El Impenetrable, región chaqueña que abarca 4 millones de hectáreas de bosques nativos, se encuentra en serio peligro. Las topadoras están destruyendo sus últimos bosques para aumentar la superficie destinada a la ganadería intensiva, amenazando el hogar de comunidades indígenas, campesinas y especies en peligro de extinción como el yaguareté.

Esta región está protegida por la Ley de Bosques. Sin embargo, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, está autorizando desmontes, violando la ley que apoyamos un millón y medio de argentinos.
La organización ambientalista Greenpeace, a través de un grupo de activistas llamado Jaguares, bloqueó una topadora que realizaba un desmonte selectivo en una finca ubicada 40 kilómetros al oeste de la ciudad de Miraflores, en El Impenetrable chaqueño.
Montados en motos y areneros, los ambientalistas detuvieron a la máquina e inundaron la cabina con una espuma especial que la inhabilitó. Así evitaron que continuara con la destrucción del bosque nativo. Luego desplegaron un cartel con la leyenda dedicada al gobernador provincial: "Capitanich: Basta de desmontes. Salvemos al Impenetrable".
"Greenpeace está haciendo lo que el gobierno del Chaco no hace: asegurar que se cumpla la Ley de Bosques", dijo Hernán Giardini, coordinador de la campaña de bosques de la organización. "Los desmontes para ganadería intensiva autorizados en El Impenetrable violan la normativa nacional. Las topadoras dejan muy pocos árboles en pie y eliminan todo el bosque bajo, que es el sustento de la mayoría de la fauna chaqueña".
Según datos de Greenpeace el Plan Ganadero Chaco, que cuenta con el respaldo del gobernador Jorge Capitanich, tiene por objetivo duplicar el stock ganadero para 2015. Así pasaría de 2.600.000 cabezas actuales a cinco millones.
"El avance de la ganadería intensiva puede implicar, en el mediano plazo, la fragmentación y desaparición de gran parte de El Impenetrable, un valiosísimo ecosistema forestal que abarca cuatro millones de hectáreas", agregó Giardini.