Una Paja De Ultra Tumba
... un griterío fuera de lo común , uno diferente al de todas las noches, no los jadeos rítmicos que a menudo acompasaban la penumbra, gritos de horror, gritos emitidos cada vez con mas fuerza y luego el silencio, todo quedo como suspendido, cuando por fin me atreví a salir, soy un cobarde y mis pantuflas de bob esponja se resistían a mis pies regordetes, llegue sudando al lugar donde se concentraba el alboroto, todas y todos tenían gesto entre sombrío y divertido, era evidente que algo malo sucedida en el interior del cuarto, cuando logre hacerme camino entre los cuerpos sudorosos y el tufo de media noche, la escena me desconcertó, en cuclillas en el rincón a mi izquierda, lloraba desconsolada Francy, y en el camastro, desnudo la cría horrenda de una morsa y un hombre, un taringuero antes de taringa, al tipo le había dado un infarto o algo que lo mato mientras le daban por detrás con un artefacto rosado de goma, aun tenia el juguete metido, que nadie, absolutamente nadie, se atrevía a sacar, ni Francy que seguía llorando, no se si por que se la había muerto un paciente, por el juguete, o por que el hombre morsa le espantaría la clientela.
luego de que la Cacica diera por terminado el luto y las limpiezas espirituales, todo volvió a la normalidad, todo menos la clientela de Francy que antes del homo-mosrsus era abundante, ahora era casi nula y es que en este mercado los rumores se expanden como pólvora, y la gente tenia miedo a morirse entre las piernas de Francy, miedo que para mi resultaba ridículo, esa muerte, morir de placer en los goces de su cuerpo, esa muerte seria la mas bella, no, yo no tenia miedo encontrar el final en su abrazo, es mas lo deseaba, así que uno de esos dias en que el alma busca y se atreve, junte los ahorro que me dejaba la venta de minutos, me arregle lo mejor que pude, preste especial cuidado hasta al mas mínimo detalle, pedí un cuarto de aguardiente en el bar, un bar cercano, me tome la mitad de un sorbo, necesitaba calmarme , era nuestra primera cita, todo tenia que salir bien. la busque en frente de la pencion, una mirada vasto para que ella entendiera lo que yo quería, tenia el deseo grabado en el rosto y ella pudo leerlo con facilidad, - tienes la plata- le acerque un enredo de billetes impregnados de sudor, no los contó, en cambio me tomo de la mano me condujo hasta su habitación, la misma del incidente, todo estaba igual salvo por la posición de la cama, que ahora estaba contra la pared opuesta, se desvistió y me ayudo a mi a hacer lo mismo.Deje que ella tomara la iniciativa, me sometí a la suavidad de sus manos, nos fundimos en un solo suspiro efímero y a la vez eterno, su pelo negro, tan negro como la noche llena de secretos caía sobre mi y ya no era su pelo y mi rostro, sus tetas o mi verga, en ese momentos fuimos parte de una misma sustancia indisoluble de la cual venia toda vida y toda perdición, pero esto se rompió de repente, una sensación cercana al miedo me invadió, un frió de muerte se apodero del cuartucho, en el lugar donde antes estaba la cama se encontraba el hombre morsa, mas inmundo ahora por estar muerto, nos veía, parecía estarla pasándola de lujo, me hizo un gesto de morsa fantasmal para que sugieran en lo mio y el en lo suyo, no lo mire mas, me concentre en Francy, como pude, no fue difícil recuperar la cadencia de la lujuria.
una vez el fuego se extinguió, no acudieron, gestos de cariño, ni palabras llenas de complicidad, solo silencio y luego nada, la soledad absoluta en la cama de Francy pero ya sin ella. también se esfumo la morsa hombre, solo dejo aquel juguete siniestro de goma rosa, que a partir de ese momento se le dio por aparecer en todas partes, donde los designios de su dueño muerto, mitad humano lo decidieran, aunque se esforzaran en descaerse de el aparato de placer de ultra tumba, regresaba, fue arrojado mil veces, quemado otras tantas, apuñalado, derretido en ácido, pero siempre volvió...
Continuara ...
