POR QUE LO HACEN:
Culto a la personalidad: Es la acción pública guiada por la idolatría política, la confusión permanente entre Estado, partido y líder. También se recuerda que, por desgracia, en la Argentina no es novedad la inclinación por los homenajes en vida o sobre figuras políticas recientemente fallecidas para glorificarlas o utilizarlas ideológica o políticamente.
EFECTO EN ARGENTINA
el kirchnerismo practica sin pudores el culto a la personalidad que caracteriza a todos los autoritarismos. La beatificación de ciertos líderes no está basada en sus méritos, sino en el uso distorsionado de su nombre y figura para acumular más poder, impúdicamente. El riesgo es confundir más a la ciudadanía y convencerla de que fue un prócer y sus seguidores son lo mejor del país. Esto lo han hecho Mussolini, Stalin, Mao y otros personajes de parecida calaña. Algo de lo que más adelante los pueblos toman conciencia y se avergüenzan.
La mitología muestra héroes terrenales que superan su propia muerte a través de la resurrección como divinidad. Como tal, el mito de Néstor sigue idéntico camino de idealización. La muerte y el tiempo opacan al Néstor de los aprietes, de los pueriles desplantes parlamentarios, de las extorsiones con las cajas de la Coparticipación Federal, el descenso de su popularidad y la posibilidad de ser desplazado en las elecciones.
En efecto; la imagen del ex presidente que promueve hoy el Gobierno poco tiene que ver con aquel político de carne y hueso que, con defectos y virtudes, para bien o para mal, ocupó -y ocupa aún después de muerto- un lugar central en la política del país. Y lo cierto es que la exaltación desmedida de su personalidad se ha vuelto a estas alturas un eje vital de la política kirchnerista.
