La empresa Repsol-YPF apareció ayer editada de manera negativa en los matutinos. Ningún columnista salió en su defensa. Incluso aquellos más críticos con el Gobierno nacional y más cercanos a las miradas del sector privado evitaron encomiar a la firma.
Uno de los mitos más extendidos en el mundo de la comunicación es que una generosa pauta publicitaria sirve para controlar la difusión de malas noticias, permite difundir las buenas y hasta hacer operaciones ante las diversas coyunturas mediáticas.
En ese sentido, el caso YPF es paradigmático. Es uno de los anunciantes más importantes en los medios argentinos (según Jorge Fontevecchia ocupa el puesto 12º), trabajan en sus áreas de prensa y comunicación destacados profesionales del área. Además, es asesorada por reconocidas consultoras de comunicación.
Para el día del periodista, YPF organizaba el “cocktail” más numeroso de los que habitualmente ofrecen las empresas a los hombres y mujeres de la prensa. También ofrecía un ágape para los periodistas a fin de año.
De esos encuentros, todos salían con sus correspondientes souvenirs. Y, los más afortunados, con los premios que se sorteaban, viajes, notebooks y hasta automóviles cero kilómetros.
Nada de todo eso impidió lo que el lunes anunció la presidenta Cristina Fernández. Tantos esfuerzos no lograron torcer una decisión pública.
Los empresarios ya sabrán entonces qué hacer cuando se encuentren con una de esas consultoras que aconsejan tener un abultada pauta publicitaria para “tener una red” de periodistas o de medios.