"Los premios literarios mas valiosos, se visten con la pareidolia del lector"
Escrito por Lic Ramón D. Peralta
ORATIO ET VERBUM
En el Diario Literario Digital, las letras ingresan en puntita de pie, sigilosas, tímidas y descalzas pero prudentes, sin hacer demasiado ruido. Simulan querer congraciarse con los incandescentes ojos del lector, demagógicas y asimismo ingenuas; quizás exista el destino después de todo. Cada vez que pienso en el Diario, me distraigo con los recoletos recuerdos de sus orígenes; me olvido de escribir, me entusiasmo con la vida.
Preguntarse por qué escribimos, es una proverbial e infausta manera de arruinar un buen momento. Una enciclopedia de argumentos no habrán de salvarnos ni anestesiarnos, la felicidad nunca necesitó de encíclica, matrícula ni vademecum, no hay nada que explicar.
Hemos memorizado de tan profusas formas y colores el cuerpo femenino que, ni el pudor o la mas tormentosa autocensura pudo mitigar en un ápice; la insaciable imaginación implícita en la onanista narrativa poética, siempre ávida de quedarse con el último orgasmo lírico.
Hicimos un mundo a nuestra imagen y semejanza (nos queremos alejar). Embriagados y extasiados, solemos salir del solipsismo a deambular por otras sensaciones, profanando fantasías, entronando el misterio, acariciando el alma humana con guantes de exégesis; so indiferentes ante la crueldad de la realidad, nos estimulamos con la sensibilidad y sus paradojas.
En el Diario Literario, la primicia es el amor y el odio, la tristeza y el éxtasis, el anhelo y la confirmación, la desilusión y la motivación, la forclusión y la serenidad, la perversión y el perdón, el desdén y la avaricia, la caridad y la envidia, el deseo y la negación, la ubicuidad y el egoísmo, la justicia que a veces ignominia, en otras oprobio; la sonrisa y la lágrima, la ironía y el witz, el honor, el Ser, la Nada y Vosotros. Esa dimensión donde la anagnórisis se proyecta mas allá del horizonte de toda razón.
El Diario Literario es aquel mágico terruño donde la redención se distrae en exquisitos y exóticos envases de recreo, aquella mera excusa que te calma, te eleva y te llena, os conmina sentiros rector; mimetizaros escritor, pensador, amigo, amante y Dios (merced a esas palabras entretejidas con arte, que como tal, son mas tuya que del autor). No hay malas noticias, tampoco buenas; solo estamos tú y yo.
Montados sobre el mas infame de los sueños ¿He dicho que era un hombre de enclenque talento?, pues me desdigo y castigo, para el novel la gloria y el honor, porque solo el valiente redunda artífice de divino perdón.
Puesto que solo en el riesgo habrá de hallarse el clamor; pluma lastimada, llagosa y espartana, te abres camino entre la turba brava, violenta e irreverente de las redes sociales.
Conjeturo que cierta heráldica y abolengo se insinúa por detrás de lo inexplicable que conlleva tanta sanguineidad; batallador incansable y angelical defensor del optimismo, tinta roja de sangre azul.
No obstante, a pesar de la masiva impiedad manifiesta ante los deslices del alma, de esos insolidarios fantasmas verdugos de cuanta bondadosa, amorosa y espontánea ofrenda se escurra; ha nacido un nuevo mito de gladiador, un nuevo tipo de sanador, el esmerado dador de ensueños... escritor de blog.....SEGUIR LEYENDO EN javascript:void(0)
En el Diario Literario Digital, las letras ingresan en puntita de pie, sigilosas, tímidas y descalzas pero prudentes, sin hacer demasiado ruido. Simulan querer congraciarse con los incandescentes ojos del lector, demagógicas y asimismo ingenuas; quizás exista el destino después de todo. Cada vez que pienso en el Diario, me distraigo con los recoletos recuerdos de sus orígenes; me olvido de escribir, me entusiasmo con la vida.
Preguntarse por qué escribimos, es una proverbial e infausta manera de arruinar un buen momento. Una enciclopedia de argumentos no habrán de salvarnos ni anestesiarnos, la felicidad nunca necesitó de encíclica, matrícula ni vademecum, no hay nada que explicar.
Hemos memorizado de tan profusas formas y colores el cuerpo femenino que, ni el pudor o la mas tormentosa autocensura pudo mitigar en un ápice; la insaciable imaginación implícita en la onanista narrativa poética, siempre ávida de quedarse con el último orgasmo lírico.
Hicimos un mundo a nuestra imagen y semejanza (nos queremos alejar). Embriagados y extasiados, solemos salir del solipsismo a deambular por otras sensaciones, profanando fantasías, entronando el misterio, acariciando el alma humana con guantes de exégesis; so indiferentes ante la crueldad de la realidad, nos estimulamos con la sensibilidad y sus paradojas.
En el Diario Literario, la primicia es el amor y el odio, la tristeza y el éxtasis, el anhelo y la confirmación, la desilusión y la motivación, la forclusión y la serenidad, la perversión y el perdón, el desdén y la avaricia, la caridad y la envidia, el deseo y la negación, la ubicuidad y el egoísmo, la justicia que a veces ignominia, en otras oprobio; la sonrisa y la lágrima, la ironía y el witz, el honor, el Ser, la Nada y Vosotros. Esa dimensión donde la anagnórisis se proyecta mas allá del horizonte de toda razón.
El Diario Literario es aquel mágico terruño donde la redención se distrae en exquisitos y exóticos envases de recreo, aquella mera excusa que te calma, te eleva y te llena, os conmina sentiros rector; mimetizaros escritor, pensador, amigo, amante y Dios (merced a esas palabras entretejidas con arte, que como tal, son mas tuya que del autor). No hay malas noticias, tampoco buenas; solo estamos tú y yo.
Montados sobre el mas infame de los sueños ¿He dicho que era un hombre de enclenque talento?, pues me desdigo y castigo, para el novel la gloria y el honor, porque solo el valiente redunda artífice de divino perdón.
Puesto que solo en el riesgo habrá de hallarse el clamor; pluma lastimada, llagosa y espartana, te abres camino entre la turba brava, violenta e irreverente de las redes sociales.
Conjeturo que cierta heráldica y abolengo se insinúa por detrás de lo inexplicable que conlleva tanta sanguineidad; batallador incansable y angelical defensor del optimismo, tinta roja de sangre azul.
No obstante, a pesar de la masiva impiedad manifiesta ante los deslices del alma, de esos insolidarios fantasmas verdugos de cuanta bondadosa, amorosa y espontánea ofrenda se escurra; ha nacido un nuevo mito de gladiador, un nuevo tipo de sanador, el esmerado dador de ensueños... escritor de blog.....SEGUIR LEYENDO EN javascript:void(0)