

Probablemente tuviste oportunidad de ver la película Oblivion, éxito del verano del 2013. Con tema apocalíptico futurista de trepidante acción en donde Tom Cruise salva a nuestro planeta de una invasión de clones de Tom Cruise.
Pero la película plantea una cuestión astronómica interesante: ¿Que pasaría si la Tierra no tuviera su gran luna? En la cinta, los aliens destruyen la Luna presumiblemente para sumir a nuestro planeta en el caos. Lo primero que se antoja pensar es que, de antemano, estaríamos derrotados frente a una raza capaz de realizar tal hazaña. Pero, sigamos con nuestro tema.
¿La eliminación de la Luna lanzaría a nuestro planeta al caos inmediato como se plantea en la película?
¿Qué pasaría si nunca hubiéramos tenido una gran luna?
¿Qué ha hecho por nosotros nuestro vecino más cercano en el espacio?
La Tierra es única entre los planetas rocosos por tener una luna relativamente grande. La Luna ocupa el 5to lugar en diámetro entre todos los satélites del Sistema Solar. Tiene el 27% del diámetro de la Tierra y sólo tiene 1/81 de su masa.

Claramente, la Luna ha jugado un papel en la evolución de la vida en la Tierra, aunque no está del todo claro que tan necesaria era. Las Inundaciones periódicas a través de las mareas habrían proporcionado un impulso inicial a la selección natural, llevando la vida a colonizar la tierra. Muchas criaturas como las tortugas marinas se aprovechan de la luna llena como una señal para anidar y reproducirse, aunque la vida es, sin duda, suficientemente tenaz para encontrar métodos alternativos.
El libro Tierra Rara por Peter Ward y Donald Brownlee cita la presencia de una luna grande como uno de los ingredientes claves necesarios en la historia de la evolución de la vida en la Tierra. Una Tierra sin Luna es sólo uno de los escenarios astronómicos alternativos citados por Arthur Upgreen en su libro 2005 Muchos Cielos .
¿Posible objetivo de un ataque alienígena?
Contrariamente a su representación en el cine, la pérdida de la Luna no lanzaría la Tierra en el caos inmediato, aunque los cambios a largo plazo podrían ser catastróficos. Por ejemplo, ningún estudio concluyente ha logrado vincular a la Luna con una efectiva predicción de vulcanismo y/o terremotos, aunque muchos lo han intentado. (Sí, sabemos del estudio de Taiwán en 2003 , que encontró una señal estadística muy débil).
La desaparición del momento angular Tierra-Luna tendría que notarse de alguna forma. Nuestra Luna está "frenando" lentamente la rotación de la Tierra por una suma de alrededor de 1 segundo aproximadamente cada 67.000 años. También sabemos, a través de rebotar rayos láser en los catadióptricos dejados por los astronautas del Apolo, que la Luna se aleja de nosotros alrededor de 3,8 cm al año. Los fragmentos de la Luna serían aún suficientes para conservar su momento angular, incluso estando la Luna parcialmente destrozada como se muestra en la película.
El efecto más conocido de la Luna sobre la Tierra es el de su influencia sobre las mareas oceánicas. Con la pérdida de la Luna, el Sol pasaría a ser el factor dominante aunque su influencia es mucho más débil.
Pero el papel más importante que juega la Luna es en la estabilización del eje de rotación de la Tierra durante largos períodos en la escala del tiempo.
Los Ciclos de Milankovitch juegan un papel a largo plazo en las fluctuaciones en el clima de la Tierra. Este es el resultado de cambios en la excentricidad, oblicuidad y la precesión del eje y de la órbita de la Tierra. Por ejemplo, el perihelio, o nuestro punto más cercano al Sol, en la actualidad cae en enero, en medio del invierno del hemisferio norte. La inclinación del eje de la Tierra es el mayor impulsor de las estaciones, y éste varía de 22,1 ° a 24,5 ° (esto se conoce como el cambio en la oblicuidad) en un lapso de 41.000 años. Estamos actualmente en un valor de 23,4 ° y está decreciendo.
Pero sin una luna grande como para amortiguar el cambio en la oblicuidad, se producirían cambios mucho más amplios e impredecibles. Por ejemplo, el eje de rotación de Marte ha variado de 13 a 40 grados en los últimos 10 y 20 millones de años. Esta estabilidad a largo plazo es uno de los principales beneficios que disfrutamos al tener una luna grande.

