Lo que en principio era una visita donde el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, iba a recibir el apoyo de sus seguidores, se convirtió en una pesadilla, donde una turba de manifestantes persiguió al mandatario entre insultos y peticiones para que les diera comida.
Ahmadineyad viajó la semana pasada a la ciudad de Bandar-Abbass. Mientras paseaba por el centro de la ciudad subido en su coche y saludando con la capota levantada, decenas de personas se abalanzaron contra el vehículo al grito de tenemos hambre. Incluso un hombre parece que le pide comida y Ahmadineyad le entrega lo que puede ser un bocadillo.
Pero fue una mujer la que logró situarse cara a cara con el presidente y decirle: "Ahmadineyad, tengo hambre". La mujer vestida completamente de negro se sube al capó del coche, mientras las fuerzas de seguridad le tiran del hiyab e intentan que no se suba.
Finalmente lo consigue y llega hasta Ahmadineyad, se coloca frente a él y le espeta la frase, mientras el mandatario se mantiene inmóvil e impasible, pese a que la mujer incluso le llega a coger de la solapa de la chaqueta.
Durante unos segundos logra hablar con él, aunque no recibe respuesta, y le expresa sus problemas económicos. Cuando acaba se pone en pie, pasa por encima del presidente y se baja tranquilamente del coche.
Las fuertes sanciones económicas impuestas por EEUU y la UE contra el país por su programa nuclear han paralizado la economía del país y están haciendo mella entre la población. Millones de personas viven actualmente por debajo del umbral de la pobreza.