dijo:Películas como "El Padrino" nos han dado una imagen muy particular de los mafiosos. La verdadera realidad de los "hombres de honor" de la Cosa Nostra es muy distinta.
Todas estas películas nos hablan de “hombres de honor”, llenos de estilo, poderosos tanto en las formas como en las maneras, con un fuerte atractivo, que sólo buscan cuidar de los suyos y de su familia. Y para cuidar de “los nuestros”, en ocasiones, en un mundo cruel y salvaje, sólo les queda la violencia como alternativa posible.
Sin embargo, la realidad de la Cosa Nostra, la mafia siciliana, no deja de mostrar casos muy alejados de esa idílica imagen de los mafiosos y sus “códigos de honor”.
La detención, en mayo de 1996, de Giovanni Brusca, le dio al mundo la oportunidad de conocer la verdadera realidad del mafioso. Y la verdad nada tenía que ver con el personaje de Don Vito Corleone.
Giovanni Brusca había sido el encargado de accionar el detonador que terminó con la vida del juez Falcone, su mujer y tres de sus escoltas. Un brutal asesinato que conmocionó a toda Italia y del que la justicia italiana todavía no se ha recuperado. Tres años después de su detención, comenzó a colaborar con la policía y sus declaraciones ayudaron a entender la brutal realidad de la mafia: “He torturado personas para hacerlas hablar, he estrangulado tanto a quien confesaba, como a quien permanecía mudo, he disuelto cuerpos en ácido, he abrasado cadáveres en parrillas, he sepultado restos excavando las fosas con máquinas mecánicas”
El mafioso es un “hombre de honor” tal y como se autodefinen, pero con una forma de entender el honor muy particular. Para la Cosa Nostra, el homicidio es la forma habitual de resolver cualquier problema, la más eficaz. Las negociaciones sólo valen para afrontar cuestiones entre la familia, pero si no llevan a ningún lugar, siempre quedará el asesinato.
Marlon Brando, el gran Don Vito Corleone, cuidaba de la familia y los negocios, bajo un estricto código de honor en la mítica El Padrino. La realidad de la mafia siciliana nos descubre que el único código es el de la muerte y la subordinación. Ese es el precio del poder en la Cosa Nostra.
YAPA: el decálogo del buen mafioso:
*El primer mandamiento prohíbe “prestar dinero directamente a un amigo” y aconseja, si es necesario, hacerlo a través de una tercera persona.
*El segundo coincide con los mandamientos para los católicos, “no se miran a las mujeres de nuestros amigos”.
*El tercer mandamiento prohíbe cualquier tipo de relación con la Policía y además, el verdadero “hombre de honor” tampoco se deja ver por tabernas y círculos sociales.
*El cuarto es si el deber le llama, tiene que estar disponible en cualquier momento.
*El quinto mandamiento es continuación del cuarto sobre disposición aun “si su mujer está a punto de parir”.
*El sexto exige a los hombres de Cosa Nostra “puntualidad” y el respeto “de manera categórica” de todas las citas.
*En el séptimo, después de que se prohibía desear a la mujer del prójimo, se exige “el respeto a la esposa”.
*El octavo obliga a “decir la verdad” a cualquier pregunta y en cualquier situación.
*El noveno hace referencia a una de las reglas de la “dignidad” mafiosa: se puede matar, extorsionar, traficar, pero nunca “robar el dinero de otras personas o de otros clanes mafiosos”.
*En el décimo se dan indicaciones precisas sobre quién puede formar parte de Cosa Nostra.