Como el inconpetente gobierno de santos y sus amigos de las Farc ven que la oposicion esta luchando firmemente para evitar que el pais sea entregado al terrorismo , se les ocurrio una brillante idea,: el congresito de santos...

El presidente Santos está a punto de sepultar la refrendación popular de los acuerdos de La Habana, que fue una de las promesas que permitió su reelección.
El sorprendente anuncio del presidente Juan Manuel Santos de crear un “congresito” para que se encargue de tramitar las leyes que permitan implementar los acuerdos de La Habana causó un enorme revuelo nacional, disparó las alarmas de la oposición y –sobre todo– distanció a quienes hasta ahora venían acompañando de forma solidaria la negociación con las Farc: los congresistas de la unidad nacional.
La historia del congresito de Santos –que hasta el momento se había mostrado partidario de una consulta popular para que sean los colombianos quienes refrenden los acuerdos de La Habana- comenzó de forma oficial con la entrevista que concedió el Presidente a Rodrigo Pardo, en Semana, en la que sostuvo que el mecanismo para la refrendación podría darse mediante un Acto Legislativo, “que de pronto podría también crear una especie de congresito, que le dé desarrollo a algunas de las decisiones de los acuerdos”.
Que significa lo anterior?
simple y sencillo, a los colombianos no nos van a tener en cuenta para decidir si estamos o no de acuerdo con lo que se pacte en la habana, los que van a decidir el futuro de este pais con los terroristas de las Farc son ellos mismos, hasta aqui llegara la democracia.
Pero el congresito no es solo inconstitucional y antidemocrático. De materializarse la idea “abstracta” de Santos se convertiría en el mayor ‘conejazo’ a los colombianos por parte del Gobierno, que en múltiples ocasiones se comprometió a refrendar los acuerdos de La Habana mediante una consulta directa al pueblo, que tendría la última palabra sobre lo pactado en La Habana. Unos acuerdos con las Farc sin refrendación popular serían no solo ilegítimos, sino que se convertirían en una burla al pueblo que reeligió a Santos con el compromiso de ser consultado para aprobar lo que se pacte en La Habana. ¿Qué hay detrás del congresito de Santos? ¿A qué le apuesta el Gobierno? ¿Golpe de Estado o mecanismo para agilizar los acuerdos de La Habana?
Congresito: inconstitucional, impopular e ilegítimo
La única razón por la cual el Gobierno está a punto de hacerle conejo a los colombianos, al cambiar su propuesta de realizar una consulta popular –un referendo- por la de un congresito, compuesto por miembros de las comisiones primeras de Senado y Cámara y por delegados de las Farc, no es otra que la posibilidad de que dicha iniciativa se hunda al no alcanzar la votación que se requiere para su aprobación. Punto. No hay que ser adivino para saber que –por cuenta de la desconfianza que genera la negociación con las Farc– los colombianos no apoyarían en las urnas unos acuerdos de los que ignoran sus alcances. Al no tener la certeza de una aprobación popular, el Gobierno prefiere apostarle a un congresito, que no implica mayores riesgos y que le garantiza sacar adelante las leyes que permitan implementar los acuerdos. Es decir, Santos prefiere gastarse el poco capital político que le queda –menos del 30 por ciento de respaldo en las encuestas– creando un congresito, que casi todos rechazan, que salir a vender los acuerdos de La Habana, en los que muy pocos creen. El problema para Santos y para las Farc es que unos acuerdos respaldados por un congresito no solo serían inconstitucionales, sino que carecerían de legitimidad. Serían –como dijeron tanto el senador Velasco como el expresidente Álvaro Uribe, hoy en la misma orilla, por cuenta de la idea “abstracta” de Santos– producto de un golpe de Estado.


