Hace unos diez y ocho años. Al Gore, Vicepresidente de los Estados Unidos bajo la presidencia de Bill Clinton, a instancias de este, formo un equipo multidisciplinario con una sola hipótesis de trabajo. Diseñar un plan y establecer un procedimiento que permitiera a USA, acabar en no más de quince años con la dependencia y sumisión al petróleo importado.
Básicamente la proposición del grupo de trabajo era terminar con la concesión de la Política Exterior Norteamericana a los Países productores de petróleo, muchas veces contraria a los intereses Yanquis o de sus aliados.
Hoy están viendo los resultados de esa política. USA es el primer comprador de petróleo del mundo y si quiere se transforma en el primer exportador. Con ese sencillo método fijan el precio del petróleo con un determinado techo y listo. La tecnología impuso que ese precio fuera a 60 dólares el barril, por eso a este valor compran todo el petróleo que le vendan. A más de 60 dólares sacan el suyo con fraking e inundan el mercado hasta que baje nuevamente a el nivel requerido.
Este era el panorama político y económico a principios de 2014, hace apenas unos diez meses. El barril de petróleo cotizaba en los mercados del mundo a 115 dólares, los países productores no daban abasto a llenar sus arcas con miles de millones de dólares que sacaban de la economía Norteamericana en su calidad de primer comprador y consumidor de combustibles fósiles, pero también perjudicando y lesionando enormemente a los países que dependen del petróleo como fuente de energía y que no tienen de donde sacarlo. La Argentina, es un ejemplo de esto. Aunque si tiene de donde sacarlo, se vio enormemente perjudicada en los últimos años porque debía importar petróleo a 115 dólares.
En este panorama la OPEP, Organización de Países Productores de Petróleo, seguía bailando en la cubierta del Titanic. Putin, el mandamás Ruso, sacaba pecho en Ucrania. Tras el derrocamiento de Yanukóvich el 22 de febrero de 2014, diversos grupos prorrusos se manifestaron en contra del nuevo gobierno en Kiev y proclamaron sus anhelos de integrarse con la Federación de Rusia. Putin apoya las revueltas, contesta a las acusaciones de Occidente invadiendo la Península de Crimea, amenaza a toda Ucrania y proclama al mundo que en Rusia había renacido el espíritu Imperial y que nadie se atreviera a cuestionarlos porque sino cortaban el chorro de petróleo y gas.
Occidente no debe hacerse el loquito porque el Imperialismo Yanqui esta muerto que era pasado y Rusia se instalaba a partir de ahora y por derecho propio como el nuevo dueño del mundo.
En esos términos, Putin totalmente enceguecido por la enorme cantidad de dólares que recaudaba Rusia con el gas y petróleo que vendía a Europa, en vez de acumular esa inmensa fortuna y verterla, ponerla al servicio de sus verdaderos dueños, el pueblo Ruso, mandaba su súper flota a Siria y amenazaba con bloquear el Mediterráneo enseñándole los dientes directamente a la OTAN. En Medio Oriente, Irán, también se despliega en Siria, apoyado en el petróleo a 115 dólares, a pesar de las sanciones económicas por su programa nuclear, y los Ayatolas enseñaban las uñas a todo lo que no sea Musulmán. En el otro extremo del mundo, el inconcebible Nicolás Maduro, como siempre, recaudaba miles de millones de dólares, hablaba boludeses todos los días y regalaba millones de dólares en petróleo de los Venezolanos a Cuba.
En Taringa, asistíamos impasibles y sufríamos estoicamente con los innumerables post que se babeaban cantando loas y se golpeaban el pecho glorificando las genialidades Rusas, a sus maravillosos aviones de guerra, rendían culto a la virilidad de Putin, a sus armas y a la tecnología Rusa superior a cualquier otra. La Argentina también sucumbió a este miope y efímero encantamiento.
Todavía, aunque cueste creerlo, seguimos defendiendo y haciendo menciones especiales a la alianza de la Argentina con Rusia y al infame, perverso tratado con Irán, conducidas por la preclara inteligencia agudeza y sagacidad en Política Internacional de nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Pero, en los primeros días de marzo 2014, en forma automática, entro en funcionamiento la increíble tecnología del fracking. En pocas semanas la monstruosa producción de petróleo de esquistos o shale, tal y como lo habían programado hace ya quince años, totalmente puesta a punto se pone en marcha. Los Yanquis, inundan el mercado con millones de litros de petróleo de primera calidad a 60 dólares el barril conmocionando en pocas semanas a todas las economías del mundo.
El petróleo de esquistos bituminosos o shale oil, es un petróleo no convencional producido a partir de esquistos bituminosos mediante pirolisis, hidrogenación, o disolución térmica. Estos procesos convierten a la materia orgánica contenida dentro de la roca (querógeno) en petróleo sintético y gas.
El petróleo resultante puede ser utilizado como combustible o ser mejorado para ajustarse a las especificaciones del material que alimenta una refinería mediante el agregado de hidrógeno y la eliminación de impurezas tales como azufre y nitrógeno. Los productos refinados son utilizados para los mismos fines que aquellos obtenidos a partir del petróleo crudo de la mejor calidad. Eso es nuestra Vaca Muerta, un enorme depósito de esquistos bituminosos o shale oil que debemos sacar antes que se descubran fuentes de energía alternativas y sea obsoleto obtenerlo.
Hoy 19 de diciembre de 2014, asistimos boquiabiertos al planteo de nuestro soberbio super-ministro de economía Axel Kicillof que forzado por las circunstancias, negocia con YPF una baja en el precio de la nafta en Argentina, y lo hace forzado porque ese precio está fijado cuando el barril costaba 115 dólares y es una vergüenza mundial que ahora a 56 dólares el barril nos obliguen a pagar la nafta más cara del mundo.
Irán también bajo las revoluciones de su discurso incendiario anti infieles a nivel de una flamita indecorosa y Putin, el 18 de diciembre de 2014, pide desesperadamente que los Rusos no le peguen una patada en el culo y que le den un plazo de por lo menos dos años para arreglar el enorme kilombo económico financiero en que metió a la economía Rusa con un rublo devaluado en pocos días a 50%.
Nadie puede alegrarse del hundimiento de una economía como la Rusa, básicamente porque tarde a temprano nos afectara a todos pero si debe servir de experiencia para cuando algún trasnochado dirigente con ínfulas de dictador nos trate de seducir con sus delirios de grandeza, y sabremos que contestarle.
Pero la más importante lección de este histórico acontecimiento, 2014 será considerado históricamente como un año clave, es aprender que nada surge por la magia o la visión de un dirigente, los grande proyectos son fruto del consenso de toda una nación y no de unos trasnochados que se creen dueños de la verdad y no vacilan en dividir a la sociedad y poner a unos contra otros. Los Yanquis cuando hablan de plata se ponen inmediatamente de acuerdo.