Enriqueta Martí Ripollés
Enriqueta Martí Ripollés (San Felíu de Llobregat, 1868 – Barcelona, 12 de mayo de 1913) fue una asesina en serie, secuestradora y proxeneta de niños. Conocida popularmente como la vampira del carrer de Ponent o la vampira de Barcelona.
Enriqueta llevaba una doble vida. Durante el día mendigaba y pedía en casas de caridad, conventos y parroquias, vistiendo harapos y llevando en ocasiones niños de la mano que los hacía pasar por sus hijos. Posteriormente, los prostituía o los asesinaba. No tenía ninguna necesidad de mendigar ya que su doble trabajo como proxeneta y prostituta le daban suficiente dinero para vivir sin problemas. De noche se vestía con ropas lujosas, sombreros y pelucas, y se hacía ver en el Teatre del Liceu, el Casino de la Arrabassada y otros lugares donde acudía la clase acomodada de Barcelona. Es probable que en estos lugares ofreciera sus servicios como proxeneta especializada en criaturas. En 1909 fue detenida en su piso de la Calle Minerva de Barcelona acusada de regentar un burdel donde se ofrecían servicios sexuales de niños entre 3 y 14 años. Junto a ella, fue detenido un joven de una familia de alta posición social. Gracias a sus contactos con altas personalidades barcelonesas que contrataban sus servicios como proxeneta infantil, Enriqueta nunca tuvo un juicio por el asunto del burdel y el proceso se perdió en el olvido judicial y burocrático.
Al mismo tiempo que hacía de proxeneta de niños, también ejercía la profesión de curandera. Los productos que utilizaba para fabricar sus remedios estaban compuestos por restos humanos de les criaturas que mataba, que llegaban incluso a ser desde niños de pecho hasta criaturas de 9 años. De esos niños lo aprovechaba casi todo, la grasa, la sangre, los cabellos, los huesos (que normalmente transformaba en polvo); por esta razón no tenía problemas para deshacerse de los cuerpos de sus víctimas. Enriqueta ofrecía sus ungüentos, pomadas, filtros, cataplasmas y pociones, especialmente para curar la tuberculosis, tan temida en aquella época, y todo tipo de enfermedades que no tenían cura en la medicina tradicional. Gente de clase alta pagaba grandes sumas de dinero por estos remedios.
Se sospecha que secuestró a un número indeterminado de criaturas. En el momento de su última detención se encontraron en su piso del barrio del Raval, concretamente el número 29, entresuelo primera del carrer de Ponent (hoy Joaquín Costa), y en diferentes pisos de Barcelona donde había vivido, los huesos de un total de doce niños. Los forenses tuvieron mucho trabajo ya que quedaban pocos restos y consiguieron diferenciar un total de doce niños. Enriqueta es posiblemente la asesina en serie más mortífera que ha habido en España. Si se llega a saber cuantas criaturas llegó a a secuestar y matar, la cifra probablemente se dispararía. Los que está claro es que llevaba muchos años actuando en Barcelona porque en la cultura popular se sospecha que alguien se llevaba a bebés. Había muchos niños que desaparecieron sin dejar rastro y había un temor fundado entre la población.
Enriqueta fue encarcelada en la prisión "Reina Amàlia" en espera de juicio. Intentó suicidarse cortándose las venas con un cuchillo de madera, cosa que hizo estallar la indignación popular porque la gente quería que Enriqueta llegase al juicio y fuese ajusticiada en el garrote vil. Las autoridades de la prisión hicieron saber mediante la prensa que se habían tomado medidas para que Enriqueta no se quedara nunca sola, haciendo que tres de las reclusas con más carisma de la prisión compartieran celda con ella. Tenían instrucciones de destaparle las sábanas en caso de que se tapara para evitar que se abriese las venas con los dientes.
Pero Enriqueta nunca llegó a juicio por sus crímenes. Un año y tres meses después de su detención y pasada la indignación popular, llegó su muerte. Sus compañeras de prisión la mataron linchándola en uno de los patios del penal. El proceso de Enriqueta se encontraba en fase de instrucción en esos momentos. El asesinato de la mujer no dio oportunidad que en un juicio se supiese toda la verdad y todos los secretos que escondía. La secuestradora y asesina murió la madrugada del 12 de mayo de 1913, oficialmente de una larga enfermedad, pero la realidad como resultado de una brutal paliza. Fue enterrada con toda discreción en la fosa común del Cementerio del Sudoeste, situado a la montaña de Montjuïc de Barcelona.
