La fiesta de Moros y Cristianos es una de las celebraciones más genuinas dentro del amplio y rico compendio de celebraciones festivas de gran arraigo y tradición en toda España. Esta fiesta tiene un origen y una base profundamente religiosa, que se ha ido enriqueciendo a la vez con un claro componente lúdico, existente en cualquier festividad. Sin embargo, es su componente teatral y representativo de la Historia lo que la hace única en su género. La invasión y dominación musulmana en la Península Ibérica durante varios centenares de años dejó una gran huella en la sociedad medieval española, que no terminó con el final de la Reconquista de los reinos cristianos a finales del siglo XV. Con el paso de los siglos, las poblaciones que celebraban Moros y Cristianos fueron enriqueciendo y moldeando esta representación histórica adaptándola a hechos históricos locales.
En Consuegra, un pueblo de Toledo, donde se dio lugar a la muerte del hijo del Cid, Diego Diaz de Vivar, celebra todos años la Batalla Medieval, en la cual la gente que habita tal pueblo son los que representan esa obra teatral.
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En Consuegra, un pueblo de Toledo, donde se dio lugar a la muerte del hijo del Cid, Diego Diaz de Vivar, celebra todos años la Batalla Medieval, en la cual la gente que habita tal pueblo son los que representan esa obra teatral.
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