Por fin los científicos lograron desvelar el secreto de porqué las molestas moscas son tan difíciles de atrapar y siempre se logran escapar.
Investigadores en Estados Unidos descubrieron que estos insectos deben su habilidad al hecho que poseen un sofisticado sistema de defensa que los hace anticipar por fracciones de segundo los movimientos del atacante.
Su cerebro les permite a las moscas planear por adelantado su ruta de escape
Utilizando videos de alta velocidad y alta resolución, los científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) encontraron que los insectos cuentan con un cerebro sagaz que les permite planear su escape por adelantado.
Y tal como señalan los científicos en la revista Current Biology (Biología Actual), la mejor forma de aplastarlos es acerarse a ellos sigilosamente y soltar el golpe más adelante de donde están ubicados.
La mayoría de la gente ha sentido la frustración de intentar aplastar a una mosca y ver cómo ésta se escapa intrépidamente.
Durante las pasadas dos décadas Michael Dickinson, investigador de la biomecánica del vuelo de insectos, ha estado tratando de responder a la pregunta que muchos nos hemos hecho: ¿Por qué es tan difícil aplastar a una mosca?
"Nos sorprendió encontrar que antes de que una mosca vuele en respuesta a la amenaza de un depredador o un matamoscas, ésta planea la dirección de su salto haciendo una serie de complejos movimientos", afirma el investigador.
En efecto, en lugar de solamente ponerse a volar, el pequeño cerebro de la mosca calcula de dónde viene la amenaza y así prepara su escape.
"El objetivo de estos movimientos para planear la huída -dice el profesor Dickinson- logran posicionar cuidadosamente el cuerpo del insecto para que las patas queden situadas en la mejor posición para escapar en dirección opuesta de la inminente amenaza".
"Estos movimientos son muy rápidos, toman unos 200 milisegundos", agrega.
Además, los científicos encontraron que la mosca es capaz de llevar a cabo estas acciones a pesar de lo que esté haciendo.
Los científicos utilizaron videos de alta resolución y alta velocidad para estudiar a los insectos.
"Esto ilustra la rapidez con la que el cerebro de la mosca puede procesar la información sensorial y convertirla en una respuesta motora apropiada", dice Michael Dickinson.
Los científicos descubrieron que los movimientos de planeación no están atados de forma reflexiva a la iniciación del vuelo, porque vieron que la mosca puede preparase para el vuelo y después arrepentirse.
"De alguna forma la mosca "sabe" si necesita hacer cambios grandes o pequeños en su postura de manera que pueda alcanzar la posición de prevuelo perfecta" explica el autor.
"Esto quiere decir que la mosca debe integrar la información visual de sus ojos con la información mecanosensorial de sus piernas", agrega.
Con estos datos sin duda los seres humanos podremos llegar a ser mejores "matamoscas".
Sin embargo, ahora que sabemos todo lo que ocurre en el cerebro de estos pequeños insectos cuando estamos a punto de atraparlos, quizás podremos apreciarlos un poco más antes de matarlos.
Los mosquitos que zumban en nuestros oídos son justamente las hembras y son las que pican. Nuestra sangre las ayuda a gestar sus crías.
Los mosquitos machos son 10 veces mas grandes y no pican y tienen una forma de volar algo desvariada.
Supongo que los mosquitos siempre zumban, pero solo los escuchamos cuando están cerca de nuestros oídos.
¿Por que nos atacan en esa zona al dormir?
Porque es una zona descubierta de sabanas, con gran circulación de sangre y piel fina libre de callosidad, fácil de penetrar.
Los mosquitos a diferencia de nosotros, ven el infrarrojo, o sea, pueden ver el calor, nuestras orejas casi siempre estan muy calientes, en especial cuando tenemos calor, ya que las mismas sirven, aparte de oir, como zonas de enfriamiento (como el radiador del carro) para nuestra cabeza, y lo hacen llevando gran cantidad de sangre (con el calor que recoge) a esas zonas.
Y los moszquitos relacionan zonas de mayor calor con mayor cantidad de sangre, por eso nos zumban los oidos en busca de picarnos en esas zonas.