Mary Flora Bell
Mary Flora Bell (n. 26 de mayo de 1957 en Newcastle-upon-Tyne, Inglaterra, Reino Unido) fue encarcelada en diciembre de 1968 , culpable del asesinato de dos niños; Martin Brown (de cuatro años de edad) y Brian Howe (de tres años de edad). Bell tenía once años cuando fue encarcelada por los asesinatos.
La madre de Bell, Betty, era una prostituta, quien de vez en cuando se ausentaba de la casa, viajando a Glasgow por motivos de trabajo. Mary fue su primera hija, que nació cuando Betty tenía 16 años. No se sabe bien quién fue el padre biológico de Mary, aunque ella creyó gran parte de su vida que fue Billy Bell, un criminal arrestado por robo a mano armada, quien se había casado con Betty tiempo después del nacimiento de Mary. Personas no pertenecientes al circulo familiar, señalaron que Betty intentó en más de una vez, asesinar a Mary y hacerlo aparentar como un accidente, en los primeros años de vida de la pequeña. También, la misma Mary señaló que fue víctima de abuso sexual por parte de su madre más de una vez, diciendo que ella la obligaba a participar en actos sexuales con niños de cinco años de edad.
Mary Bell fue encarcelada por estrangular a un niño pequeño llamado Martin Brown el 25 de mayo de 1968, el día anterior a cumplir sus 11 años de edad. Por lo que se sabe, estaba sola al momento del asesinato. Entre ese momento y el segundo asesinato, ella y su amiga Norma Bell (quien no tenía relación familiar con ella) irrumpieron en una guardería en Scotswood, destrozando el lugar y dejando una nota responsabilizándose del asesinato de Brown. La Policía de Newcastle desestimó este incidente diciendo que era sólo una broma.
El 31 de julio de 1968 las dos tuvieron parte nuevamente en un asesinato, y nuevamente por estrangulación, de Brian Howe de tres años de edad. Los informes de la Policía concluyeron que Mary Bell volvió al lugar del crimen con una navaja para escribir una "N" en el estómago del niño, y luego, con esa misma navaja pero con otra mano, formó la "M". Mary Bell también usó un par de tijeras para cortar partes del cabello de Brian Howe además de sus genitales. Las niñas eran muy jóvenes y sus testimonios se contradijeron mucho, por lo que nunca se supo con claridad lo que sucedió. En principio la muerte de Martin Brown fue declarada como accidente, ya que no había pruebas de nada extraño. Sin embargo, la muerte fue vinculada con el asesinato de Brian Howe y finalmente en agosto las dos niñas fueron detenidas y acusadas de dos cargos de asesinato en segundo grado.
El 17 de diciembre de 1968, Mary Bell fue absuelta del cargo de asesinato pero fue condenada por "asesinato en segundo grado debido a su falta de responsabilidad", el jurado tomó esta decisión después de escuchar los resultados psiquiátricos de la niña, que decían que tenía los clásicos síntomas de una psicopatía. Fue sentenciada a la llamada pena "at Her Majesty's Pleasure", es decir, una sentencia a prisión indefinida. Norma fue absuelta de ambos cargos.
Desde el momento en que fue presa, Mary fue centro de atención de la prensa británica y de la revista alemana Stern. La madre de la niña, vendió en varias oportunidades historias acerca de ella y concedió muchas entrevistas a la prensa sobre Mary, escribiendo historias y diciendo que eran de la niña. Mary volvió a los titulares de la prensa de nuevo ,cuando en septiembre de 1979, escapó brevemente de la custodia de la prisión.
