Sin duda que el fanatismo no tiene límites o al menos así lo demostró este fin de semana un niño de Arabia Saudita de cuatro años que mató a su padre por no comprarle un PlayStation.
Los medios afirman que el menor de cuatro años y siete meses le habría pedido la consola a su padre antes de que éste saliera a comprar y cuando lo vio regresar sin nada en las manos, explotó en ira tomando la pistola y dando un certero balazo en la ceja izquierda de su padre.
De todas formas, este no es el primer caso de asesinato relacionado con videojuegos, basta recordar cuando William Suarez (18) asesinó a su amigo Olivier Baptiste (15) durante una confusa discusión.
Este incidente ocurrió en marzo del 2008 en Brockton, Massachusetts, dentro de la casa de William Suarez y se produjo luego de que Olivier se negara a entregarle un juego que estaba sosteniendo en las manos. Un enojado Suarez amenazó a Baptiste con una pistola para que le obedeciera, apretó el gatillo dos veces antes de que saliera una bala, momento en el cual su amigo suplicó por su vida, y al tercer intento la bala impactó en su cuerpo.
Los testigos cuentan que William salió muy confundido de la habitación exclamando "esto no ocurrió" e inmediamente llamarón al 911.
El joven tuvo que enfrentar duros cargos junto a una multa gigantesca, convirtiéndose en un caso emblemático de la violencia que se suele asociar a los fanáticos de los videojuegos.
Los medios afirman que el menor de cuatro años y siete meses le habría pedido la consola a su padre antes de que éste saliera a comprar y cuando lo vio regresar sin nada en las manos, explotó en ira tomando la pistola y dando un certero balazo en la ceja izquierda de su padre.
De todas formas, este no es el primer caso de asesinato relacionado con videojuegos, basta recordar cuando William Suarez (18) asesinó a su amigo Olivier Baptiste (15) durante una confusa discusión.
Este incidente ocurrió en marzo del 2008 en Brockton, Massachusetts, dentro de la casa de William Suarez y se produjo luego de que Olivier se negara a entregarle un juego que estaba sosteniendo en las manos. Un enojado Suarez amenazó a Baptiste con una pistola para que le obedeciera, apretó el gatillo dos veces antes de que saliera una bala, momento en el cual su amigo suplicó por su vida, y al tercer intento la bala impactó en su cuerpo.
Los testigos cuentan que William salió muy confundido de la habitación exclamando "esto no ocurrió" e inmediamente llamarón al 911.
El joven tuvo que enfrentar duros cargos junto a una multa gigantesca, convirtiéndose en un caso emblemático de la violencia que se suele asociar a los fanáticos de los videojuegos.