La segunda parte
... un griterío fuera de lo común , uno diferente al de todas las noches, no los jadeos rítmicos que a menudo acompasaban la penumbra, gritos de horror, gritos emitidos cada vez con mas fuerza y luego el silencio, todo quedo como suspendido, cuando por fin me atreví a salir, soy un cobarde y mis pantuflas de bob esponja se resistían a mis pies regordetes, llegue sudando al lugar donde se concentraba el alboroto, todas y todos tenían gesto entre sombrío y divertido, era evidente que algo malo sucedida en el interior del cuarto, cuando logre hacerme camino entre los cuerpos sudorosos y el tufo de media noche, la escena me desconcertó, en cuclillas en el rincón a mi izquierda, lloraba desconsolada Francy, y en el camastro, desnudo la cría horrenda de una morsa y un hombre, un taringuero antes de taringa, al tipo le había dado un infarto o algo que lo mato mientras le daban por detrás con un artefacto rosado de goma, aun tenia el juguete metido, que nadie, absolutamente nadie, se atrevía a sacar, ni Francy que seguía llorando, no se si por que se la había muerto un paciente, por el juguete, o por que el hombre morsa le espantaría la clientela.
luego de que la Cacica diera por terminado el luto y las limpiezas espirituales, todo volvió a la normalidad, todo menos la clientela de Francy que antes del homo-mosrsus era abundante, ahora era casi nula y es que en este mercado los rumores se expanden como pólvora, y la gente tenia miedo a morirse entre las piernas de Francy, miedo que para mi resultaba ridículo, esa muerte, morir de placer en los goces de su cuerpo, esa muerte seria la mas bella, no, yo no tenia miedo encontrar el final en su abrazo, es mas lo deseaba, así que uno de esos dias en que el alma busca y se atreve, junte los ahorro que me dejaba la venta de minutos, me arregle lo mejor que pude, preste especial cuidado hasta al mas mínimo detalle, pedí un cuarto de aguardiente en el bar, un bar cercano, me tome la mitad de un sorbo, necesitaba calmarme , era nuestra primera cita, todo tenia que salir bien. la busque en frente de la pencion, una mirada vasto para que ella entendiera lo que yo quería, tenia el deseo grabado en el rosto y ella pudo leerlo con facilidad, - tienes la plata- le acerque un enredo de billetes impregnados de sudor, no los contó, en cambio me tomo de la mano me condujo hasta su habitación, la misma del incidente, todo estaba igual salvo por la posición de la cama, que ahora estaba contra la pared opuesta, se desvistió y me ayudo a mi a hacer lo mismo.Deje que ella tomara la iniciativa, me sometí a la suavidad de sus manos, nos fundimos en un solo suspiro efímero y a la vez eterno, su pelo negro, tan negro como la noche llena de secretos caía sobre mi y ya no era su pelo y mi rostro, sus tetas o mi verga, en ese momentos fuimos parte de una misma sustancia indisoluble de la cual venia toda vida y toda perdición, pero esto se rompió de repente, una sensación cercana al miedo me invadió, un frió de muerte se apodero del cuartucho, en el lugar donde antes estaba la cama se encontraba el hombre morsa, mas inmundo ahora por estar muerto, nos veía, parecía estarla pasándola de lujo, me hizo un gesto de morsa fantasmal para que sugieran en lo mio y el en lo suyo, no lo mire mas, me concentre en Francy, como pude, no fue difícil recuperar la cadencia de la lujuria.
una vez el fuego se extinguió, no acudieron, gestos de cariño, ni palabras llenas de complicidad, solo silencio y luego nada, la soledad absoluta en la cama de Francy pero ya sin ella. también se esfumo la morsa hombre, solo dejo aquel juguete siniestro de goma rosa, que a partir de ese momento se le dio por aparecer en todas partes, donde los designios de su dueño muerto, mitad humano lo decidieran, aunque se esforzaran en descaerse de el aparato de placer de ultra tumba, regresaba, fue arrojado mil veces, quemado otras tantas, apuñalado, derretido en ácido, pero siempre volvió...
Continuara ...
La segunda parte