Bell fue liberada en 1980 y se le otorgó un nuevo nombre y se le garantizó el anonimato para poder empezar una nueva vida junto con su hija, quien nacería en 1984. Esta hija no supo del pasado de su madre hasta que los periodistas encontraron la localidad donde vivían, y tuvieron que salir de allí con sábanas sobre sus cabezas. Originalmente, la identidad de esta hija fue protegida hasta que ella cumplió los 18 años. Sin embargo, el 21 de mayo de 2003 Bell ganó una batalla legal en la Corte Suprema para lograr mantener su anonimato y el de su hija por el resto de sus vidas.
Heather Trujillo
En el año de 2007, el día 6 de diciembre, Heather Trujillo de 16 años y su novio Lamar Roberts de 17, mataron a golpes a la hermanastra de Heather, Zoe Garcia de 7 años, en un momento dado, a causa de la majestuosa “inteligencia” de los chicos, se les ocurre por pegarla, patearla y todo siguiendo los movimientos de Mortal Kombat (según una de las fuetes, hasta combos hicieron) Ambos vivían en Johnstown, el Estado de Colorado, en Estados Unidos.
Si bien Trujillo y Roberts intentaron revivir a la niña colocándola debajo del grifo de agua y haciéndole respiración boca a boca antes de llamar a la madre de la menor y al número de emergencias 911, la niña falleció en el hospital.
Ante la policía, uno de los testigos dijo que en el momento del acto, Zoe les suplicó que parasen, pero no lo hicieron. A su afirmación, la policía le pregunto "¿Por qué no parasteis?" y con la magnífica, típica y evasiva respuesta de siempre respondieron "No lo sé, estábamos borrachos".
Dana Trujillo, madre de la niña, no cree en esta versión de los hechos, y afirmó que “me han dicho que todo ocurrió jugando, pero nadie juega así, resultando en la muerte de una persona”. Además añadió “quiero que mi hija mayor me cuente lo que realmente ha pasado” porque piensa que “está intentando proteger a su novio”.
La necropsia, arrojo por resultados un buen número de cosas, como que Zoe tenía fracturada la muñeca, más de 20 hematomas, hinchazón del cerebro, y sangrado en los músculos del cuello y bajo de la columna vertebral, de acuerdo con el documento. (¿Fatality? nop, eso si fue BRUTALITY xaxa, nota de la redacciòn del día de hoy!!!!!)
Después de un largo año, fueron condenados por un juez, los dos acusados, que fueron juzgados como adultos, por el delito de abuso de menores seguido de muerte, fueron llevados a la cárcel de Condado de Jail, donde fueron condenados Robert a 39 años y Heather a 18 de condena condicional y seis años en un programa delincuente juvenil por haber sido cómplice de este macabro hecho.
Elfriede Blauensteiner
Murió el 18 de noviembre de 2003 a los 72 años en un hospital de Viena a causa de un tumor cerebral. En vida se dedicaba a buscar hombres mayores necesitados de cariño mediante anuncios en la prensa y luego, tras conseguir su herencia, los envenenaba.
Blauensteiner cumplía desde 1997 una condena de cadena perpetua en la cárcel Schwarzau am Steinfelde de Viena. Su historia causó conmoción nacional e internacional en 1996, cuando se descubrió que había matado al menos a cinco hombres para apoderarse de su herencia. Pronto los medios la bautizaron como la 'viuda negra'. La prensa sensacionalista austriaca retrató a Blauensteiner como una obsesa de los casinos, que conocía a sus compañeros sentimentales por medio de la sección de anuncios por palabras en los periódicos y más tarde se deshacía supuestamente de ellos administrándoles calmantes y fármacos que reducían el nivel de azúcar en la sangre hasta provocarles la muerte.
La 'viuda negra' austriaca no fue enjuiciada por todos sus supuestos crímenes. Primero fue condenada por la muerte del jubilado Alois Pichler, de 77 años, en 1995, y dos años después, en 1999, por el asesinato de su vecina Franziska Koeberl y el de un amigo suyo, Friedrich Doecker. Otra de sus supuestas víctimas, un anciano de 83, falleció de cáncer. La Justicia también investigó en su momento la muerte del marido de Elfriede Blauensteiner, quien tuvo que ser hospitalizado en ocho ocasiones. La viuda mandó incinerar su cuerpo contra los deseos del resto de los familiares antes de cobrar dos seguros de vida.
