Mañana, 27 de abril, no es sólo un aniversario electoral.
Desde entonces hemos dado un salto fenomenal de aquella Argentina en la que Néstor Kirchner asumiera con el 22 por ciento de los votos, el 25 por ciento de desocupación, un cuarto de la población argentina.
Hoy el Índice de Pobreza bajó al término del segundo semestre del 2011 al 6,5%, frente al 9,9% de igual período de 2010, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Estos niveles de pobreza no se registraba desde comienzos de los años ’80.
También se dio una fuerte baja en los indicadores que miden a las personas en situación de indigencia, comprendidas dentro del índice de pobreza, y definidas como aquellas cuyos ingresos no alcanzan siquiera para comprar la cantidad mínima de alimentación: alcanzaron entre julio y diciembre al 1,7% de la población, contra el 2,5% de igual período de 2010.
Las cifras muestran que el año pasado, la economía creció 8,9%, la desocupación bajó al 6,7% –desde el 7,1% de fines de 2010–, y funcionó a pleno la Asignación Universal por Hijo, que son $220 por mes y por hijo de hasta cinco niños. En el primer semestre del 2003, en plena salida de la crisis post convertibilidad, el índice de pobreza alcanzaba al 54% de la población. De ese porcentaje, el 27,7% eran indigentes.
Desde entonces, otra Argentina.