundo y sus demonios (1995), Sagan ejemplifica la falacia del argumento especial con ejemplos exclusivamente religiosos:
Un argumento especial, a menudo para salvar una proposición en un problema retórico profundo (p. ej.: ¿Cómo puede un Dios compasivo condenar al tormento a las generaciones futuras porque, contra sus órdenes, una mujer indujo a un hombre a comerse una manzana? Argumento especial: no entiendes la sutil doctrina del libre albedrío. O: ¿Cómo puede haber un Padre, Hijo y Espíritu Santo igualmente divinos en la misma persona? Argumento especial: no entiendes el misterio divino de la Santísima Trinidad. O: ¿Cómo podía permitir Dios que los seguidores del judaísmo, cristianismo e islam —obligados cada uno a su modo a medidas heroicas de amabilidad afectuosa y compasión— perpetraran tanta crueldad durante tanto tiempo? Argumento especial: otra vez no entiendes el libre albedrío. Y, en todo caso, los caminos de Dios son misteriosos)
En 1996, en respuesta a una pregunta acerca de sus creencias religiosas, Sagan contestó: Soy agnóstico. El punto de vista de Sagan sobre la religión ha sido interpretado como una forma de panteísmo comparable a la creencia de Einstein en el Dios de Spinoza. Sagan sostenía que la idea de un creador del universo era difícil de probar o refutar, y que el único descubrimiento científico que podría desafiarla sería el de un universo infinitamente viejo. Según su última esposa, Ann Druyan, Sagan no era creyente:
Cuando mi esposo murió, debido a que era tan famoso y conocido por ser un no creyente, muchas personas se me acercaban —aún sucede a veces— a preguntarme si Carl cambió al final y se convirtió en un creyente en la otra vida. También me preguntan con frecuencia si creo que le volveré a ver. Carl se enfrentó a su muerte con infatigable valor y jamás buscó refugio en ilusiones. Lo trágico fue saber que jamás nos volveríamos a ver. No espero volver a reunirme con Carl

El fenomeno OVNI
Sagan mostró interés en los informes sobre el fenómeno OVNI al menos desde el 3 de agosto de 1952, cuando escribió una carta al Secretario de Estado estadounidense Dean Acheson preguntándole cómo responderían los EE.UU. si los platillos volantes resultaran ser de origen extraterrestre
A pesar de su escepticismo acerca de la obtención de cualquier respuesta extraordinaria a la cuestión OVNI, Sagan creía que los científicos debían estudiar el fenómeno, aunque sólo fuese por el gran interés que el asunto despertaba en el público.
En 1980, Sagan volvió a revelar su punto de vista sobre los viajes interestelares en la serie Cosmos. En una de sus últimas obras escritas, Sagan expuso que la probabilidad de que naves espaciales extraterrestres visitasen la Tierra era muy pequeña. Sin embargo, Sagan creía que era plausible que la preocupación causada por la Guerra Fría contribuyese a que los gobiernos desorientasen a los ciudadanos acerca de los OVNIs, y que algunos de los análisis e informes sobre OVNIs, y quizá archivos voluminosos, hayan sido declarados inaccesibles al público que paga las impuestos... Es hora de que esos archivos sean desclasificados y puestos a disposición de todos. También previno acerca de sacar conclusiones sobre datos eliminados sobre los OVNIs e insistió en que no existían claras evidencias de que posibles alienígenas hubieran visitado la Tierra ni en el pasado ni en el presente
En una entrevista publicada el 31 de octubre de 1988, Carl daba estas respuestas:
- ¿Cuáles son las probabilidades, si es que se puede formular la pregunta en estos términos, de que existan otras civilizaciones más o menos avanzadas que la nuestra?
- En la Vía Láctea, donde vivimos, hay por lo menos 100.000 millones de estrellas. Al alcance de nuestros instrumentos, observatorios y radiotelescopios hay unos 100.000 millones de galaxias. Es posible que, detrás de ellas, existan muchas otras que demoraremos algún tiempo en descubrir. En años recientes los astrónomos hemos comprobado que los planetas son compañeros frecuentes de las estrellas y, por lo tanto, debemos considerar que existe una cantidad absolutamente asombrosa de ellos. La posibilidad de que uno y solamente uno de ellos esté habitado es altamente improbable. Lo extraño no es que hayan evolucionado otras formas de vida en diferentes partes del universo: lo asombroso sería que sólo uno de los planetas, ni siquiera el más grande ni el más importante, estuviese habitado. Sabemos que la vida en nuestro planeta se desarrolló con rapidez, tan pronto la evolución geológica le dio su forma más o menos definitiva, y sabemos también que esa vida se desarrolló obedeciendo las leyes de la química y de la física. Pues bien, tenemos todo el derecho de pensar que esas mismas leyes son las que rigen todo el universo. Pero hay algo más: la existencia de cantidades de otras estrellas tanto o más viejas que la Tierra indica que un proceso similar puede estar ocurriendo en cualquiera de ellas. Finalmente, sabemos que las probabilidades de supervivencia de cualquier especie dependen de su capacidad de adaptación al medio y de su inteligencia (salvo cuando esa especie inventa las armas nucleares). La pregunta, una vez más, es por qué esa capacidad de adaptación y esa inteligencia deberían haberse dado en un sólo punto de la galaxia.
-¿Su opinión personal es que estamos solos o acompañados?
-Para opinar es necesario juzgar pruebas y argumentos, y me temo que no los tenemos.
-¿Cuál es su intuición entonces?
-Mi intuición personal -por favor, comprenda que estoy hablando solamente de intuición y comprenda que es de tipo personal- es que no estamos solos.
-La otra pregunta, además de si existen o no, es cómo comunicarse con ellos. Usted ha sugerido varias veces que la Tierra puede estar recibiendo cantidades de mensajes provenientes del espacio, pero no nos damos cuenta porque desconocemos la frecuencia y la forma de esos mensajes.
-Imaginemos que en este preciso momento, mientras conversamos, una gran cantidad de señales llegan al hemisferio sur del planeta. Como no tenemos ningún radiotelescopio funcionando en ese hemisferio, jamás podremos captar -no hablemos ya de descifrar- esos mensaje
Fallecimiento

Dos años después de diagnosticársele una mielodisplasia, y después de someterse a tres trasplantes de médula ósea procedente de su hermana, el Dr. Carl Sagan falleció de neumonía a los 62 años de edad en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, Washington, el 20 de diciembre de 1996. Fue enterrado en el Cementerio Lakeview, Ithaca, Nueva York
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Gracias por pasar ʕ•ᴥ•ʔ

