
Adélie Penguin
Pygoscelis adeliae
Pygoscelis adeliae

Photograph by George F. Mobley
INTRODUCCIÓN
Llamado científicamente Pygosceles Adeliae, el Adelia es probablemente el pingüino más clásico. Es, junto con el pingüino emperador, una de las dos únicas especies de pingüinos que viven en el continente antártico, propiamente. Esta especie es común a lo largo de toda la costa antártica e islas cercanas.
En 1830, el explorador francés Dumont D'Urville lo bautizó en honor a su esposa, Adélie. La Isla Ross alberga una colonia de aproximadamente medio millón de pingüinos adelaida.

CARACTERÍSTICAS
Pertenece al género más estudiado,.
Mide unos 70 cm. de altura y pesa alrededor de 5,5 kilogramos; tiene la espalda y cabeza negra con un círculo blanco rodeando los ojos; el pecho blanco; el pico es corto y fuerte.
Su rasgo distintivo es el anillo circular blanco que rodea el ojo y las plumas en la base del pico. Estas largas plumas ocultan la mayor parte del pico rojo.
La cabeza y patas son más cortas que los demás pingüinos que habitan hacia el norte, de esta forma consiguen reducir la pérdida de calor.
La cola es un poco más larga que las de otros pingüinos.
HÁBITAT Y DISTRIBUCIÓN
Habita el litoral del Continente Antártico e islas periféricas. Después de invernar en el hielo, regresan a tierra sólo a aparearse, generalmente antes de que los deshielos hayan comenzado. Esto suele ocurrir en el Continente, Península Antártica e islas del Mar de Scotia, Pedro I, Scott y Balleny.
De fuertes hábitos coloniales, anidan principalmente en playas levantadas por la deglaciación. Muchas de sus colonias del sur son probablemente de origen reciente. Las colonias se forman sólo donde el hielo marino se abre temprano en primavera, dispersándose cuando llega el verano.
Distinguido por su plumaje muy denso y extremidades cortas, el Adelia es el mejor adaptado del género Pygosceles para vivir en climas muy fríos.
Este pingüino anida en colonias. Algunas de estas colonias son inmensas, contando con 200,000 parejas, otras no son tan grandes, con no más de veinte parejas. Alrededor o proximidades de una colonia grande, o dos colonias medianas, pueden haber otras colonias menores. Casi todas las colonias se encuentran en Antártica con la excepción de algunas en las islas cercanas.
Demuestran cierta preferencia por anidar en las playas pedregosas, aunque es posible que lo hagan en cualquier lugar que no esté muy lejos del mar, siempre y cuando no haya hielo en el suelo. Cuando los futuros padres empiezan a regresar, durante la primavera austral en septiembre y octubre, para darle comienzos a la temporada de anidación, aun el hielo de la costa Antártica no se ha derretido.
Anidan en el suelo, bien cerca unos de otros, la distancia promedio entre los nidos al centro de la colonia, que es donde están en mayor proximidad, es de menos de un metro. Realmente es muy importante tratar de anidar lo más al centro de la colonia. Aquellos que anidan en los márgenes son más propensos a los ataques de los depredadores. Por eso, cuando una pareja de jóvenes se forma, tratan de encontrar un sitio dentro de la multitud. Cosa que es más fácil decir que hacer.
En la construcción del nido emplean piedrecitas sueltas. Hacen como un círculo y es ahí donde la hembra deposita los huevos. Estas piedrecitas, que para nosotros son insignificantes, tienen un valor incalculable para estos pingüinos. Tanto, que se llegan a formar grandes peleas de picotazos y aletazos cuando uno de ellos trata de robárselas a su vecino, lo cual sucede con bastante frecuencia.
Es muy probable que vuelvan a usar el mismo sitio para anidar que usaron el año anterior. Si una pareja logra criar, las posibilidades de que al año siguiente se vuelvan a emparejar son muy buenas. Un caso curioso que aparentemente sucede con cierta frecuencia: Es muy posible que uno de los dos miembros de una pareja al llegar al lugar del nido haga amistad con otro Pingüino de Adelia del género opuesto. Todo va bien, con buenas indicaciones que la nueva relación va a ser duradera y lleguen a criar juntos. Hasta que aparece el otro miembro de la pareja, entonces se acabó la amistad y la pareja del año anterior se rehace.
La nidada usual consiste de dos huevos. Hay veces que nace un pichón y otras veces nacen los dos, aunque en ciertas colonias en ciertos años las probabilidades que haya eclosión en un nido no supera un 50%. La incubación toma de 32 a 38 días y es efectuada por los dos padres. Se turnan, mientras uno se hace responsable del nido el otro va a pescar por un par de semanas. La madre es la que sale primero, tan pronto termina de poner, después el padre. Durante este tiempo es posible que se alejen de la colonia más de 300 kilómetros.
Una vez que los pichones nacen, uno de los dos padres permanece en el nido mientras que el otro se encarga de ir a buscar la alimentación. En cada viaje traen de 0.2 a 1.0 kilogramos de alimento. Durante estos días los padres no se alejan mucho de la colonia, unos 10 kilómetros (aunque puede ser de 2 a 120 kilómetros). La ausencia tampoco es tan prolongada como era durante la incubación, regresan a los dos días (se documenta de 10 horas a cuatro días). Este proceso continúa por las siguientes tres semanas, cuando ya es necesario más comida; entonces los dos padres se van a pescar. Cuando los pichones permanecen solos forman grupos entre ellos; a estos grupos se les llaman “guarderías”. Alrededor de los dos meses de nacidos los pichones ya han mudado los plumones y se encuentran en el plumaje juvenil. A esta edad ya se pueden valer por sí mismos. Entonces, de los 50 a 61 días, los padres se van.
REPRODUCCIÓN
Frecuentemente, viajan a grandes distancias sobre el hielo marino en busca de tierra. El macho llega primero y limpia el lugar de anidamiento del año anterior cuyo nido suele construir con guijarros. La hembra, a menudo una compañera de años previos, se une una semana más tarde. Después de que la hembra ha puesto sus dos huevos regresa al mar a alimentarse, el resto del tiempo la incubación la realiza el macho entre 30 y 37 días.
Los pingüinos adelaida se reúnen en los lugares de reproducción en octubre. Sus nidos consisten en un grupo de piedras apiladas. Los machos llaman a las hembras con un ruido gutural bajo seguido de un fuerte llanto. Una hembra generalmente pone dos huevos de color pardo o verde. En diciembre, el mes más cálido en la Antártida (alrededor de -2 °C), el padre y la madre se alternan para incubar el huevo; uno va a buscar comida y el otro se queda a incubar el huevo. El padre que está incubando, obviamente, no come. En marzo, los adultos regresan al mar junto con su cría.
Generalmente, los polluelos deberán crecer lo suficiente para hacerse a la mar antes de que llegue el frío invierno, en ese periodo llegan a alcanzar el setenta por ciento del peso de los adultos, adquiriendo la totalidad del plumaje.

ALIMENTACIÓN
Se alimentan de pequeños peces y crustáceos, skuas, Petreles y otras aves, son depredadoras incansables de sus huevos y polluelos, sin olvidar a la foca Leopardo que ataca igualmente a los adultos. Teniendo en consideración su dieta y depredación, la densidad de población es de aproximadamente 2,5 millones, y parece mantenerse estable.

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