Sus vecinos la describían como una mujer generosa que hacía donativos a causas infantiles o regalaba alfombras a sus conocidos. No podían sospechar que era la misma mujer que luego confesaría: "No ambiciono el dinero. Sólo maté a quienes merecían la muerte". En los primeros interrogatorios tras su detención, Blauensteiner confesó varios asesinatos entre sus compañeros sentimentales, aunque luego se retractó. "Es cierto que le maté. Le odiaba. Era repugnante verle beber siempre de su feo vaso de metal y cómo se le caía el té por la comisura de los labios", dijo a proposito de Alois Pichler.
La 'viuda negra' decidió envenenar a Alois Pichler diluyendo una noche en el té antidepresivos, que le provocaron una larga agonía, que terminó con su muerte en la bañera. Blauensteiner llamó entonces a un médico de urgencia y a su abogado, que la había ayudado con otros testamentos y al que la Justicia condenó por complicidad.
En su última comparecencia pública, ante un Tribunal de Apelación de Viena, Blauensteiner señaló: "¡Enciérrenme! Déjenme en la cárcel hasta que muera".
Regina del Pilar Campos Incháustegui
Maribel Monroy, de 26 años, sabía que querían matarla. Desde octubre pasado la amante de su esposo la amenazó. Moriría si no se separaba de él.
Durante tres meses fueron palabras, pero ayer la advertencia se convirtió en realidad: la asesinaron y luego le prendieron fuego en un paraje de la delegación Magdalena Contreras. Quien presuntamente la mandó matar es Regina del Pilar Campos Incháustegui, hija de la actriz Regina Torné. Regina del Pilar presuntamente pidió a tres de sus empleados que la ayudaran a desaparecer a la joven que tenía una hija de seis años.
Durante la mañana de ayer Maribel vivió sus últimos minutos. La joven desempleada y su esposo, Edgar Rogelio Eslava Sánchez, llevaron a su niña a la primaria. Como lo hacía diario después de dejarla, Edgar fue a trabajar mientras su mujer regresaba a su domicilio, en el número 5 de la calle Manzanastitla, en el pueblo de San Miguel Ajusco, delegación Tlalpan. Maribel estaba por entrar cuando vio en una camioneta roja a tres hombres y una mujer. Era Regina del Pilar, quien desde octubre pasado comenzó a amenazarla para que se separara de su esposo.
“Desde hace tres o cuatro meses Maribel recibió amenazas de muerte por parte de la amante de su esposo.
Le decía que lo dejara libre, que no lo amarrara por tener una hija”, contó un familiar de la joven. Al notar quién era, la joven se apresuró, entró a su casa y cerró la puerta. Pero no sirvió de nada, los sujetos estaban decididos a llevársela. Regina del Pilar cumpliría sus amenazas, así es que aceleró y con la camioneta golpeó el zaguán que terminó por abrirse.
Entre los tres hombres sometieron a Maribel. La metieron en la parte trasera de la camioneta Windstar, con matrícula 167-RFZ, según se detalla en el expediente MC1/T1/64/06-01. Mientras la golpeaban dentro del vehículo, se encaminaron hacia un paraje desolado en la delegación Magdalena Contreras. En el camino Maribel murió. Según los reportes policiacos los sujetos le enredaron una cadena en el cuello y luego la estrangularon.
Pero el plan aún no terminaba.
Para no dejar rastro del crimen, tiraron el cuerpo en un camino de terracería, cerca de Prolongación Niños Héroes, en la colonia Ampliación Lomas de San Bernabé, delegación Magdalena Contreras. Ahí lo empaparon con gasolina y después le prendieron fuego. La “rival” de Regina del Pilar Campos ya no existía.
Mientras el cadáver se consumía, personas que pasaban por ahí llamaron a la policía. Unos hombres están quemando a una persona, dijeron. Cuando vieron llegar a la policía, Regina del Pilar y su copiloto subieron a la camioneta para escapar. Pero no lo lograron, la mujer y un menor de edad identificado como Jorge fueron detenidos por la policía. Los otros dos hombres huyeron.
