

GRAFOLOGÍA: ES MENTIRA que sirva para describir tu personalidad o predecir tu rendimiento en el puesto de trabajo.


La grafología es una pseudociencia que pretende describir la personalidad de un individuo y determinar características generales del carácter, acerca de su equilibrio mental (e incluso fisiológico), la naturaleza de sus emociones, su tipo de inteligencia y aptitudes profesionales mediante el examen de la escritura manuscrita.
Además, según algunos grafólogos, serviría para diagnosticar el grado de salud o enfermedad física y mental. No debe confundirse grafología con la caligrafía forense o, más apropiadamente, peritaje caligráfico, una disciplina utilizada en criminalística con el propósito de comparar escritos y determinar, por ejemplo, si un documento fue firmado por la persona que se supone que lo hizo, de utilidad además en testamentos hológrafos o notas de suicidio.
Aunque los argumentos principales, tanto de creyentes como de algunos autodenominados "grafopsicólogos", son que la grafología es una ciencia, usa una metodología concreta y es ampliamente utilizada por los departamentos de recursos humanos, la verdad es que se ha probado que de científica y válida no tiene nada. Las razones son:
- No sigue los postulados del método científico. Sus resultados son difícilmente comprobables o falsables.
- Es altamente susceptible al EFECTO BARUM: apreciación que hacen muchas personas de que una descripción de su personalidad hecha (supuestamente) específicamente para ellos tiene un alto grado de acierto, cuando en realidad se trata de descripciones vagas y generales hechas idénticamente para todos.
- Empleo de principios de PENSAMIENTO ALEGÓRICO. Una forma de falsa causalidad que establece, por ejemplo, que un espaciado extenso entre dos letras muestra un carácter "retraído y aislacionista". De una mujer que escribe su apellido de soltera en letras ligeramente mayores que el de casada se deduce que "está siendo infiel a su marido". Alguien que escribe en letras grandes debe, desde luego, "pensar en grande". Quien varía el tamaño de su letra en mitad del párrafo tiene una "personalidad impredecible".
- Carencia absoluta de estandarización: es común que cada grafólogo forme su propio esquema analítico. Mientras que algunos conceptos son de uso común, existen disputas muy marcadas sobre el supuesto significado de la mayoría de los signos. Por ejemplo, un determinado rasgo interpretado por un analista como revelador de un comportamiento sádico es por el contrario visto por otro grafólogo como propio de un individuo bromista.
- No pasa los test de doble ciego. Los grafólogos sólo aciertan cuando tratan con el individuo o tienen información de su personalidad previa al análisis. Si la grafología funcionase, podrían acertar sólo con el texto que les pasan sin conocer absolutamente nada del sujeto a analizar. Es decir, el análisis que obtienen será más o menos acertado dependiendo de su conocimiento previo sobre el sujeto, no sobre el análisis del texto.
- Uso de la LECTURA EN FRÍO: técnicas utilizadas por quiromantes y tarotistas para obtener una gran cantidad de información mediante el análisis de la apariencia personal, lenguaje corporal e incluso redes sociales.
Algunos de los indicadores que se suelen usar (ya hemos dicho que no todos los grafólogos usan el mismo método) son lo siguientes:
- La inclinación de la letra define si eres más o menos abierto emocionalmente, celoso, seguro, etc.
- La firma y texto legible indica si eres seguro de ti mismo, y viceversa. Donde haces la firma dice si eres introvertido, extrovertido, con miras al futuro…
- El tamaño dice la seguridad de la persona, cuanto más grande más segura.
- La presión del papel corresponde la firmeza del carácter.
- La letra g te define sexualmente.
- La forma de la t dice si te gusta mandar o eres sumiso.
- Si la letras son redondeadas, angulosas u ovaladas corresponde con la ética y la moral del sujeto.
La cuestión es que, no sólo nada de esto está válidamente contrastado, sino que se ha demostrado que no funciona. Si cogemos un grupo de expertos grafólogos y un grupo de control (personas sin conocimientos de grafología), les pedimos que analicen los textos de una serie de individuos, y analizamos los resultados obtenidos viendo los aciertos y fallos de cada individuo (experto grafólogo o persona común del grupo de control), no veremos una diferencia estadística significativa que indique que los individuos pertenecen a diferentes grupos. Es decir, si cualquiera de nosotros cogemos un texto de alguien que no conocemos y lo analizamos, tenemos la misma probabilidad de acertar que un experto grafólogo bajo las mismas condiciones.