Posiblemente algunos astrónomos se alegrarían de que la Luna desapareciera. Su luz contaminante dificulta mucho la observación de otros astros al grado de que durante la semana en que hay Luna llena, tienen que buscar otras actividades.
Pero para la mayor parte de los astrónomos sería espantosa la desaparición de la Luna por una sencilla razón: No habría eclipses.
El efecto "Anillo de diamante" durante el eclipse solar del 2008. (NASA/Exploratorium)
Ocupamos un envidiable lugar en el tiempo y el espacio donde los eclipses totales solares y lunares pueden ocurrir. La Tierra es el único planeta del Sistema Solar desde donde se puede ver a la Luna encajar cómodamente cuando se interpone entre la Tierra y el Sol durante los eclipses totales solares
La Luna tiene 1/400 el tamaño del Sol. Pero el Sol está 400 veces más lejano que la Luna. Esto es, casi seguramente, una rareza en toda la galaxia.
El hecho de que la Luna se esté alejando de nosotros implica que dentro de 1,4 mil millones de años un último eclipse solar total ocurrirá. Después, la Luna estará demasiado lejos de la Tierra para cubrir todo el disco solar. Por el contrario, hace mucho tiempo, la Luna estaba más cerca de la Tierra. Hace poco menos de mil millones de años ocurrió el primer eclipse anular solar. En la época actual los eclipses anulares constituyen el 33,2%, y los eclipses totales, poco a poco más raros, el 26,7%. El resto son eclipses parciales.
Si la Luna era un ingrediente necesario para que la vida se afianzara en la Tierra, entonces podemos ser una ocurrencia muy rara en el universo. La teoría actual de la formación de la Luna nos dice que la Tierra colisionó con un cuerpo del tamaño de Marte llamado Theia, muy temprano en su historia. Esto explicaría la relativa baja densidad de la Luna respecto a la Tierra.

Oblivion no es la primera película en postular una Tierra sin Luna, los fanáticos de ciencia ficción de los 70s recordarán la serie de TV Espacio: 1999, la cual proponía un escenario aún más improbable: la Luna es sacada de su órbita por un desastre nuclear, Por cierto, jamás explicaron como se las arreglaron para encontrarse con nuevas civilizaciones alienígenas cada semana. Pero, bueno, era la década de los 70s.

Oblivion también cometió otra garrafal pifia: El plutonio utilizado para energizar viajes espaciales y el utilizado en armas nucleares, son dos isótopos diferentes. No sería posible (aunque fue un recurso argumental conveniente) convertir un RTG ( Generador Termoeléctrico de Radioisótopos) como el utilizado en Marte para alimentar el rover Curiosity, en un arma explosiva.
Pero quizá, el mayor don que Luna nos ha dado a nosotros, como especie, son sus lecciones. El movimiento de la Luna siempre enseñó muchas lecciones a los primeros astrónomos sobre la Mecánica Celeste. Newton habría necesitado mucho más tiempo y le hubiera sido mucho más difícil descifrar las leyes del movimiento y de la gravedad de no ser por el ejemplo dado por la Luna. Además la Luna será un gran trampolín para la exploración del Sistema Solar.
Amada o maldecida, la Luna ha sido siempre nuestra compañera celestial. Dejemos que los villanos alienígenas se pongan celosos.
Amada o maldecida, la Luna ha sido siempre nuestra compañera celestial. Dejemos que los villanos alienígenas se pongan celosos.