Campos trató de burlar a la policía y les dijo que ella era víctima de un secuestro. Sin embargo, cuándo le preguntaran por qué tenía su cabello y una pierna quemada, y por qué conducía la camioneta, terminó por aceptar su participación en el crimen.
El menor detenido confesó todo a los policías de la Procuraduría capitalina. Desde hace tiempo Regina del Pilar quería deshacerse de Maribel, le estorbaba porque no quería separarse de su esposo.
Un juez penal del Reclusorio Sur sentenció a 35 años de prisión por homicidio calificado a Regina del Pilar Campos Incháustegui, hija de la actriz Regina Torné, y a su cómplice Edgar Rogelio Eslava Sánchez, a 26 años de cárcel.
Helen Golay y Olga Rutterschmidt
Dwight Emile aún recuerda el día que bromeó con su vecina, Olga Rutterschmidt, una emigrante de origen húngaro que siempre vivió por encima de sus posibilidades. "Olga, un día de éstos te voy a ver en los noticiarios", le dijo Emile, uno de los muchos productores y escritores de música que pululan en Hollywood, sin apenas sospechar que su broma se convertiría en presagio.
"Olga siempre me decía que si no me interesaba hacer algo de dinero extra. Y yo le decía que, si era algo ilegal, que no contara conmigo", recuerda Emile, uno de los testigos que han desfilado por la policía de Los Ángeles para recomponer el guión de una macabra serie de asesinatos cometidos en nombre de la codicia, el más desgastado argumento en las películas de crimen y violencia en Hollywood.
Tras una investigación de casi tres meses, la fiscalía ha decidido presentar cargos por el homicidio de al menos dos indigentes, una acusación que podría conllevar la pena de muerte para Olga Rutterschmidt y su asociada, Helen Golay, dos ancianas que pasaban por almas caritativas y que la prensa sensacionalista ha bautizado bajo el mote de "las viudas negras".
Según la policía, Olga y Helen se hicieron pasar por las novias, primas y tías de Paul Vados y de Kenneth McDavid, de 73 y 50 años respectivamente, dos indigentes que murieron en extrañas circunstancias y con jugosas pólizas de seguro de vida bajo el brazo. Ellas habían suscrito más de 19 pólizas en nombre de ambos. En las fotos distribuidas por la policía, la mayor, Helen Golay, de 75 años, disimula la edad bajo un maquillaje espeso y una frondosa peluca rubia. La otra, Olga Rutterschmidt, de 73, luce una sonrisa perpetua de abuela bondadosa.
Tras conocer a Paul Vados, un inmigrante húngaro igual que ella, Olga Rutterschmidt le propuso en 1997 alquilar un apartamento. Durante dos años, Olga fue una diligente y amorosa amiga que visitó a Paul para ofrecerle compañía, mientras acudía a una larga lista de empresas de seguros para suscribir varias pólizas en su nombre.
Tras el paso de dos años -el mínimo que exigen las compañías para hacer efectivo el pago de una póliza-, Olga invitó a su amigo Paul a realizar un paseo nocturno. A las pocas horas, la policía reportaba el caso de un hombre que había muerto atropellado en las inmediaciones del la Brea Avenue, muy cerca de la Milla Milagro. El caso de Paul Vados, uno de los muchos indigentes que habían pasado a engrosar los archivos de las "muertes por accidente", durmió el silencio de los justos hasta el año 2005, cuando un avispado inspector del FBI vinculó su caso al de Kenneth McDavid, un indigente de 50 años de edad, que había muerto en similares circunstancias.
El caso de McDavid y de su asesina, Helen Golay, permitió sacar a flote las macabras operaciones de estas dos ancianas. Menos puntillosa que su amiga Olga, a Helen se le ocurrió contratar con su nombre real a un servicio de grúas para remolcar la vieja camioneta Mercury que utilizó para arrollar a McDavid la noche del 22 de junio del 2005. Esta sería la pista que permitiría al FBI y a la policía de Los Ángeles detener la carrera criminal de Olga y Helen, dos ancianas que se disponían a cobrar más de 2.7 millones de dólares en pólizas para asegurarse una vejez dorada.
Fuentes:
http://www.metroflog.com/mujeres_asesinasreales
Wikipedia
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