

La sanación por fe es un engaño

La sanación por la fe consiste en el supuesto uso de medios espirituales para tratar enfermedades o dolencias, acompañados, en algunos casos, por el rechazo a los tratamientos médicos modernos, por lo que en ocasiones se clasifica como pseudociencia.
Sin tener en cuenta cuando hay un fraude de por medio, la curación por fe es una forma cooperativa de pensamiento mágico en la que tanto el sanador como el paciente creen en el poder curativo de espíritus u otros mecanismos de curación misteriosos. El sanador, consciente o inconsctientemente, manipula la creencia de él ha curado la dolencia mediante la oración, el movimiento de manos o algún otro ritual o producto no convencional. El paciente valida la sanación al dar señales de que la curación ha funcionado al dar señales como andar sin muletas por un periodo breve, respirar libremente, manifestar alivio momentáneo del dolor o, simplemente, dando las gracias al sanador por la "cura milagrosa".
Además, la curación por fe puede ocurrir a distancia. No hay necesidad de que paciente y sanador se reunan, ya que los procesos que se producen trascienden las limitaciones de espacio y tiempo. El sanador no necesita signos objetivos de enfermedad ni señales médicas de recuperación, pero si éstas apoyan la causa, son bienvenidas.
Cuando una curación por fe ocurre en un contexto religioso, se le suele llamar milagro. Los que han investigado estos hechos no han encontrado ni un solo caso que se mantenga en pie ante el escrutinio y que sólo pueda explicarse apelando a un milagro. (por ej: sanadores evangelistas: )

Muchas supuestas curaciones por fe han supuesto, además, un fraude. Como lo fueron los casos de Peter Popoff y Marjoe Gortner. Popoff fingió recibir mensajes de Dios, cuando en realidad estaba recibiendo mensajes de su mujer por un auricular. Ella obtenía la información de las tarjetas que los creyentes rellenaban al asistir a la exhibición de curación por fe.
Marjoe Gortner fue criado por sus padres evangélicos para ser un estafador. Comenzó a ejercer a la edad de 3 años y continuó engañando a la gente desesperada dos décadas más hasta que lo confesó todo en un documental ( http://www.filmaffinity.com/es/film941453.html )
Algunas presuntas sanaciones han implicado diagnósticos equivocados. Puede que la enfermedad haya seguido su curso y haya remitido espontáneamente o esté en una fase de mejoría (algunas enfermedades son cíclicas). Puede haber recibido un tratamiento real anterior, pero la sanación milagrosa se lleva el mérito o se confunde correlación con causalidad.
El requisito principal para que esta curación funcione es la creencia del paciente en la competencia del sanador y la aptitud positiva a las capacidades de curación del propio cuerpo. Cuando la curación no funciona se suele culpar a la falta de fe del paciente en dios o en el método, o por no cooperar lo suficiente. Incluso los propios pacientes tienen miedo de admitir que no han mejorado y se echan la culpa a sí mismos si la sanación no tuvo efecto.
Además, la actitud calmada y confiada del curandero/ sanador alivia el estrés. Orar en grupo también alivia el estrés. Este alivio genera una sensación subjetiva de mejoría que añadido a cierta mejoría real (no suficientemente significativa ni duradera), debida al EFECTO PLACEBO produce la certeza con la que muchas personas afirman en sus testimonios de que la curación por fe funciona .