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Planes sociales e inserción laboral de los jóvenes.
En  El Aromo n° 82 - "Donde el barro se subleva..."

La proliferación de programas de inserción laboral para las crecientes masas de jóvenes desocupados, lejos de elevar la condición social de los mismos, funciona como un paliativo de contención para una población a la cual se reproduce como sobrante para el capital. Además, operan como verdaderas cajas para el desarrollo de entramados punteriles.

Nicolás Viñas 
TES-CEICS



Usualmente, cuando se habla del trabajo juvenil, se lo asocia con condiciones laborales deplorables. Y si hay un lugar donde la figura del adolescente superexplotado se ha tornado un ícono, es la del empleado de McDonald’s. Sin embargo, los jóvenes que allí se emplean resultan ser obreros de elite al lado de los adolescentes que el Estado subsidia para que se empleen. En esta nota le contamos por qué los programas de “inclusión social” destinados a la juventud no modifican su condición social, sino que perpetúan una situación deplorable. Vamos a analizar tres de estos programas implementados en Capital Federal, Córdoba y Buenos Aires.

Capital Federal

En medio de la debacle capitalista de fin de milenio, el gobierno de Aníbal Ibarra decidió implementar en el año 2001 un programa de reclutamiento juvenil para “formar mano de obra” y “brindar oportunidades laborales”. El Programa Reconstruyendo Lazos se destinó desde sus inicios a los jóvenes de entre 16 y 21 años que se encontraran “en situación de vulnerabilidad” y fueran derivados por alguna institución gubernamental, organizaciones sociales y/o comunitarias (escuelas, hospitales, juzgados, etc.) de la que participen. Su objetivo declarado es el de “fomentar la cultura del trabajo” y “la inclusión socio-laboral” mediante “prácticas de formación educativo-laborales”. Para ello, se realizan talleres que buscan explicar “¿qué significa trabajar?” y se realiza una “práctica laboral” por el transcurso de entre seis meses hasta dos años. A su vez, se busca que, una vez finalizado el período de esta “práctica”, los jóvenes queden como trabajadores efectivos en los “espacios de inclusión socio-educativo-laborales”. Como veremos, por las condiciones laborales que imperan en el programa, este objetivo no suele alcanzarse. 
A lo largo de sus más de 10 años de existencia, el programa tuvo conexión con casi 100 “espacios de capacitación y producción en el marco de la economía social solidaria” (empresas “sociales”, fábricas y empresas recuperadas, cooperativas, espacios de capacitación, etc.) y con algunas empresas de renombre como Coca-Cola, Medialunas del Abuelo, Data Factory, Tea Connection o la peluquería Leo Paparella, entre otras. Los rubros en los que se emplearon los jóvenes van desde lo administrativo y la atención al público, pasando por telemarketing, gastronomía, peluquerías, gráficas, medios audiovisuales, mecánica, chapa y pintura, diseño, hasta llegar a espacios de recreación, reparación de pc, textiles, oficios varios y servicios generales. Estos establecimientos no tienen un límite en la cantidad de chicos que pueden emplear. De esta forma, algunos lugares llegaron a incorporar hasta 37 jóvenes, como la empresa Scrap & Rezagos, dedicada a la reutilización y reciclado de equipos eléctricos y electrónicos1.
A cambio de su labor, los “beneficiarios” del programa percibían, hacia el año 2010, una beca estímulo por el monto de $500 mensuales otorgada por la Dirección General de Niñez y Adolescencia (DGNyA) a través de una tarjeta del Banco Ciudad. En otras palabras, lo que un part-time de McDonald’s podía embolsar en una semana, el Estado lo abonaba por el trabajo de un mes entero. A su vez, mientras los trabajadores del fast-food yanqui cuentan con obra social, jubilación y todos los beneficios de un empleo en blanco, la beca estatal conlleva solamente un seguro de accidentes de trabajo y vida contratado por la DGNyA. Sin embargo, según un informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires, sobre una muestra de 33 legajos relevados, en 25 casos (75,7% de la muestra) se detectó la ausencia de la constancia de seguro de responsabilidad civil contratado por la dirección2. Por otra parte, la diferencia salarial entre ambos puestos de trabajo se ha incrementado en los últimos años como consecuencia del congelamiento del monto de la beca estatal. 



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Juventud, divino tesoro. Planes sociales e inserción laboral de los jóvenes - Nicolás Viñas
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