Al Rosario
Tú, que esta amable devoción supones
monótona y cansada, y no la rezas,
porque siempre repite iguales sones;
Tú no entiendes de amores ni tristezas.
¿Qué pobre se cansó de pedir dones?
¿Qué enamorado de decir ternezas?
“El amor sólo tiene una palabra y, diciéndola siempre, no la repite nunca”.
Tú, que esta amable devoción supones
monótona y cansada, y no la rezas,
porque siempre repite iguales sones;
Tú no entiendes de amores ni tristezas.
¿Qué pobre se cansó de pedir dones?
¿Qué enamorado de decir ternezas?
“El amor sólo tiene una palabra y, diciéndola siempre, no la repite nunca”.