Investigadores en Estados Unidos descubrieron que estos insectos deben su habilidad al hecho que poseen un sofisticado sistema de defensa que los hace anticipar por fracciones de segundo los movimientos del atacante.
Su cerebro les permite a las moscas planear por adelantado su ruta de escape
Utilizando videos de alta velocidad y alta resolución, los científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) encontraron que los insectos cuentan con un cerebro sagaz que les permite planear su escape por adelantado.
Y tal como señalan los científicos en la revista Current Biology (Biología Actual), la mejor forma de aplastarlos es acerarse a ellos sigilosamente y soltar el golpe más adelante de donde están ubicados.
Sagaz
La mayoría de la gente ha sentido la frustración de intentar aplastar a una mosca y ver cómo ésta se escapa intrépidamente.
Durante las pasadas dos décadas Michael Dickinson, investigador de la biomecánica del vuelo de insectos, ha estado tratando de responder a la pregunta que muchos nos hemos hecho: ¿Por qué es tan difícil aplastar a una mosca?
"Nos sorprendió encontrar que antes de que una mosca vuele en respuesta a la amenaza de un depredador o un matamoscas, ésta planea la dirección de su salto haciendo una serie de complejos movimientos", afirma el investigador.
En efecto, en lugar de solamente ponerse a volar, el pequeño cerebro de la mosca calcula de dónde viene la amenaza y así prepara su escape.
"El objetivo de estos movimientos para planear la huída -dice el profesor Dickinson- logran posicionar cuidadosamente el cuerpo del insecto para que las patas queden situadas en la mejor posición para escapar en dirección opuesta de la inminente amenaza".
"Estos movimientos son muy rápidos, toman unos 200 milisegundos", agrega.
Además, los científicos encontraron que la mosca es capaz de llevar a cabo estas acciones a pesar de lo que esté haciendo.
Respuesta

Los científicos utilizaron videos de alta resolución y alta velocidad para estudiar a los insectos.
"Esto ilustra la rapidez con la que el cerebro de la mosca puede procesar la información sensorial y convertirla en una respuesta motora apropiada", dice Michael Dickinson.
Los científicos descubrieron que los movimientos de planeación no están atados de forma reflexiva a la iniciación del vuelo, porque vieron que la mosca puede preparase para el vuelo y después arrepentirse.
"De alguna forma la mosca "sabe" si necesita hacer cambios grandes o pequeños en su postura de manera que pueda alcanzar la posición de prevuelo perfecta" explica el autor.
"Esto quiere decir que la mosca debe integrar la información visual de sus ojos con la información mecanosensorial de sus piernas", agrega.
Con estos datos sin duda los seres humanos podremos llegar a ser mejores "matamoscas".
Sin embargo, ahora que sabemos todo lo que ocurre en el cerebro de estos pequeños insectos cuando estamos a punto de atraparlos, quizás podremos apreciarlos un poco más antes de matarlos.
YAPA
Porque los mosquitos siempre zumban en los oidos
Los mosquitos que zumban en nuestros oídos son justamente las hembras y son las que pican. Nuestra sangre las ayuda a gestar sus crías.
Los mosquitos machos son 10 veces mas grandes y no pican y tienen una forma de volar algo desvariada.
Supongo que los mosquitos siempre zumban, pero solo los escuchamos cuando están cerca de nuestros oídos.
¿Por que nos atacan en esa zona al dormir?
Porque es una zona descubierta de sabanas, con gran circulación de sangre y piel fina libre de callosidad, fácil de penetrar.
Los mosquitos a diferencia de nosotros, ven el infrarrojo, o sea, pueden ver el calor, nuestras orejas casi siempre estan muy calientes, en especial cuando tenemos calor, ya que las mismas sirven, aparte de oir, como zonas de enfriamiento (como el radiador del carro) para nuestra cabeza, y lo hacen llevando gran cantidad de sangre (con el calor que recoge) a esas zonas.
Y los moszquitos relacionan zonas de mayor calor con mayor cantidad de sangre, por eso nos zumban los oidos en busca de picarnos en esas zonas.
bichos de mier**