Los llamados Eventos Luminosos Transitorios (TLE por sus siglas en inglés) o “sprites” (que significa duende, elfo), son la manifestación de un fenómeno misterioso que sucede por encima de algunas tormentas eléctricas y se parece a una medusa o a un fuego artificial extraño. Podría decirse que tienen mucho en común (al menos simbólicamente) con las Ignis fatuus, luces atmosféricas que se manifiestan en pantanos y ciénagas.
Son usualmente invisibles para el ojo desnudo ya que suceden en escalas de milisegundos, demasiado rápido para ser vistos. El hecho de que no sean tan conocidas reside en que ocurren entre 50 y 100 kilómetros por encima de la tierra; un área de la atmósfera que es demasiado alta para los aviones pero demasiado baja para que los satélites las puedan investigar. Allí, el delgado aire interactúa con fuertes campos eléctricos para ionizar las moléculas y crear arcos de plasma.
Estos espectáculos no son nuevos para la ciencia; ya en 1989 una cámara de la Universidad de Minnesota capturó un TLE por “accidente” mientras filmaba el despegue de un cohete (caso que después fue investigado por la NASA), y después de esto se han estudiado y grabado docenas de ejemplos. Pero una de las personas más apasionadas con el estudio de estos duendes es el astrónomo Thomas Ashcraft, quién ha estado fotografiando estos eventos por muchos años.

Enigmático resplandor rojizo entre Rusia
¿Qué es ese resplandor que se observa sobre el océano Pacífico? Hasta ahora, nadie lo sabe, comenzando por JPC van Heijst, piloto holandés que volaba un Boeing 747-8 de Hong Kong a Anchorage, Alaska, cuando se encontró con el enigmático panorama.
Aproximadamente cinco horas después de haber despegado, las luces se observaron al sur de la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, un fenómeno que van Heijst no dudó en calificar como “el más horrendo que ha experimentado” en toda su carrera.
“Conforme más nos acercábamos, el resplandor se volvía más intenso, iluminando las nubes y el cielo debajo de nosotros con un espantoso brillo naranja, en una zona del mundo en donde se supone que no debería haber nada más que agua”, relató el piloto.
Curiosamente, ningún radar registró algún tipo de tormenta en la ruta del avión. En todo caso, una media hora antes de que este cruzara por dicho punto, un volcán submarino hizo erupción, lo cual podría explicar el misterioso resplandor.
Son usualmente invisibles para el ojo desnudo ya que suceden en escalas de milisegundos, demasiado rápido para ser vistos. El hecho de que no sean tan conocidas reside en que ocurren entre 50 y 100 kilómetros por encima de la tierra; un área de la atmósfera que es demasiado alta para los aviones pero demasiado baja para que los satélites las puedan investigar. Allí, el delgado aire interactúa con fuertes campos eléctricos para ionizar las moléculas y crear arcos de plasma.
Estos espectáculos no son nuevos para la ciencia; ya en 1989 una cámara de la Universidad de Minnesota capturó un TLE por “accidente” mientras filmaba el despegue de un cohete (caso que después fue investigado por la NASA), y después de esto se han estudiado y grabado docenas de ejemplos. Pero una de las personas más apasionadas con el estudio de estos duendes es el astrónomo Thomas Ashcraft, quién ha estado fotografiando estos eventos por muchos años.

Enigmático resplandor rojizo entre Rusia
¿Qué es ese resplandor que se observa sobre el océano Pacífico? Hasta ahora, nadie lo sabe, comenzando por JPC van Heijst, piloto holandés que volaba un Boeing 747-8 de Hong Kong a Anchorage, Alaska, cuando se encontró con el enigmático panorama.
Aproximadamente cinco horas después de haber despegado, las luces se observaron al sur de la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, un fenómeno que van Heijst no dudó en calificar como “el más horrendo que ha experimentado” en toda su carrera.
“Conforme más nos acercábamos, el resplandor se volvía más intenso, iluminando las nubes y el cielo debajo de nosotros con un espantoso brillo naranja, en una zona del mundo en donde se supone que no debería haber nada más que agua”, relató el piloto.
Curiosamente, ningún radar registró algún tipo de tormenta en la ruta del avión. En todo caso, una media hora antes de que este cruzara por dicho punto, un volcán submarino hizo erupción, lo cual podría explicar el misterioso resplandor.